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Acto V


Escena I

 

DON SIMPLICIO y DON PABLO.

 
DON PABLO
¿Adónde vas tan de priesa?
DON SIMPLICIO
¿Qué sé yo?
DON PABLO
La primer cosa
es pensar lo que has de hacer
para salir de zozobras.
DON SIMPLICIO
Lo que a mi me hace perder 5
el juïcio y me incomoda,
más que otra cosa es la arquita.
DON PABLO
¿Pues tanto esa arquita importa?
DON SIMPLICIO
El amigo perseguido
que mi corazón aun llora 10
al irse me la encargó,
y su caudal, vida y honra
dijo que de estos papeles
dependían.
DON PABLO
¿Pues qué loca
idea te hizo ponerla 15
en manos de otra persona?
DON SIMPLICIO
Escrúpulo de conciencia.
Contele toda la historia
a ese bribonazo, y él
con su mónita devota 20
me persuadió se la diera,
diciendo ser fácil cosa
que el juez hiciera pesquisas;
si echaba requisitorias,
yo, sin cargar mi conciencia, 25
y con doblez oficiosa,
decía que no tenía
ni papeles, ni las otras
cosas que me preguntaran,
y que así juraba contra 30
la verdad, y sin pecar.
DON PABLO
Hermano, veo que toman
tus asuntos mal semblante;
la donación, esa historia,
el haberte fiado de él... 35
Confieso que me acongoja
cuanto me dices, y entonces
ha sido una acción muy loca
insultarle, como has hecho;
que tiene prendas de sobra 40
para darte que sentir.
DON SIMPLICIO
¡Qué; con facha tan devota
esconder tanta doblez,
tanta maldad horrorosa;
conmigo que le di asilo 45
cuando pedía limosna!
Si otro santurrón me engaña,
mándole que ha de ser obra
de romanos; como al diablo
la cruz haré a las personas 50
que me hablen de devoción.
DON PABLO
Simplicio; eso es dar en otra
exageración peor.
Mas tú nunca te reportas;
y por huir de un error 55
das en el opuesto ahora.
Un pícaro te engañaba
con capa de religiosa
piedad, y por eso piensas
ya que las almas devotas, 60
que sirven a Dios con celo,
son como ese infame todas.
Si así lo crees, hermano,
torpemente te equivocas.
Deja, deja a los impíos 65
que consecuencias tan tontas
saquen, y que hagan rechifla
de la piedad, porque es moda.
Tú ama la virtud, respeta
a las personas piadosas; 70
mas no creas en palabras,
atento sólo a las obras;
aborrece la villana
hipocresía, mas honra
la virtud pura y sincera, 75
y la religión adora;
y advierte que vale más,
hermano, pecar por sobra
que por falta de respeto
en cosas de tanta monta. 80


Escena II

 

DON SIMPLICIO, DON PABLO y DON ALEJANDRO.

 
DON ALEJANDRO
¿Padre, es cierto que un bribón
sin vergüenza le provoca
a usted, sin guardar de tantos
beneficios la memoria,
y que tiene la insolencia 85
de amenazarnos ahora
que ha de echarnos de esta casa?
DON SIMPLICIO
Así es, hijo: mi congoja
es crüel en este lance.
DON ALEJANDRO
Ese pleito a mí me toca. 90
Ambas orejas le corto,
y salimos de zozobra
en un instante; bien puede
decir que llegó su hora.
DON PABLO
Bueno; eso se llama hablar 95
con la ligereza propia
de un muchacho atolondrado;
modera esa furia loca;
que vivimos bajo un justo
gobierno, y el que se porta 100
con violencia halla castigo,
sin que el favor le socorra.


Escena III

 

DOÑA TECLA, DON SIMPLICIO, DOÑA ELVIRA, DON PABLO, DOÑA PEPITA, DON ALEJANDRO y JUANA.

