Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Anterior Indice




ArribaJornada III

 

Habitación de DOÑA MARGARITA.

 

Escena I

 

DOÑA MARGARITA, JUANA; dentro, MÚSICOS.

 
DOÑA MARGARITA
Juana, tu consuelo calle;
que eso me da más dolor.
JUANA
Pues, Señora, ¿no es peor
que la pena te avasalle?
DOÑA MARGARITA
¿Qué he de hacer, si ella me apura? 5
JUANA
Lo que Isabel, mi señora,
que tu misma pena llora
y divertirse procura;
porque, aunque contrarios son
vuestros sentimientos varios, 10
la pena de los contrarios
tiene la misma razón.
Con la música se está,
divirtiendo su dolor.
DOÑA MARGARITA
Para mí es pena mayor, 15
pues más tristeza me da.
JUANA
Muy desesperada estás.
DOÑA MARGARITA
¿Qué he de hacer, si la porfía
de Enrique va cada día
a desesperarme más? 20
Yo a este hombre le aborrecí
al paso que le adoré,
y hoy, cuanto él crece en su fe,
se va alejando de mí;
porque él en sus liviandades 25
cada día está peor,
y sin enmendar su error
solicita mis piedades.
JUANA
Ese mismo es el dolor
de que Isabel se divierte. 30
DOÑA MARGARITA
Ya veo que es desa suerte
en sus efectos amor.
En su mar nunca hay bonanza;
el que más tranquilo y quieto
le navega, va sujeto 35
al riesgo de la mudanza.
el que del favor guiado
huye, cuando quiere bien,
del escollo del desdén,
da en el bajo del enfado. 40
El que se ve más querido,
de su tibieza adolece;
el que de fino padece,
llora el dolor de su olvido.
Al que sin estos desvelos 45
navega prósperamente,
sobresalta de repente
la tormenta de los celos.
No hay bien sin sombra de daño;
y de tanto peligrar, 50
vienen todos a parar
al puerto del desengaño.
Allí es más pena el placer;
con que en tan incierto mar
 

(Cantan dentro.)

 
MÚSICOS
Toda la vida es llorar 55
por amar y aborrecer.
DOÑA MARGARITA
Por esto más me entristece
la música, pues por mí
habló esta sentencia aquí;
que no es acaso parece. 60
JUANA
Grande es, Señora, el rigor
conque amor sus tiros hace.
DOÑA MARGARITA
Y nadie sabe si nace
de nuestro gusto ú de amor,
porque el gusto más colmado, 65
deseado o conseguido,
baja siempre poseído,
de lo que fue deseado.
Cuando el deseo le alcanza,
cansa a la imaginación; 70
que siempre la posesión
es menos que la esperanza.
Déjale luego el enfado,
y dejado de improviso,
vuelve a cobrar aquel viso 75
de cuando fue deseado.
Vuélvese luego a buscar;
con que todo es padecer
MÚSICOS

 (Dentro.) 

En dejando por volver,
y en volviendo por dejar. 80
DOÑA MARGARITA
El que esto dijo parece
que estaba dentro de mí,
no hay pena nueva por sí,
sino por quien la padece.
MÚSICOS
Yo de mi amante celosa. 85
Yo de un celoso oprimida,
una y otra es triste vida;
¿cuál será menos penosa?


Escena II

 

DOÑA ISABEL, MÚSICOS. Dichas.

 
DOÑA ISABEL
«Yo de mi amante celosa,
yo de un celoso oprimida, 90
una y otra es triste vida;
¿cuál será menos penosa?»
El que dudó desa suerte
mi mal quiso definir.
No dejéis de proseguir; 95
que vuestra voz me divierte.
DOÑA MARGARITA
¿Cuál pena en tí es menos fuerte
de las dos, a que convida
esa duda?
DOÑA ISABEL
Mejor vida
pasaré siendo forzosa... 100
DOÑA ISABEL
Yo de mi amante celosa.
DOÑA MARGARITA
Yo de un celoso oprimida.
DOÑA ISABEL
Esta da mayor herida.
DOÑA MARGARITA
Y aquesa hiere y agravia.
DOÑA ISABEL
Esa es tormento.
DOÑA MARGARITA
Esa es rabia.
105
LAS DOS y
MÚSICOS
Una y otra es triste vida.
DOÑA MARGARITA
Pero cuando nos convida,
de dos, con una forzosa,
¿entre oprimida y celosa,
según es su inclinación, 110
saber puede el corazón...?
DOÑA MARGARITA
¿Cuál será menos penosa?
DOÑA ISABEL
Vivir celosa es mejor
que resistiendo recelos,
porque el que me pide celos 115
desconfía de mi honor.
DOÑA MARGARITA
Y el que los da ¿no es peor?
Porque tú te ves querida,
y yo pienso que me olvida
el que en otro amor me ofende. 120
DOÑA ISABEL
Esto hiela.
DOÑA MARGARITA
Y esto enciende.
LAS DOS y
MÚSICOS
Una y otra es triste vida.
DOÑA ISABEL
El que de mi amor no fía
supone en mí falso trato,
y quita de mi recato 125
todo lo que desconfía.
Y aunque su loca porfía
que nace de amor no ignoro,
por mayor pena la lloro,
y es más insufrible vida; 130
que no quiero ser querida
a costa de mi decoro.
DOÑA MARGARITA
Quien da celos da a entender
que no quiere o que se muda,
y es mayor pena la duda 135
que no se puede saber.
Menos males padecer
que mi amante sin verdad
dude mi facilidad;
pues puede estar mi dolor 140
satisfecho de mi honor,
y no de su voluntad.
DOÑA ISABEL
Mi honor en mí no consiste,
sino en lo que él de mi piensa.
DOÑA MARGARITA
A esa herida la defensa 145
de la verdad la resiste.
DOÑA ISABEL
Tampoco del que me asiste
puedo pensar que me olvida.
DOÑA MARGARITA
Mas puedo no ser querida;
que es, el mas grave dolor. 150
DOÑA ISABEL
Eso es duda.
DOÑA MARGARITA
Eso temor.
LAS DOS y
MÚSICOS
Una y otra es triste vida.


