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ArribaAbajoJornada II

 

Calle.

 

Escena I

 

DON ENRIQUE, DON ÍÑIGO, MOTRIL.

 
MOTRIL
Dadme dos mil abrazos cada uno;
cae, vive Dios, que sois unos Cipiones.
DON ÍÑIGO
Motril, ¿qué dices?
MOTRIL
Que no fue ninguno
mas fuerte que el que vence sus pasiones,
y las vuestras de suerte habéis vencido, 5
que las dos, engañadas, han creído
que entrambos las estáis idolatrando;
con que agora los medios aplicando
para cansarlas, lograréis la gloria;
porque no hay sufrimiento sin vitoria. 10
DON ÍÑIGO
A mí, Motril, el alma me ha costado
fingirme de Isabel enamorado.
DON ENRIQUE
A mí el sentido, pues me tiene loco.
MOTRIL
Señores, nunca mucho costó poco.
Pues demás de lograr tan alta gloria 15
con esta acción, compráis una vitoria,
cuyo trofeo amor pondrá en su templo,
y dejáis a los hombres un ejemplo
para redimir almas, que imprudentes,
van al limbo de amor por inocentes. 20
DON ÍÑIGO
Pues, don Enrique, ya que está el remedio
de entrambos prevenido, y es el medio
que yo he de pedir celos, y vos dallos,
no hay sino comenzar a ejecutallos.
MOTRIL
Lo mejor es que yo asistiros puedo 25
a estrechar con entrambas el enredo,
buscando tiempo en que no estén presentes
pues viven en dos cuartos diferentes.
DON ENRIQUE
Pues ¿para qué?
MOTRIL
Al enfermo es media vida
que le asista el dotor a la comida. 30
DON ENRIQUE
Pues ya que a entrambos puedes asistillos
al medio de dar celos o pedillos
¿cuál ha de comenzar su diligencia?
MOTRIL
Hasta en eso ha de haber su providencia
entre el dar y el pedir, aunque sean celos 35
y pues van a obligar vuestros anzuelos,
siempre los que entran dando, entran venciendo.
Entra tú dando, y luego tú pidiendo.
DON ÍÑIGO
Pues, Motril, ya la noche dando viene
ocasión a la industria que previene 40
nuestra cautela.
MOTRIL
Pues sabéis la hora,
los dos os retirad; que yo entro agora
de Margarita al cuarto a darla un tiento,
porque el remedio sea más violento;
que según es, efecto hará en un canto, 45
y tú avisa a la música entre tanto.
DON ÍÑIGO
¿Está ya prevenida?
MOTRIL
¿Aqueso ignoras?
Ha que está en infusión veinte y cuatro horas.
DON ENRIQUE
Vámonos pues los dos a prevenirnos;
que el uno al otro habemos de asistirnos 50
MOTRIL
Eso ha de ser; haced lo que las manos,
que la una a la otra lava en agua clara,
y ambas a dos después lavan la cara.
DON ÍÑIGO
Don Enrique, lo mas está logrado.
DON ENRIQUE
Pues a lo menos con mayor cuidado. 55
 

(Vase con DON ÍÑIGO.)

 


Escena II

 

MOTRIL.

 
Sólo he quedado a urdir esta maraña;
y mientras, Margarita entra en campaña
 

(Entra por una puerta y sale por otra. Habitación de DOÑA MARGARITA.)

 
mas ya mi maña se enrosca,
su rostro bello es aquel;
el amor me dé su miel 60
para cazar esta mosca.


Escena III

 

DOÑA MARGARITA, JUANA. MOTRIL.

 
DOÑA MARGARITA
¿Motril?
MOTRIL

 (Aparte.) 

Ella ha de caer
en la trampa.
DOÑA MARGARITA
Y ¿tu señor?
MOTRIL

 (Aparte. 

Nueva ha de ser esa flor.)
Antes venía a saber 65
si ha estado acá.
DOÑA MARGARITA
No ha venido
a verme hoy, que es mi pesar.
MOTRIL
Pues yo le voy a buscar,
porque sin él soy perdido.
DOÑA MARGARITA
Oye, aguarda.
MOTRIL

 (Hace que se va, y deja caer un papel.) 

Voy depriesa.
70
JUANA

 (Recógelo.) 

Y ¿aqueste papel no ves?
MOTRIL
¡Ay! que la memoria es
de mis pecados aquesa.
JUANA
¿A qué cerrada? Imagino
que esta es de otro pecador. 75
MOTRIL
Es para que el portador
no la lea en el camino.
JUANA
Pues ¿tú de otro fías eso?
¿No la das tú?
MOTRIL
Yo la doy;
pero es que yo mismo soy 80
otro cuando me confieso.
DOÑA MARGARITA
¿A ver, Juana?
MOTRIL
Es necedad
verla tú.

 (Aparte. 

Ya va enhebrada.)
DOÑA MARGARITA
Es que memoria cerrada,
mas parece voluntad. 85
Veré si pecados son
en los primeros renglones.
MOTRIL
Eso, así fueran doblones.

  (Aparte. 

Pegó mi buena intención.)
DOÑA MARGARITA

 (Lee.) 

«De vuestra correspondencia 90
cansada y desengañada...»
No habla de ti lo cansada.
MOTRIL
Eso dice mi conciencia.
DOÑA MARGARITA

 (Lee.) 

