Génesis y significado de la primera traducción serbia de Don Quijote
Jasna Stojanović
La primera traducción serbia de Don Quijote realizada directamente del original castellano es el resultado de una labor que se prolongó durante varios decenios para culminar en la versión final, que data de 1895-96. En efecto, es en 1895 que la Fundación del comerciante serbio Ilija Milosavljević (llamado Kolarac), sacó a luz los tres primeros tomos de la novela, mientras que el cuarto se publicó el año siguiente. El autor de esta primera versión integral1 fue Đorđe (Jorge) Popović (1832-1914), figura destacada del Romanticismo serbio. Popović era jurista de profesión, pero también publicista y periodista, traductor, escritor, lexicógrafo e historiador. Hoy en día la polifacética actividad de Popović queda un tanto olvidada fuera de los limitados círculos de historiadores de la literatura; no obstante, su gran aportación a nuestra cultura, así como su duradera dedicación a Miguel de Cervantes van siendo tema de interés e investigación de varios estudiosos, entre los que destaca Ljiljana Pavlović-Samurović, catedrática en el Departamento de Estudios Ibéricos de la Universidad de Belgrado.
Oriundo de la
Voivodina, región serbia que en ese entonces
pertenecía al Imperio Austro-Húngaro, Đorđe
Popović estudió en Viena y pasó buena parte de
su carrera profesional en Novi Sad, sede del Romanticismo nacional,
antes de instalarse definitivamente en Belgrado (1877), capital del
nuevo estado recién liberado de los turcos. Popović era
conocido por sus coetáneos como fundador, editor e
infatigable colaborador de numerosas revistas literarias,
culturales y políticas, nacionales como extranjeras
(alemanas, austríacas, húngaras, checas, rusas,
francesas, etc.). Destaca por
su gran importancia la revista Danica, que Popović fundó en 1860 y
editó hasta 18712
y por la que fue apodado Daničar. Hoy en día
la principal contribución de Popović a la historia de
las letras serbias radica en la firmeza y la perseverancia con las
que este intelectual de vasta cultura y acertado gusto literario se
dedicó a introducir obras maestras de la literatura
universal entre nosotros. Daničar vertió al serbio
títulos de Victor Hugo, Bocaccio, Manzoni, Lermontov, Gogol,
Lessing y el escritor húngaro Jokai, entre otros, y
además alentó a muchos a seguir su ejemplo. Miguel de
Cervantes fue uno de sus autores predilectos, y hay que decir que
de toda su obra prefería Don Quijote, del que
opinaba que era «la primera y la mejor
novela en el mundo»
(prvi i najbolji roman u svetu), «obra inmortal»
(besamrtno delo) y «clásica»
(klasičko delo). Ya en
vida Daničar se destacó como buen conocedor de Don
Quijote; por ejemplo, con motivo del 70 aniversario de su
labor profesional (1902), el periódico Carigradski glasnik
[Correo de Constantinopla] escribía que en el
futuro «Aparte de Danica, su3
mejor trabajo será la traducción clásica de
Don Quijote. Danica se mencionará
biográficamente, pero su versión de Don
Quijote no se sustituirá nunca, ni será posible
sustituirla por otra mejor»4
.
Aunque excesivo -por ser típico de la época- este
juicio no es completamente equivocado: la traducción de
Đorđe Popović resultó ser durante casi un
siglo entero (hasta 1988) la única versión integral,
seria y fiable de la novela cervantina en nuestra cultura.
Además, aún hoy sigue editándose y no ha
terminado de perder sus aficionados entre el público
lector5.