Escena III

 

MOTRIL. Dichos.

 
MOTRIL

 (Aparte desde la puerta.) 

Toda la cuestión he oído
que entre las dos se ha trabado;
como yo lo había pensado 155
el retruécano ha salido.
Y según lo que ya infieren,
la razón ha de faltar,
o ellas se han de enamorar
de los dos como ellos quieren. 160
yo vengo a tizar la riña;
y pues tan frío se bebe,
a echarles sal en la nieve,
porque se haga garapiña.
Entro pues.
DOÑA MARGARITA
¿Motril?
MOTRIL
Señora.
165
DOÑA MARGARITA
¿Aun no nos han olvidado?
MOTRIL
Traigo el corazón quebrado
de haber escuchado ahora
a don Íñigo y a Enrique;
que, según es su pasión. 170
De arrancarse el corazón
quedaban los dos a pique.
DOÑA MARGARITA
Pues ¿de qué es tal frenesí?
MOTRIL
Pardiez, esa duda es vana
don Íñigo por tu hermana, 175
y don Enrique por ti.
DOÑA ISABEL
Pues ¿no están desengañados
de que los aborrecemos?
MOTRIL
¡Bueno es para los extremos
que haciendo están los cuitados! 180
¡Si los viérades allí
apostando, en su desprecio,
a cuál suspira más recio!
El uno dijo: «¡Ay de mí!»
Y el otro, por exceder 185
del pecho el tono y el fuego:
«¡Ay! y reay», dijo luego.
Y el otro, el verse vencer,
dijo: «¡Ay! y tataraay»;
pero el otro, más prolijo, 190
por sobrepujarle, dijo:
«¡Ay! y guiriguirigay.»
DOÑA MARGARITA
Buen estilo de quejarse.
MOTRIL
Pues, señores, de verdad
que debéis tener piedad, 195
porque quedan para ahorcarse.
Y Enrique, desesperado,
como de tí nunca aparta
su pensamiento, una sarta
de perlas hoy ha comprado, 200
por si eres tal que permitas
que su amor se desespere.
DOÑA MARGARITA
Pues ¿para qué?
MOTRIL
Porque quiere
ahorcarse con margaritas.
DOÑA MARGARITA
Fácil es de conseguir 205
de ese modo.
MOTRIL
Y ¿no sería
fácil también, si él porfía,
que tú le vuelvas a oír?
¿Qué va que ha de conseguillo?
DOÑA MARGARITA
No solo a oír, mas ni a ver, 210
a ese hombre pienso volver.
MOTRIL
Ea, que ese es enojillo.
ya ellos de su condición
están muy arrepentidos,
y han de venir reducidos 215
hoy a pediros perdón.
DOÑA MARGARITA
Si viene, me ha de obligar
a que yo un despecho intente,
vive el cielo.
MOTRIL

 (Aparte.) 

Lindamente;
esto está como ha de estar. 220
DOÑA ISABEL
Ya esto nos mueve a furor.
MOTRIL

 (Aparte. 

De amor han quedado sanas
las dos como unas manzanas.)
Si llega a tanto el rigor,
yo, señoras, hoy lo erré, 225
porque viéndolos gemir,
que os viniesen a pedir
perdón los aconsejé.
Y dicho y hecho, héle allí,
que Enrique a buscarte viene. 230
DOÑA MARGARITA
¿Ese atrevimiento tiene
su liviandad?
MOTRIL
Ya entra aquí.
DOÑA MARGARITA
Pues yo no lo he de esperar.
Dile que se vuelva a ir;
que yo no he de permitir 235
que en su amor me vuelva hablar.
MOTRIL
Eso, Señora, es más daño;
que el desdén a amor irrita.
DOÑA ISABEL
Aguárdale, Margarita,
y date tú el desengaño 240
para que olvide tu amor.
MOTRIL
Hazlo, y no seas cruel.
DOÑA MARGARITA
Espérale tú, Isabel,
pues te hace menos horror
su condición, como has dicho. 245
 

(Vase con JUANA y los MÚSICOS.)