«Que aunque me ofenda el decillo,
sé ya que no es solo Elvira 95
quien por vos llora y suspira...»
¿Qué es aquesto?
MOTRIL
Un pecadillo.
DOÑA MARGARITA

 (Lee.) 

«Pues es mas fina con vos
la de la calle del Prado.»
Y esto ¿qué es?
MOTRIL
Otro pecado.
100
DOÑA MARGARITA

 (Lee.) 

«Mas no son solas las dos:
Pues la del Carmen ayer
para poder desmentillo,
os sacó junto al Barquillo
de en casa de otra mujer.» 105
La variedad de distancias
es lo que más me ha agradado.
MOTRIL
Es que yo pongo el pecado
con todas sus circunstancias.
DOÑA MARGARITA

 (Lee.) 

«Que con las dos principales 110
del Postigo y Lavapiés,
de siete vuestro amor es.»
MOTRIL
Son los pecados mortales.
DOÑA MARGARITA

 (Lee.) 

«Y así, señor don Enrique...»
MOTRIL
¿Cómo dijo?
DOÑA MARGARITA
Como digo.
115
MOTRIL
No es posible.
DOÑA MARGARITA
Este testigo
basta que lo certifique.
MOTRIL
Yo lo escribí divertido;
lapsus calami ha de ser.
DOÑA MARGARITA
Sí, en ser letra de mujer 120
se conoce que tú has sido.

  (Lee.) 

«Pues ya mi amor no os evita
que tengáis otras o no,
entre tantas sobro yo;
excusadme la visita.» 125
¿Esta era la confesión?
Bien se ve que tuya ha sido,
pues estás arrepentido.
MOTRIL
¡Que sea yo tan gran bestión,
que aquí me dejé caer 130
un papel tan pernicioso!
DOÑA MARGARITA
¿Qué estás ya muy pesaroso?
MOTRIL
Señora, ¿no echas de ver
en las frases mal limadas
que eso viene para mí? 135
¿Mi amo ha de tener aquí
siete damas engañadas?
Eso también ya es locura.
DOÑA MARGARITA
Pues qué, ¿no las tiene agora
Enrique?
MOTRIL
Mi amo, Señora,
140
tiene más, digo cordura.
DOÑA MARGARITA
Villano, viven los cielos,
que si en tanto desengaño
quieres fingirme otro engaño,
en ti de tan viles celos 145
logre una venganza loca,
y te eche por un balcón,
pues encubres su traición.
JUANA
Y fuera venganza poca
verle al pícaro hecho rajas, 150
porque quiera defendello.
MOTRIL

 (Aparte. 

¡Jesús, cómo pegó! Aquello
era leña, y esto pajas.)
Señora por Dios te aclamo,
si la culpa me has de echar, 155
que a mí me mandes matar,
y no lo sepa mi amo.
DOÑA MARGARITA
Pues ¿es cosa esta traición
de poder disimulalla?
MOTRIL
Pues te ofreciste a llevalla, 160
súfrele su condición.
DOÑA MARGARITA
Pues ¿yo había de pensar,
aunque su condición fuese,
que esta liviandad tuviese
quien se trata de casar? 165
MOTRIL
No eches a perder las bodas;
que me lleve Barrabás,
si cada día hace más
que visitarlas a todas.
DOÑA MARGARITA
Tú, traidor, eres quien fragua 170
su maldad, della tercero.
MOTRIL
No soy tal sino el herrero
que aviva el fuego con agua.
Pues Señora, entre los dos
a mí el castigo se aplique. 175
JUANA
¡Ay, Señora: don Enrique!
DOÑA MARGARITA
Disimula.
MOTRIL
Si, por Dios.


Escena IV

 

DON ENRIQUE. Dichos.

 
DON ENRIQUE
Muerto, Señora, a la herida
de no haberte hoy asistido,
vengo a restaurar la vida 180
que perdí.
DOÑA MARGARITA
Ya yo he sabido
que la traéis muy perdida.

  (Aparte a JUANA

Lo mismo que a mi este ingrato
dirá a cualquiera que nombre.)
JUANA
Así lo muestra su trato. 185
DOÑA MARGARITA
¿Cuántas vidas tendrá este hombre?
JUANA
Si son siete, las del gato.
DOÑA MARGARITA
¿Dónde os habéis detenido
sin verme, Enrique, todo hoy?
DON ENRIQUE
Forzosa la causa ha sido, 190
pues con eso he prevenido
para el empeño en que estoy
de lograr tan alto bien,
mil cosas, forzosas todas.
DOÑA MARGARITA
Yo presumo, y pienso bien, 195
que como cañas, también
debéis de ensayar las bodas.
DON ENRIQUE
No te entiendo.
MOTRIL

 (Aparte a DOÑA MARGARITA.) 

Aqueso va,
señora, a echarlo a perder.
DOÑA MARGARITA
En iras me abraso ya. 200
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Qué bien templada que está
para el baile que ha de haber!
DON ENRIQUE
Motril, ¿trajiste respuesta
de aquel papel de don Diego?
MOTRIL

 (Hácele señas.) 

Señor, yo...

 (Aparte. 