Đorđe Popović empezó a interesarse por temas españoles y, más específicamente, cervantinos, nada más iniciar su carrera periodística. Dio las primeras muestras de ello en el suplemento cultural de la revista Srpski dnevnik [Diario serbio], denominada Sedmica [Semana], de la que era editor. Tenía 24 años. En las páginas de Sedmica aparecieron en 1856 y 1857 los primeros fragmentos de Don Quijote jamás traducidos a nuestro idioma, realizados por Popović. Se trata de los capítulos 16 y 17 de la primera parte de la novela, elegidos, según suponemos, por su carácter cómico-burlesco, muy apropiado para el gusto literario del joven público literario serbio. Salvo un breve párrafo del capítulo 16 omitido por el traductor (creemos que a propósito)6, la versión de Popović se ciñe estrechamente al original cervantino. No hay duda de que el traductor se basaba en un texto español, sin excluir la posibilidad, eso sí, de haberse ayudado de alguna traducción alemana o francesa. Nos consta que Đorđe Popović, según escribiría años más tarde, aprendió español sólo para poder verter Don Quijote al serbio; sabemos que fue autodidacta y podemos suponer que la traducción de una obra tan extensa y lingüísticamente tan compleja como la novela de Cervantes exigía de él un esfuerzo enorme. Teniendo en cuenta estos factores, así como la inexistencia de cualquier tradición hispanística en nuestro país en el siglo XIX, podemos afirmar que el joven Popović salió de ese primer intento con dignidad. A pesar de las imprecisiones, de palabras y expresiones traducidas erróneamente o literalmente7, ha sabido trasponer con creces el tono general de humor fresco, de dinamismo y de encanto de este conocido episodio quijotesco. Popović ha demostrado conocer muy bien la novela de Cervantes y su espíritu -influido, claro está, por la vigente exégesis romántica-, el carácter de don Quijote y de Sancho y la relación, entre amistad y fraternidad, que les unía, así como los caracteres de los demás protagonistas (el ventero y la ventera, la hija, Maritornes). Su versión de los capítulos 16 y 17 es viva y pintoresca, construida con ágiles diálogos y un raro sentido del humor y la ironía cervantinos. Las huellas de la antigua ortografía serbia confieren un leve aroma arcaizante a la traducción, que viene muy a propósito. Entre los ejemplos de soluciones logradas se podría aducir el retrato de Maritornes (I, 16; 340-341 del texto serbio), el discurso pronunciado por el caballero mientras tiene a la moza asida de la muñeca (342-343) o el diálogo de amo y escudero al principio de I, 17.
Sin embargo,
varias décadas más tarde, en su prólogo al
Don Quijote integral (1895) Popović confesaba que
estos primeros intentos por verter al serbio la obra maestra de la
literatura española no le satisfacían: «Abandoné la empresa, porque me
pareció que mi traducción sería un
empeoramiento del original»
, afirmaba8.
Y de hecho, a
partir de este momento Daničar descuida la traducción
de la novela (sólo provisionalmente, según veremos),
pero no deja de hablar y escribir elogiosamente de ella y de
Cervantes cada vez que se le presente la ocasión. La revista
Danica
contiene buen número de notas y comentarios de su editor
sobre nuevas ediciones y versiones de Don Quijote en
Europa y en el mundo, especialmente en el ámbito eslavo, que
revelan su constante interés por la gran obra de la
literatura española9.
Sin embargo, la prueba más evidente de ello es la
polémica que sostuvo Popović con el autor de una
pésima adaptación de Don Quijote publicada
en 1862 en el suplemento cultural de la revista belgradense
Trgovačke
novine [Gaceta comercial], que aparecería el
mismo año en forma de pequeño libro10.
El traductor anónimo (que, por cierto, ocultó su
identidad no sólo en la portada de la traducción,
sino también en la controversia) atacó duramente a
Daničar por criticar su versión, y la polémica
entre los dos se prolongó de junio a agosto de 1862. El
argumento principal del editor de Danica, muy sensato y moderno,
consistía en que las obras clásicas no se
podían presentar al público a través de
adaptaciones torpes y poco serias que no benefician ni a los
lectores ni a la literatura receptora. En la citada versión,
decía, Don Quijote viene todo «recortado»
(prekrojen) y de él se puede
deducir tan sólo que el ingenioso hidalgo fue un «tonto»
(budala). Popović aduce asimismo
ejemplos concretos de soluciones inexactas encontradas en el texto
de su adversario11.
