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-110-
Libertad
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||||
¡Viva la libertad! (VARIOS)
|
||||
| Se casan dos, con profundo | ||||
| amor o por compromiso, | ||||
| y, sin pedirnos permiso, | ||||
| nos envían a este mundo. | ||||
| ¿Nacemos por voluntad? | 5 | |||
| No, pues aún no la tenemos, | ||||
| y sin embargo nacemos..., | ||||
| y... ¡viva la libertad!... | ||||
| Al niño esclavizan ya | ||||
| (¡oh bienhechor hado nuestro!) | 10 | |||
| la nodriza y el maestro, | ||||
| y su papá y su mamá. | ||||
| Crecemos y, con la edad, | ||||
| su poder no respetamos | ||||
| y libres nos declaramos, | 15 | |||
| y... ¡viva la libertad!... | ||||
| Mientras libres creemos ser | ||||
| nuestra voluntad detiene | ||||
| el reloj, que nos previene | ||||
| lo que debemos hacer, | 20 | |||
| o atajan la voluntad | ||||
| los caprichos de una amada, | ||||
| o la palabra empeñada, | ||||
| y... ¡viva la libertad!... | ||||
| -111- | ||||
| Tanto al necio como al cuerdo | 25 | |||
| la esclavitud les alcanza: | ||||
| al joven con la esperanza, | ||||
| al viejo con el recuerdo. | ||||
| Llega ya la última edad, | ||||
| y, por más que no queramos, | 30 | |||
| es preciso que muramos, | ||||
| y... ¡viva la libertad!... | ||||
| De la cuna al ataúd, | ||||
| si libres logramos ser | ||||
| es sólo para escoger | 35 | |||
| la clase de esclavitud. | ||||
| Ven ¡oh libre humanidad | ||||
| que vives sólo entre penas!, | ||||
| y al rumor de tus cadenas | ||||
| aclama tu libertad. | 40 | |||
-112-
| que sirvan para guiarte | ||||
| en las mundanales lides, | ||||
| y consejos voy a darte; | ||||
| ¡ojalá no los olvides!... | 5 | |||
| ¿Será así? No. ¡Quién ignora | ||||
| la gran verdad que atesora | ||||
| el verso, que tanto envidio, | ||||
| aquel de Video meliora | ||||
| sed... etcétera, de Ovidio!...8 | 10 | |||
| Aunque olvides los demás, | ||||
| sigue siempre este consejo: | ||||
| no quieras a nadie más | ||||
| que aquel que dentro verás | ||||
| cuando mires a un espejo. | 15 | |||
| Sé bondadoso, sé humano, | ||||
| sé, sobre todo, sencillo, | ||||
| y lleva, cual todos, llano | ||||
| el corazón en la mano... | ||||
| y la mano en el bolsillo. | 20 | |||
| -113- | ||||
| Cree en Dios y en la mujer. | ||||
| ¡Es tan cómodo el creer! | ||||
| Aquel que se arroja al mar, | ||||
| si fe no alcanza a tener | ||||
| nunca aprenderá a nadar. | 25 | |||
| No sea libre tu opinión; | ||||
| ponla antes, si bien la tratas, | ||||
| hoy bajo la advocación | ||||
| de San Éxito, patrón | ||||
| de las personas sensatas. | 30 | |||
| Quien más grita que es sagrada, | ||||
| santa, la vida privada, | ||||
| es fácil tenga esa vida, | ||||
| imparcialmente juzgada, | ||||
| más que privada, prohibida. | 35 | |||
| Eso es cierto, pero tú | ||||
| no te metas en dibu- | ||||
| ni en saber vidas aje- | ||||
| como dijo el otro, y ve | ||||
| de enviarlos a Belcebú. | 40 | |||
| Si no lo hicieres, tu error | ||||
| hará que algún mal te alcance, | ||||
| pues siempre anhela, en tal trance | ||||
| tener un lance de honor | ||||
| quien tiene un honor... de lance. | 45 | |||
| Si fuese tu consejera | ||||
| la pobreza con que lidio, | ||||
| no la creas si dijera: | ||||
| «Sé honrado de tal manera | ||||
| que no vayas a presidio». | 50 | |||
| -114- | ||||
| «Has de estudiar la moral | ||||
| en el código penal». | ||||
| «Ten por axioma profundo | ||||
| que el mal, hoy por hoy, no es mal | ||||
| hasta que lo sabe el mundo...». | 55 | |||
| Tu propio ser estudiar | ||||
| te recomiendo, y no en vano; | ||||
| estúdiate a ti y llegar | ||||
| podrás pronto a despreciar | ||||
| a todo el género humano. | 60 | |||
| Emplea la adulación, | ||||
| pero nunca a manos llenas; | ||||
| un simple ¡oh! de admiración | ||||
| basta a embriagar seis docenas | ||||
| de reyes de la creación. | 65 | |||
| En fin: haz por ser virtuoso | ||||
| de una manera agradable; | ||||
| no quieras hacer el oso; | ||||
| sé con todos bondadoso | ||||
| y aprende a tirar el sable. | 70 | |||
-115-
|
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-118-
| que vivo solo conmigo | ||||
| y hace cuatro que deseo | ||||
| divorciarme de mí mismo. | ||||
| Todo cuanto me rodea | 5 | |||
| me causa profundo hastío, | ||||
| y si entro en mí, me da espanto | ||||
| y me da horror lo que miro... | ||||
| Mi cabeza es vasto caos | ||||
| caliginoso y sombrío | 10 | |||
| del que nunca saldrá un mundo, | ||||
| y es mi corazón un circo | ||||
| en que luchan como fieras | ||||
| mis virtudes y mis vicios. | ||||
| Sin una estrella en mi cielo, | 15 | |||
| en negra noche camino; | ||||
| busco flores y hallo abrojos, | ||||
| celeste aroma percibo, | ||||
| corro a él, y, al correr, ciego, | ||||
| mis pies hallan el vacío; | 20 | |||
| imposible es detenerme, | ||||
| -119- | ||||
| caigo rodando a un abismo, | ||||
| logro agarrarme a una rosa..., | ||||
| ¡y se desprende conmigo! | ||||
| . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | 25 | |||
| . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | ||||
| . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | ||||
| . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | ||||
| . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | ||||
| Hoy ni amar ni sentir puedo... | 30 | |||
| ¡Oh!, cuando pienso que he sido | ||||
| feliz..., que podría serlo... | ||||
| Un día, día maldito, | ||||
| una ansia de saber loca, | ||||
| hizo probar a mi espíritu | 35 | |||
| la, por vedada, incitante | ||||
| fruta del árbol prohibido | ||||
| del bien y del mal... ¡La ciencia | ||||
| me arrojó del paraíso! | ||||
| Cruel ella, en microscopios | 40 | |||
| mis ojos ha convertido; | ||||
| la que otros ven agua pura | ||||
| llena de infusorios miro, | ||||
| y donde hallan amor ellos | ||||
| sólo descubro egoísmo. | 45 | |||
| Hay quien de noche, en el bosque, | ||||
| se encanta ante el puro brillo | ||||
| de una luz que entre las hojas | ||||
| del césped se abre camino; | ||||
| yo no, no puedo encantarme | 50 | |||
| -120- | ||||
| y a aquella luz me aproximo, | ||||
| hasta encontrar el gusano..., | ||||
| ¡y hago en el mundo lo mismo! | ||||
| Y si me causa la vida | ||||
| aburrimiento y fastidio, | 55 | |||
| sólo al pensar en la muerte | ||||
| me vienen escalofríos. | ||||
| Mal si vivo, y peor si muero, | ||||
| ved si estaré divertido... | ||||
| Si los seres de la tierra | 60 | |||
| viven todos cual yo vivo, | ||||
| ¡como hay Dios (si lo hay) no entiendo | ||||
| para qué habremos nacido!... | ||||
| ¡Maldita sea mi suerte | ||||
| y el día sea maldito | 65 | |||
| en que me enviaron al mundo | ||||
| sin consultarlo conmigo!... | ||||
-121-
| veíase brillar, tal como brilla | ||||
| de una española la mirada ardiente | ||||
| tras el bordado tul de la mantilla. | ||||
| Tendime sobre el césped, y liada | 5 | |||
| mi manta coloqué sobre una piedra | ||||
| convirtiéndola en rústica almohada | ||||
| al pie de un tronco preso entre la hiedra. | ||||
| Y allí miré, del cielo en los profundos | ||||
| espacios encenderse las estrellas | 10 | |||
| que desde que me han dicho que son mundos | ||||
| como este mundo, ya no encuentro bellas. | ||||
| Del cáliz de una flor que se entreabría | ||||
| como si bostezando despertara, | ||||
| vi de pronto, asombrado, que salía | 15 | |||
| un ser de forma peregrina y rara. | ||||
| Ceñía por corona una sortija, | ||||
| y un alfiler servíale de espada, | ||||
| y su boca en un cuerno estaba fija | ||||
| que era un fragmento de una sonrosada. | 20 | |||
| -122- | ||||
| Al sonido que el cuerno produjera | ||||
| sobre sus labios diminutos rojos | ||||
| se conmovió Naturaleza entera | ||||
| y un nuevo aspecto revistió a mis ojos. | ||||
| Y vi a un clavel borracho de rocío; | 25 | |||
| las flores a mirarlo se inclinaban | ||||
| y al verlo en tan extraño desvarío | ||||
| entre sí y al oído murmuraban. | ||||
| Un ruiseñor estaba entretenido | ||||
| cogiendo una luciérnaga, y a guisa | 30 | |||
| de farol la llevaba hacia su nido | ||||
| para dar a sus hijos miedo y risa. | ||||
| Un lagarto, arrastrándose suave, | ||||
| iba jadeante y loco por el suelo | ||||
| persiguiendo la sombra de una ave | 35 | |||
| que volaba tranquila por el cielo. | ||||
| . . . . . . . . . . . . . . | ||||
| Con terror junto a mí vi reposaba | ||||
| un cráneo, entre otros lúgubres despojos, | ||||
| que con fijeza extraña me miraba | ||||
| por los huecos sombríos de los ojos. | 40 | |||
| Y una voz que del cráneo a mí venía, | ||||