Aquí entra la fiesta.)
205
DOÑA MARGARITA
¿Señas le haces? ¡Buena es esta!
No las verá; que está ciego.
DON ENRIQUE
Yo no sé qué signifique.
¿Qué dices? Responde luego.
DOÑA MARGARITA
Si queréis que yo os lo explique, 210
cierto, señor don Enrique,
que él es muy lindo don Diego.
Respuesta de su atención
cobré yo en este papel.
Vedle; que es amigo fiel, 215
y hace conmemoración
de otros amigos como él.
Y ya con vos se promete
mi amor muy dulce quietud,
pues sois, según el billete, 220
hombre de tanta virtud,
que las tenéis todas siete.
DON ENRIQUE
Motril, ¿quién trajo este pliego?
¿Qué es aquesto?
MOTRIL
¿Qué sé yo?
DON ENRIQUE
Pues, traidor, lo que te entrego... 225
MOTRIL
¿Todo para en mí? Reniego
del padre que me engendró.
DOÑA MARGARITA
Y ¿eran acaso estos duelos
los que ibas a prevenir?
DON ENRIQUE
No sea pedirme celos, 230
porque harás, viven los cielos,
que no lo pueda sufrir.
DOÑA MARGARITA
¡Lindo estilo de templarme,
muriendo yo de pesar!
Y ¿pensáis para obligarme, 235
reñirme sobre agraviarme?
MOTRIL

 (Aparte.) 

Y después ha de bailar.
DON ENRIQUE
Yo, Señora, te he propuesto
mi condición, su violencia.
Que te adoro es manifiesto; 240
mas si prosigues en esto,
me saldré de tu presencia;
porque mi amor mi enemigo
ha de ser por tu razón;
con que aquí a tener me obligo 245
una batalla contigo
y otra con mi condición.
DOÑA MARGARITA
Pues si a eso os veis obligado
por vuestro capricho necio,
que os vais es más acertado; 250
mas no huyendo del enfado,
sino echado del desprecio.
Yo soy la que os manda ahora
que os vais; mas id advertido
que ha de ser a no volver 255
a mis ojos sin peligro.
Para dorar el desaire
de haber yo a un hombre querido
tan torpe que aun no hace menos
con la disculpa el delito, 260
no hay más medio que el desprecio.
Con él a un tiempo redimo
el sentimiento, la queja
y la deuda del castigo;
pues habiéndoos yo dejado 265
por no obligarme a sentillo,
lo que obráis vos como vos
no lo hacéis ya como mío.
Y pues ya el enojo cesa,
id con Dios; que es vuestro estilo 270
de hombre de muy lindo gusto
para no ser mi marido.

  (Aparte. 

¡Muriéndome estoy de pena!)
DON ENRIQUE
Si ese es enojo fingido,
sabiendo lo que te adoro, 275
porque me enmiende el desvío,
lo que yerra el natural
no lo corrige el peligro.
Ni tú has de ser tan cruel
que me hayas dado el cariño 280
para empeñarme a adorarte;
y, cuando lo has conocido,
hacer de mi mismo amor,
para matarme, el cuchillo.
DOÑA MARGARITA
Si ya no por el agravio, 285
por vuestro modo me irrito.
Si intentáis satisfacerme,
¿no tomaréis otro estilo?
¿No diréis que esto es engaño?
¿Es duelo vuestro delito, 290
que no podéis desmentille?
DON ENRIQUE
¿No sabéis que este delirio
en mí es genio, y no fineza?
DOÑA MARGARITA
¡Yo he de perder el sentido!
Hombre, ¿no sabrás negallo? 295
MOTRIL

 (Aparte a DON ENRIQUE.) 

Prosigue; que eso va lindo.
No la des satisfación.
DON ENRIQUE
Si tú, Señora, lo has visto,
¿de qué servirá el negarlo?
No es en mí menos delito, 300
y menos agravio tuyo
ser divertimento mío?
DOÑA MARGARITA
Pues ese divertimiento
no le lograréis conmigo
si cuando estáis deseando 305
mi mano, andáis divertido
¿qué haréis cuando mi amor tenga
el enfado de preciso?
DON ENRIQUE
Eso en mí, Señora, es genio,
que no puedo reprimirlo. 310
DOÑA MARGARITA
Con esto me desespera;
que aun negarlo no ha querido.
Don Enrique, ya esto pasa
de ofensa y desaire mío.
Salid ya de mi presencia; 315
que no sé cómo vos mismo
tenéis ojos para ver
a quien lo que sois ha visto.
Idos de aquí; ¿qué esperáis?
DON ENRIQUE
Pues ¿no es mayor el delito 320
de haber mi pecho enlazado
con alevoso artificio
a un amor, que ya es incendio,
para darme este castigo?
DOÑA MARGARITA
¡Esto es desesperación! 325
Este hombre ¿tiene sentido?
Juana, ¿no oyes la disculpa?
JUANA
De ti más que dél me admiro.
DOÑA MARGARITA
Señor don Enrique, ya,
aunque esto fuera fingido 330
para apurar mi paciencia,
no pudiera resistillo.
Ya no me cuesta dolor
el agravio, que no es mío
cuando arrojado del pecho, 335
de mí tan lejos os miro;
y pues vuestro desahogo
es tan loco y atrevido,
que aún no tomo por respeto
la apelación del retiro. 340
Yo me voy por no ofenderme.
Ven, Juana que tal me miro,
que temo, si me detengo
que he de hacer algún delirio.

