Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice
Abajo

Un soneto político de Larra

José Escobar





La poesía de Larra nos puede interesar actualmente por lo que tiene de documento. En sus versos encontramos testimonios de la vida y de la trayectoria literaria del escritor cuya palabra permanece aún viva en la prosa de sus artículos. Nos revelan lecturas, gustos literarios, afirmaciones políticas, datos biográficos... Son señales de vida.

Las composiciones poéticas de Larra se han conservado dispersas en manuscritos y en publicaciones aisladas. De cuando en cuando los periódicos de la época insertaban versos del escritor conocido por sus artículos. Gracia s a A. Rumeau disponemos de un repertorio cronológico y bibliográfico en el cual aparecen catalogadas las poesías de Larra. Además, se pueden leer allí las que hasta entonces eran desconocidas1.

De dicho repertorio se desprende que, si Larra al principio parecía ilusionado con ser poeta, a partir de 1830 se da cuenta de que su camino no va por ahí y renuncia a la poesía: «En 1830, Larra a renoncé, explicitement, à la poésie. Il devient dramaturge, romancier, journaliste. S’il écrit encore des vers, ce ne sont que des vers de circonstance ou des messages intimes»2.

Los embarazos y los partos de María Cristina, la proclamación del Estatuto Real ofrecen ocasiones propicias para que Larra componga algunos de estos versos de circunstancias, que -lo señala A. Rumeau- tienen significación políticas3.

Fijémonos en el número 49 del repertorio indicado. Se trata de un soneto: Con motivo del Baile de Máscaras dado en obsequio del Cumpleaños de la Serenísima Infanta Doña María Luisa Fernanda. A. Rumeau publica el soneto basándose en una copia manuscrita que le proporcionó don Manuel Núñez de Arenas. Procede de una hoja suelta, impresa para celebrar el acontecimiento4. Dice así



Con arpa fiel, de adulación desnuda,
CRISTINA, a ti de Reinas y de esposas
Modelo, y a tus Hijas generosas,
La Matritense juventud saluda.

No porque hoy toda disfrazada acuda
A femeniles danzas bulliciosas,
Nazca en ti, de sus almas valerosas,
Jamás, o REINA, la injuriosa duda.

Si nuestro rostro aquí nos ves tapando,
No es por huir que le conozca un día
Quien hoy te mira con injusto encono.

No; que a tu voz, la máscara arrojando,
Y dando el rostro a la facción impía,
Tú, en derredor nos mirarás del trono.


Esta es la versión original del soneto, tal como se imprimió en la hoja suelta5. La versificación no es muy fluida que digamos. ¡Qué pedestre suena eso de «y a tus Hijas generosas»! Especialmente los dos primeros versos del primer terceto son desafortunados. En el segundo de ellos («No es por huir que le conozca un día») hay que forzar un hiato en huir para conseguir la medida del endecasílabo.

Por otra parte, A. Rumeau deduce con precisión la fecha del soneto: «L’infante María Luisa Fernanda est née le 30 janvier 1832; on déduit du texte que Ferdinand VII n’est pas mort, mais que les Carlistes s’apprêtent à se soulever. Il s’agit dono du premier anniversaire de l’infante: nous sommes au début de 18336».

Así las cosas, repasando la Revista Española -el periódico en que escribía Larra por aquella época-, hemos podido darnos cuenta de que el autor se apresuró a retocar la versión impresa en la hoja suelta. En el número 26, correspondiente al 1 de febrero de 1833, pág. 319, encontramos, con algunas variantes, el soneto distribuido el día 30 de enero entre los asistentes al baile celebrado para festejar el cumpleaños de la segunda hija de María Cristina. Aquí el soneto va precedido de una nota de la redacción de la cual Larra formaba parte. Es una noticia periodística que nos hace sentir de una manera inmediata la circunstancia histórica de los versos, revivida en el viejo periódico.

Dice así La Revista:

En la noche de antes de ayer 30 del corriente, se distinguió entre otros bailes que se dieron en esta Corte el que se dio expresamente en celebridad del cumpleaños de la Serenísima Señora Infanta de España Doña María Luisa Fernanda en la calle del Olivar, y segundo de los de suscripción que lleva el titulo de la Corona.

Un local muy proporcionado y bien decorado, buena música, buen alumbrado, la mayor escrupulosidad en el recibo y entrega de las prendas de abrigo; una concurrencia escogida y el mayor orden, decoro y armonía en los concurrentes se hicieron notar en él; y la circunstancia que sobre todas nos hace dedicarle estas cortas líneas es la de haberse repartido ejemplares lindamente impresos7 de un soneto que con motivo de la celebridad del día y del baile de máscaras compuso Don Mariano José de Larra a instancia de los directores de la suscripción, el cual por no parecernos ajeno del lugar, y encerrar en sí una clara y noble manifestación de los sentimientos de su autor, y de la reunión en cuya base se pone, trasladamos aquí a nuestros lectores



   Con harpa fiel, de adulación desnuda,
CRISTINA, a ti, de Reinas y de esposas
Modelo, y a tus Hijas generosas,
La matritense juventud saluda.