 


Escena IV

 

DOÑA ISABEL, MOTRIL; luego, DON ENRIQUE.

 
DOÑA ISABEL
Yo por menos mal tuviera
que Enrique a mí me quisiera.
MOTRIL

 (Aparte.) 

Bien hilado va el capricho,
si aquí la envidia lo fragua,
trocados los pareceres; 250
que es precisa en las mujeres,
como berros donde hay agua.
DON ENRIQUE

 (Aparte al salir.) 

Amor me dé sufrimiento
para que yo, siendo amante
de Isabel, a Margarita 255
finja finezas tan grandes
como requiere el engaño.
MOTRIL

 (Aparte a DON ENRIQUE.) 

Señor, por la misma parte
que te veniste te vuelve.
DON ENRIQUE
Pues ¿por qué?
MOTRIL
Porque hecha un áspid
260
se fue de aquí Margarita,
por no verte ni escucharte.
DON ENRIQUE
La vida, Motril, me ha dado,
porque sería obligarme
a morir fingir finezas. 265
MOTRIL
Quedo, pesia mi linaje;
¿no ves que está aquí Isabel,
y para que ella te ame
es menester darle envidia?
Dila mil ansias mortales, 270
finge flechas; que ella es
la que importa que se clave.
DOÑA ISABEL
Enrique, mi hermana ahora,
por no haceros un desaire
(que de irritada con vos, 275
pudiera llegar a ultraje),
se fue de aquí, y me pidió
que en su nombre os desengañe.
Y yo a don Íñigo os pido
que vos hagáis de mi parte 280
lo mismo; advirtiendo entrambos
que si pasáis adelante
en vuestro intento los dos,
y pisáis estos umbrales
con la misma pretensión, 285
ha de ser para que acabe
de apurarse nuestro enojo
y os haga, para que os cansen,
tan pesados los desprecios,
que os cuesten muchos pesares. 290
DON ENRIQUE
Señora, si mi desdicha
se pone tan de su parte,
que da razón a su enojo,
yo para enmendar mis males
no me valgo de las suyas, 295
sino de vuestras piedades.
A vos sola os solicito;
a mi corazón errante
vos sola habéis de ser norte
que le guíe y que le saque 300
del golfo de mi dolor.
MOTRIL

 (Aparte a DON ENRIQUE.) 

Hombre del diablo, ¿qué haces?
DOÑA ISABEL

 (Aparte.) 

¡Cielos! ¿si es esto de veras?
DON ENRIQUE
De vos, Señora, se vale
mi corazón afligido; 305
vos sola seréis la imagen
a cuyo templo dedique,
cuando por vos puerto alcance,
el despojo humedecido
del llanto de un firme amante. 310
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Que te precipitas! ¡Jo!...
DOÑA ISABEL
Pasad, Enrique, adelante.
Vos de mí ¿qué pretendéis?
DON ENRIQUE
Que intercedáis que restaure
la gracia de Margarita. 315
MOTRIL

 (Aparte.) 

Pues si eso la pides, arre!
DOÑA ISABEL

 (Aparte.) 

¿Qué es lo que escucho? Corrida
he quedado de engañarme,
pues creyendo que me ofrece
su amor, tercera me hace. 320
Para nuestra vanidad
no hay flecha más penetrante
que imaginarnos queridas
y llegar a este desaire.
DON ENRIQUE
¿No me respondéis, Señora? 325
DOÑA ISABEL
A una locura tan grande
¿qué os puedo yo responder?
Que sois un necio ignorante,
grosero y...

 (Aparte. 

Pero ¿qué digo?
¡Jesús! unos de otros nacen 330
los yerros, y este es mayor
pues te doy a entender, fácil,
que siento que no me quiera.
Ya erraré cuanto pensare;
válganme mis atenciones.) 335
DON ENRIQUE
Pues ¿es acaso culpable,
en empeño tan decente,
que de vos mi amor se ampare?
DOÑA ISABEL

 (Aparte. 