 (Vase.) 

JUANA
Ya yo le hubiera deshecho 345
las barbas y los hocicos.

 (Vase.) 



Escena V

 

DON ENRIQUE, MOTRIL.

 
MOTRIL
Dame un abrazo, Señor;
que hemos quedado floridos.
DON ENRIQUE
Tu ingenio alabo, Motril.
MOTRIL
Con él están muchos ricos. 350
DON ENRIQUE
A don Íñigo busquemos
para trazar el arbitrio
de inclinar estas mujeres,
ya que habemos conseguido
el cansar a Margarita. 355
MOTRIL
Pues ¿eso te da fastidio?
Fíalo de mí.
DON ENRIQUE
Pues vamos.
MOTRIL
Vé tú; que si yo consigo
que os dejen, para que os quieran
no es menester artificio. 360
DON ENRIQUE
¿Porqué?
MOTRIL
Porque hacer que os dejen
es virtud, y estotro es vicio.
 

(Vase DON ENRIQUE.)

 


Escena VI

 

MOTRIL; luego, MARCELO.

 
MOTRIL
Sigamos, que a buena cuenta
una cayó en el anzuelo.
 

(Entra por una puerta y sale por otra. Habitación de DOÑA ISABEL.)

 
Mas en el zaguán Marcelo 365
está embozado, ¿qué intenta?
MARCELO

 (Sale.) 

¿Motril?... Mas quiero cerrar
esta puerta.
MOTRIL
¿Para qué?
MARCELO
Agora se lo diré.

 (Cierra la puerta.) 

Porque le vengo a matar. 370
MOTRIL
¿Qué dices? ¿Te estás burlando
MARCELO
Vive el divino Señor,
que he de matarle al traidor.
MOTRIL
Parece que estás jugando.
MARCELO
La espada intente sacar, 375
o le he de dar, vive Dios;
que aquí encerrados los dos
nos habemos de matar.

 (Saca la espada.)  

Hombre, ¿de veras? ¿Por qué es
tan impensada cuestión? 380
MARCELO
No quiero satisfación,
sino matarle. Ea pues.
MOTRIL
Hombre, aguarda, y dame audiencia.
MARCELO
No hay qué oír.
MOTRIL
Pues ¿de repente
he de reñir? Hombre, tente. 385
¿Es quínola esta pendencia?
MARCELO
Yo tengo para esta acción
razón, y harta.
MOTRIL
Bien se ve;
que esto es fuerza que te dé
de haber hecho la razón. 390
MARCELO
Advierta que le despacho.
Saque pues la espada presto.
MOTRIL
Virgen sagrada, ¿qué es esto?
Este hombre viene borracho.
MARCELO
Doyle, si la voz entona. 395
MOTRIL
Hombre, en mí ¿qué te amohina?
¿No sabes que soy gallina,
y traigo espada capona?
MARCELO
Acabe.
MOTRIL
¿No me has de dar
causa?
MARCELO
Es traidor a su amigo.
400
MOTRIL
Pues tráigame usté un testigo,
y me dejaré matar.
MARCELO
Yo le he de tirar de veras,
o saque la espada o no.
MOTRIL
Pues, hombre, si riño yo, 405
¿no es posible que tú mueras?
MARCELO
Si yo de matarle trato,
solo eso le ha de valer.
MOTRIL
¿No hay mas medio?
MARCELO
Esto ha de ser.
MOTRIL
Pues apelo a la del gato. 410
 

(Saca la espada y riñen.)

 
MARCELO
Vive Dios, que se defiende.
MOTRIL
Por Dios, que el miedo es guerrero.
MARCELO
Tente, aguarda.
MOTRIL
Ya no quiero.
MARCELO
Eso mi valor pretende.
Menguado, para el denuedo 415
no es menester más primor
que atreverse, de valor,
a eso que has hecho de miedo.
MOTRIL
Luego ¿es burla tu mohína?
MARCELO
No es mas que enseñarte.
MOTRIL
Tente.
420
Vive Dios, que el ser valiente
no es más que no ser gallina.
MARCELO
¿Vamos?
MOTRIL
No me puedo ir;
que ahora me conviene entrar
a doña Isabel a hablar. 425
MARCELO
Ya te sale a recibir.

 (Vase.)  



Escena VII

 

DOÑA ISABEL, INÉS. MOTRIL.

 
DOÑA ISABEL
Inés, ¿hay mayor ventura
que la que amor ha logrado?
Siempre más enamorado
le veo de mi hermosura; 430
y el temor que había tenido
mi hermana de que era engaño,
con un amor tan extraño
todo se ha desvanecido.
INÉS
Señora, tú eres tan bella. 435
Que eso en él era preciso.
DOÑA ISABEL
La que logra lo que quiso,
mucho le debe a su estrella.
MOTRIL

 (Aparte. 

¡Cómo su dicha celebra!
Con el amor se encandila, 440
y pensando que es anguila,
se está hartando de culebra.)
Señora...
DOÑA ISABEL
Motril, ¿qué es esto?
¿Tu descuido a verme viene?
MOTRIL

 (Aparte. 