Es indudable que la violencia con la que se enfrentaron los
protagonistas de la discusión da fe del vivo interés
suscitado hacia Cervantes y su obra en Serbia en ese entonces.
Varios testimonios revelan que el interés por Don Quijote iba creciendo entre los serbios a partir de la década de los sesenta del XIX. En esta época la novela de Cervantes era muy leída por la gente culta, en su mayoría los profesionales de la literatura, y eso en versiones alemanas y francesas. Tenemos constancia de que varios escritores notables de esta época conocían, apreciaban, e incluso se inspiraban en la historia del viejo manchego; Jakov Ignjatović, Laza Kostić, Jovan Ilić y sus hijos, Jovan Jovanović-Zmaj, Stevan Sremac y Laza Lazarević son algunos de ellos.
No obstante, para
el gran público todavía no era asequible la novela
cervantina. Quizá debido a esto, la editorial
«Braća Jovanović» [«Hermanos
Jovanović»] de Pančevo decidió incluir en su
conocida «Biblioteca popular» una adaptación
francesa de Don Quijote, en su versión serbia. El
original se titulaba Histoire de l'admirable Don Quichotte de la Manche
y era muy difundido en Europa a partir de su primera
publicación (1853) y posteriores ediciones y reimpresiones
(1866, 1868, 1878, 1888). En Serbia se publicó en 1882 bajo
el título Pripovetka o slavnom vitezu Don Kihotu od
Manče [Historia del famoso caballero Don Quijote de
la Mancha]. Según nuestras investigaciones, el texto de
esta adaptación «para la juventud» es una
versión fiel de dicho original francés publicado en
1866 y su autor no declarado es Đorđe
Popović-Daničar. Aunque el nombre del traductor no figura
en la portada, las ideas expresadas en el párrafo final del
prólogo (por lo demás enteramente tomado del libro
francés), así como su tono y estilo, y el texto mismo
de la traducción, apuntan inequívocamente a
Daničar. Afirmaba Popović en estas líneas que
resultan familiares al estudioso, conocedor de su labor: «Nosotros, los serbios, no disponemos de Don
Quijote traducido a nuestro idioma, aunque el mismo Dositej
expresó el deseo de verlo vertido al serbio. En Sedmica [...] salieron en
1856 dos capítulos traducidos al serbio
[omite el
año 1857, probablemente por descuido; nota de J.
S.]. En Belgrado empezó en 1862 a
publicarse una versión desprovista de valor alguno. Este
Don Quijote que sale ahora a la luz del día no es
una versión completa del original, pero tampoco es un
extracto de él. Hemos utilizado un libro francés para
la juventud, en el cual se ha tomado del original español
todo lo que puede interesar a la generación joven. Con un
poco de suerte y si se nos ofrece la oportunidad, dentro de
algún tiempo daremos la traducción integral de esta
obra inmortal»
12.
Aquí el
traductor serbio sigue escrupulosamente el texto francés,
expuesto en 28 capítulos, sin añadir ni omitir
nada13.
Opta únicamente por cambiar la versión francesa de
algunos nombres propios y topónimos por una forma más
castizamente española («Ginès de
Passamont» es Hines Pasamonte,
«montagne Noire» Sijera
Morena y «Beau
Ténébreux» Beltenebros), lo que
indica claramente que tenía a mano alguna versión
castellana del texto cervantino. La lengua y el estilo del original
francés son sencillos y fluidos, y lo mismo se puede decir
en buena medida de su traslación serbia. No obstante, es
posible reconocer rasgos del método de Popović y
equivocaciones típicas que atestiguan que esta
versión es un eslabón más en la
maduración y elaboración de la versión final
de Don Quijote realizada por el polígrafo serbio.