| helándome la sangre de las venas, | ||||
| oí, muerto de espanto, que decía | ||||
| con un sonido perceptible apenas: | ||||
| «Nadie, nadie al morir se muere todo, | 45 | |||
| »aún persiste en el muerto la conciencia, | ||||
| »de su ser, sin que pueda de algún modo | ||||
| »revelar a los otros su existencia. | ||||
| -123- | ||||
| »Hija sólo del cerebro, nuestra alma | ||||
| »vive mientras un átomo subsiste | 50 | |||
| »de su cuna, y en vano busca calma | ||||
| »que ni el no ser es cierto para el triste. | ||||
| »Y sufre sin que a nadie decir pueda | ||||
| »su íntimo, su profundo sufrimiento, | ||||
| »y ni el consuelo de esperar le queda | 55 | |||
| »en la muerte total del pensamiento. | ||||
| »Do sus átomos van, allí les sigue, | ||||
| »y es un tormento su existir eterno, | ||||
| »que, por su inmenso horror, vencer consigue | ||||
| »a todos los tormentos del infierno». | 60 | |||
| . . . . . . . . . . . . . . | ||||
| Tiñose Oriente del color de rosa, | ||||
| encendida, fragante y hechicera, | ||||
| que tienen las mejillas de la esposa | ||||
| al tálamo al saltar por vez primera. | ||||
-124-
| hiriéndola lleno | ||||
| del afán de volar y alejarme | ||||
| del mundo y su cieno, | ||||
| cual el ave que quiere ser libre, | 5 | |||
| lanzando mil quejas, | ||||
| hiere, ciega de cólera, el áureo | ||||
| metal de sus rejas. | ||||
| Amo y sufro; la cuerda que sólo | ||||
| le resta a mi lira | 10 | |||
| de mi bien al oído no llega | ||||
| por más que suspira. | ||||
| A su arco ha de atarla Cupido, | ||||
| la cuerda ya arranco..., | ||||
| mas tal vez al tenderla se rompa | 15 | |||
| sin dar en el blanco. | ||||
| Si al extremo sutil de una caña | ||||
| a atarla me atrevo | ||||
| y mis sueños de amor y de gloria | ||||
| coloco por cebo, | 20 | |||
| -125- | ||||
| y a pescar voy la suerte en el mundo... | ||||
| es fácil la pierda; | ||||
| que es posible que un monstruo arrebate | ||||
| el cebo y la cuerda. | ||||
| ¡Ah!, ya sé... Si no alcanzo fortuna, | 25 | |||
| ni es mía la bella, | ||||
| a mi cuello la cuerda yo anudo | ||||
| y me ahorco con ella. | ||||
-126-
| espacios iba un cometa, | ||||
| y cuentan que rabiaba, | ||||
| al ver la distancia inmensa | ||||
| a que estaba de este mundo, | 5 | |||
| de que no le apercibiera | ||||
| ni aun el más estudioso | ||||
| astrónomo de la tierra. | ||||
| -¿Cómo lo haré -se decía- | ||||
| para que todos me vean | 10 | |||
| y cuenten que soy, acaso, | ||||
| un pronóstico de guerra, | ||||
| de muerte de rey o papa, | ||||
| de año de peste y miseria? | ||||
| ¿Cómo lo haré? -repetía | 15 | |||
| sin suspender su carrera. | ||||
| De repente acertó el modo | ||||
| de realizar su idea: | ||||
| pasó por delante el sol | ||||
| y una mancha dejó impresa, | 20 | |||
| móvil, del astro del día | ||||
| en la esplendorosa esfera. | ||||
| -127- | ||||
| Al ver la mancha, el astrónomo | ||||
| adivinó la existencia | ||||
| del que fuera, a no manchar, | 25 | |||
| un ignorado cometa. | ||||
| (Y el cometa, con su maña, | ||||
| más que a servir a la ciencia, | ||||
| aprovechó a la ignorancia, | ||||
| que aprendió la estratagema.) | 30 | |||
-128-
|
||||||||||||||||
| si el gusano egoísmo ha carcomido | ||||||||||||||||
| nuestra amistad, que, cual roído tronco, | ||||||||||||||||
| al apoyarse en él rómpese y cae, | ||||||||||||||||
| no leas, no..., mas si eres egoísta, | 5 | |||||||||||||||
| ya al hallar versos tirarás la carta. | ||||||||||||||||
| Dudo, he aquí mi mal. Dudo, y no siento | ||||||||||||||||
| para creer, ni voluntad ni fuerza; | ||||||||||||||||
| todo es falso tal vez, nunca la íntima | ||||||||||||||||
| esencia yo sabré de cuanto veo. | 10 | |||||||||||||||
| Puedo leer tus prodigios ¡oh infinito!, | ||||||||||||||||
| y analizar la luz de las estrellas | ||||||||||||||||
| que en lontananza trémulas se pierden, | ||||||||||||||||
| y analizar la luz de las miradas | ||||||||||||||||
| y en el alma leer, es imposible. | 15 | |||||||||||||||
| -129- | ||||||||||||||||
| Y ¿cómo no dudar, si hay solamente | ||||||||||||||||
| en todo el mundo hipocresía y farsa? | ||||||||||||||||
| Brillo y honor la falsa gloria crea, | ||||||||||||||||
| cual con cartón dorado se fabrican | ||||||||||||||||
| arneses y coronas, mas de lejos, | 20 | |||||||||||||||
| para el corto de vista, todo es oro. | ||||||||||||||||
| El mérito se esconde en su modestia | ||||||||||||||||
| y atrevida se eleva la ignorancia; | ||||||||||||||||
| así en los mares lo ligero flota | ||||||||||||||||
| y tan sólo en el fondo existen perlas. | 25 | |||||||||||||||
| ¡Elevarse! ¡Subir!... Si faltan alas, | ||||||||||||||||
| hay otro medio aún; a las alturas | ||||||||||||||||
| no el águila tan sólo, también llega | ||||||||||||||||
| el reptil ¡y es tan fácil arrastrarse! | ||||||||||||||||
| Y quien está en la cima, si ambiciona | 30 | |||||||||||||||
| subir más todavía, tiene el medio | ||||||||||||||||
| de rebajar cuanto a su entorno existe. | ||||||||||||||||
| ¡Y obran tantos así!, mas ¿quién los culpa?, | ||||||||||||||||
| ¡nadie; que aunque cobardes, miedo inspiran! | ||||||||||||||||
| Otros aun hay, del ambicioso escala, | 35 | |||||||||||||||
| que de honradez por dondequier blasonan | ||||||||||||||||
| y, débiles, son cómplices del crimen | ||||||||||||||||
| viéndolo indiferentes: nunca enlazan | ||||||||||||||||
| la causa y los efectos: no comprenden | ||||||||||||||||
| jamás que el mal ajeno puede herirles. | 40 | |||||||||||||||
| Tranquilo ve el colono arder los bosques, | ||||||||||||||||
| no se opone al incendio, lo aprovecha; | ||||||||||||||||
| pero después los aguaceros vienen | ||||||||||||||||
| y obstáculos no encuentran en el monte, | ||||||||||||||||
| y al llano corre desbordada el agua, | 45 | |||||||||||||||
| y el campo inunda y al colono ahoga. | ||||||||||||||||
| -130- | ||||||||||||||||
| Con su indolencia apática los unos | ||||||||||||||||
| y con malicia los demás permiten | ||||||||||||||||
| que en este mundo la mentira reine. | ||||||||||||||||
| Pero ¿y la juventud? Si el egoísmo | 50 | |||||||||||||||
| sólo es propio del viejo ¿por qué aquélla | ||||||||||||||||
| no lo transforma todo en bien de todos?, | ||||||||||||||||
| ¿qué hacen en tanta confusión y engaño | ||||||||||||||||
| los que por su nobleza y su fortuna | ||||||||||||||||
| deben a los demás dar el ejemplo? | 55 | |||||||||||||||
| Vistiendo la librea de la moda, | ||||||||||||||||
| ridícula cual siempre en sus caprichos, | ||||||||||||||||
| mirad a ese gommeux. De su cabeza | ||||||||||||||||
| más cuida el peluquero que el maestro. | ||||||||||||||||
| Amigo de toreros y danzantes, | 60 | |||||||||||||||
| protege siempre el arte, y se diría | ||||||||||||||||
| que de un monstruo nació, no de una madre, | ||||||||||||||||
| ¡tanto infama y calumnia a las mujeres! | ||||||||||||||||
| Entre visitas, juegos y teatros | ||||||||||||||||
| para pensar no tiene ni un momento. | 65 | |||||||||||||||
| ¡Este es el homo sapiens de Linneo! | ||||||||||||||||
| Si todos cual él fuesen, hasta el día | ||||||||||||||||
| del Final no tendríamos juicio. | ||||||||||||||||
| Al ver tal farsa y tanta infamia ¿en dónde | ||||||||||||||||
| ¡oh verdad y virtud!, puedo encontraros? | 70 | |||||||||||||||
| Me dicen que en el pueblo, y ¿qué es el pueblo? | ||||||||||||||||
| ¿Es la turba que ríe y alborota | ||||||||||||||||
| en la plaza de toros, su academia? | ||||||||||||||||
| ¿Es la que he visto recorrer las calles | ||||||||||||||||
| ¡Viva la libertad! gritando alegre | 75 | |||||||||||||||
| y es la esclava tal vez de su ignorancia, | ||||||||||||||||
| de sus pasiones luego, y de los ídolos | ||||||||||||||||
| que un día eleva para hundir el otro? | ||||||||||||||||
| -131- | ||||||||||||||||
| Yo creo que hay virtudes, porque hay vicios, | ||||||||||||||||
| mas no las sé encontrar donde las busco, | 80 | |||||||||||||||
| y es que huyó la virtud de las ciudades, | ||||||||||||||||
| tan pequeñas para ella, acostumbrada | ||||||||||||||||
| a vivir en el alma de los justos. | ||||||||||||||||
| Y esto será. ¿Cómo es posible que ella | ||||||||||||||||
| vea de la ciudad la eterna farsa | 85 | |||||||||||||||
| sin que desee abandonarla? Creo | ||||||||||||||||
| ver siempre por las calles del Olimpo | ||||||||||||||||
| los desterrados dioses. El dios Momo | ||||||||||||||||
| ha arrojado a Talía del teatro; | ||||||||||||||||
| quincalla al pormenor venden las Musas; | 90 | |||||||||||||||
| Venus ya no es modelo del artista, | ||||||||||||||||
