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ACADEMIA HONDUREÑA DE LA LENGUA

Historia de la Academia Hondureña de la Lengua

El veintiocho de diciembre de 1948 el viejo Paraninfo de la Universidad Nacional se convirtió en el marco de un suceso de alta trascendencia en la vida cultural de Honduras. En esta fecha quedó solemnemente instalada la Academia Hondureña de la Lengua. En el memorable acto se destacó la presencia del Señor Vicepresidente de la República, General e Ingeniero don Abraham Williams Calderón; de los señores, Dr. D. Juan Manuel Gálvez Durón y D. Julio Lozano Díaz, respectivamente electos Presidente y Vicepresidente de la República para el ejercicio gubernamental de 1949 a 1954; y con ellos los miembros del Cuerpo Diplomático y Consular y funcionarios del Estado. Allí estaban los integrantes de la Misión Cultural Cubana, señores Juan José Sicre, Enrique Labrador Ruiz y Carlos Mendoza; Señor James H. Webb, Secretario de la Embajada de Estados Unidos, Doctores Esteban Mendoza y Marco Antonio Batres, y elementos de las esferas sociales, profesionales e intelectuales del país, así como alumnos de algunos centros de Enseñanza Media de la Capital de la República.

La primera Junta Directiva

La primera Junta Directiva quedó conformada de la manera siguiente: Dr. D. Esteban Guardiola, Director; Dr. Sr. D. Silverio Laínez, Censor; Dr. D. Alejandro Alfaro Arriaga, Secretario; Dr. D. Juan Valladares Rodríguez, Bibliotecario; Doctores Rafael Heliodoro Valle, Marcos Carías Reyes y Carlos M. Gálvez; General Joaquín Bonilla, Profesor Carlos Izaguirre Valladares y Periodista Antonio Ochoa Alcántara, Dr. Luis Andrés Zúñiga y el Poeta Céleo Murillo Soto, quienes estuvieron presentes en su carácter de miembros constituyentes.

A la apertura de la Academia Hondureña, el 28 de diciembre de 1948, asistió el señor Manuel Aznar, abuelo del ex-presidente del Gobierno Español José María Aznar, quien acudía entonces como representante español a la toma de posesión del nuevo Gobierno hondureño, el 1 de enero de 1949.

Mediante acuerdo N.° 723 emitido el 6 de octubre de 1955 por el Presidente de la República Julio Lozano Díaz fue reconocida la personalidad jurídica y aprobados sus estatutos.

Según dichos estatutos la Academia Hondureña de la Lengua tenía como deber fundamental la defensa del idioma español, para mantener vinculada a Honduras con la tierra de una de sus dos culturas originales a la vez que para contribuir a la grandeza de dicho idioma, recogiendo y estudiando las diversas manifestaciones del español popular en Honduras y procurando mantener su integridad.

En los estatutos se señala que los sillones para académicos llevaría el nombre de distinguidos intelectuales hondureños ya consagrados por la Historia patria, en la forma siguiente: José Cecilio del Valle, José Trinidad Reyes, Ramón Rosa, Marco Aurelio Soto, Adolfo Zúñiga, Augusto C. Coello, Juan Ramón Molina, Froylán Turcios, Salatiel Rosales y Alfonso Guillén Zelaya.