Por caña dulce me tiene, 445
yo la amargaré bien presto.)
Señora, el venirte a ver
es por venirte a pedir.
DOÑA ISABEL
Huélgome de que el venir
sea haberme menester. 450
¿Qué quieres?
MOTRIL
Por ti mi vida
ver espero asegurada,
porque la traigo jugada.
DOÑA ISABEL
¿Cómo jugada?
MOTRIL
Y perdida.
Mientras en tí tuvo tasa 455
de don Íñigo el amor,
entraba yo sin temor
y sin peligro en tu casa
mas ya que está enamorado,
dándome Enrique ración, 460
como él te tuvo afición,
es mi riesgo declarado,
y mucho mayor ahora
que está la boda cercana.
DOÑA ISABEL
¡Qué necedad tan liviana! 465
MOTRIL
¿Cómo liviana, Señora,
si ayer, que Inés me llamó,
porque me vio en la escalera,
sobre averiguar lo que era
al portal me retiró, 470
y si el ruego no le apaga,
me deja allí de un cachete?
INÉS
¿Con tanta fuerza acomete?
MOTRIL
Es que los da con la daga.
DOÑA ISABEL
No puedo creer tal exceso 475
por tan ligera ocasión.
MOTRIL
Tú ignoras su condición,
y lo dudarás por eso.
Es tal su pasión infiel,
que si se ofrece que mandes 480
llamar a un hilo de Flandes,
ha de tener celos dél.
INÉS
¿Celos de un cajero? El vellos
diera risa; mas le infamas.
MOTRIL
Es que él sabe que las damas 485
se empeñan siempre con ellos.
Y en fin, Señora, te pido
que aunque me quieras hablar,
nunca me mandes llamar
en vida de este marido. 490
DOÑA ISABEL
Luego ¿esto es ya despedirte
para no volverme a ver?
MOTRIL
Señora, si es menester,
por allá podré servirte;
pero entrar acá es mal trato, 495
porque entro diciendo el credo,
y no quiero que a mi miedo
le coja en Poncio Pilato.
INÉS
De los que en casa se ven
¿tendrá él celos?
MOTRIL
Y aun de sí.
500
Y tendrá celos de ti;
pero en eso hará muy bien.
DOÑA ISABEL
¿Tiene él de tí mal conceto?
MOTRIL
Señora (¡válgame Dios!),
pues yo temo, entre los dos 505
acaso habrá algún secreto.
INÉS
Aquí lo hemos de saber;
que a don Íñigo he sentido.
MOTRIL
¡Ay Virgen! Yo soy perdido.
Sácame de aquí, mujer. 510
DOÑA ISABEL
Pues ¿por qué?
MOTRIL
Porque mi vida,
si me ve... si yo... si al punto,
si me escondo, si pregunto...
Lleve el diablo mi venida.
La frente se me espeluza. 515
INÉS
Pues ¿de qué te turbas tanto?
MOTRIL
Escóndeme, por Dios santo,
aunque sea en una alcuza.
DOÑA ISABEL
Pues ¿tú te habrás de esconder
en mi casa?
MOTRIL
Y no te pese;
520
que no es bien que te confiese
la causa que hay de temer.
DOÑA ISABEL
¿Qué causa?
MOTRIL
Por Dios, Señora,
que no me la apures más.
Escóndeme, y lo sabrás; 525
que yo estoy temblando ahora
de pensar que me acomete
por lo que sabe de mí.
DOÑA ISABEL
¿Qué es lo que sabe de tí?
MOTRIL
Sabe que soy alcahuete 530
y a mi madre venderá
mi maldita inclinación.
DOÑA ISABEL

 (A INÉS.) 

Pues escóndele.
INÉS
Y chitón,
porque pienso que entra ya.
DOÑA ISABEL
No te sienta.
MOTRIL
¿Eso imaginas?
535
¡Jesús!

 (Aparte. 

¡Ay pobre mujer,
que te has dejado esconder
la zorra entre las gallinas!)

 (Escóndese.)  



Escena VIII

 

DON ÍÑIGO. DOÑA ISABEL, INÉS; MOTRIL, escondido.

 
DON ÍÑIGO
¡Doña Isabel! ¡Ay de mi!
DOÑA ISABEL
Don Íñigo, ¿con qué pena 540
entras, turbado el semblante?
DON ÍÑIGO
¿Pena yo, Isabel bella?
¿Cómo está abierto este cuarto?
DOÑA ISABEL
Nunca mi cuarto se cierra,
como antes de entrar en él 545
hay cuidado en otra puerta.
DON ÍÑIGO
Mas no debe de ser mucho,
pues yo la hallé ahora abierta,
y al entrar... ¡válgame Dios!
DOÑA ISABEL
¿Qué te ha sucedido en ella? 550
INÉS

 (Aparte a DOÑA ISABEL.) 

¡Ay, Señora, él vio a Motril!
DOÑA ISABEL
Pues ¿qué importa que le vea?
INÉS
¿Qué sabes tú si su miedo
nace de alguna sospecha?
MOTRIL

 (Aparte donde está oculto.) 