| pues ahora la belleza está en las Furias; | ||||||||||||||||
| Vulcano pone alegres a las Parcas | ||||||||||||||||
| fraguando siempre máquinas de guerra, | ||||||||||||||||
| y Mercurio, en la Bolsa, que es su templo, | 95 | |||||||||||||||
| embobado contempla al buen Cupido | ||||||||||||||||
| que, sin venda en los ojos, echa cuentas. | ||||||||||||||||
| Y Cupido obra bien, porque los hombres | ||||||||||||||||
| sólo en el interés ya se interesan, | ||||||||||||||||
| y, del oro a excepción, los que oro guardan | 100 | |||||||||||||||
| en ellos mismos solamente creen, | ||||||||||||||||
| que es creer, a fe mía, en poca cosa. | ||||||||||||||||
| ¿Y remedio no habrá? ¿Es, por ventura, | ||||||||||||||||
| el progreso una rueda que nos vuelve, | ||||||||||||||||
| después de recorrer siglos de gloria, | 105 | |||||||||||||||
| al estado salvaje, nuestro origen, | ||||||||||||||||
| cual vuelve al mar la pobre gota de agua | ||||||||||||||||
| que desde el mar se remontó en la nube? | ||||||||||||||||
| El hombre que ha enlazado extraños pueblos | ||||||||||||||||
| esclavizando al rayo ¿nunca, nunca | 110 | |||||||||||||||
| -132- | ||||||||||||||||
| podrá salvar esta distancia inmensa | ||||||||||||||||
| que entre cabeza y corazón existe? | ||||||||||||||||
| Él, que torna el carbón en diamante, | ||||||||||||||||
| ¿no sabrá transformar el egoísmo | ||||||||||||||||
| en amor, y engarzarlo en su corona? | 115 | |||||||||||||||
| ¡Oh!, ¡quisiéralo Dios!, entonces fueran | ||||||||||||||||
| hombres los hombres; las mujeres, ángeles. | ||||||||||||||||
| Tal día no ha llegado; si una pura | ||||||||||||||||
| idea o virtud tienen, la corrompe, | ||||||||||||||||
| el creciente egoísmo, en sus efectos | 120 | |||||||||||||||
| parecido al incendio: ¡siempre el humo | ||||||||||||||||
| mancha lo que la llama ha respetado! | ||||||||||||||||
| ¡Feliz tú! Feliz tú que en la campiña | ||||||||||||||||
| vives, lejos del ruido, en santa calma, | ||||||||||||||||
| y en las de invierno, para mí tan tristes, | 125 | |||||||||||||||
| eternas noches, del hogar en torno, | ||||||||||||||||
| al calor y a la luz de los tizones, | ||||||||||||||||
| mientras tu esposa al pequeñuelo mece | ||||||||||||||||
| cantando dulces cantos, tú a los otros | ||||||||||||||||
| santas plegarias con ternura enseñas, | 130 | |||||||||||||||
| y el aire, al penetrar por las rendijas, | ||||||||||||||||
| los bucles de los niños agitando, | ||||||||||||||||
| hasta ti lleva el resinoso aroma, | ||||||||||||||||
| que aquí nunca percibo, del salvaje | ||||||||||||||||
| pino copudo que en los montes crece. | 135 | |||||||||||||||
-133-
| estaría, al mal ajeno, | ||||
| a ser de distinto modo | ||||
| los humanos. | ||||
| ¡Oh!, si al revés fuese todo, | 5 | |||
| las mujeres amarían | ||||
| y los hombres vivirían | ||||
| como hermanos. | ||||
| Si la fama, los honores, | ||||
| la justicia y los loores; | 10 | |||
| si todo esto no se hallase | ||||
| a ningún precio, | ||||
| si el dinero no comprase | ||||
| un ¡cuán sabio!, un ¡yo te adoro!... | ||||
| miraríamos el oro | 15 | |||
| con desprecio. | ||||
| Si la virtud, la inocencia, | ||||
| la rectitud de conciencia | ||||
| y de amor la pasión pura, | ||||
| fuesen males | 20 | |||
| -134- | ||||
| y únicos males sin cura, | ||||
| ya seríamos los seres | ||||
| todos, hombres y mujeres, | ||||
| inmortales. | ||||
| Y aun mejor todo estuviera | 25 | |||
| que de alguna otra manera | ||||
| si Dios lo hubiese dispuesto | ||||
| de otro modo, | ||||
| descansando el día sexto, | ||||
| no teniendo afanes vanos | 30 | |||
| y no ensuciando sus manos | ||||
| con el lodo. | ||||
-135-
| fuerza es que el humano vea: | ||||
| todo cuanto nos rodea | ||||
| se nos convierte en espejo. | ||||
| Dentro nosotros existe | 5 | |||
| la alegría o la tristeza | ||||
| de que a la naturaleza | ||||
| nuestro espíritu reviste. | ||||
| La flor que hollada verás, | ||||
| sin saber por qué razón | 10 | |||
| te inspirará compasión, | ||||
| y si tienes callos, más. | ||||
| Los favores del sol cantas | ||||
| con el alma agradecida | ||||
| y él ni sabe que dé vida | 15 | |||
| a fotógrafos y plantas. | ||||
| (Porque el sol, aunque te asombre, | ||||
| ignora completamente | ||||
| que alumbre en la tierra a un ente | ||||
| que se haga llamar el hombre. | 20 | |||
| -136- | ||||
| ¡Si ignora nuestra existencia | ||||
| hasta el insecto que zumba | ||||
| sobre la cuna o la tumba | ||||
| con igual indiferencia!) | ||||
| De nuestra esencia impregnamos | 25 | |||
| y damos nuestras pasiones | ||||
| a todas las creaciones | ||||
| que hacemos o que aceptamos. | ||||
| Quien vive siempre entre pena | ||||
| y remordimiento y dudas | 30 | |||
| no sabe ver más que a Judas | ||||
| en el cuadro de la Cena. | ||||
| Miro a Cristo, y siempre en sus | ||||
| ojos mi frialdad he visto; | ||||
| y era todo fuego el Cristo | 35 | |||
| de Teresa de Jesús. | ||||
| En todo estamos nosotros | ||||
| copiados con perfección: | ||||
| el hombre y la mujer son | ||||
| lo que piensan de los otros. | 40 | |||
| Juzga que le aman el joven, | ||||
| piensa el malo que le dañan, | ||||
| cree el falso que le engañan, | ||||
| teme el ladrón que le roben. | ||||
| Y siguiendo estos juicios | 45 | |||
| sé que en los demás adoro | ||||
| mis virtudes, o deploro | ||||
| amargamente mis vicios. | ||||
| -137- | ||||
| En ella, en mi dulce amada, | ||||
| sólo a mí mismo me veo, | 50 | |||
| aunque a veces el deseo | ||||
| multiplique mi mirada. | ||||
| Y en verdad tanto es así, | ||||
| tanto vivo yo en mi bella, | ||||
| que hasta cuando pienso en ella | 55 | |||
| pienso que ella piensa en mí. | ||||
| Si ella mi esperanza trunca | ||||
| si ella me ha dado su fe, | ||||
| ésta es cosa que no sé, | ||||
| ni supe, ni sabré nunca. | 60 | |||
| Nunca el secreto maldito | ||||
| de lo íntimo, de la esencia, | ||||
| podrá arrancar nuestra ciencia | ||||
| del seno del infinito. | ||||
| Y en aislamiento profundo; | 65 | |||
| sin creer en nada ni a nadie, | ||||
| la luz que mi mente irradie | ||||
| me hará más oscuro el mundo. | ||||
-138-
| la de usted, | ||||
| pues a preguntar se atreve, | ||||
| y esto gran audacia implica, | ||||
| lo que el honor significa | 5 | |||
| en el siglo diez y nueve. | ||||
| ¡Qué pregunta! ¡¡Es un horror!! | ||||
| ¿Y su ignorancia no llora? | ||||
| ¿Un hombre del siglo ignora | ||||
| lo grande que es el honor?, | 10 | |||
| ¡oh!, ¡¡el honor!! | ||||
| Pues yo se lo probaré, | ||||
| verá usted: | ||||
| Si se atreve un periodista | ||||
| a decir en su diario | 15 | |||
| que fue un tiempo presidiario | ||||
| quien hoy es capitalista, | ||||
| tal verdad será un error | ||||
| si el aludido, en tal trance, | ||||
| da muerte al otro en un lance | 20 | |||
| llamado lance de honor | ||||
| ¡oh!, ¡¡de honor!! | ||||
| Lo mismo que yo lo sé | ||||
| sabe usted | ||||
| que si en ciertos escondrijos | 25 | |||
| hay quien a jugar se atreve, | ||||
| -139- | ||||
| y, para quedar bien, debe | ||||
| robar el pan a sus hijos, | ||||
| de su familia al amor | ||||
| antepondrá su honor ciego, | 30 | |||
| porque una deuda de juego | ||||
| es una deuda de honor | ||||
| ¡oh!, ¡¡de honor!! | ||||
| La casada que yo sé, | ||||
| dice usted | 35 | |||
| que tiene con más de cuatro | ||||
| correspondencia secreta; | ||||
| pues bien: lo que más le inquieta | ||||
| es asistir al teatro, | ||||
| pues encienden su rubor, | 40 | |||
| que brilla con falsas lumbres, | ||||
| esos dramas de costumbres | ||||
| en que se ofende al honor | ||||
| ¡oh!, ¡¡al honor!! | ||||
| Más todavía diré, | 45 | |||
| ¡oiga usted! | ||||
| La voz del caudillo escucha, | ||||
| y, en el fragor del combate, | ||||
| no hay quien no muera o no mate, | ||||
| aun sin saber por qué lucha. | 50 | |||
| No le da al caudillo horror | ||||
| de aquella gente la suerte | ||||
| y da a aquel campo de muerte | ||||
| nombre de campo de honor | ||||
| ¡oh!, ¡¡de honor!! | 55 | |||
-140-
| aunque ya envidio, más envidiara | ||||
| si no supiera que su hermosura | ||||
| está en tus ojos más que en su cara. | ||||
| Su amor -y conste que no es despecho, | 5 | |||
| que de mis dudas no son resabios- | ||||
| está en sus labios más que en su pecho | ||||
| y está en tu mente más que en sus labios. | ||||
| Pero ¡qué diablo! Cual sólo es justa | ||||
| la ley cuando hace lo que queremos, | 10 | |||
| sólo es belleza lo que nos gusta, | ||||
| verdad es sólo lo que creemos. | ||||
| Veo que sabe tu inexperiencia | ||||
| lo que el estudio más viejo ignora. | ||||