 
DOÑA TECLA
¿Qué es esto hijo? Aquí me cuentan
un montón de horribles cosas.
DON SIMPLICIO
Grandes novedades, madre, 105
que acabo de ver ahora
yo mismo. Ve usted qué fruto
he sacado de mi boba
bondad: un pobre mendigo,
que de beneficios colma 110
mi necedad, que le trato
cual pudiera a la persona
más allegada, le doy
mi caudal, y a mi hija propia,
y al mismo tiempo el villano 115
a mi mujer enamora,
y procura deshonrarme;
esto no basta; se arroja
hasta amenazarme ingrato
con dádivas que mi tonta 120
confianza le tiene hechas;
afana por ver si logra
despojarme de mis bienes,
y ponerme en la horrorosa
miseria, de que yo necio 125
le he sacado; esta es mi historia.
JUANA
¡Pobrecito!
DOÑA TECLA
Hijo, no creo
que hiciera acción tan odiosa.
DON SIMPLICIO
¿Cómo?
DOÑA TECLA
Los buenos son siempre
envidiados.
DON SIMPLICIO
Esta es otra;
130
¿qué quiere usted decir, madre?
DOÑA TECLA
Que es tu casa una Liorna,
y que todos le aborrecen.
DON SIMPLICIO
¿Y para el caso qué importa?
DOÑA TECLA
Cuando eras niño, te dije 135
que las gentes virtuosas
eran las más perseguidas;
que la envidia es la ponzoña
que nunca muere en el mundo,
porque se van las personas 140
envidiosas, y ella queda.
DON SIMPLICIO
Y lo que yo digo ahora
¿qué tiene que ver con eso?
DOÑA TECLA
Te habrán contado una historia
sin pies, ni cabeza.
DON SIMPLICIO
Calle.
145
¿Pues no he dicho ya, señora,
que lo he visto yo, yo mismo?
DOÑA TECLA
Hay lenguas murmuradoras.
DON SIMPLICIO
Esto es para condenarse.
Una vez, ciento y mil otras 150
repito que yo lo he visto.
DOÑA TECLA
De las lenguas ponzoñosas
ninguno puede librarse.
DON SIMPLICIO
Usted, madre, me provoca
con las réplicas que tiene 155
y sus reflexiones tontas.
Si he dicho ya que lo he visto;
visto, ¿lo oye usted ahora?
Visto con mis propios ojos.
Pues no está mala la sorna. 160
¿Quiere usted oírlo más?
DOÑA TECLA
¡Dios mío! Son engañosas
las apariencias; mil veces
el más lince se equivoca.
No siempre es bueno juzgar 165
uno por su vista propia.
DON SIMPLICIO
¡Por vida de...!
DOÑA TECLA
Sospechamos
siempre lo peor; las obras
santas se interpretan mal.
DON SIMPLICIO
¿Qué interpretar, ni qué alforjas, 170
si abrazaba a mi mujer?
DOÑA TECLA
Antes que de una persona
se hable mal, es necesario
saber de fijo las cosas.
DON SIMPLICIO
¿Qué más fijo quiere usted? 175
El diablo no diría otra.
¿Conque había de aguardar
hasta que...? Usted está tonta.
DOÑA TECLA
En fin, es alma muy cándida,
muy devota y religiosa, 180
y las cosas que le achacan
saldrá que son falsas todas.
DON SIMPLICIO
Es mucho disparatar;
no sé si fuera usted otra
que mi madre lo que haría. 185
JUANA

 (A DON SIMPLICIO.) 

Así va, señor, la bola;
usted no quiso creer,
y no le creen ahora.
DON PABLO
Gastamos en frioleras,
que maldita cosa importan, 190
tiempo, y mientras sus medidas
sin duda el pícaro toma.
DON ALEJANDRO
¿Piensa usted que llegue a tanto
su descaro?
DOÑA ELVIRA
Tengo poca
inteligencia en asuntos, 195
mas pienso que tan odiosa
demanda no ose entablarla.
DON PABLO

 (A DON SIMPLICIO.) 