Enmendarlo he menester.)
Mucho; que si yo rogase 340
a mi hermana que con vos
su justo enojo sea aplaque,
fuera obligarme a lo mismo
con Íñigo, si él se vale,
de la misma intercesión. 345
Y fuera empeño más fácil
arrancar del cielo estrellas
que moderar yo el semblante
a vista de hombre tan necio.
Y en esto más no se hable 350
si queréis que yo os escuche,
y seguid otro dictamen
el y vos; que ya os he dicho
que si pasáis adelante,
habéis de tener encuentro 355
que os lleve a muchos encuentros.
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Bueno! Con fulleros habla
en metáfora de naipes.
DON ENRIQUE
Pues ¿cómo ha de ser posible
señora, que un pecho que arde 360
en incendio tan violento
su llama temple ni apague?
DOÑA ISABEL
¿Tan enamorado estáis
vos? ¿No os ostentabais antes
prisionero de otro afecto? 365
Pues ¿cómo pudo trocarse
con tanto extremo a mi hermana?
DON ENRIQUE
Eso hace el ardor más grave,
porque mi pecho a sus ojos
siempre rindió el vasallaje. 370
Mas reconociendo yo
que eran más intolerables
en su condición los yerros
de la mía, quise antes
vencer yo mi inclinación 375
que exponerme a los pesares
que agora estoy padeciendo.
Y viendo que ella hizo fácil
lo que yo temí imposible,
los detenidos raudales 380
del corriente de mi amor
dejé romper por la margen
de mi engañado deseo.
Y cuando ve que a ser mares
llegan ya, donde zozobra 385
de mi corazón la nave,
su desengaño cruel
niega a mi amor naufragante
el puerto de la esperanza,
cuando no hay adonde pare, 390
sino el bajo de mis penas
o el escollo inexorable
de la desesperación,
adonde se despedace.
Yo estoy muriendo, Señora, 395
en el golfo de mis males,
donde veo solo el cielo
de vuestras nobles piedades.
Vos solamente podéis
ser el viento favorable, 400
que mi derrotado amor
de tantos peligros saque.

  (Aparte. 

Cielos, por ella lo digo;
porque acredite el semblante
la fineza de sentirlo, 405
y con la verdad se engañe.)
MOTRIL

 (Aparte.) 

Pesia mi alma, eso es lindo;
dale por aquesa parte,
y madurado sea yo
si tú no la madurares. 410
DOÑA ISABEL

 (Aparte. 

Cielos, ¿qué es esto? A buen tiempo
quise yo verle mi amante.
Si la vanidad ahora,
o la envidia, que es mas fácil,
me causase amor, sería 415
cosa de desesperarme.
Yo quiero excusarme el riesgo.)
Enrique, ya del dictamen
de mi hermana os he informado;
del mío ya os dije antes 420
que no puedo, y ahora os digo
que no quiero. Vuestros males
resistidlos ú decidlos
q quien más piedad le causo;
que yo igualmente ofendida, 425
tengo en mis penas bastante,
sin meterme en templar otras.
Y si de vuestros pesares
os morís, paciencia.
MOTRIL
No,
sino es, requiescat in pace. 430
DON ENRIQUE

 (Aparte a MOTRIL.) 

Ay, Motril, que esto no suena
a agrado.
MOTRIL
Calla, ignorante;
que ya el hurón está dentro,
y ha de sacar lo que hallare.
DON ENRIQUE
Pues el a vos también, Señora, 435
os canso, no iré a quejarme,
sino a entregarme al dolor,
porque la vida me acabe.
DOÑA ISABEL
Id con Dios; pero escuchad.
MOTRIL
¿A quién llamó?
DOÑA ISABEL

 (Aparte.) 

¡Que me arrastro
440
la envidia a mí desta suerte,
porque imagina un instante
que Enrique hablaba conmigo!
DON ENRIQUE
¿Qué decís?
DOÑA ISABEL
Si como antes
volvierais...

 (Aparte. 

Mas ¿dónde voy?
445
¿Estoy yo en mí, que a un desaire
me he de arriesgar?) ¿Os vais ya?
DON ENRIQUE
¿No lo veis?
DOÑA ISABEL
Pues Dios os guarde.
 

(Vase DON ENRIQUE.)

 


Escena V

 

DOÑA ISABEL, MOTRIL.

 
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Jesús! hecha se ha quedado
garapiña en chocolate; 450
que está helado, y es un fuego.
DOÑA ISABEL

 (Aparte.) 

Amor injusto, ¿qué haces?
Cuando me estaba mejor
que Enrique fuera mi amante,
¿está adorando a mi hermana? 455
Mas siempre es tu loco achaque,
yo por vos y vos por otro.
Pues en mí no ha de ser fácil;
que yo he de saber vencerme.
MOTRIL
Señora, haz tú que se apiade 460
tu hermana. ¿No es mas galán
Enrique? Y no es tan culpable
su yerro como el de otro.
DOÑA ISABEL
No es sino más ignorante,
mas necio, loco y grosero; 465
y en toda tu vida me hables
mas de uno ni otro.
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Ay, Dios mío,
que nieva en caniculares!
Cuajó, como cayó en seco.
Mas ya don Íñigo sale; 470
¡a qué lindo tiempo viene,
porque el clavo se remache.


Escena VI

 

DON ÍÑIGO. Dichos.

 
DON ÍÑIGO

 (Aparte. 

