Escena I
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MARÍA, en el sitial
junto a la mesa, con una carta en la mano; JUANA, a su lado,
sentada en un taburete y haciendo una labor; a media escena
empieza el anochecer.
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| MARÍA | | Despacio las leí
y aún no concibo | | | lo que dicen las líneas
de esta carta. | | | Unas veces paréceme que sueño,
| | | otras las miro como horrible trama, | | | sin que pueda el
turbado pensamiento | | | descubrir su intención ni adivinarla;
| | | y luego,... ¿por qué medio, de qué modo | | | puedo llegar hasta mi propia estancia? | | (Leyendo.) | | «Los
barones de Orsini y de Colonna | | | »y otros nobles de estirpe
menos clara, | | | »con vuestro esposo Rienzi reunidos, | | | »La
paz ajustarán en vuestra casa; | | | »del juramento que
en solemne fiesta | | | »al gran Tribuno prestarán mañana,
| | | »se ha de tratar en este conciliábulo; | | | »pero si
en él las bases se preparan, | | | »mientras solemnemente
no se juren, | | | »la cabeza de Rienzi amenazada | | | »ha de vivir;
tan sólo una persona | | | »con firme voluntad puede salvarla,
| | | »porque acaso el citado juramento | | | »no se llegue a prestar
si alguno falta; | | | »para que esto se evite es necesario | | | »consintáis recibir en vuestra estancia, | | | »en esta
misma noche, estando sola | | | »y al terminar el toque de las
ánimas, | | | »a quien puede deciros claramente | | | »el
modo de alejar desdicha tanta; | | | »a más, grandes secretos
de familia | | | »podréis saber, y acaso vuestra raza
| | | »a Rienzi logre darle una corona | | | »cual su ambición
jamás pudo soñarla; | | | »pensadlo bien, mañana
tarde fuera. | | | »Si aceptáis, colocad en la ventana
| | | »una luz y después esperad sola | | | »la salvación
de Rienzi o su desgracia; | | | »aquesto dice quien blasones
tiene; | | | »no lo olvidéis, puesto que sois romana.»
| | (Dejando de leer. Empieza a anochecer.) | | Sin firma y con
la fecha de hoy. ¡Dios mío, | | | qué otra nueva
tormenta se prepara! | |
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| JUANA | | Es una carta de intención
profunda | | | y en estilo de nobles redactada. | |
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| MARÍA | (Sin hacer caso de JUANA y como hablando sola.) | | ¿Es verdad
o es mentira lo que leo? | | | y si es verdad, ¿acaso hago yo
falta? | | | Rienzi es mi esposo fiel, mi buen amigo, | | | mando
en su corazón, mas no en su alma; | | | ¿por qué
de mí se valen para un caso | | | en que mi voluntad no
puede nada? | | (Dirigiéndose a JUANA.) | | Juana, si me
escuchaste, ¿qué respondes? | |
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| JUANA | (Con resolución
y casi en sentido de reproche.) | | Eres mujer de Rienzi; eres
romana; | | | ¿acaso abrigarás dentro del pecho | | | ese
fantasma ruin que miedo llaman? | | (Se levanta colocándose
junto a la mesa.) |
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|
| MARÍA | | Tienes razón, y a fe
que fuera mengua | | | esconder el temor dentro del alma, | | | pues
sólo teme la mujer amante | | | perder el corazón
del ser que ama. | | | ¿Qué puede sucederme? mis recuerdos
| | | velozmente se pierden en mi infancia | | | y me siento valiente
en el peligro, | | | que siempre vi con la serena calma | | | del
que alzando hasta Dios su pensamiento | | | fija en otra región
sus esperanzas. | | (Se levanta.) | | Veremos si esta cita encierra
un lazo | | | o noblemente se dictó la carta. | |
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Escena III
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MARÍA y JUANA.