| Te compadece mi altiva ciencia; | 15 | |||
| mi alma, al saberlo, te envidia y llora. | ||||
-141-
| transformase en calor, luz o sonido; | ||||
| la materia es eterna: | ||||
| cuanto es también será, también ha sido. | ||||
| Al esconder el sol sus resplandores | 5 | |||
| no se pierde la luz con que ilumina; | ||||
| transfórmase en matices en las flores, | ||||
| en imágenes mil en la retina. | ||||
| El carbón que da el gas a las ciudades | ||||
| y el fuego a la veloz locomotora | 10 | |||
| fue bosque en remotísimas edades, | ||||
| y es la luz, que en sí encierra | ||||
| y nos devuelve ahora, | ||||
| la luz del sol que le alumbró en la tierra. | ||||
| Sobre el mar la gaviota se desliza | 15 | |||
| y el agua con sus alas débil hiere, | ||||
| y aquella ondulación con que el mar riza | ||||
| no efímera allí muere, | ||||
| que en las lejanas playas se confunde | ||||
| con las que causa el barco que se hunde. | 20 | |||
| -142- | ||||
| ¡Sólo en el mundo la memoria humana | ||||
| es fuerza que sucumba, | ||||
| y del yo nada queda en pos la tumba! | ||||
| El hombre al hombre olvida, | ||||
| si le es indiferente, cuando muere, | 25 | |||
| y si le debe algún favor, en vida. | ||||
-143-
| de feos babuinos11 | ||||
| fue de Brehm por los perros atacada | ||||
| al cerrarle del monte los caminos. | ||||
| De entre los cuadrumanos los más viejos | 5 | |||
| sobre los perros prestos se arrojaron, | ||||
| y éstos al punto el campo abandonaron | ||||
| no creyendo seguros sus pellejos. | ||||
| Al ver trepar en salvo por las rocas | ||||
| y huir al monte la simiana gente, | 10 | |||
| Brehm, contando sus fuerzas, que eran pocas, | ||||
| azuzó a su traílla nuevamente. | ||||
| Esta corrió veloz, y en un momento | ||||
| el valle ensordeció con sus ladridos | ||||
| al alcanzar, de todos los huidos, | 15 | |||
| a un pequeño babuino rezagado | ||||
| que apenas cinco meses contaría, | ||||
| y que, al verse cercado, | ||||
| prorrumpió en agudísimos chillidos. | ||||
| -144- | ||||
| Al escuchar sus voces de agonía, | 20 | |||
| un viejo babuino, | ||||
| bajó del salvador monte vecino, | ||||
| se echó sobre los perros; con sus brazos | ||||
| el cerco hizo pedazos; | ||||
| arrebató al pequeño | 25 | |||
| y huyó con él, le dio su valor alas, | ||||
| y ceder no le hicieron de su empeño | ||||
| ya ni los perros, ni de Brehm las balas. | ||||
| Herido, ensangrentado, | ||||
| llegó el heroico mono a la montaña | 30 | |||
| y entregó a los demás el rescatado. | ||||
| Tal vez la muerte coronó su hazaña. | ||||
| Las doctrinas de Darwin abandono, | ||||
| pues a decir, ¡oh estupidez!, se atreve | ||||
| que mucho el hombre se parece al mono. | 35 | |||
-145-
| hizo a su país notorio, | ||||
| sin moverse de su tierra, | ||||
| ni aun de su laboratorio, | ||||
| los ríos y las montañas | 5 | |||
| que escondían al mortal | ||||
| las misteriosas entrañas | ||||
| de toda el África austral. | ||||
| Y Livingstone, que seguía | ||||
| aquella ignota región, | 10 | |||
| de cuanto el sabio decía | ||||
| halló la confirmación. | ||||
| Estudiando Le Verrier | ||||
| un intrincado problema, | ||||
| un nuevo astro creyó ver | 15 | |||
| en nuestro solar sistema. | ||||
| Y citándole en su esfera, | ||||
| al saber su movimiento, | ||||
| le mandó compareciera | ||||
| a un punto del firmamento. | 20 | |||
| -146- | ||||
| Contra todo lo esperado, | ||||
| de la región infinita | ||||
| en el punto señalado | ||||
| Neptuno acudió a la cita. | ||||
| En las regiones vecinas | 25 | |||
| a la bíblica Israel, | ||||
| donde aún se ven las ruinas | ||||
| de Nínive y de Babel, | ||||
| de ladrillos calcinados, | ||||
| se hallan montones enormes, | 30 | |||
| en cuya arcilla hay grabados | ||||
| caracteres cuneiformes. | ||||
| Botín fueron de un viaje | ||||
| y un sabio halló su secreto, | ||||
| y resucitó un lenguaje, | 35 | |||
| y adivinó un alfabeto, | ||||
| y en los signos descubiertos | ||||
| hoy leer bien podemos ya | ||||
| la historia de pueblos muertos | ||||
| veinticinco siglos ha. | 40 | |||
| Y ni uno de los tres sabios, | ||||
| ni ningún sabio del mundo, | ||||
| osa desplegar los labios | ||||
| ante el misterio profundo | ||||
| del microcosmos, del ser; | 45 | |||
| mundo en cuya realidad | ||||
| todo se puede saber, | ||||
| todo, menos la verdad. | ||||
| -147- | ||||
| Nadie sus leyes percibe, | ||||
| sus secretos no sabemos, | 50 | |||
| y esto que en nosotros vive | ||||
| desde el punto en que nacemos. | ||||
| Ni aun el sabio de más fama, | ||||
| si es de lo falso enemigo, | ||||
| dirá: esta mujer me ama, | 55 | |||
| o bien: este hombre es mi amigo. | ||||
-148-
| con pocos dientes, casi ya sin vista | ||||
| o a lo menos con vista muy cansada, | ||||
| andaba por los mares poco lista, | ||||
| arrastrando su mole fatigada. | 5 | |||
| Ella que huyó el arpón del ballenero | ||||
| cuando tenía el cuerpo más ligero, | ||||
| perdidos ya el olfato y la destreza, | ||||
| no asomaba a flor de agua la cabeza | ||||
| temiendo siempre al pescador artero. | 10 | |||
| -¿Pues cómo el pez hallaba y engullía? | ||||
| -Es natural: el miedo aún subsistía | ||||
| que infundiera, y, con santa devoción, | ||||
| a ser comido el pez se sometía... | ||||
| por respeto a la antigua tradición. | 15 | |||
-149-
| el misterio que calculan, | ||||
| los que la odian o la adulan, | ||||
| que se encierra en la mujer, | ||||
| basta saber el real | 5 | |||
| y profundísimo enlace | ||||
| en que confundido yace | ||||
| lo físico y lo moral. | ||||
| Mujer y hombre se parecen | ||||
| al ser niños; con la edad | 10 | |||
| surge entre ellos variedad | ||||
| que crece cuanto ellos crecen. | ||||
| Toma de aquél la figura | ||||
| masculinos caracteres | ||||
| y conservan las mujeres | 15 | |||
| de los niños la tersura. | ||||
| -150- | ||||
| De la inocencia y la calma | ||||
| pronto los hombres se alejan, | ||||
| y las mujeres semejan | ||||
| siempre al niño en cuerpo y alma. | 20 | |||
| Si hacer trizas se las ve | ||||
| el corazón de algún hombre, | ||||
| lo hacen sólo, y no os asombre, | ||||
| con la mejor buena fe. | ||||
| También el niño, tan presto | 25 | |||
| como tiene de ello antojos, | ||||
| arranca a una ave los ojos, | ||||
| y no es criminal por esto. | ||||
| Toda cariño y amor, | ||||
| amor la mujer desea; | 30 | |||
| sino al que la llama fea, | ||||
| a nadie guarda rencor. | ||||
| Que al fin ella ha de querer, | ||||
| como el ave ha de cantar, | ||||
| como el río ha de ir al mar, | 35 | |||
| como el mañana al ayer. | ||||
| Nunca del amor el rayo | ||||
| en su pecho infantil muere, | ||||
| y si al marido no quiere | ||||
| querrá a cualquiera..., al lacayo. | 40 | |||
| Ignorando este misterio | ||||
| deja a su esposa en olvido | ||||
| el marido, y el marido | ||||
| justifica el adulterio. | ||||
| -151- | ||||
| Yo no envidio al que comparte | 45 | |||
| el exclusivo cariño | ||||
| que debe a su mujer-niño, | ||||
| con la ciencia o con el arte. | ||||
| De ningún hombre de ciencia | ||||
| el talento hereda el hijo..., | 50 | |||
| y no se deja, de fijo, | ||||
| de cumplir la ley de herencia. | ||||
-152-
| y luego reza una oración cristiana, | ||||
| y, vistiéndose aprisa, | ||||
| se va corriendo a la primera misa. | ||||
| Por la calle no mira a las mujeres, | 5 | |||
| pues son, para él, diablos estos seres. | ||||
| Lo que come bendice con unción | ||||
| por temor a una mala digestión. | ||||
| Los ratos de reposo | ||||
| lee algún libro simple y religioso, | 10 | |||
| y aprende cada día de memoria | ||||
| una jaculatoria. | ||||
| Pasa ayunando la cuaresma entera | ||||
| por más que de hambre desfallezca o muera. | ||||
| . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | 15 | |||
| Y así sin sufrir nunca desengaños, | ||||
| dura, ya que no vive, muchos años, | ||||
| y así se sacrifica y martiriza, | ||||
| y su pecho a puñadas descuartiza | ||||
| ¡para hallar en el cielo su consuelo! | 20 | |||
| ¿Y si luego resulta que no hay cielo? | ||||
-153-
| amaba y aun era amado; | ||||
| cuanto placer yo pedía | ||||
| me era al momento otorgado... | ||||
| y el tiempo veloz corría. | 5 | |||
| Mientras viví entre el placer | ||||
| que en la gloria, en la mujer | ||||
| y en la amistad encontraba, | ||||
| mientras feliz logré ser, | ||||
| rápido el tiempo volaba. | 10 | |||
| -¿Por qué no corres, malvado, | ||||
| hoy, que vivo entre el pesar? | ||||
| -¡Oh! ¡Corrí tanto a tu lado | ||||
| que de puro fatigado | ||||
| hoy apenas puedo andar! | 15 | |||
-154-