No te fíes; hay personas
que protegen a los malos;
este lance de su boca 200
oído, parecerá
una acción que le es honrosa,
y con menos fundamento
he visto yo que se atollan
otros, sin poder salir 205
a salvo. ¿Quién le provoca
con las armas que él tenía?
DON SIMPLICIO
Cierto, pero al ver su odiosa
soberbia y su hipocresía,
confieso que perdí toda 210
la razón y la paciencia.
DOÑA ELVIRA
Si, cuando pasó la historia,
hubiera sabido yo
lo que había, ¿quién ignora
que hubiera excusado el lance 215
que tanto nos desazona,
y mis...?
DON SIMPLICIO

 (A JUANA, viendo entrar a DON CELEDONIO.)  

¿Qué me quiere ese hombre?
Sabe a qué fin se le antoja
verme, y dile que se vaya,
que su visita incomoda. 220


Escena IV

 

DON SIMPLICIO, DOÑA TECLA, DOÑA ELVIRA, DOÑA PEPITA, DON PABLO, DON ALEJANDRO, JUANA y DON CELEDONIO.

 
DON CELEDONIO

 (A JUANA, en el fondo del teatro.)  

Dios le dé salud, hermana,
y después allá la gloria.
Quisiera hablar dos palabras
al amo, si nadie estorba.
JUANA
Está con gente, y no puede 225
hablar con nadie.
DON CELEDONIO
No importa,
que yo no seré importuno;
es asunto de muy pocas
razones, y gustará
de saberle de mi boca. 230
JUANA
¿Su nombre de usted?
DON CELEDONIO
Mi nombre
es lo que menos importa.
Dígale usted que me envía
don Fidel, y para cosas
de su bien.
JUANA

 (A DON SIMPLICIO.) 

Dice que viene
235
para negocios de monta
de parte de don Fidel,
y que será muy gustosa
su comisión.
DON PABLO

  (A DON SIMPLICIO.) 

Pues oigamos
lo que ese hombre nos proponga. 240
DON SIMPLICIO

 (A DON PABLO.) 

¿Si me habla de componerse,
qué quieres que le responda?
DON PABLO
Será forzoso escucharle
en tu situación penosa.
DON CELEDONIO

 (A DON SIMPLICIO.) 

El Señor nos dé su gracia 245
y confunda a quien se oponga
a su bien de usted; que así
esta ánima pecadora
lo pide en sus oraciones.
DON SIMPLICIO

 (En voz baja a DON PABLO.) 

Este exordio se acomoda 250
muy bien con lo que yo pienso.
DON CELEDONIO
He recibido mil honras
de esta casa, y señor padre
siempre como cosa propia
me miraba.
DON SIMPLICIO
Siento mucho
255
no conocer la persona
de usted; dígame su nombre.
DON CELEDONIO
Don Celedonio de Porras,
natural de Mondoñedo,
y por más que se carcoma 260
la envidia, soy escribano
con mis títulos en forma.
Cuarenta años ha que ejerzo
esta profesión gloriosa.
Y vengo con su licencia, 265
y sin consentir demora,
a notificar un auto.
DON SIMPLICIO
¿Qué; usted viene...?
DON CELEDONIO
Es cosa corta,
que está dicha en dos palabras;
providencia ejecutoria 270
de proceder al despojo
de casa, y que ni personas
ni muebles en ella queden,
sin permitir moratoria.
DON SIMPLICIO
¡Yo salir de aquí!
DON CELEDONIO
¿Usted sabe,
275
señor, que es la casa ahora
del buen señor don Fidel,
que por un contrato en forma,
otorgado ante escribano,
y que tengo aquí en mi bolsa, 280
dueño es del caudal de usted,
sin que ninguno le tosa?
DON ALEJANDRO

 (A DON CELEDONIO.)  

Es mucha la desvergüenza.
DON CELEDONIO

 (A DON ALEJANDRO.)  

A mí no me comisionan
para tratar con usted, 285
caballerito; a quien toca

 (Señalando a DON SIMPLICIO.) 