Cielos, si es tanta mi dicha
que a la de mi amigo iguale,
tened de mi ardiente amor 475
piedad para que la alcance.)
¿Motril?
MOTRIL
Señor, ya he pedido
licencia para que entrases.
DOÑA ISABEL
Pero no os la he dado yo.

  (Aparte. 

Sin duda a desesperarme 480
viene este hombre, que a mis ojos
ya tanto horror mas añade,
cuanto el otro más me inclina.)
DON ÍÑIGO
Pues, Señora, si mis males
son indignos de piedad, 485
quien yerra de fino amante
no lo ha de ser de perdón.
DOÑA ISABEL
No vuestro discurso pase,
don Íñigo, a más razones
porque si vuestro semblante 490
me ofende, ¿que hará la voz?
Ya aquese criado sabe
lo que yo he de responder.
Sabedlo dél y dejadme,
o yo me iré por no haceros 495
mas peligroso desaire.

 (Vase.)  

DON ÍÑIGO
Señora, escucha; ¿es posible
que con tal rigor me trates?
Yo seguiré tus desprecios.


Escena VII

 

DOÑA MARGARITA. DON ÍÑIGO, MOTRIL.

 
DOÑA MARGARITA
Tened, no vais adelante. 500
MOTRIL

 (Aparte.) 

Cierta es ya la mogiganga,
pues la hermana mayor sale.
DON ÍÑIGO
¿Vos me detenéis, Señora?
DOÑA MARGARITA
Sí; que lo que de mi parte
mi hermana hizo con Enrique, 505
para que él se desengañe,
quiero yo hacer, estorbando
que vuestro ruego la canse.
DON ÍÑIGO

 (Aparte a MOTRIL.) 

¡Ay, Motril! No he de poder,
viendo los rayos suaves 510
de Margarita, fingir
que de Isabel soy amante.
MOTRIL
¿Qué dices, hombre del diablo?
Finge amor, aunque te mate,
de Isabel, é mais Francisca. 515
DON ÍÑIGO
Señora, pues ¿por qué añade
vuestro rigor más tormentos
a los que tiene quien arde
en las llamas de un desdén?
¿No basta para que mate, 520
que él ejecute sus iras,
sin poneros de su parte?

  (Aparte. 

¡Ay ingrata, si entendieras
que de tí estas ansias nacen!)
DOÑA MARGARITA
Don Íñigo, ya os he dicho 525
que es ablandar un diamante
porfiar con Isabel.
Yo no aliento su dictamen;
que el desengañaros es,
porque de vuestros pesares 530
me compadezco, y no es bien
que sus desdenes arrastren
a un tan galán caballero
y de tan airosas partes
como vos pudiendo acaso, 535
correspondido y amante,
conseguir igual empleo;
que no es posible que os falte
quien tanto amor os estime,
cuando a mi hermana le canse. 540
MOTRIL

 (Aparte a DON ÍÑIGO.) 

¡Ay que se convida! Esconde
la cena, y mátala de hambre.
DON ÍÑIGO
¡Ay, Motril! Si es tal mi dicha,
que ya mi pasión la agrade.
¿No es mejor que agradecido 545
diga que la quiero?
MOTRIL
Tate,
que este vino aun está en mosto,
y puede hacerse vinagre.
DON ÍÑIGO
Bien dices, Señora; en vano
será que mi pecho trate 550
de otro alivio, cuando muero
en el incendio suave
a que entregué el corazón.
DOÑA MARGARITA
Pues si a vos os estimase
el rendimiento otra dama 555
que en todo a Isabel iguale,
llevando de agradecida
la ventaja, ¿no era fácil?
DON ÍÑIGO

 (Aparte a MOTRIL.) 

¡Ay, Motril! ¿Cómo es posible
que yo aquí no me declare? 560
MOTRIL
Di que no, hombre, que te pierdes.
DOÑA MARGARITA
¿Qué respondéis?
DON ÍÑIGO
Que mis males...
MOTRIL

 (Aparte a DON ÍÑIGO.) 

Di que no.
DON ÍÑIGO
Arrastran mi pecho...
MOTRIL
No, redondo. Hombre, ¿qué haces?
DON ÍÑIGO
De tal suerte...
DOÑA MARGARITA
¿Qué decís?
565
DON ÍÑIGO
Que yo en mi dolor constante...
DOÑA MARGARITA
No la amarais.
DON ÍÑIGO
Si, Señora;
que no es posible mudarme.
MOTRIL

 (Aparte.) 

Acaba de echar los nones,
que parece que son pares. 570
DOÑA MARGARITA

 (Aparte. 