| cayó un cristal, se hizo piezas, | ||||
| y quedó sobre una hormiga | ||||
| un pedazo al dar en tierra. | ||||
| Las hormigas al pasar, | 5 | |||
| deteníanse, y, sorpresas, | ||||
| contemplaban a una hermana | ||||
| de tan rara corpulencia; | ||||
| y la pequeñuela hormiga, | ||||
| debajo del cristal presa, | 10 | |||
| convertidas en gigantas | ||||
| miraba a sus compañeras; | ||||
| en tanto el sabio reía | ||||
| del terror de todas ellas. | ||||
| Entre cristales de aumento | 15 | |||
| ¡cuánta gente se pasea! | ||||
-155-
| pregunté: -Si no es enojo, | ||||
| decid: ¿qué es el color rojo?, | ||||
| ¿lo sentís cual yo lo siento? | ||||
| Y respondió sin empacho: | 5 | |||
| -Pienso que será, sin duda, | ||||
| como el olor de la ruda, | ||||
| como el gusto del gazpacho, | ||||
| como horno de fuego lleno, | ||||
| como pisar un abrojo, | 10 | |||
| y aun creo que será rojo | ||||
| el estampido del trueno.- | ||||
| Calló..., y aún son mi tormento | ||||
| aquellas definiciones; | ||||
| ¡para cuántas sensaciones | 15 | |||
| soy ciego de nacimiento! | ||||
-156-
| se escucha precursor de tempestades, | ||||
| y cual río engrosado por las lluvias | ||||
| en torrentes se escapa de su cauce, | ||||
| así, sedienta de sembrar el luto, | 5 | |||
| la turba se desborda por las calles. | ||||
| Éste la antorcha del incendio ostenta, | ||||
| aquél el arma despiadada blande, | ||||
| y el aire puro que el pulmón aspira | ||||
| cuando en blasfemias convertido sale | 10 | |||
| seca al paso la gota de aguardiente | ||||
| al borde de los labios vacilante. | ||||
| ¡Ay de aquél que el furor del ciego pueblo | ||||
| para hacerlo su víctima señale! | ||||
| Salta a un golpe la puerta, ya hecha astillas | 15 | |||
| la casa en confusión la turba invade, | ||||
| y, a poco, de un balcón, que todos miran, | ||||
| con estrépito saltan los cristales | ||||
| al dar paso a las ropas, a los muebles | ||||
| que, apenas llegan a la calle, arden | 20 | |||
| entre las lenguas de espantosa hoguera, | ||||
| -157- | ||||
| y de ella en torno, en un inmundo baile, | ||||
| se agitan, dando vivas y chillidos, | ||||
| niños y mujerzuelas repugnantes. | ||||
| Gritos de feroz júbilo resuenan | 25 | |||
| y un cuerpo inerte desde lo alto cae, | ||||
| y aumenta el combustible de la hoguera | ||||
| un mutilado y fétido cadáver, | ||||
| con órbitas privadas de los ojos | ||||
| llenas de negra coagulada sangre. | 30 | |||
| Ya de la casa y en tropel las turbas, | ||||
| como espantadas de su crimen, salen..., | ||||
| pero no, que no lejos de aquel sitio | ||||
| repetirán la escena, miserables. | ||||
| Y todo lo contempla y lo oye todo | 35 | |||
| el femenil conservador cobarde, | ||||
| que, agitado y miedoso, algún postigo | ||||
| con sus trémulas manos entreabre, | ||||
| sin sentir tanto el mal, por ser ajeno, | ||||
| mientras frío sudor su cuerpo invade | 40 | |||
| y hace callar, con señas, a sus niños | ||||
| para que no los oigan en la calle. | ||||
| ¡Cuadro espantoso que también he visto | ||||
| sintiendo a mis mejillas agolparse | ||||
| la sangre, al escapar despavorida | 45 | |||
| del corazón, henchido de coraje! | ||||
| Ya sé que tales hechos pueden hijos | ||||
| ser de causas tristísimas y graves. | ||||
| La multitud que los comete, ciega, | ||||
| puede no ser perversa, sí ignorante, | 50 | |||
| y los que a tal exceso la conducen | ||||
| son más locos tal vez que criminales. | ||||
| -158- | ||||
| Yo sé también que hay crímenes sin nombre | ||||
| que siempre a la justicia es fuerza escapen | ||||
| y que sólo el furor de una revuelta | 55 | |||
| a castigar se atreve inexorable. | ||||
| No ignoro que en las fábricas subsisten | ||||
| a veces, por desgracia, los feudales | ||||
| usos con que el señor de horca y cuchillo | ||||
| acreditaba un tiempo su barbarie. | 60 | |||
| Pero aun así, mi mente se rebela | ||||
| del pueblo al contemplar las crueldades, | ||||
| y todos condenamos sus excesos, | ||||
| y todos le juzgamos implacables. | ||||
| Mas no siempre fue así; también en esto | 65 | |||
| valemos mucho más que nuestros padres: | ||||
| ellos no condenaban, que aplaudían | ||||
| cien veces más estúpidas maldades. | ||||
| ¡Ved el auto de fe! Llenas de júbilo | ||||
| corrían en tropel a las ciudades, | 70 | |||
| teatros de aquel crimen, las familias | ||||
| honradas de los próximos lugares. | ||||
| Con vistosos adornos una hoguera | ||||
| en mitad de la plaza sobresale, | ||||
| multitud apiñada la rodea, | 75 | |||
| ávida de indulgencias y de sangre. | ||||
| En las lujosas gradas se distinguen | ||||
| caballeros y damas principales | ||||
| luciendo ricas y costosas joyas, | ||||
| vistiendo bellos y suntuosos trajes. | 80 | |||
| Y se admiran en sitios preferentes | ||||
| del Santo Tribunal los familiares, | ||||
| que no es la plebe quien comete el crimen, | ||||
| ellos son: lo escogido entre los grandes. | ||||
| -159- | ||||
| Sobre la hoguera, encadenada a un poste, | 85 | |||
| la víctima se agita y se contrae, | ||||
| de su sentencia la lectura escucha. | ||||
| ¿Queréis saber su falta? No la sangre | ||||
| del homicidio le manchó. No el oro | ||||
| le atrajo al crimen. Sólo es judaizante, | 90 | |||
| y un delator afirma que le ha visto | ||||
| en sábado hacer fiesta y aun holgarse. | ||||
| Dispútanse el honor de prender fuego | ||||
| a la hoguera señores principales, | ||||
| y pronto envuelve el cuerpo de la víctima | 95 | |||
| la roja llamarada al elevarse. | ||||
| Negra humareda se levanta entonces | ||||
| y un grito horrible de entre el humo sale | ||||
| y al oscilar la llama un cuerpo vese | ||||
| ennegrecido, informe y repugnante. | 100 | |||
| En un supremo angustioso esfuerzo | ||||
| el infeliz intenta libertarse | ||||
| y sus venas se hinchan y revientan | ||||
| y sus ojos inyéctanse de sangre | ||||
| y en estertor de la agonía agítase. | 105 | |||
| Llamas azules sus tejidos lamen | ||||
| y hacen agrietar los tegumentos, | ||||
| y, al levantar ampollas en la carne, | ||||
| ya prenden en la grasa, que se enciende | ||||
| y el aire infecta con hedores acres. | 110 | |||
| Convulsiva la víctima se agita | ||||
| y al fin ya dobla su cabeza exánime; | ||||
| ésta, así más cercana de los leños, | ||||
| tras la llama se esconde un breve instante, | ||||
| luego es sólo un carbón que denso humea, | 115 | |||
| luego vacila sobre el tronco y cae. | ||||
| Y ni un grito de horror allí se oía | ||||
| ni de la infamia protestaba nadie, | ||||
| -160- | ||||
| y al ministro feroz del Santo Oficio, | ||||
| tan cruel como hipócrita y cobarde, | 120 | |||
| no el noble altivo le escupía el rostro, | ||||
| que, al verle en el palacio o en la calle, | ||||
| se inclinaba, y besándole la mano, | ||||
| no siempre sin razón, llamaba padre. | ||||
-161-
| paseaba una mañana | ||||
| (24 Reamur, viento NE., | ||||
| cielo con cirrus) por un campo agreste. | ||||
| Iban los dos mamíferos hablando, | 5 | |||
| cuando Juan se inclinó, con el deseo | ||||
| de ofrecer a su amada, suspirando, | ||||
| un Dyanthus Cariophyllus de Linneo. | ||||
| La hembra aceptó, y a su emoción nerviosa, | ||||
| en su cardias la diástole y la sístole | 10 | |||
| se hizo más presurosa; | ||||
| los vasos capilares de la facies | ||||
| también se dilataron | ||||
| y al punto las membranas de su cutis | ||||
| sonrosado color transparentaron. | 15 | |||
-162-
| rápidamente, de un vuelo, | ||||
| como las aves del cielo, | ||||
| sin billete ni equipaje, | ||||
| pero la materia vil | 5 | |||
| tal hazaña no consiente, | ||||
| y así es fuerza que te cuente | ||||
| un viaje en ferrocarril. | ||||
| Es decir un viaje no, | ||||
| redúzcome a un episodio, | 10 | |||
| que las descripciones odio, | ||||
| y a ésta no sabría yo | ||||
| prestar ningún interés, | ||||
| y, por lo tanto, la omito | ||||
| y a Campoamor me remito: | 15 | |||
| vuelve a leer El tren exprés. | ||||
| Cuatro o cinco horas hacía | ||||
| que estaba dentro del coche, | ||||
| y, ya de cerca, la noche | ||||
| al poniente sol seguía, | 20 | |||
| cuando, mientras el ocaso | ||||
| brillaba en rojo crespón, | ||||
| llegamos a una estación | ||||
| cuyo nombre no hace al caso. | ||||
| -163- | ||||
| Al ver el tren que llegaba, | 25 | |||
| un confuso griterío | ||||
| escapose del gentío | ||||
| que aquel andén ocupaba. | ||||
| Según oí que a mi lado | ||||
| se refería en un grupo, | 30 | |||
| recogíamos el cupo | ||||
| que al pueblo había tocado. | ||||
| Y por el ferrocarril, | ||||
| y en ocasión oportuna, | ||||