Responder es al señor,
que es un sujeto de forma,
y respeta a la justicia.
DON SIMPLICIO
Yo...
DON CELEDONIO
Sí señor, y me consta
290
que no haría resistencia
por un millón; que es persona
prudente y muy timorata
el señor, y no le enoja
que yo cumpla con mi oficio. 295
DON ALEJANDRO
¿A que se gana una soba
de palos bien asentados
su mónita socarrona?
DON CELEDONIO

 (A DON SIMPLICIO.)  

Haga usted que salga o calle
su hijo; que fuera penosa 300
precisión certificar
palabras tan injuriosas.
JUANA

 (Aparte.)  

¿A este hombre don Celedonio,
o don Demonio le nombran?
DON CELEDONIO
Tengo, señor, tierno afecto 305
a las almas religiosas
y buenas, y en prueba de ello,
y del celo que me abona,
practico estas diligencias,
porque algún otro no escojan 310
que procediese con menos
suavidad; que hay personas
de muy poco miramiento.
DON SIMPLICIO
Pues es acción cariñosa
el echarme de mi casa. 315
DON CELEDONIO
Pero permito demora,
y el cumplimiento del auto
no pienso poner por obra
hasta mañana temprano,
si Dios quiere; yo las cosas 320
no las llevo por el filo.
Porque todo vaya en forma,
usted antes de acostarse
hará que me entreguen todas
las llaves; yo mandaré 325
a diez hombres de mucha honra
que pasen aquí la noche;
mientras que ustedes reposan
velan ellos, y así nadie
nada de la casa toma. 330
Mañana al amanecer
saca usted todas sus cosas,
y se las lleva, y se va
adonde más le acomoda.
Mis mozos ayudarán; 335
son todos gente mañosa
y robusta; a fe que nada
se desgracie ni se rompa.
Soy hombre muy servicial
y bondoso, sin lisonja. 340
Señor don Simplicio: yo
aguardo de usted la propia
bondad, y que su familia
a mi oficio no se oponga.
DON SIMPLICIO

  (Aparte.) 

¡De lo poco que me queda 345
de mejor gana cien onzas
diera yo por asentar
en su cara socarrona
el bofetón más bien dado!
DON PABLO

 (A DON SIMPLICIO.) 

Vamos, hermano, una poca 350
de paciencia.
DON ALEJANDRO
No sé cómo
me contengo, que la boca
no le he bañado ya en sangre.
JUANA
Pregunto: ¿en esa corcoba,
qué sentaría mejor, 355
o garrote, o cachiporra?
DON CELEDONIO
Hija, modere esa lengua,
y sepa, por si lo ignora,
que también para mujeres
hay castigo, si provocan. 360
DON PABLO

  (A DON CELEDONIO.) 

Traiga usted ese papel,
y déjenos.
DON CELEDONIO
En buen hora;
hasta luego; Dios les dé
a ustedes su santa gloria.
DON SIMPLICIO
Y Satanás el infierno 365
a ti, y quien te comisiona.


Escena V

 

DON SIMPLICIO, DOÑA TECLA, DOÑA ELVIRA, DON PABLO, DOÑA PEPITA, DON ALEJANDRO y JUANA.

 
DON SIMPLICIO
¿Qué tal, madre, miento yo?
Por el auto que me emboca
saque usted si tiene el alma
bien infame y bien traidora 370
el gazmoño hipocritón.
DOÑA TECLA
¡Jesús! Me he quedado tonta;
como la que ve visiones.
JUANA

 (A DON SIMPLICIO.) 

No señor, todas sus obras
se encaminan al provecho 375
del prójimo y mayor honra
de Dios; los bienes terrenos
son cosas muy transitorias,
y suelen dañar al alma;
por eso su fervorosa 380
caridad a usted le quita
ese peso que le estorba
para el camino del cielo.
DON SIMPLICIO
Siempre has de ser habladora;
calla y déjanos en paz. 385
DON PABLO

 (A DON SIMPLICIO.)  

Tomemos medidas prontas
para salir de este apuro.
DOÑA ELVIRA
Haz al público notoria
su ingratitud y osadía;
con su conducta alevosa 390
las cláusulas del contrato
ese perverso las borra;
que no es posible que triunfe
iniquidad tan odiosa.