Cielos ¿qué es esto? ¡Qué gala
se quita el que es fino amante;
y el que huye de nuestros ojos,
qué bizarría se añade;
para que el que ruega hiele, 575
y el que se va nos abrase!
Don Íñigo ¿no es el mismo
que me cansó, cuando afable
me rogaba? Pues ahora
¿qué primor más tiene, que antes? 580
El que me quiera o me olvide,
¿no es un accidente frágil;
que el ser desprecio ú favor,
la imaginación lo hace?
Pues ¿por qué a mí ha de moverme? 585
Mas ¿qué dudo, si este achaque
es de nuestra condición,
y por ley irrevocable
de nuestra naturaleza,
cualquier cosa, humilde o grande, 590
no tiene el precio en su ser,
sino en que nuestro dictamen
la aprecia como difícil,
u desprecia como fácil?
Pero yo pruebo a vencerme, 595
y por no precipitarme,
irme de aquí es lo mejor.)
De escucharos tan constante
me he holgado tanto, que voy
a pedir de vuestra parte 600
a mi hermana...
DON ÍÑIGO
¿Qué, Señora?
DOÑA MARGARITA
Que os haga muchos desaires.
DON ÍÑIGO

 (Aparte a MOTRIL.) 

¡Ay, Motril!
MOTRIL
Calla, que es mosca.
DON ÍÑIGO
Oid, Señora.
MOTRIL

 (Aparte a DON ÍÑIGO.) 

No la llames.
DOÑA MARGARITA
¡Qué me queréis?
DON ÍÑIGO
Yo a vos, nada.
605
DOÑA MARGARITA
Pues ¿para qué me llamasteis?
DON ÍÑIGO
Como tengo en la memoria
de Isabel las crueldades,
al veros ir rigurosa,
pudo engañarme su imagen. 610
DOÑA MARGARITA

 (Aparte. 

Esto es burlarse de mí;
pero aunque el dolor me mate,
no ha de conocer mi pena.)
Pues, porque más no os engañe,
idos vos.
DON ÍÑIGO
Ya os obedezco.
615

 (Aparte a MOTRIL.) 

Motril, no son las señales
de amor.
MOTRIL
Calla, que es manzana
que tiene sano el semblante
la por de dentro un gusano
la pudre de parte a parte. 620
DON ÍÑIGO
Toda el alma dejo en ella:
Quiera amor que no la ultraje.

 (Vase.) 

DOÑA MARGARITA

 (Aparte.) 

¡Muerta voy! A que le quiera
me han de rendir sus desaires.

 (Vase.) 



Escena VIII

 

MOTRIL; luego, MARCELO.

 
MOTRIL
Mamóla. ¡Jesús, qué trote 625
llevan las dos camaradas!
¿Ellas no van perdigadas?
pues lo las haré gigote.
MARCELO
¿Motril, amigo?
MOTRIL
¿Marcelo?
MARCELO
¿Dónde mi señor está? 630
MOTRIL
Agora de aquí se va.
MARCELO
Dime, ¿qué ha habido?
MOTRIL
Dirélo,
porque sepas cuán gentil
industria a los dos he dado.


Escena IX

 

INÉS, que al entrar se detiene y escucha desde la puerta. Dichos.

 
INÉS
Mi señora me ha mandado 635
que llame al punto a Motril.
Mas, Inés, ¿no escucharía?
MOTRIL
Sabe que está conseguida,
con la condición fingida,
nuestra industria; y hoy verás 640
que no solo, como esperan,
cansadas las dos estén.
Sino que rueguen también
que a su gusto ellos las quieran.
Mi ingenio les ha valido, 645
ya triunfan dellas los dos.
INÉS

 (Al paño.) 

¿Qué es lo que he escuchado? ¡Ay Dios!
¿Que el enredo era fingido?
Señores, que arde la ropa,
¡qué chisme tan rico he hallado! 650
MARCELO
Tú el triunfo les has logrado.
MOTRIL
Vamos; que ha de haber gran sopa.
 

(Vase con MARCELO.)

 


Escena X

 

INÉS; luego, DOÑA ISABEL, DOÑA MARGARITA y JUANA.

 
INÉS
Señores, ¿qué maldad es la que pasa?
Si no enmudezco, se ha de arder la casa.
¿Flor a nosotras? Eso no en mis días. 655
 

(Salen.)

 
DOÑA ISABEL
Inés, ¿qué es de Motril?
INÉS
Señoras mías,
¿no sabéis lo que pasa? ¡Maldad rara!
Si no salís tan presto, reventara
con el secreto; un siglo ha que lo callo
DOÑA MARGARITA
Pues ¿qué hay de nuevo?
INÉS
Rabio por contallo.
660
DOÑA ISABEL
Pues di lo presto.
INÉS
Es que no encuentro el modo,
y de un golpe quisiera echarlo todo.
Cuanto estos embusteros han querido,
celos que han dado y celos que han pedido,
todo es ficción y enredo, por labraros 665
en su amor con el medio de cansaros;
y ya cansadas con su patarata,
para que los roguéis hacen la gata.
DOÑA MARGARITA
Pues ¿cómo lo has sabido?
INÉS
Lo he escuchado;
que el Motrilillo, que es un redomado, 670
a otro criado, haciendo risa el caso,
se lo estaba contando en este paso.
DOÑA MARGARITA
¿Qué dices, Isabel?
DOÑA ISABEL
Pierdo el sentido.
DOÑA MARGARITA
Y ¿dónde fue Motril?
INÉS
Aun no ha salido
del portal.
DOÑA MARGARITA
Pues tú, Juana, ve a llamarle,
675
y dile que a sus amos llame luego.
JUANA
Voy como un rayo.