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| MARÍA | | Sabes muy bien que siempre te he querido;
| | | servidora leal te hallé en mi casa. | | | Tú
has sido para mí más que nodriza, | | | amiga,
compañera, casi hermana; | | | pero si bien te di pruebas
seguidas | | | de ilimitada y ciega confianza, | | | no puedo consentir
que en mi presencia | | | a los hechos de Rienzi pongas tacha;
| | | y el que escarnece al pueblo a Rienzi ofende, | | | que es
amigo del pueblo que lo aclama. | |
|
|
| JUANA | | No me comprendes,
no; ¡triste es decirlo! | | | La intención que demuestran
mis palabras | | | es que ese pueblo que al Tribuno adora, | | |
es indigno de Rienzi y de su alma. | |
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| MARÍA | (Con ironía.) | | ¿Desde cuándo enemiga de la plebe? | |
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| JUANA | | Sabes,
María, que nací africana, | | | y que al Egipto
que me vio en la cuna | | | le debo antiguo nombre, ilustre raza,
| | | y aunque sierva por culpa de la suerte, | | | siempre miré
de lejos la canalla. | | | En las grandes llanuras del desierto,
| | | do pasaron los días de mi infancia, | | | a mi padre
escuché sencilla historia | | | que al hablarle del pueblo
relataba. | | | ¿Quieres saberla? |
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| JUANA | Un
gran liberto | | | tenía una pantera encarcelada | | | y en
ratos de placer se entretenía | | | con un hierro candente
en azuzarla; | | | y aunque para gozar con su tormento | | | en la
prisión a veces penetraba, | | | sin corbas uñas
la rugiente fiera | | | y en cadenas de bronce aprisionada, | | | aunque los aires con su voz hendía | | | jamás
a su verdugo maltrataba; | | | y aún hizo más;
cuando de carne hambrienta | | | la miraba de lejos en su jaula,
| | | fijando en su tirano dulces ojos, | | | llegó a pedirla
con caricias mansas... | | | Vio a la fiera un esclavo y compasivo,
| | | quiso de sus martirios libertarla, | | | rompió sus
hierros y a ignorada cueva | | | la llevó; sus cadenas
quebrantadas | | | logró cortar un día, pero entonces
| | | la pantera a su pecho se abalanza, | | | y antes de que pensara
defenderse | | | arrancóle la vida con sus garras. | |
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| MARÍA | (Sin comprender la intención de la historia.) | | Y bien
¿pero y el pueblo?... |
|
|
| JUANA | El
pueblo es fiera | | | que se debe tener encarcelada. | |
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|
| MARÍA | (Con tristeza y casi como un reproche.) | | ¡Y sin embargo,
Juana, soy del pueblo! | | (Variando de tono.) | | Tú lo
sabes, mi padre trabajaba, | | | y aunque libre, jamás
pudo elevarse. | |
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| JUANA | | Tu padre fue del pueblo ¿y eso basta
| | | para probar que tú del pueblo seas? | |
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| MARÍA | (Con asombro.) | | ¡Intentas que reniegue de mi raza! | |
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| JUANA | (Interrumpiéndola.) | | Esta noche recibe a quien te
cita | | | y vuelve a preguntármelo mañana. | |
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| MARÍA | (Con vehemencia y queriendo comprender la intención
de JUANA.) | | ¿Qué significa lo que dices? |
|
|
| JUANA | (Como
si no la hubiese oído, dirigiéndose a la ventana.) | Juzgo
| | | que la noche tranquila se adelanta | | | y que Rienzi saliendo
del consejo | | | te vendrá a ver; creyendo no le agrada
| | | hallarte en compañía, me retiro, | | | si el
permiso me das. |
|
|
| MARÍA | (Con enojo.) | Vete,
que basta | | | de escuchar un lenguaje tan oscuro | | | como el
que tienes, por mi daño, Juana. | |
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| JUANA | | Mi corazón
es grande para amarte | | | aunque a veces le faltan las palabras.
| | (Se va.) |
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Escena V
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RIENZI,
precedido de dos pajes con hachas escondidas. MARÍA,
al escuchar a los pajes de otros salones que le anuncian,
se dirige rápida hacia la puerta. Los pajes, así
que pasa RIENZI se van.