Resulta particularmente revelador comparar la traducción de
I, 16, publicada en Sedmica, con la de este libro (aunque levemente
modificada, debido a que se trata de una adaptación) y la
que iba a publicarse en 1895. Hemos podido comprobar que
Popović demuestra la misma habilidad en transponer el
dinamismo, la comicidad, ironía y socarronería del
novelista español en ambas versiones. Su manera de traducir,
su lenguaje popular rico y variado y su estilo personal reflejan la
misma creatividad. Aducimos a título de ejemplo la frase
-respuesta de Sancho a la pregunta formulada por Maritornes en I,
16 sobre los caballeros andantes (¿Qué es
caballero aventurero?). El texto cervantino dice: -¿Tan nueva sois en el mundo, que no lo
sabéis vos? -respondió Sancho Panza-. Pues sabed,
hermana mía, que caballero aventurero es una cosa que en dos
palabras se ve apaleado y emperador
14.
He aquí la traducción de Popović en 1856:
«Zar ste tako zeleni, da
ni to neznate
[sic]? [...] Dakle, seko, znaite, da e bludećci
kavaler [...] stvar, koja e čas izdevetana a čas
car»15
.
En 1882 nuestro traductor decía prácticamente lo
mismo: «Šta, zar
ste vi tako zeleni u svetu? [...] Dakle, draga moja sešo,
znajte, da je bludeći vitez jedna stvar, koju svaki čas
ili čeka carska kruna ili...»16
,
-para finalmente llegar a la elaboración definitiva de esta
frase, que en 1895, sin ser sustancialmente modificada, rezaba:
«Zar si tako mlada
zelena u ovome svetu, da to ne znaš? [...] dakle, da
znaš, sešo, da je vitez pustolov stvorenje koje, dok
ti dlan o dlan, bude bijen i
ocaren»17
.
Esta breve ilustración ofrece el testimonio
inequívoco de haber sido realizada por la misma persona,
dadas las múltiples analogías de vocabulario y de
estilo detectadas en ella. A nuestro entender, el análisis
textual contrastivo de las versiones de 1856/7, 1882 y 1895/96, a
pesar de sus múltiples diferencias (en el primer caso
disponemos tan sólo de dos capítulos, en el segundo
de una adaptación parcial de la novela y en el tercero del
texto integral) puede ofrecer al investigador del aspecto
filológico de la labor de Popović muchos datos
valiosos, así como pistas para explicar su método de
traducción y posteriormente valorar los resultados
conseguidos. De todas maneras, parece obvio que en las muestras
señaladas se puede observar un hilo unificador que
indudablemente es la persona del traductor y que por lo tanto las
mismas constituyen diferentes etapas en la elaboración del
texto definitivo de Don Quijote, llevado a cabo por
Đorđe Popović-Daničar.
Conviene subrayar que después de los primeros intentos por verter a Cervantes al serbio Popović fue adquiriendo cada vez más experiencia en la práctica de esta actividad a la vez que ampliando conocimientos sobre la novela cervantina. En el período que separa los años cincuenta y los noventa del siglo XIX -es decir el Don Quijote primerizo/fragmentario y el integral- tradujo gran número de obras del francés, italiano, alemán, ruso, polaco y húngaro, adquiriendo así una facilidad y destreza envidiables. Aunque, por un lado, no poseía suficientes conocimientos del castellano ni de la civilización española, y traducía en gran medida por intuición, a nuestro traductor le ayudaron los otros múltiples idiomas que conocía, la admiración por Cervantes y el apego que sentía por su novela. A eso hay que añadir su innata curiosidad intelectual y periodística que le permitían estar al tanto de los acontecimientos literarios en la Europa de su tiempo y, consecuentemente, buscar modelos entre los grandes traductores de la época. Todo esto fue determinante para que Daničar, ya abandonado el periodismo y después de dedicarse a la política, la diplomacia y otras actividades, no desistiese de su ambición juvenil y patriótica de dar al público serbio la traducción de Don Quijote, tarea que llevó a término ya en edad madura, pasados los cincuenta años de vida.