   No porque hoy toda disfrazada acuda
A femeniles danzas bulliciosas,
Nazca en ti, de sus almas valerosas,
Jamás, oh Reina, la injuriosa duda.

   Si nos ves nuestros rostros ocultando,
No es por temor que los conozca un día
Quien hoy te mira con injusto encono;

   No; que a tu voz, la máscara arrojando
Y dando el rostro a la facción impía,
Tú en derredor nos mirarás del Trono.


Además de ofrecernos una segunda versión corregida del soneto -la copia de Núñez de Arenas, publicada por A. Rumeau, era la única versión conocida hasta ahora-, el texto de la Revista Española confirma plenamente la fecha deducida con exactitud por el autor del repertorio citado. Por nuestra parte, hemos subrayado en el texto que damos a conocer las divergencias entre esta versión y la original de la hoja suelta. Son variantes introducidas, por el autor, sin duda con la intención de mejorar la composición de circunstancias distribuida en el baile dos días antes y seguramente confeccionada de prisa y corriendo, apremiado por los organizadores del festejo. Corrige, naturalmente, la errata de imprenta a que nos hemos referido antes (en la nota 5: ó por oh), que afeaba la hoja suelta. En cuanto al primer verso del primer terceto es preferible la versión de la Revista. En el verso siguiente, Larra evita el hiato sustituyendo la palabra huir por temor. El cambio de los pronombres -los por le- queda explicado por la diferencia del verso anterior en cada una de las dos versiones.

La verdad es que estos retoques añaden bien poca cosa a la calidad poética del soneto. Sin embargo, por encima del valor puramente literario de la composición, el texto que damos a conocer nos parece interesante por su valor documental. Las líneas introductorias de la redacción proporcionen a estos versos de circunstancias un marco de autenticidad en relación con las vivencias con que aquella nueva promoción de jóvenes españoles participa en los acontecimientos políticos del momento. La evidente intención política del soneto se remacha en la nota introductoria, dándole al baile todo un carácter de manifestación. No nos extrañaría nada que la pluma del mismo Larra hubiera intervenido en la redacción de la nota. En todo caso, los compañeros de redacción se asocian al acto y a los sentimientos que Larra atribuye a la juventud del día.

La intención del soneto y del baile es manifiesta. Se pretende hacer una proclamación política en nombre de la juventud que apoya a María Cristina -la juventud liberal- frente a la «facción impía» de D. Carlos. Estamos en pleno carnaval de 1833. Hace unos meses, con los sucesos de La Granja, ha cambiado la situación política del país: «La monarquía acababa de empeñar un pie en la revolución», dice Larra en 1836 adoptando las palabras de Didier. María Cristina publica la primera amnistía política y se abren las universidades: «El pueblo no fue ingrato, y la popularidad de la Reina llegó a su apogeo. En el ínterin los absolutistas no cesaban de bullir y remover ya un punto, ya otro de la península», recuerda Larra8.

Cuando escribe este soneto, Larra está liquidando su Pobrecito Hablador y se dedica de lleno a la Revista Española como redactor de teatros. Todavía no escribe de política. Este soneto de comienzos de 1833, políticamente, anuncia la postura de Fígaro en los artículos contra los carlistas a finales de año, inmediatamente después de la muerte de Fernando VII.

A mediados de aquel mismo año, Larra intentó de nuevo escribir versos de circunstancias con motivo de las Cortes convocadas para prestar juramento de fidelidad a la heredera del trono9. Sin embargo, después del soneto escrito por encargo para el baile de más caras, sólo una vez más, en junio de 1834, vuelve a publicar una composición de este tipo -también por encargo-: una octava «En loor de la Reina Gobernadora», recitada por Romea en presencia de María Cristina, en una función del teatro del Príncipe, celebrada para festejar la proclamación del Estatutos10.

Aunque en el Pobrecito Hablador Larra había satirizado «los malos versos de circunstancias», siguió escribiéndolos. Pero una vez que podía escribir artículos de política, los versos se hacen irrelevantes. Luego, en julio de 1836, en un importantísimo artículo del Español -no incluido en ninguna colección de sus obras- sobre la poesía moderna española, se burla de sí mismo y de los demás «abastecedores de poesía sonetesca y encomiástica». «Ahora sobre todo que la patria mía rima tan perfectamente con Mendigorría, divina con Cristina, entonad con libertad, aurora con Señora y Gobernadora, discordia fiera con nación entera, y de prosperidad fuente fecunda con Isabel segunda, no parece sino que Apolo y las nueve musas se han alistado de Guardias Nacionales según el ruido de metros y rimas que con el estruendo de las armas se ha mezclado. O el dios de la guerra se ha hecho hombre de talento, o el dios poeta desesperado de su mal oficio ha sentado plaza en favor del trono y de la libertad, dos cosas ya tan inseparables como malo y composición de circunstancias»11.

José ESCOBAR.                


University of Toronto.





 
Indice