| había llegado alguna | 35 | |||
| fuerza de guardia civil. | ||||
| Mil lamentos y otras tantas | ||||
| blasfemias y maldiciones | ||||
| salían a borbotones | ||||
| de enronquecidas gargantas; | 40 | |||
| graves encargos prolijos | ||||
| de padres que amonestaban, | ||||
| madres que nunca acababan | ||||
| de despedir a sus hijos, | ||||
| y parientes y allegados | 45 | |||
| y hermanos y conocidos, | ||||
| ayes lanzando y gemidos, | ||||
| bullendo por todos lados. | ||||
| Los quintos con su pañuelo | ||||
| anudado a la cabeza, | 50 | |||
| fingían mayor firmeza | ||||
| ante tanto desconsuelo, | ||||
| -164- | ||||
| y, mal reprimiendo el llanto, | ||||
| al oír de un jefe las voces | ||||
| al tren corrieron veloces | 55 | |||
| alzando inseguro canto. | ||||
| Transcurrió una breve pausa, | ||||
| las mujeres se acercaron | ||||
| y sus ayes redoblaron, | ||||
| mas sin saber por qué causa, | 60 | |||
| huir de repente mirelas, | ||||
| y turbó sólo el reposo | ||||
| el seco y estrepitoso | ||||
| cerrar de las portezuelas. | ||||
| No quedaba un coche abierto | 65 | |||
| ni se escuchaba un gemido, | ||||
| la máquina dio un silbido | ||||
| y el andén miré desierto, | ||||
| pero no echamos a andar; | ||||
| otro silbido estridente | 70 | |||
| lanzó el vapor nuevamente, | ||||
| y otra vez volvió a silbar, | ||||
| y otra, y otra, y otras ciento, | ||||
| con salvaje melodía, | ||||
| pero, nada: el tren seguía | 75 | |||
| sin ponerse en movimiento. | ||||
| El jefe de la estación | ||||
| en vano gesticulaba, | ||||
| y aun el conductor bajaba | ||||
| y subía del furgón. | 80 | |||
| -165- | ||||
| Hasta nosotros venían, | ||||
| sin poderlos definir, | ||||
| ecos raros, y al oír | ||||
| portezuelas que se abrían, | ||||
| bajamos del coche, fuimos, | 85 | |||
| corriendo por el andén, | ||||
| a la cabeza del tren..., | ||||
| y cien madres allí vimos | ||||
| en la mitad de la vía, | ||||
| pálidas y desgreñadas, | 90 | |||
| y en los topes abrazadas | ||||
| de la máquina, que ardía, | ||||
| sin exhalar un lamento | ||||
| perdida tal vez el habla, | ||||
| cual el náufrago a su tabla | 95 | |||
| postrera de salvamento. | ||||
| El vapor, mal comprimido, | ||||
| que silbando se escapaba, | ||||
| su triste rostro caldeaba | ||||
| y dejaba humedecido; | 100 | |||
| y en pos de ellas sus esposos, | ||||
| sus padres y sus hermanos, | ||||
| niños, jóvenes y ancianos, | ||||
| de detener afanosos | ||||
| la máquina con sus brazos | 105 | |||
| que, por más que el valor pueda, | ||||
| a una vuelta de la rueda | ||||
| quedarán hechos pedazos. | ||||
| -166- | ||||
| -¡No marcharán! -exclamaban | ||||
| y de allí no se movían. | 110 | |||
| -¡No marcharán! -repetían | ||||
| los que aquello presenciaban. | ||||
| Y de todas las miradas | ||||
| era blanco el maquinista | ||||
| que allí, apartando la vista, | 115 | |||
| de sus mejillas tiznadas | ||||
| enjugaba, con rubor, | ||||
| una lágrima furtiva, | ||||
| fingiendo que sólo iba | ||||
| enjugándose el sudor. | 120 | |||
| (No acierta a pintar mi pluma | ||||
| tan desgarradora escena | ||||
| y al silencio la condena | ||||
| la impotencia que me abruma.) | ||||
| De cuanto allí miré yo | 125 | |||
| guardo un recuerdo confuso; | ||||
| el sol los montes traspuso, | ||||
| la noche nos sorprendió | ||||
| y de pronto sé que oí, | ||||
| y de terror quedé helado, | 130 | |||
| decir a un jefe irritado: | ||||
| -¡Que se las barra de ahí! | ||||
| Y apenas fue pronunciada | ||||
| tal orden, un pelotón | ||||
| de guardias vi marchar, con | 135 | |||
| la bayoneta calada. | ||||
| -167- | ||||
| Otro cuadro adivinando, | ||||
| tal vez más triste y cruento, | ||||
| de allí me aparté al momento | ||||
| y al coche subí temblando. | 140 | |||
| Después oí en confusión | ||||
| una infernal gritería..., | ||||
| y quedó libre la vía | ||||
| y huimos de la estación. | ||||
| Partió como un rayo el tren..., | 145 | |||
| y vi madres que lloraban..., | ||||
| y brazos que amenazaban | ||||
| en vano desde el andén. | ||||
-168-
| dijeron mis amigos, | ||||
| un tiempo de tus pérfidos engaños | ||||
| víctimas o testigos. | ||||
| No sé quién fue el primero, mas el último | 5 | |||
| sé que será un gusano: | ||||
| buscará el corazón en tu cadáver | ||||
| y ha de buscarlo en vano. | ||||
-169-
| sufro en mi dichoso estado, | ||||
| porque me hace desgraciado | ||||
| sólo el miedo de perderlo, | ||||
| y si estoy bien sin saberlo, | 5 | |||
| pues no lo sé, no lo estoy. | ||||
| Así, mañana como hoy, | ||||
| ser feliz nunca podré, | ||||
| pues si lo soy, no lo sé..., | ||||
| si lo sé..., ya no lo soy. | 10 | |||
-170-
Libro II, Oda 18
|
||||
| está el marfil y el oro, ni labradas | ||||
| las vigas del Himeto | ||||
| pesan sobre columnas cinceladas. | ||||
| Heredero no he sido | 5 | |||
| del de Atalo cuantioso patrimonio; | ||||
| ni mi traje ha teñido | ||||
| el múrice que guarda el mar Laconio. | ||||
| Tan sólo me dio el cielo | ||||
| inspiración y canto melodioso | 10 | |||
| y corre con anhelo | ||||
| a buscarme, a mí, pobre, el poderoso. | ||||
| Con ruegos no fatigo | ||||
| a Dios, ni son mis súplicas tormento | ||||
| del potentado amigo: | 15 | |||
| con mi granja Sabina estoy contento. | ||||
| Los días a los días | ||||
| empujan, y a morir corren los meses, | ||||
| y tú, loco, porfías | ||||
| ocupado en los vanos intereses; | 20 | |||
| -171- | ||||
| tú que el sepulcro olvidas, | ||||
| casas construyes, y en la riente Bayas, | ||||
| tus ansias desmedidas | ||||
| del Ponto tratan de invadir las playas. | ||||
| Aun más: tus propiedades | 25 | |||
| quieres engrandecer, y, hollando lindes, | ||||
| las del vecino invades, | ||||
| y a la miseria y al dolor le rindes. | ||||
| De su choza lanzados | ||||
| se llevan los Penates, que aún imploran, | 30 | |||
| y al huir desconsolados | ||||
| los padres sufren y los hijos lloran. | ||||
| El Orco que te aterra | ||||
| no mirará que el oro aquí te sobre: | ||||
| ¡igual se abre la tierra | 35 | |||
| para el cuerpo del rico y el del pobre! | ||||
| En vano Prometeo | ||||
| intentó sobornar con su tesoro | ||||
| a Carón. El Leteo | ||||
| ni aun se vuelve a cruzar con puente de oro. | 40 | |||
| El barquero temido | ||||
| a Tántalo y su raza allí mantiene, | ||||
| y nunca presta oído | ||||
| al llanto, ni en su marcha se detiene. | ||||
| En cambio, a los mortales | 45 | |||
| cuando la Parca quiere, sin que dude | ||||
| entre dichas y males, | ||||
| llámenla o no la llamen, siempre acude. | ||||
-172-
Libro II, Oda 14
|
||||
| pasan los años de nuestra vida! | ||||
| ¡Nada respeta la vejez trémula: | ||||
| a nadie nunca la muerte olvida! | ||||
| Llanto, hecatombes, preces ni súplicas | 5 | |||
| no logran calme Plutón sus iras; | ||||
| Gerión cual Ticio sintió su cólera | ||||
| y en la onda Estigia sus cuerpos miras. | ||||
| También un día con nuestras lágrimas | ||||
| aquellas aguas aumentaremos, | 10 | |||
| niños o ancianos, siervos y príncipes, | ||||
| pobres y ricos: cuantos nacemos. | ||||
| Por más que huyamos del Adria el ímpetu, | ||||
| por más que el cuerpo de evitar trate | ||||
| de otoño el aire maligno y húmedo, | 15 | |||
| y ame la calma, y odie el combate, | ||||
| fuerza es veamos las playas lóbregas | ||||
| donde la raza Danaica gime, | ||||
| donde, anhelante, pretende Sísifo | ||||
| subir la roca que su hombro oprime. | 20 | |||
| -173- | ||||
| Tal vez en breve tus campos plácidos, | ||||
| tu hogar, tu esposa, por siempre dejes, | ||||
| y el ciprés sólo, de tantos árboles, | ||||
| deba seguirte cuando te alejes. | ||||
| Hoy con cien llaves guardas el Cécubo, | 25 | |||
| y el que t e herede, tal vez mañana | ||||
| con él el suelo rociará pródigo | ||||
| de cien banquetes en la ansia vana. | ||||
-[174]- -[175-
-[176]- -177-
- I
-
|
||||
| a la invención del vestido! | ||||
| Y ¡qué delitos tan graves | ||||
| a la invención de las llaves!... | ||||
- II
-
|
||||
| nació cabeza abajo | ||||
| y el corazón se le saltó del pecho | ||||
| y, resbalando, le cayó en el cráneo. | ||||
| Y por esta razón, sólo por ésta, | 5 | |||
| los hijos de este siglo caminamos | ||||
| llevando el corazón en la cabeza. | ||||
- III
-
|
||||
| cuántos mundos encierra cada gota | ||||
| de la sangre que corre por mis venas? | ||||
| Tal vez cuanto en el cielo contemplamos, | ||||
| junto con el planeta que habitamos, | 5 | |||
| tan sólo un poro llena | ||||
| de un grano microscópico de arena | ||||
| del fondo de los mares de otro mundo, | ||||
| -178- | ||||
