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ACADEMIA HONDUREÑA DE LA LENGUA

Revista de la Academia Hondureña de la Lengua, que en 1948 el escritor Carlos Izaguirre insinuó se le pusiera el nombre de «Hibueras», insinuación que fue aceptada con entusiasmo por todos los presentes.

Compuesta por un grupo de académicos expertos en lengua española en Honduras, la Academia Hondureña de la Lengua, heredera de la decimonónica Academia científico-literaria de la República de Honduras, se constituyó el 24 de diciembre de 1948, siendo los miembros constituyentes el Doctor Esteban Guardiola, Director; Doctor Silverio Laínez, Censor; Licenciado Alejandro Alfaro Arriaga, Secretario; Licenciado Juan B. Valladares R., Bibliotecario; Doctor Rafael Heliodoro Valle, Doctor Julián López Pineda, Doctor Luis Andrés Zúñiga, Doctor Marcos Carías Reyes, General Joaquín Bonilla, Doctor Carlos M. Gálvez, Profesor Carlos Izaguirre, Sr. D. Antonio Ochoa Alcántara y Licenciado Céleo Murillo Soto.

Fue inaugurada cuatro días después de su constitución y a dicho acto asistió D. Manuel Aznar, abuelo del ex-presidente del Gobierno Español José María Aznar, quien acudía entonces como representante español a la toma de posesión del nuevo Gobierno hondureño, el 1 de enero de 1949.

Ha sido siempre una Academia que destaca por su dinamismo, pese a sus circunstancias: Así, la biblioteca que conforme a su objetivos estatutarios había atesorado durante décadas, fue destruida por el huracán Mitch, haciéndose actualmente esfuerzos para rehacer ese inapreciable fondo bibliográfico.

Igualmente, la edición conmemorativa de los 400 años de El Quijote, editada por la Real Academia Española de la Lengua (RAE) junto con las 22 academias de la lengua que existen en el mundo hispano, de la que se editaron cerca de un millón de ejemplares para distribuirse en los países de habla hispana, fue una propuesta de la Academia Hondureña de la Lengua. En palabras de su director, Óscar Acosta, «En su último congreso la Asociación de Academias de la Lengua Española reunida en Puerto Rico en el año 2002, deliberó sobre la manera más apropiada de celebrar el cuarto centenario de la publicación de El Quijote. Uno de los directores propuso que se convocara un concurso sobre la vida y obra de Miguel de Cervantes; otro colega habló sobre la posibilidad de publicar un libro de ensayos con nuevas aproximaciones al Quijote; un tercero sugirió que se convocara un concurso para elaborar una cantata o concierto sinfónico sobre el caballero de la triste figura; otro académico pensó en un gigantesco mural como el que Oswaldo Guayasamín tiene en el aeropuerto de Barajas, con la duda de si se coloca en Madrid o en La Mancha; y se pudieron oír otras valiosas opiniones atinentes al tema. Fue entonces cuando, dejando entrever mi oficio de editor, propuse imprimir el Quijote, en un formato digno y en una edición popular accesible a todos los bolsillos y a las unidades monetarias devaluadas de algunas de las naciones iberoamericanas, idea que fue aprobada por consenso unanimidad».

En la vigésima segunda edición del diccionario de la Real Academia Española, 2001, la AHL hizo una valiosa aportación al mundo de habla hispana: 1950 hondureñismos fueron incorporados. Ya en la edición vigésima primera (1992) se registraban 302. Así, cuenta con unos 2.782 incluyendo 400 gentilicios hondureños, lo que convierte a los hispanohablantes hondureños en uno de los mayores aportantes de elementos léxicos nuevos en esa edición del diccionario.

Desde 1960, con la ratificación en Colombia del Convenio Multilateral sobre Asociación de Academias de la Lengua Española, cuenta con el respaldo del Gobierno de Honduras, ya que «Cada uno de los Gobiernos signatarios se compromete a prestar apoyo moral y económico a su respectiva Academia Nacional de la Lengua Española, o sea, a proporcionarle una sede y una suma adecuada para su funcionamiento».

A finales del 2011, ante la situación de amenazas y atentados contra los medios de difusión y «la irracional escalada de violencia que ha segado vidas de periodistas y de hondureños y hondureñas valiosos», hizo un pronunciamiento público «por la libertad de expresión y a favor de la tolerancia», con la convicción para la consecución de su misión de defensa y enriquecimiento del idioma, «es imprescindible la libre circulación y expresión de las ideas».

En la presentación, en enero de 2012, de la Biblioteca Centroamericana de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa integrada conjuntamente con la Biblioteca Nacional de Honduras, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Academia Hondureña de la Lengua y  la Comisión Nacional de la Biblioteca Virtual de las Letras Hondureñas, SAR el Príncipe de Asturias la calificó como «un hito que nos llena de orgullo a todos los que habitamos en la Patria Grande de la lengua que nos une».