Finalmente, los esfuerzos de Đorđe Popović se vieron colmados con la publicación, en 1895 (los tres primeros volúmenes) y 1896 (el cuarto) de la primera traducción directa de Don Quijote en lengua serbia. La edición venía adornada con ilustraciones del grabador francés de origen alemán Tony Johannot, bastante difundidas en varias ediciones europeas de la novela antes de que aparecieran las de Doré18. La edición fue modesta, según se puede comprobar por la calidad de papel y de impresión en los ejemplares de la época.
En las secciones
de sus catálogos sobre las traducciones de Don
Quijote, los bibliógrafos españoles Río y
Rico y Givanel Mas/Plaza Escudero (éstos últimos
siguiendo a J. Ford y R. Lansing), coinciden en que la
versión de Popović es «la
más completa de las traducciones serbias»19
,
y Río y Rico añade incluso que es «la mejor»20
.
Cabe puntualizar que Daničar tradujo el texto cervantino sin
las dedicatorias de la primera y la segunda parte, omitiendo
(voluntariamente, según explica en el prólogo) los
versos antepuestos a la primera parte de la novela. Se puede
conjeturar que en esto siguió a su modelo principal, el
Don Quijote francés de Louis Viardot, que tampoco
reproducía los fragmentos referidos.
La primera
traducción serbia de la novela cervantina todavía no
ha sido objeto de análisis científicos rigurosos y
completos ni se ha evaluado hasta hoy su valor
filológico-literario objetivo21.
No obstante, dada su ininterrumpida presencia en la cultura serbia
a partir de 1895, es lógico que haya suscitado toda una
serie de opiniones, juicios y evaluaciones, tanto de parte de
simples lectores como de la de los escritores, críticos y
traductores. Digamos de entrada que las primeras críticas,
aparecidas en 1896, han sido muy favorables. En un artículo
publicado en la revista Bosanska vila [Hada bosníaca] de
Sarajevo, Hajim Davičo y Ljubomir Nedić afirmaban que
«la traducción del Sr.
Đorđe Popović es tal vez la traducción
más fiel de Don Quijote en el
mundo»22
(sin dar pruebas de ello). Otro crítico, Marko Car,
puntualizaba que «el Sr. Popović ha
salido victorioso de esta difícil tentación;
victorioso por lo menos en cuanto a las dificultades por reproducir
el original y verterlo en una versión serbia agradable y
correcta; y por lo que a la fidelidad se refiere (aunque en esto el
Sr. traductor ha dado
también fe de aplicación y responsabilidad
particulares), en este aspecto no podría estar completamente
de acuerdo con los Señores evaluadores de la
Fundación Kolarac en Belgrado»23
.
Decenios más tarde, con motivo de nuevas ediciones de la
versión de Daničar, otras personalidades de nuestra
vida literaria dieron su opinión; el sefardí y
también traductor Hajim Alkalaj afirmaba en 1939 que para
él el Don Quijote de Daničar era «una verdadera obra maestra»
(pravo
remek-delo) y «una obra de nuestra
literatura de traducción que permanece
clásica»
([delo] koje u našoj prevodilačkoj
književnosti ostaje klasičnim)24;
otros elogiaron la riqueza, la variedad y la frescura del lenguaje
de Popović (Oto Bihalji-Merin25,
M. Nikačević26),
ante todo por ser un lenguaje próximo al folklore y a los
poemas heroicos serbios.
En el extremo
opuesto de estas apreciaciones positivas se encuentran los juicios
de dos críticos croatas. El viejo y moderado Petar Skok,
partiendo de un rudimentario análisis comparativo de las
versiones de Daničar y de Iso Velikanović (el traductor
croata, que publicó su versión en 1915),
concluyó que, a pesar de algunas soluciones buenas,
Popović «no conoce a fondo la lengua
española, y a menudo traduce por intuición. Y esto no
puede ser en una traducción literaria
seria»27
.