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| UNA VOZ | (Dentro.) | | El gran Tribuno
Rienzi. | |
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| RIENZI | (Entrando y abrazando a MARÍA.) | | ¡Esposa
mía! | |
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| MARÍA | | En esa frente, amada con delirio,
| | | ¿hay nubes de pesar o de alegría? | |
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| RIENZI | | Aunque
en ella estuviese el mundo entero, | | | el mundo al contemplarte
olvidaría. | |
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| MARÍA | | ¡Oh Nicolás! mi amor
no es el primero. | |
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|
| RIENZI | | Sólo amaré una vez;
oye, María. | | |
(Se sienta. MARÍA repara en la
carta y la toma guardándosela con disimulo.)
| | Si el
alma soñadora | | | se encuentra de lo grande enamorada,
| | | no supongas jamás que es su destino | | | secar del
corazón la rica fuente, | | | cuyo origen divino | | | le
dice al hombre, piensa, pero siente. | | | ¡Qué te importa
que en éxtasis profundo | | | abarque el pensamiento | | | la vida, Dios, la eternidad y el mundo, | | | si en el bello
raudal del sentimiento | | | vives idolatrada, | | | como en búcaro
de oro | | | la nítida azucena perfumada! | |
|
|
| MARÍA | |
No me importará, no, si el alma mía | | | viese
el triunfo a tu lado. | |
|
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| RIENZI | | ¿Lo dudas tú? (Con energía.)
Yo nunca lo he dudado. | |
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| MARÍA | | Al escucharte el alma
se enaltece. | | | Háblame del consejo; ¿qué ha
pasado? | |
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|
| RIENZI | | ¡Ah María! ¡Qué rudo es mi
destino! | | | ¡Cuánta fe necesita | | | mi espíritu
gigante!, | | | este espíritu mártir que se agita
| | | en un siglo gastado y vacilante. | |
|
|
| MARÍA | | ¿Acaso se
te niega el juramento? | |
|
|
| RIENZI | | La queja que escuchaste | | |
no se refiere sólo a tal momento. | |
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| MARÍA | | Cuéntame
tu pesar, tu incertidumbre; | | | el alma te comprende, | | | tú
mismo la enseñaste, | | | y en tan vivo fulgor su lumbre
prende. | | | Sin ti ¿qué era yo? Acaso | | | fantástico
destello, | | | cuyo brillo jamás se abriera paso | | | en
el mundo sublime de lo bello; | | | sin ti, mi corazón,
mi inteligencia, | | | en letárgico sueño dormirían
| | | y fuera mi existencia, | | | divina por su origen, | | | como perla
escondida | | | que en el fondo del mar muere perdida. | | | *Mi
vida fue una rosa abandonada | | | *de pétalos sencillos,
| | | *por tu genio sublime cultivada. | | | Háblame; si tus
penas | | | pueden hallar en el amor consuelo | | | yo romperé
sus frágiles cadenas, | | | y olvidarás la tierra
por el cielo. | |
|
|
| RIENZI | | ¡Ese amor, ese amor divinizado | | | que
busca el alma como origen cierto, | | | tu corazón le
guarda inmaculado; | | | sin ese amor, el mundo es un desierto!
| | | ¡Y me le haces sentir! mi vida entera | | | se pierde cual
fantástica quimera | | | en la estela radiante | | | que deja
en pos tu corazón amante. | | | Las miserables luchas
| | | que la traición me ofrece, | | | mi pasado de horrible
sufrimiento, | | | el hoy que me estremece | | | y el lejano mañana
que se crece | | | en las sombras del libre pensamiento, | | | todo
entre luz confusa | | | se pierde lentamente | | | cuando el alma
cansada | | | mira tu corazón puro y vehemente. | |
|
|
| MARÍA | |
Tus ideas, tu ser, tu inteligencia | | | quiero guardarlas dentro
de mi pecho. | | | ¿Qué te han dicho los nobles reunidos?