Famosa ha sido la entrada; 555
y si el caracol se acierta,
han de ser bravas las cañas.
DOÑA ISABEL
Don Íñigo, no me tengas
entre el amor y la duda
con tanto dolor suspensa. 560
DON ÍÑIGO
¿Duda tú, Isabel? ¿De qué?
No hay causa ahora a que puedas
dar con razón ese nombre.
DOÑA ISABEL
Eso es darme mayor pena,
cuando tu rostro publica 565
lo que tu labio me niega.
DON ÍÑIGO
En mi, Isabel, no hay de nuevo
mas de que de tu belleza
soy mas idólatra siempre
que me acercó a tu presencia. 570

  (Aparte. 

Lo que el corazón no siente
¡qué tibiamente se esfuerza!)
DOÑA ISABEL
Pues ¿qué te obligó a extrañar
que el cuarto abierto estuviera,
y a entrar aquí descompuesto? 575
DON ÍÑIGO
Si lo apuras, será fuerza
que te diga mi cuidado.
Al entrar yo por la puerta,
vi en ese portal dos hombres
recatarse con cautela; 580
quíselos reconocer,
y antes que hacerlo pudiera,
se salieron dél; seguílos
hasta que, al tomar la vuelta
de la calle, los perdí. 585
Volví a tu casa, y abiertas
todas las puertas hallé.
No digo yo que esto sea
causa para que mi amor
de ti pueda tener queja; 590
mas para que mis temores
un sobresalto padezcan,
es mucha, y yo te suplico
que desde hoy cuidado tengas
de que halle el cuarto cerrado: 595
Que aunque es prolija advertencia,
pues mi condición no ignoras,
le perdonarás lo necia.
DOÑA ISABEL
¿Cómo necia? Antes es justa;
que eso ha sido inadvertencia 600
de las criadas. Vosotras
con esto estaréis atentas.
DON ÍÑIGO
No; eso cuando a mi me toque
yo no lo he de fiar de ellas,
porque yo tendré en mi casa, 605
para vivir sin sospecha,
criadas de mi elección.
JUANA
¡Ay, Señora! Esto me suena
a expulsión.
DOÑA ISABEL
Pues de las mías
¿qué es lo que agora recelas? 610
DON ÍÑIGO
Nada; mas ¿no podre yo
tener elección en ellas
y traer las que quisiere?
DOÑA ISABEL
Yo a tu gusto estoy sujeta.
INÉS
Y ¿has de sufrir que nos deje? 615
DOÑA ISABEL
Pues ¿tengo yo resistencia?
INÉS
Lleve el diablo quien tal sufre.
DOÑA ISABEL
Mi amor, Inés, me sujeta.
INÉS
Acabóse, habrá expulsión.
Ya imagino en ama nueva; 620
al Buen Suceso mañana
voy al hermano a dar señas.
MOTRIL

 (Al paño.) 

La Inés sin duda es morisca,
pues la expulsión la desvela.
DON ÍÑIGO
Pues entre tanto, Isabel, 625
te advierto que cuando venga
Motril aquí o cualquier criado
de Enrique, por estas puertas
no ha de entrar.
DOÑA ISABEL
Pues ¿por qué causa?
MOTRIL
Porque trae barajas hechas. 630
DON ÍÑIGO
No he menester yo decirla.
DOÑA ISABEL
Mas yo he menester saberla.
DON ÍÑIGO
No has de querer tú saber
mas que mi voz te lo advierta;
que el no replicarme solo 635
te toca de esta materia.
Y eso es pasar de curiosa.
DOÑA ISABEL
Lo que tú quisieres sea;
no te enojes.

 (Aparte a INÉS, pero de forma que lo escucha MOTRIL.) 

¡Ay, Inés!
Solo con mi amor pudiera 640
sufrir esta condición.
MOTRIL
Ya cayó chispa en la yesca
presto se arderá la casa.
INÉS
¿Qué haría si a Motril viera?
DOÑA ISABEL
Ya de haberle permitido 645
que se escondiese me pesa.
MOTRIL
No pudo ser, que entró el lobo
con el pellejo de oveja.
 

(Tocan dentro guitarra.)

 
DON ÍÑIGO
Oye, Isabel, ¿qué instrumento
junto a tus ventanas suena? 650
DOÑA ISABEL
Pues yo ¿qué puedo saber?
Cualquiera tiene licencia
para tañer en la calle.
 

(Dan un golpe.)

 
DON ÍÑIGO
¿Y también para esta seña?
DOÑA ISABEL
¿Qué fue?
MOTRIL
Ahí fue una pedrada.
655
DON ÍÑIGO
Aguarda; que a mas se empeña.
 

(Cantan dentro.)

 
MÚSICOS
Pastores de Manzanares,
que mi dicha os desconsuela,
no envidiéis a mi ventura,
si podéis a mi fineza. 660
DON ÍÑIGO
¡Ay de mí! Isabel, ¿qué dices?
¿Tiene licencia cualquiera
para cantar en la calle
y dar aviso a tu reja?
DOÑA ISABEL
Yo no sé qué pueda ser. 665
MOTRIL
Eso ha sido canto y piedra.
DON ÍÑIGO
Vive Dios, que si me dices
que tú no sabes quién sean
y que lo ignoras, me obligues
a que el respeto te pierda 670
y te diga que es traición
que ha tratado tu cautela,
porque yo me desespere
y tú logres su fineza.
DOÑA ISABEL
Don Íñigo, ¿eso presumes? 675
¿Tan presto te desenfrenas?
¿Qué ocasión te he dado yo
para hacerme tanta ofensa?
Advierte que el sufrimiento
de amor todo lo sujeta 680
y solamente el decoro
es excepción desta regla,
porque, aunque amor me avasalla,
si las leyes de honor quiebra,
por los fueros del recato 685
le negaré la obediencia.
DON ÍÑIGO
De suerte, que habiendo visto
tan señalada evidencia,
¿quieres que tenga cordura
la locura de una ofensa? 690
DOÑA ISABEL
Pues ¿por qué no? ¿De qué sabes
que a mi la música sea
para una seña, no hay yerros?
MOTRIL
Y ¡cómo! Los de la reja.
MÚSICOS

 (Dentro.) 