Josip Tabak, que emitiría su opinión décadas
más tarde (1956), se basó en varios ejemplos de
traducción equivocada de frases hechas y otros casos en la
versión serbia para deducir, no sin mala fe, que Don
Quijote viene «desfigurado»
(unakažen) y que de
ninguna manera merece el juicio exagerado de ser una
traducción «fiel»28
.
No obstante, a la hora de valorar esta obra de Đorđe Popović y su significación para nuestra literatura es imprescindible tomar en cuenta otros factores aparte los puramente filológicos. Subrayemos que esta primera traducción tuvo para sus contemporáneos un mérito que trasciende el mero valor estético. De hecho, fue considerada una obra patriótica y nacional, realizada en el seno de un pueblo que, tras varias sublevaciones sangrientas a principios del siglo XIX, se vio libre del plurisecular yugo otomano para organizar un estado soberano y afirmar sus valores intrínsecos culturales, históricos y lingüísticos. En este sentido Don Quijote de Popović fue considerado la mejor prueba de la victoria de la lengua literaria serbia (reformada por Vuk Stefanović Karadžić en la primera mitad del XIX y para cuya nueva base sustancial este reformador tomó el lenguaje popular), victoria de una joven y vigorosa lengua que demostró poder expresar valores lingüísticos y estilísticos tan complejos como los que suponía la gran novela de Cervantes. Discípulo y seguidor de Vuk, Daničar era excelente conocedor del idioma popular, cuya riqueza, variedad y originalidad recreó profusamente en su versión de la historia del ingenioso hidalgo, dando la más bella prueba de que su traducción llegaría a ser uno de los monumentos perennes del patrimonio literario y cultural serbio. A nuestro entender, esto explica claramente los elogios de los coetáneos y la fascinación ejercida por este libro en los años que siguieron a su primera publicación (e incluso mucho después).
Por otra parte, el gran valor histórico del primer Don Quijote y la trascendencia de la actividad cervantina de Popović residen también en el hecho de que ellos fueron los que sentaron la base sólida para la posterior recepción de Cervantes y de la literatura española en nuestra cultura. Nos consta que los intelectuales serbios de finales del siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX (es decir, antes de la traducción de Daničar) conocían el Quijote; nuestros primeros prosistas Dositej Obradović, Jovan Sterija Popović, Jakov Ignjatović, etc. se inspiraron de él para crear sus obras. Sin embargo, el resto del pueblo -la mayoría- lo desconocería hasta el momento en que Daničar empezara a trabajar en él. En este aspecto, la labor cervantina de Popović representa un hito de suma importancia en la recepción de Cervantes y de Don Quijote en el ámbito serbio. No olvidemos que Popović tradujo asimismo «La española inglesa», dando así a conocer las novelas ejemplares a nuestro público lector. También fue autor de un extenso texto sobre la vida y obra de Cervantes, muy difundido y apreciado durante años29.
Tampoco hay que
olvidar que Daničar tendió el primer puente entre las
literaturas española y serbia. Hasta que él se
interesó dificultaban mucho cualquier actividad la
considerable distancia geográfica y cultural que separaba
las penínsulas ibérica y balcánica, y la poca
difusión tradicional de temas españoles entre los
serbios (y viceversa, cabe decir). Durante el
Romanticismo, en el proceso de apertura cultural de Serbia y de
incorporación de obras clásicas de la literatura
europea en la nacional, se traducían libros alemanes,
franceses, ingleses y rusos; la literatura española era una
gran desconocida. Teniendo esto en cuenta, no sorprende la poca
preparación hispanística de Daničar. En lo que a
Don Quijote se refiere, él mismo informa que tuvo
el primer contacto con la gran novela «siendo colegial»
(kao đak) y que la
leyó en repetidas ocasiones, «cada
vez en otra traducción alemana»
(uvek u drugom nemačkom
prevodu)30.