 (Vase) 



Escena XI

 

DOÑA ISABEL, DOÑA MARGARITA, INÉS.

 
INÉS
La obediencia os niego.
Si no tomáis venganza de contado,
que haga en Madrid mas ruido que un quemado.
DOÑA MARGARITA
Pues la mejor en caso tan extraño, 680
será el herirlos con su mismo engaño.
Contra sí ha de haber sido su cautela.
DOÑA ISABEL
Como logres castigo que les duela,
yo vendré, Margarita, en cuanto intentes.
DOÑA MARGARITA
De nuestro gusto han de quedar pendientes. 685


Escena XII

 

JUANA. Dichas.

 
JUANA
Señora, a tan buen tiempo mis reclamos
llegaron, que en la calle con sus amor
está, y con don Íñigo ya viene.
DOÑA ISABEL
Pues porque es él quien menos me conviene,
me retiro de aquí.
DOÑA MARGARITA
Vete al instante;
690
que a tu elección te dejaré tu amante.
 

(Vase DOÑA ISABEL con JUANA.)

 


Escena XIII

 

DON ÍÑIGO, MOTRIL, DON ENRIQUE y MARCELO, al paño. DOÑA MARGARITA, INÉS.

 
 

(Hablan aparte MOTRIL y los galanes.)

 
MOTRIL
Señor, ponte muy ancho y pavonado;
que ya han caído, pues nos han llamado.
DON ÍÑIGO
Enrique, amigo, brava industria ha sido.
DON ENRIQUE
Yo a ver su intento espero aquí escondido. 695
 

(Salen DON ÍÑIGO y MOTRIL.)

 
DON ÍÑIGO
A obedeceros viene mi cuidado.
DOÑA MARGARITA
No sois, señor don Íñigo, llamado
solamente, también sois escogido.
MOTRIL

 (Aparte a DON ÍÑIGO.) 

Mira si escampa; brava industria ha sido.
DOÑA MARGARITA
Mi hermana y yo, Señor, hemos notado 700
que ya en todo Madrid se ha publicado
que a casaros los dos habéis venido
de Sevilla, y haberse suspendido
nuestras bodas en riesgo del decoro;
y mas sabiendo, como no lo ignoro, 705
el reparo de vuestras condiciones,
que es ligereza en nuestras opiniones.
Y así, a las dos nos es más conveniente
daros la mano ya, principalmente
porque Isabel os quiere, y ya te pesa 710
de habérosla negado; y ya confiesa
mi corazón lo que recata el ceño:
yo también quiero a Enrique por mi dueño.
DON ÍÑIGO

 (Aparte.) 

¿Qué es lo que escucho?
DON ENRIQUE

 (Al paño.) 

El corazón se abrasa.
MOTRIL

 (Aparte.) 

Jesús, señores, que se cae la casa. 715
DON ÍÑIGO

 (Aparte a MOTRIL.) 

Motril, ¿qué es esto?
MOTRIL
El vino se ha torcido.
DON ÍÑIGO
Yo estoy sin alma.
MOTRIL
Brava industria ha sido.
DOÑA MARGARITA

 (Aparte a INÉS.) 

Mira qué cara ha puesto, Inés; no es yerro.
INÉS
Ay, Señora, color de hacha de entierro.
DOÑA MARGARITA
¿Qué respondéis, don Íñigo?
DON ÍÑIGO
Señora,
720
yo que a Isabel... el alma que la adora...
DOÑA MARGARITA
¡Qué! ¿os turbáis? No me espanto: es alegría.
MOTRIL

 (Aparte.) 

Sí, pero de turrón, por vida mía.
DON ÍÑIGO
De un bien tan impensado es justo el gozo
DOÑA MARGARITA
Claro está que tendréis mucho alborozo 725
MOTRIL

 (Aparte.) 

Así te le dé Dios por un costado.
INÉS

 (Aparte a DOÑA MARGARITA.) 

Jesús, Señora, y cómo se han clavado.
DOÑA MARGARITA
Don Íñigo, pues cese le porfía
de nuestro enojo, no perdáis el día.
Llamad a Enrique, pues lográis tal palma 730
que yo le voy a prevenir el alma.
MOTRIL

 (Aparte a DON ÍÑIGO.) 

Al diablo, que la quiere mas que Enrique
DON ÍÑIGO
Yo no la tengo.
DON ENRIQUE

 (Al paño.) 

Ya no hay que replique.
DOÑA MARGARITA

 (Aparte a INÉS.) 

Ven; que bien me he vengado, según miro.
INÉS
Llévenlos por estatuas al Retiro. 735
 

(Vanse con DOÑA MARGARITA.)