| que se agita a su vez en lo profundo | ||||
| de un átomo de polvo de granito | 10 | |||
| de otro mundo..., y así hasta el infinito... | ||||
- IV
-
|
||||
| ver correr en tropel por los profundos | ||||
| espacios del vacío; | ||||
| ver, tras de un sol, de mil, el ígneo carro | ||||
| y estarme yo, al mirarlo, taciturno, | 5 | |||
| sentado en un anillo de Saturno | ||||
| fumándome un cigarro!... | ||||
- V
-
|
||||
| que es defectivo, | ||||
| pues no tiene presente | ||||
| de indicativo. | ||||
- VI
-
|
||||
| parientas dicen que son; | ||||
| aunque en todo diferentes, | ||||
| al fin también son parientes | ||||
| el diamante y el carbón. | 5 | |||
- VII
-
|
||||
| y aspira los perfumes de la rosa; | ||||
| la huele una infeliz | ||||
| y se clava | ||||
| una espina en la nariz. | 5 | |||
-179-
- VIII
-
|
||||
| Dios en arreglar el mundo, | ||||
| y de un puntapié, al profundo | ||||
| espacio lo echó a rodar; | ||||
| y con rara ligereza | 5 | |||
| tanto ha rodado y rodado, | ||||
| que de puro marcado | ||||
| ha perdido la cabeza. | ||||
- IX
-
|
||||
| ser feliz, siempre me dices: | ||||
| ¡cuántos hombres hay felices | ||||
| que no saben quién fue el Dante!... | ||||
- X
-
|
||||
| di luz al sol al mirarle, | ||||
| dicté la palabra al hombre | ||||
| y los cantos a las aves; | ||||
| por mí estrellas tiene el cielo | 5 | |||
| y tienen flores los valles, | ||||
| y las almas sentimientos | ||||
| y belleza las beldades. | ||||
| ¡Vive para mí, Universo, | ||||
| que cuando mi vida acabe | 10 | |||
| tú morirás, y mi tumba | ||||
| encerrará tu cadáver! | ||||
-180-
- XI
-
|
||||
| cuando hubo ya agotado su tesoro, | ||||
| encontró una manera de hacer oro: | ||||
| inventó el accionista. | ||||
- XII
-
|
||||
| o crean leyes y hechos | ||||
| y se quedan después tan satisfechos, | ||||
| ¿me sabrían decir qué fuera hoy día | ||||
| de la Europa moderna y su cultura | 5 | |||
| si en vez de ir con ventura | ||||
| (y que a Colón acompañó es muy cierto), | ||||
| a descubrir la América nosotros | ||||
| los de allá nos hubiesen descubierto?... | ||||
| (Diréis que es imposible, mas no acierto | 10 | |||
| a ver por qué razón | ||||
| no podía nacer allá Colón. | ||||
| Y es natural reírse de esta idea, | ||||
| porque es muy natural que quien se crea | ||||
| ser rey del Universo, se eche a reír | 15 | |||
| al pensar que le pueden descubrir.) | ||||
- XIII
-
|
||||
| que era su todo, | ||||
| se reunieron en junta | ||||
| tres infusorios, | ||||
| -181- | ||||
| y allí acordaron: | 5 | |||
| que fuera de la gota | ||||
| no había espacio; | ||||
| que lo que ellos creían | ||||
| era lo cierto; | ||||
| que eran de lo absoluto | 10 | |||
| únicos dueños, | ||||
| reyes de todo. | ||||
| He aquí lo que acordaron | ||||
| tres infusorios. | ||||
- XIV
-
|
||||
| a quien juicio y oro sobre; | ||||
| para el malo, tonto y pobre, | ||||
| Dios es un guardia civil. | ||||
- XV
-
|
||||
| llora afligido, | ||||
| y el que pierde dinero | ||||
| se pega un tiro. | ||||
- XVI
-
|
||||
| cuanto es rara una cosa, tanto es cara; | ||||
| por eso damos tan inmenso precio | ||||
| a la virtud, por esto..., por lo rara. | ||||
-182-
- XVII
-
|
||||
| ni la tempestad te arredra, | ||||
| tu corazón, que es de piedra, | ||||
| sirve a tu pecho de lastre. | ||||
| Con la pasión al luchar, | 5 | |||
| tú siempre llegas a puerto: | ||||
| si ves el tiempo cubierto | ||||
| arrojas el lastre al mar. | ||||
- XVIII
-
|
||||
| que son lo más notable del museo; | ||||
| ambas antigüedades | ||||
| son restos de las bárbaras edades. | ||||
| Su origen el catálogo ya aclara: | 5 | |||
| lástima que decir también no pueda | ||||
| cuál de las dos más crímenes causara, | ||||
| la espada o la moneda. | ||||
- XIX
-
|
||||
| tu ser une a mi ser, no el mío al tuyo; | ||||
| cuando el goce más puro te enajena, | ||||
| en vano quieres detenerme. Huyo. | ||||
| Sufriendo vivirás, y de rodillas | 5 | |||
| me has de pedir que vuele apresurado, | ||||
| y entre estas dos pequeñas manecillas | ||||
| morirás fatalmente estrangulado. | ||||
-183-
- XX
-
|
||||
| acertar dónde vio la luz del sol; | ||||
| si os alaba a Inglaterra, será inglés, | ||||
| si os habla mal de Prusia, es un francés, | ||||
| y si habla mal de España, es español. | 5 | |||
- XXI
-
|
||||
| en que mi alma se eleva al infinito, | ||||
| en caracteres mágicos de estrellas | ||||
| nunca el nombre de Dios sé ver escrito. | ||||
| Creo que si a alguien Dios dejó encargado | 5 | |||
| trazar algunos versos alusivos, | ||||
| no supo qué escribir, poco inspirado, | ||||
| y lo llenó de puntos suspensivos. | ||||
- XXII
-
|
||||
| de genio, podemos siempre, | ||||
| para deplorarlo tristes, | ||||
| saber el día en que muere, | ||||
| y nunca el día en que nace | 5 | |||
| para celebrarlo alegres. | ||||
- XXIII
-
|
||||
| a un genio los que le admiran, | ||||
| por poco que lo deseen | ||||
| -184- | ||||
| piedras les dará la envidia, | ||||
| pues basta con que recojan | 5 | |||
| las que ésta le arrojó en vida. | ||||
- XXIV
-
|
||||
| cuando la tempestad Dios no sujeta, | ||||
| la nave estrellan con su atroz vaivén, | ||||
| las olas a su Dios le dan sus gracias... | ||||
| los náufragos también. | 5 | |||
- XXV
-
|
||||
| a orillas de la mar, y una sonora | ||||
| armonía al tañer, cayó en la arena | ||||
| la lira; por las cuerdas él cogiola; | ||||
| las cuerdas y las yemas de los dedos | 5 | |||
| en la arena imprimiéronse; las olas | ||||
| respetaron las huellas delicadas, | ||||
| y halláronse el pentagrama y las notas. | ||||
- XXVI
-
|
||||
| felicidad pura | ||||
| y a cada uno toca | ||||
| escasa ventura. | ||||
| ¡Quién tiene bastante | 5 | |||
| con su cantidad | ||||
| insignificante | ||||
| de felicidad! | ||||
| -185- | ||||
| Es fuerza, aun con lucha, | ||||
| a quien de nosotros | 10 | |||
| quiere tener mucha, | ||||
| robarla a los otros. | ||||
| Si viese algún día | ||||
| feliz a un mortal, | ||||
| yo le formaría | 15 | |||
| causa criminal. | ||||
- XXVII
-
|
||||
| la afirmación del contrario; | ||||
| he aquí un sabio corolario | ||||
| que a los suicidas se aplica. | ||||
| Éstos en la muerte ven | 5 | |||
| el término de su mal, | ||||
| lo que, al contrario, es igual | ||||
| al principio de su bien. | ||||
| Estar bien en la otra vida | ||||
| nadie a pensarlo se atreve, | 10 | |||
| pues si hay Dios, castigar debe | ||||
| con gran rigor al suicida. | ||||
| Otra tontería es creer | ||||
| en la muerte hallar la calma, | ||||
| que allí nada siente el alma, | 15 | |||
| que la muerte es el no ser. | ||||
| Luego es una estupidez | ||||
| probar medio tan fatal. | ||||
| Si la prueba sale mal | ||||
| ¿Cómo ensayarla otra vez? | 20 | |||
-186-
- XXVIII
-
|
||||
| capas de superpuestos sentimientos, | ||||
| de ansias en otras épocas sentidas, | ||||
| que, cual indestructibles sedimentos, | ||||
| dejaron de mi espíritu en el fondo | 5 | |||
| los tempestuosos mares de otras vidas. | ||||
| (Así a creer indúcelo la ciencia: | ||||
| del cuerpo es el espíritu la esencia | ||||
| y éste y aquél debieron | ||||
| adquirirse en la lucha por la vida | 10 | |||
| y perpetuarse por la ley de herencia.) | ||||
| Un resto del espíritu del triste | ||||
| siervo de la edad media en mí subsiste, | ||||
| y de él habré heredado | ||||
| el odio a los poderes de la tierra, | 15 | |||
| y el monstruoso legado | ||||
| del torpe fanatismo | ||||
| en que un día su mente halló el reposo | ||||
| que transformado siento yo en mí mismo, | ||||
| que hoy es el poderoso | 20 | |||
| profundo sentimiento religioso. | ||||
| Pienso no creer en nada, | ||||
| y al penetrar en el severo templo, | ||||
| a mi pesar se dobla la rodilla, | ||||
| y a mi pesar se humilla | 25 | |||
| mi orgullosa cabeza, | ||||
| y extático contemplo | ||||
| -187- | ||||
| y aspiro lo ideal de su grandeza; | ||||
| un sentimiento inexplicable, intenso | ||||
| se apodera de mí, y entre la nube | 30 | |||
| trémula y vacilante del incienso, | ||||
| a lo alto mi alma sube, | ||||
| los muros espesísimos esquiva, | ||||
| y vacilante y trémula en su vuelo | ||||
| al azulado cielo | 35 | |||
| huye, a través de la calada ojiva. | ||||
| En una inferior capa de mi mente | ||||
| el viejo celta acaso | ||||
| marcó indeleblemente | ||||
| las salvajes señales de su paso. | 40 | |||
| Y por más que yo creo que es la guerra | ||||
| el mayor de los crímenes, que hermanos | ||||
| somos todos los hombres de la tierra, | ||||
| que la idea de patria, limitada | ||||
| a su país, es torpe y es nociva; | 45 | |||