Fue entonces cuando decidió aprender el castellano tan
sólo para poder verterla al serbio. Es obvio que era
autodidacta, lo que viene atestiguado por su desconocimiento no
sólo de los rasgos más sutiles del idioma sino
también de los elementales. Es obvio, también, que
sus conocimientos eran exclusivamente librescos, no vividos: a
partir de datos biográficos disponibles, podemos afirmar que
no pisó nunca el suelo de España. Esto explica los
numerosos fallos en la traducción de expresiones y
construcciones del español oral y coloquial, tan frecuentes
en Cervantes, así como la errónea
transposición de topónimos y alusiones a lugares
característicos (como los citados por el ventero en I, 3).
Por otro lado, responsable y despierto por naturaleza, Popović
era consciente de esta limitación nacional y personal. Por
eso no tuvo reparos en buscar modelos y ayuda para dar fin de la
mejor manera posible a esta labor tan exigente (sin las
herramientas del traductor moderno), como era la aventura de
traducir Don Quijote en los Balcanes a finales del siglo
XIX. Por una parte, solicitó ayuda del sefardí Hajim
Davico para resolver dificultades textuales31;
por la otra, se orientó hacia modelos europeos de los que
había oído hablar. En concreto, en su
introducción menciona a tres autores (que no tienen todos el
mismo peso en su labor); el más importante es Louis
Viardot32,
que realizó una de las más conocidas versiones
francesas de la novela cervantina en el siglo XIX33.
La traducción de Viardot era el modelo principal en el que
se basó Daničar: los métodos de los dos
traductores son similares (ceñirse lo más posible al
original y respetar los valores característicos y locales
del idioma y del estilo autorial); en muchos pasajes
problemáticos Popović resuelve la dificultad actuando
como Viardot; la mayoría de las notas explicativas en la
versión serbia son traducciones o adaptaciones de las que da
Viardot; el prólogo con el que Popović
acompañó su Don Quijote está tomado
en gran medida del texto de Viardot «Vie et
oeuvres de Cervantès», pero acortado y
adaptado al lector serbio, etc. Daničar no oculta este hecho,
todo lo contrario: estaba persuadido de que rendía un
servicio a su pueblo acercándole Don Quijote en su
idioma y haciendóle sabedor de nuevas ideas que circulaban
sobre él en Europa. Como dijo el crítico Predrag
Protić en un estudio biográfico sobre Popović,
él «Se consideraba a sí
mismo una especie de popularizador, y resultó ser, por su
labor literaria y cultural, alguien que trajo mucho provecho a los
demás. Era un crítico que sabía cómo
influir en las corrientes literarias»34
.
Y, efectivamente, la posteridad ha demostrado que Đorđe Popović sabía lo que hacía y que poseía un conocimiento profundo de las necesidades del público serbio. Su traducción de Don Quijote fue éxito de ventas nada más publicarse la primera edición. Levemente modernizada o abreviada para uso escolar, se ha publicado durante los últimos cien años en varias editoriales de Belgrado, Sarajevo y Podgorica35. Con motivo del centenario de la edición original, la Fundación Kolarac sacó a la luz la edición facsímil del libro de 1895/96. Todo esto, así como numerosos ecos que despertó en la crítica, son prueba fehaciente del gran impacto de la versión de Daničar en la recepción de Don Quijote en el ámbito serbio. Lo mismo se puede asegurar de su introducción sobre la vida y obras de Cervantes, que casi siempre acompañó las nuevas ediciones y reimpresiones de la novela. La fuerte impronta de este texto en varias generaciones de lectores que a través de él conocieron a un Cervantes heroico pero a la vez humano, todavía bastante arraigada, podría ser tema de otro artículo.