 


Escena XIV

 

DON ENRIQUE, DON ÍÑIGO, MOTRIL, MARCELO.

 
DON ENRIQUE
Qué es esto, amigo?
DON ÍÑIGO
¿No lo veis? Encanto.
MOTRIL
¡Brava ha sido la industria, por Dios santo!
DON ÍÑIGO
Motril, ¿qué es esto? ¿Qué remedio ha sido?
Tu arbitrio a este dolor nos ha traído.
MOTRIL
Pues ¿contra mí os volvéis, pese a mi vida? 740
Yerra un dolor la cura a unas viruelas,
que las puede curar un saca-muelas,
y ¿no queréis que yerre yo la cura
a un mal que pinta en fuego, y es locura?
DON ÍÑIGO
¿Qué es lo que dices? Pues ¿qué mal es éste? 745
MOTRIL
Yo pensé que era amor, y salió peste.
DON ÍÑIGO
¿Qué hemos de hacer?
MOTRIL
Yo doyme por vencido.
Luego en el asno, quiero ser metido;
y a curar no me atrevo un mal de niña,
que amaga sarna y aparece tiña. 750
DON ÍÑIGO
¡Que sea tanto el amor destas mujeres!
DON ENRIQUE
Pues si eso ves, don Íñigo, qué quieres?
Si en ellas nuestra industria ha ejecutado
tan gran cautela, y firmes han estado
a quejas, ansias, celos y evidencias, 755
y su amor vence tantas experiencias,
y no basta el saber cuán grande ha sido,
para ser de los dos agradecido,
pues no nos mueve el que nos quieran tanto,
que ellas hagan lo mismo no es espanto. 760
DON ÍÑIGO
Enrique, si se rinde tu porfía,
también yo a esa razón rindo la mía;
y pues así resuelves obligarlas,
déjame hablar y entremos a buscarlas.
MOTRIL
Bien podéis excusarlo, 765
pues ya vuelven las dos a confirmarlo.


Escena XV

 

DOÑA MARGARITA, DOÑA ISABEL, JUANA, INÉS. Dichos.

 
DOÑA MARGARITA

 (Aparte a su hermana.) 

Isabel, desta suerte me he vengado.
DOÑA ISABEL
Del deseo el intento me has logrado.
DON ÍÑIGO
Señoras, ya don Enrique
a vuestros divinos ojos 770
viene conmigo a dejar
al mismo amor envidioso,
pero, supuesto que ya
con tan debido alborozo
está vuestra hermosa mano 775
acetada por nosotros,
lo que hasta aquí el corazón
encubrió, os revela él propio;
porque con vuestra vitoria
vuestras finezas corono. 780
Yo; divina Margarita.
Fuí siempre tan vuestro, como
vos, bella Isabel, de Enrique
fuisteis ídolo amoroso.
Conociendo en vuestro pecho 785
contrario afecto nosotros,
por carear vuestro amor
al nuestro, en útil de todos
fingimos las condiciones,
que nos hicieron odiosos. 790
Y cuando ya presumimos
de nuestra cautela el logro,
vimos que vuestra fineza
contra tan justos enojos
atropella su razón, 795
empeñando con su ahogo
a nuestro agradecimiento,
porque nazca con su apoyo
un nuevo amor, hijo noble
del entendimiento solo. 800
Porque no se contradiga,
lo revoca generoso;
y así, bella Margarita,
aunque es verdad que os adoro,
a vos, divina Isabel, 805
quiere mi discurso solo.
Y así, señoras...
DOÑA MARGARITA
Tened:
¿Quién os dijo que es tan corto
nuestro discurso, que el útil
que queréis para vosotros, 810
siendo mejor para nuestro,
le perderá por antojo?
Mejor está a las mujeres,
por lustre de su decoro.
ser queridas; que en los hombres 815
está el amor mas airoso.
Siendo ansí, porque queréis,
yo, don Íñigo, os escojo;
y porque le quiero yo,
no quiero querer al otro. 820
Esta, Señor, es mi mano;
dar hielo a fuego es más proprio
en mí que dar fuego a hielo,
porque es riesgo, y no decoro.
DON ÍÑIGO
¡Cielos, qué extraña ventura! 825
Llega a mis brazos dichosos,
dueño idolatrado.
DOÑA ISABEL
Yo
la misma razón abono,
dándole a Enrique la mano.
DON ENRIQUE
Yo con el alma la tomo. 830
MARCELO
Pues casados nuestros amos,
¿a qué aguardamos nosotros?
MOTRIL
Vaya, que con eso haremos
una cuadrilla de a ocho.
MARCELO
Juana, envido.
MOTRIL
¿Vale, Inés?
835
INÉS
Quiero, pícaro.
JUANA
Y yo, y todo.
MOTRIL
Pues para que esto se acabe.
adviertan que me desposo,
para que entrambos comamos,
yo por vos, y vos por otro. 840





Anterior Indice