| al mirar a mi patria amenazada, | ||||
| por ella ciego de furor combato | ||||
| y el fuego, el mismo fuego, en mí se aviva | ||||
| que un día el corazón latir hiciera | ||||
| a Indíbil y a Mandonio y a Viriato. | 50 | |||
-[188]- -[189]-
-[190]- -191-
- I
-
|
||||
| resuena un tiro, | ||||
| se estremecen las aves | ||||
| dentro sus nidos, | ||||
| y tal vez piensen | 5 | |||
| en el hijo o el padre | ||||
| que están ausentes. | ||||
- II
-
|
||||
| bajo un fúnebre capuz | ||||
| cuando el alba la despierta | ||||
| dándola un beso de luz. | ||||
| Huye la sombra de donde | 5 | |||
| la luz nueva vida crea: | ||||
| tras los árboles se esconde | ||||
| para que el sol no la vea. | ||||
| Del campo las verdes galas | ||||
| cruza, cantando su amor, | 10 | |||
| esa armonía con alas | ||||
| que se llama ruiseñor. | ||||
| El aura corriendo esquiva | ||||
| presta al valle nuevo encanto, | ||||
| y en las flores, compasiva, | 15 | |||
| del rocío enjuga el llanto | ||||
| -192- | ||||
| y su voz de acentos suaves, | ||||
| fingiendo un hueco sonido, | ||||
| corre a asustar las aves | ||||
| que aún duermen dentro su nido. | 20 | |||
- III
-
|
||||
| tristes y pobres los dos; | ||||
| tendiome aquélla su mano | ||||
| y dijo temblando: -¡Hermano, | ||||
| una limosna por Dios! | 5 | |||
| Una limosna la di | ||||
| al mirar sus tristes ojos, | ||||
| y -¿te acordarás de mí?- | ||||
| dije. Abrió sus labios rojos, | ||||
| sonrió, y dijo que sí. | 10 | |||
| Desde entonces han pasado | ||||
| dos o tres años o más; | ||||
| ella no se habrá acordado | ||||
| de mí, yo no la he olvidado | ||||
| ni la olvidaré jamás. | 15 | |||
- IV
-
|
||||
| mas de pronto su rostro de querube | ||||
| vela un sombrío aspecto de tristeza, | ||||
| cual vela al cielo azul la densa nube, | ||||
| y a suspirar y a estremecerse empieza. | 5 | |||
| -193- | ||||
| La angustia se dibuja en sus facciones, | ||||
| en convulsión se agita, y se resiste | ||||
| a admitir de su madre los abrazos, | ||||
| y como auxilio demandando triste | ||||
| al aire extiende sus pequeños brazos. | 10 | |||
| Si ha visto siempre dulce su reflejo | ||||
| y su imagen tranquila | ||||
| en el límpido espejo | ||||
| de la radiante maternal pupila; | ||||
| si su breve existencia | 15 | |||
| ha pasado rodeado de placeres | ||||
| ¿qué recuerdos de horror que así revisten | ||||
| sombríos caracteres, | ||||
| hijos de sensaciones que aún no existen, | ||||
| que aprenderse no pueden en tal calma, | 20 | |||
| se han despertado súbito en su alma?... | ||||
- V
-
|
||||
| mi amor escribir no sé, | ||||
| papel y pluma me sobran; | ||||
| sólo lo escribiera bien | ||||
| a ser la pluma mis labios | 5 | |||
| y tus labios el papel. | ||||
- VI
-
|
||||
| cayese una blanca estrella, | ||||
| tanto pienso en ti, que pronto | ||||
| quedara el cielo sin ellas | ||||
-194-
- VII
-
|
||||
| nuestra última voluntad | ||||
| es sagrada obligación, | ||||
| cuando mis ojos se cierren | ||||
| he de mandar que me entierren | 5 | |||
| dentro de tu corazón. | ||||
- VIII
-
|
||||
| y pensamos: ¡qué importuna!... | ||||
- IX
-
|
||||
| un beso quiero enterrar, | ||||
| luego ponte seria, y nadie, | ||||
| nadie lo conocerá. | ||||
- X
-
|
||||
| los dos en un lecho solo, | ||||
| tú aterida por el frío, | ||||
| témpanos en derredor..., | ||||
| y en tu pecho y en el mío | 5 | |||
| el fuego del Ecuador. | ||||
- XI
-
|
||||
| a mí, o a Dios?, ¡dilo! | ||||
|
-¡A los dos!
|
||||
| -195- | ||||
| -¡Ah! ¿Conque a Dios? | ||||
|
-¡A Dios!
|
||||
| (Y luego al oído): ¡A ti! | ||||
- XII
-
|
||||
| cayó en tu seno, | ||||
| y allí, a tu seno, fuila a buscar | ||||
| de gozo lleno. | ||||
| ¡Creílo un nido! ¡Dulce calor, | 5 | |||
| fuertes aromas, | ||||
| y acurrucadas hallé en su amor | ||||
| a dos palomas! | ||||
- XIII
-
|
||||
| en el cáliz de las flores, | ||||
| bebo en tus labios la esencia | ||||
| del amor que te consume: | ||||
| ¡el deseo!... este perfume | 5 | |||
| de la flor de la existencia. | ||||
- XIV
-
|
||||
| el cuadro más hermoso | ||||
| que he visto en este mundo | ||||
| ni puedo ver en otro, | ||||
| fue el techo de tu alcoba | 5 | |||
| reflejado en el fondo de tus ojos. | ||||
-196-
- XV
-
|
||||
| mis manos en tu seno..., | ||||
| y un canto sin palabras | ||||
| con música de besos!... | ||||
- XVI
-
|
||||
| (mira, levántate un poco, | ||||
| quiero retirar el brazo) | ||||
| la gran ciencia de ser loco! | ||||
- XVII
-
|
||||
| que el deseo, en el amor? | ||||
| Porque el fruto no ha de ser | ||||
| tan bello como la flor. | ||||
- XVIII
-
|
||||
| los seres que nos rodean | ||||
| vemos, en torpe ficción, | ||||
| como queremos que sean, | ||||
| nunca tales como son. | 5 | |||
-197-
- XIX
-
|
||||
| después que me has dado un beso?... | ||||
| Pues... por eso. | ||||
- XX
-
|
||||
| aunque tarde se conoce, | ||||
| que más aún que en el goce | ||||
| está el goce en el deseo. | ||||
- XXI
-
|
||||
| el mundo entero | ||||
| diera yo un día, | ||||
| y ahora, creed | ||||
| que lo daría | 5 | |||
| por tener sed. | ||||
- XXII
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| que forjó mi fantasía | ||||
| y encarnó la mente mía | ||||
| en tu cuerpo de mujer. | ||||
| ¡Y crees, en tu egoísmo, | 5 | |||
| que te adoro a ti! A ti no, | ||||
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| a aquel ser adoro yo | ||||
| pura esencia de mí mismo. | ||||
| El vaso que la atesora | ||||
| eres, pero no la esencia; | 10 | |||
| aquél cambia con frecuencia, | ||||
| ésta... ¡ay!, ¡ésta... se evapora! | ||||
- XXIII
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| a mi mayor enemigo, | ||||
| me habría de suicidar. | ||||
- XXIV
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| en que siempre mi espíritu se agita, | ||||
| no hallara paz, satisfacción ni calma, | ||||
| aunque supiera el para qué del mundo, | ||||
| las leyes de la física del alma, | 5 | |||
| el origen fatal de la existencia..., | ||||
| cuánto no sabe ni sabrá la ciencia. | ||||
| El ansia de gozar que me devora | ||||
| no quedara tampoco satisfecha, | ||||
| si al fin llegara la anhelada hora | 10 | |||
| de contemplar, sentada en mis rodillas, | ||||
| la mujer ideal que yo he soñado, | ||||
| de pálidas mejillas | ||||
| y de mirar sensual y apasionado, | ||||
| de pechos mal cubiertos por el traje | 15 | |||
| que en dureza y color mármol parecen | ||||
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| que no ceden al peso del ropaje | ||||
| y a la presión de un beso se estremecen, | ||||
| llena de amor, de fe, de poesía..., | ||||
| la que busca y no encuentra el alma mía. | 20 | |||
| Anhelo ciencia y goce, | ||||
| goce y ciencia imposibles, si me afano | ||||
| buscándolos, mi espíritu conoce | ||||
| que fatalmente habrá de ser en vano. | ||||
| Si alguna vez alcanzo lo que ansío | 25 | |||
| y ávida al fin lo estrecha ya mi mano, | ||||
| a la palabra mágica de ¡es mío!, | ||||
| la posesión transformase en hastío. | ||||
- XXV
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| colores son del iris de la vida; | ||||
| ¿quién, mirando el del cielo, habrá que mida | ||||
| dónde acaba el azul y empieza el rojo? | ||||
- XXVI
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| y consagrarme a mi amor | ||||
| y vivir sólo por ella, | ||||
| mas no logré mi ambición. | ||||
| La luna en torno a la tierra, | 5 | |||
| la tierra en torno del sol, | ||||
| ¡más que la luna no quiera, | ||||
| del sol gira alrededor! | ||||
-200-
- XXVII
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| al medir pena y ventura; | ||||
| en un día de amargura | ||||
| cabe un año de placeres. | ||||
- XXVIII
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| para envenenar la dicha, | ||||
| es un gran puñal la pluma | ||||
| y un gran veneno la tinta. | ||||
- XXIX
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| consuelo del mortal atribulado: | ||||
| «No hay bien como el ajeno y el pasado, | ||||
| y no hay mal como el propio y el presente». | ||||
- XXX
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| después de la terrena, | ||||
| ¿por qué, para qué, quién a este terrible | ||||
| suplicio de la vida nos condena? | ||||
| -201- | ||||
| ¿Por qué esta aspiración al infinito | 5 | |||
| que dentro de mí siento, | ||||
| no puedo dominar, y encuentro en ella | ||||
| a la par mi esperanza y mi tormento? | ||||
| El latir de mi pecho fatigado | ||||
| ¿es tal vez el ruido | 10 | |||
| del batir de las alas de una ave | ||||
| que se ensaya a volar dentro su nido? | ||||