La primera traducción directa de Don Quijote al serbio fue una gran labor cuya elaboración se prolongó durante varios decenios en la segunda mitad del siglo XIX. Su autor, el polifacético y talentoso Đorđe Popović, dedicó muchos años de su vida, y mucha energía, a verterlo al serbio. Esta tarea nada fácil la realizó en varias etapas, perfeccionando con el tiempo su habilidad de traducir y conociendo a fondo el texto cervantino. Las difíciles condiciones culturales y literarias en nuestro país y la inexistencia de una tradición hispanística sólida constituían limitaciones objetivas que Popović logró superar a fuerza de talento, tesón y voluntad. Todo esto confiere una importancia capital a su obra. Su Don Quijote fue un gran paso hacia adelante de nuestra cultura, realizado gracias al esfuerzo de un individual empeñado en introducir en el patrimonio literario serbio una obra imprescindible de la literatura universal. Al mismo tiempo, representó el verdadero arranque de nuestro conocimiento de Cervantes, de su novela y de lo hispano en general. En este sentido, Popović puede ser considerado como fundador de la hispanística en nuestro suelo. Su empresa reviste interés no sólo en el ámbito serbio sino también en el entorno balcánico: de hecho, su versión es la primera traducción integral y directa de Don Quijote entre todos los pueblos sur-eslavos (croatas, eslovenos, macedonios y búlgaros). Todo esto le confiere un valor excepcional, que debe ser tomado muy ampliamente en cuenta a la hora de evaluar su valor intrínseco que todavía queda por hacer. Las numerosas ediciones y reimpresiones que se han hecho de nuestro primer Quijote demuestran que, por su retrato inolvidable del caballero manchego y por su estilo y exuberancia verbal, siempre ocupará un lugar excepcional en nuestra cultura.
- Alkalaj, Hajim. «Miguel de Cervantes Saavedra: Veleumni plemić Don Kihote od Manče» [« Miguel de Cervantes Saavedra: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha»]. Pregled [Revista] 185 (1939): 279-282.
- Anónimo. «Đorđe Popović». Beogradske novine [Gaceta de Belgrado] 289 (1902): s. p.
- Anónimo. «Sedamdesetogodišnjica» [«El setenta aniversario»]. Carigradski glasnik [Correo de Constantinopla] 44 (1902):1.
- Car, Marko. «Don Quijote. Prevod Gjorgja Popovića. Ilustracije Tona Johannota» [«Don Quijote. Traducción de Gjordje Popović. Ilustraciones de Tony Johannot»]. Nada [Esperanza], 1 (1896): 3-7.
- Cervantès Saavedra, Miguel de. L'ingénieux hidalgo Don Quichotte de la Manche. Traduit et annoté par Louis Viardot, vignettes de Tony Johannot. Paris: Dubochet et Cie., 1836, 2 vols.
- Cervantès Saavedra, Miguel de. L'ingénieux hidalgo Don Quichotte de la Manche. Taduit et annoté par Louis Viardot, illustrations de Gustave Doré. Paris: Hachette, 1863, 2 vols.
- Cervantès Saavedra, Miguel. Histoire de l'admirable Don Quichotte de la Manche. Illustrée de 64 vignettes par Bertall et Forest. Paris: Hachette, 1866.
- Cervantes Saavedra, Miguel de. Život i djela glasovitoga viteza Dona Quixotta de la Mancha [Vida y obras del famoso caballero Don Quixotte de la Mancha]. Po francezkom, za mladež priredenu izdanju hrvatski napisao Jos. Eugen Tomić [Según la adaptación francesa para la juventud, redactado en croata por Jos. Eugen Tomić]. Zagreb: Naklada Kr. Sveučilištne knjižare Fr. Župana [Albrecht i Fiedler] [Edición de la Librería Real Universitaria de Albrecht y Fiedler], 1879.
- Cervantes Saavedra, Miguel de. Veleumni plemić Don Kihote od Manče [El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha]. Preveo sa španskog originala Đorđe Popović [Traducido del original español por Đ. P.]. Beograd: Eos, 1938, 2 vols.
- Cervantes Saavedra, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Edición dirigida por Francisco Rico. Barcelona: Instituto Cervantes, Crítica, 1998, 2 vols.
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