Escena VI

 

DON CARLOS, DON SIMPLICIO, DOÑA TECLA, DOÑA ELVIRA, DON PABLO, DOÑA PEPITA, DON ALEJANDRO y JUANA.

 
DON CARLOS
Señor don Simplicio, siento 395
darle un pesar, pero importa
mucho que usted ponga en cobro
al momento su persona;
un amigo íntimo mío,
que acaso en ello viola 400
el secreto que es debido
en cosas de Estado, ahora
me avisa que está mandado
prender a usted, y que sola
la fuga puede librarle. 405
Una hora ha la venenosa
serpiente, que abrigó usted
de traición y de alevosas
correspondencias le acusa;
la delación corrobora 410
presentando al Soberano
una arquita que usted, contra
las leyes de fiel vasallo,
guardaba, donde están todas
las piezas de un fugitivo 415
reo de Estado; no informa
de más mi amigo; mas sé
que hay orden para la pronta
prisión de usted, y el villano
acompañará en persona 420
a el que ha de arrestar a usted.
DON PABLO
Así el hipócrita colma
su maldad, y sus derechos
con esta acción corrobora,
fingiendo que eres traidor. 425
DON SIMPLICIO
Vaya; el hombre, sin lisonja,
es un maldito animal.
DON CARLOS
Vamos; que cualquier demora
puede ser a usted funesta.
Ahí tiene usted esa bolsa 430
con mil doblones; mi coche
nos aguarda hace media hora.
No perdamos un instante,
que estos golpes, si se estorban,
es poniendo tierra en medio. 435
Mi amistad no le abandona
a usted hasta estar en parte
segura.
DON SIMPLICIO
¡Cuánto a la heroica
amis tad de usted le debo!
Ruego al Cielo que me ponga 440
en estado de pagar
una acción tan generosa.
Y tú, Pablo, ten cuidado.
DON PABLO
No te detengas; con todas
tus cosas tendré yo cuenta, 445
como con las mías propias.


Escena VII

 

DON FIDEL, UN ALCALDE DE CORTE, DOÑA TECLA, DOÑA ELVIRA, DON SIMPLICIO, DON PABLO, DOÑA PEPITA, DON CARLOS, DON ALEJANDRO y JUANA.

 
DON FIDEL

  (Deteniendo a DON SIMPLICIO.)  

Despacio, señor, despacio;
no es menester que usted corra
tanto para encontrar casa;
el Soberano le aloja 450
en la cárcel.
DON SIMPLICIO
¡Ah villano!
¡Con qué bella acción coronas
tus infamias! ¡Digna paga
de quien a pícaros honra!
DON FIDEL
Con todas esas infamias 455
no piense usted que me enoja;
que se las ofrezco a Dios.
DON PABLO
Edifica tan devota
moderación.
DON ALEJANDRO
¡El perverso
cómo del Cielo se mofa! 460
DON FIDEL
En vano por irritarme
me denuestan y baldonan;
quien cumple con sus deberes
vanos clamores arrostra.
DOÑA PEPITA
Por cierto la comisión 465
con que usted viene es honrosa.
¡Soplón!
DON FIDEL
En servir al Rey
no puede caber deshonra.
DON SIMPLICIO
¿Te acuerdas, bribón mendigo,
que te daba de limosna 470
de comer pan a mi mesa?
DON FIDEL
No me olvido de las honras
que puedo deber a usted;
pero media la persona
sagrada del Soberano, 475
que toda gratitud borra
en mi pecho, que leal
sacrificara a su gloria
amigos, parientes, hijos.
DOÑA ELVIRA
¡Infame!
JUANA
¡Cómo blasona
480
de virtud el muy soez!
DON PABLO
Pues si es tan buen patriota
usted, como aquí se jacta,
¿por qué aguardaba hasta ahora
a delatar a mi hermano, 485
cuando ha visto que a su esposa
requiebra usted, y de casa,
porque así lo exige la honra,
le despide? Y si es culpado,
¿para qué admite con pronta 490
voluntad la donación
que con mano generosa
de todo su caudal le hace?
Cosas tan contradictorias
yo no acierto a concertarlas. 495
DON FIDEL

 (Al ALCALDE de Corte.)  