Los favores de Belisa 695
a mi corazón alientan;
pero yo en mi adoración
tengo gloria más perfeta.
DON ÍÑIGO
Mira si es a ti, pues dice
tu mismo nombre la letra. 700
DOÑA ISABEL
Cielos, ¿qué puede ser esto?
MOTRIL
Tener yo las copias hechas
para el caso.
DON ÍÑIGO
Vive el cielo,
que yo a mí me hago la ofensa
en estar perdiendo tiempo 705
con tu engaño y con mi queja;
escuchando a quien blasona
tu favor con tal llaneza
que en canciones le publica.
Pero yo en su desvergüenza 710
despicaré mi dolor,
pues no puedo en tu cautela.
DOÑA ISABEL
Don Íñigo, ¡ay Dios! detente.
DON ÍÑIGO
Isabel, no me detengas,
o atropellaré por todo. 715
DOÑA ISABEL
¿No te ataja mi inocencia?
DON ÍÑIGO
Yo he de salir, Isabel;
que ya sé que en eso intentas
asegurar el peligro
del que allí te lisonjea. 720
DOÑA ISABEL
Mira, Señor, que te engañas.
DON ÍÑIGO
Ya sé quién me engaña; suelta.
DOÑA ISABEL
Pues no ha de ser, vive Dios,
solo porque así lo piensas
y ha de poder el despecho 725
lo que la verdad no pueda;
que a veces parece culpa
una verdad por modesta.
DON ÍÑIGO
¿Qué haces?
DOÑA ISABEL
Estorbarle el paso.
MOTRIL
Pegó el fuego con la leña, 730
ya no son menester fuelles.
DON ÍÑIGO
¿A detenerme te empeñas?
Pues ¿no basta a tu traición
que yo mis agravios vea,
sin pasar la tiranía 735
también a que los consienta?
DOÑA ISABEL
Don Íñigo, ya te he dicho
que yo esta atención te deba,
y de mi decoro abajo
imagines cuanto quieras. 740
Saliendo tú, no es el riesgo
solo del que está allá fuera,
sino tuyo; que en tu espada
no está dada la sentencia.
Pues si os arriesgáis entrambos 745
¿con qué fundamento piensas
que amparo el riesgo del otro,
estando el tuyo tan cerca?
El detenerte es querer
deberle yo a tu fineza 750
que creas a mi respeto
lo que ha de hallar tu sospecha.
Tú has de ver que algún galán
sin permisión me festeja;
que para un atrevimiento 755
ninguno pide licencia.
Pues si esto ves, ¿qué te debo
cuando satisfecho vuelvas?
¿Es menester ser quien soy
para que después lo creas? 760
A cualquier mujer común
esa atención le debieras;
pues ¿tú no has de hacer conmigo
algo más que con cualquiera?
Yo no soy ni puedo ser 765
de las que se lisonjean
de festejos atrevidos
cuando a otro dueño se entregan;
ni tú puedes ser tampoco
hombre de tan bajas prendas, 770
que trates de hacer tu esposa
a mujer de quien tal piensas.
Pues si en mi por mi no cabe
ni en tí por tí, la sospecha,
no has de agraviar tu opinión: 775
cuando a la mía no atiendas.
Y advierte que, a no volver
has de salir por mi puerta,
que si eres tal que lo quieres,
yo he de ser tal que no quiera. 780
DON ÍÑIGO
Con sofísticas razones
solo entretenerme intentas.
Viven los cielos, tirana
que he de salir; que aunque sea
verdad que no lo permites, 785
fuera en mi valor bajeza
no castigar su osadía
o no apurar tu cautela;
y vengado, he de volver
después, aunque tú no quieras, 790
a ser horror de tu casa,
a hacer que el sol no te vea,
a no dejar un resquicio
por donde entre la sospecha,
a ser rayo más violento 795
en tu aleve resistencia.
DOÑA ISABEL
¿Cómo volver? vive el cielo.
Advierte a lo que te empeñas,
don Íñigo, porque ya
mi decoro desespera. 800
MOTRIL
Pues agora entra la mía.
 

(Suena dentro ruido.)

 
DON ÍÑIGO

 (Va hacia la puerta.) 

¿Qué es esto? qué ruido suena
adentro? ¿quién está aquí?
MOTRIL

 (Sale.) 

Señor, yo... tú... un alma en pena,
que aquí ya... no... sí. gritando, 805
porque el diablo se la lleva.
DON ÍÑIGO
¡Ah traidor! ¿qué es lo que miro?
¿Tú escondido aquí? ¿qué intentas?
MOTRIL
Señor, yo me entré aquí dentro,
porque iba...
DON ÍÑIGO
¿Dónde?
MOTRIL
A Ginebra,
810
y pensé que era esta casa
como vi tal ruido en ella.
DON ÍÑIGO
Pues traidor, cuando te he dicho
que a entrar aquí no te atrevas,
¿a esta ocasión te hallo dentro? 815
Tú, infame, eres el que tercia
en este agravio a mis ojos.
DOÑA ISABEL
Pues don Íñigo, ¿esto piensas?
Este hombre entró a prevenirme
lo mismo que tú le ordenas, 820
y sabiendo que venías,
de temor que aquí le vieras,
se escondió allí.
DON ÍÑIGO
Más malicia
tiene el que tú le defiendas;
vive Dios, que he de matarle. 825
MOTRIL
Señora, líbrame desta,
pues sabes que estoy sin culpa.
DOÑA ISABEL
¿Eso haces en mi presencia?
Mira Señor, que eso es ya
muy atrevida llaneza. 830
DON ÍÑIGO
En que le ampares conozco
tu culpa y porque lo veas,
le he de hacer dos mil pedazos.
MOTRIL
¡Ay, Señora, que se suelta!
DOÑA ISABEL
Mira, Señor, que es perderme. 835
MOTRIL
Tenle, Inés.
INÉS
Señor, no quieras
castigar un inocente.
MOTRIL

 (Aparte.) 

Como Judas en la venta.
DON ÍÑIGO
Quita, aleve, tú también,
o por cómplice en mi pena, 840
tomaré en ti la venganza.
INÉS
¡Ay, Cristo de la Paciencia!
Señora, este hombre es un tigre.
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Jesús, cuál anda la gresca!
DOÑA ISABEL
Esto es ya desesperarme 845
y el sufrimiento me afrenta.
Señor don Íñigo, en vos,
para usar esas violencias,
del dominio de mi esposo
la posesión aún no llega. 850
Si os la ha dado mi palabra,
ya os la quito y salgo della;
que yo he ofrecido mi mano
a un hombre, mas no a una fiera.
Ya la puerta libre os dejo, 855
y nunca volváis a verla,
porque habéis de hallar cerrada
la que habéis culpado abierta.
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Ay Dios, ya arroja la ropa!
Hasta la cama se quema. 860
DON ÍÑIGO
¡Ah tirana! bien sé yo
que eso es lo que tú deseas;
mas me das el desengaño
cuando mi amor me atormenta
pues no has de lograrle, ingrata, 865
tan barato como piensas;
porque antes he de tomar
la venganza de mi pena
en ese traidor que amparas,
y después en el que alientas; 870
pues haber solicitado
que mi elección te quisiera,
fue por darme más dolor,
cuando es mayor mi firmeza.
DOÑA ISABEL
Ya no pienso detenerte. 875
DON ÍÑIGO
¡Ah cruel, tanta firmeza
pagas con tanto desprecio!
Cuando es ya mi pecho un Etna,
de las llamas de mi amor,
¡la nieve de tu cautela 880
previenes contra mi incendio!
Pues porque tu engaño sepa,
huyendo iré despechado.
Aun del villano que ostenta
tu favor me vengaré. 885
Y guárdese tu dureza
del fuego de mi furor;
que aunque mi dolor te deja,
un escándalo he de ser
de todos los que me ofendan, 890
hasta vengar mis agravios.
Ya me voy.

 (Aparte. 

¡Cielos! más pena
ha sido el fingirlo en mí
que haberlo creído en ella.)

 (Vase.) 



Escena IX

 

DOÑA ISABEL, INÉS, MOTRIL.

 
INÉS
Vete con dos mil demonios. 895
DOÑA ISABEL
No quiera Dios que acá vuelva.
MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Jesús, qué risa! tragaron
el pimiento por canela.
DOÑA ISABEL
¿Motril?
MOTRIL
¡Ay, Señora mía!
Ten piedad de tu belleza; 900
que con este hombre del diablo
a un infierno la condenas.
DOÑA ISABEL
¿Qué es lo que dices, Motril?
Antes la garganta diera
a un cuchillo que a él la mano. 905
INÉS
¿Cómo la mano? ¿Eso piensas?
Antes sería beata
que su esposa.
MOTRIL

 (Aparte. 

¡Bravas nuevas!
Cómo a niños con acíbar
les he quitado la teta.) 910
Pues, Señora, tú no sabes
quién es: aunque le aborrezcas
más porfiado que pobre
le has de hallar siempre a tu puerta.
DOÑA ISABEL
¿Qué dices? Viven los cielos, 915
que si a mirarme volviera...
Mas presumirlo aún no quiero.
Ven, Inés; que voy tan ciega,
que ha de obligarme a un despecho
este hombre si verme intenta. 920

 (Vase.) 

MOTRIL

 (Aparte.) 

¡Qué brava ha sido la purga!
Miren las cóleras que echa.
INÉS
Mas que se le lleve el diablo
cuando a Sevilla se vuelva

 (Vase.) 

MOTRIL
Salto y brinco de contento. 925
¡Jesús que cura tan diestra!
Si se sabe, un millón de oro
me ha de valer la receta.



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