Bulla tan escandalosa
durará, señor Alcalde,
hasta cumplir con lo que obra
el expediente, y así
haga usted justicia pronta. 500
EL ALCALDE
Será usted servido al punto,
y pues la justicia invoca,
la ejecutaré al instante.
Sin réplica ni demora
dese usted al Rey.
DON FIDEL
¡Yo preso!
505
EL ALCALDE
Usted.
DON FIDEL
¿Por qué?
EL ALCALDE
Eso no toca
a usted preguntar; mas quiero
que estos señores conozcan
la historia de un impostor.

 (A DON SIMPLICIO.) 

Aliente usted: no está ahora 510
en el tiempo en que reinaba
la hipocresía engañosa;
un Soberano ilustrado
disipa sus cautelosas
nieblas, por mucho que artera 515
en sus vapores se esconda.
De la religión amante,
sabe discernir las sombras
de la luz; y, el falso celo,
que con color se arrebola 520
de piedad y devoción,
toda su saña provoca.
De este hipócrita villano
las virtudes impostoras
mal podían engañarle, 525
que muy más artificiosas
mentiras penetrar sabe;
de una mirada vio todas
las maldades de este infame,
en su corazón las hondas 530
raíces que echó el delito;
y cuando con engañosa
astucia a su bienhechor
acusa, la vengadora
justicia del Cielo quiere 535
que el príncipe en él conozca
a un célebre delincuente,
cuyos hechos epilogan
tanta negra iniquidad
que llenara mil historias. 540
Para evitar su castigo
el fingido nombre toma
de don Fidel, ocultando
el suyo, que tanto asombra.
Indignado el Soberano 545
de su conducta alevosa,
que así con su ingratitud
sus graves delitos colma,
quiso ver dónde llegaba
de su desvergüenza loca 550
el exceso, y me encargó
que le trajese, con sola
la intención que reparase
los males que ustedes lloran.
La autoridad soberana 555
del Monarca le despoja
de la donación que usted

  (A DON SIMPLICIO.)  

le hizo de su hacienda toda,
le restituye sus bienes,
y su clemencia perdona 560
la ofensa de haber guardado
con reserva misteriosa
la fe a su amigo proscrito;
así el príncipe corona
el celo que por su causa 565
muestra usted en las discordias
civiles que nos agitan;
que siempre su protectora
diestra ampara a quien le sirve,
y si en su alma grande poca 570
impresión hace el agravio,
el servicio no se borra.
JUANA
¡Gracias al Cielo!
DOÑA TECLA
Ya aliento.
DOÑA ELVIRA
¡Qué suerte tan venturosa!
DOÑA PEPITA
¿Quién lo dijera?
DON SIMPLICIO

 (A DON FIDEL, que el ALCALDE se lleva consigo.) 

Anda, infame.
575


Escena VIII

 

DOÑA TECLA, DON SIMPLICIO, DOÑA ELVIRA, DOÑA PEPITA, DON PABLO, DON CARLOS, DON ALEJANDRO y JUANA.

 
DON PABLO
Mira, hermano, que deshonras
el triunfo con insultar
a ese hombre; harto dolorosa
es su suerte; antes al Cielo
su perdón por él implora; 580
que arrepentido sus culpas
llore, porque pïadosa
la bondad del Soberano
temple su castigo. Ahora
ve a dar las gracias de tantos 585
favores de que te colma
el Monarca, y a sus plantas
reconocido te postra.
DON SIMPLICIO
Dices bien: vamos al punto
de su bondad generosa 590
a tributarle rendidas
gracias, y luego las bodas
de Pepita dispondremos
con Carlos, que su amorosa
constancia de ser premiada 595
mucho ha que es merecedora.




 
 
FIN
 
 


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