| | | ¿Acaso se te niega ese derecho, | | | que el pueblo te legó
como tribuno, | | | o como siempre han hecho | | | en la misma opinión
no está ninguno? | |
|
|
| RIENZI | | Para llegar al punto de esta
noche | | | de largo he de tomar toda mi historia. | | | Tú
la sabes cual yo, pero no quiero | | | que se borre jamás
de la memoria. | | (Relatando.) | | Cuando mataron a mi pobre
hermano | | | una turba de audaces caballeros, | | | aunque era niño,
levanté la mano | | | y a los cielos juré tomar
justicia | | | de un hecho tan villano; | | | mi alma luchó,
luchó con mi destino | | | que me dio humilde cuna | | | y
una escasa fortuna | | | para entrar de la vida en el camino;
| | | en la lucha vencí grandes pasiones, | | | el estudio
profundo marchitó mis primeras ilusiones | | | y penetré
en el mundo | | | llevando el corazón hecho girones. | | | En él tan sólo había | | | pura una fe,
cumplir con mi promesa; | | | era muy grande sí, yo lo
sabía, | | | ¡Pero el tiempo pasaba | | | y cada vez mejor
la recordaba! | | | Estudié, trabajé, busqué
un apoyo | | | y al fin subí; el pueblo soberano | | | su
Tribuno me aclama y llega el día | | | en que vengue la
muerte de mi hermano. | |
|
|
|
| RIENZI | (Transición.) | ¡Nunca,
María! | | | Mi promesa es impía; | | | que aprendí
a conocer en mis desvelos | | | que el sol no brillaría
| | | si hubiera siempre nubes en los cielos; | | | nubes son los
rencores; | | | quiero que el sol de la justicia brille | | | como
en tiempos mejores | | | haciéndonos iguales, | | | que todos
somos hombres y mortales. | | | Nunca veré la sangre derramada
| | | para vengar ofensas de mi vida; | | | yo cumpliré una
empresa levantada | | | digna de un alma libre, engrandecida;
| | | quiero que Italia con su antiguo nombre | | | y uniendo su
poder, al mundo asombre. | |
|
|
| MARÍA | | Pero no sin luchar
llegará el día | | | en que el pueblo romano | | |
se apellide liberto y soberano. | |
|
|
| RIENZI | | Lo sé muy
bien, la raza de los nobles | | | a ese plan gigantesco no se
aviene, | | | ella vive gozando como reina | | | y de vida cambiar
no le conviene. | | | La firme ilustre casa de Colonna | | | con
la de Orsini en declarada guerra | | | parece no se aterra | | |
con el aspecto que mi pueblo toma, | | | y no quiere ceder, en
cuyo caso | | | una lucha presiento sobre Roma. | | | La ley del
buen estado | | | que la nobleza jurará mañana
| | | en presencia del pueblo y del legado | | | del gran papa Clemente
| | | dominará el orgullo de esa gente; | | | pero si se rebela
| | | y en jurar no consiente, | | | su rebelión en forma
declarada | | | será anuncio de próxima tormenta,
| | | principio de una lucha encarnizada, | | | titánica y
sangrienta, | | | donde el pueblo llegando al heroísmo
| | | derrumbe las postreras atalayas | | | que sirven de guarida
al feudalismo. | |
|
|
| MARÍA | | Mas si la jura, el mundo con
tu nombre | | | alzará un monumento. | |
|
|
| RIENZI | | Sí,
María, por eso no te asombre | | | que anhele el juramento;
| | | no hay gloria para el hombre | | | como empezar su siglo en
las edades | | | sin que la sangre humana | | | a torrentes vertida
| | | oscurezca los hechos de su vida. | | | Si juran esa ley, si
en mi presencia | | | rinden sus armas los opuestos bandos, | | | si a mi edictos prestan obediencia, | | | el asombrado mundo
| | | verá en ruinas los fuertes torreones, | | | y en la
ciudad, señora de los siglos, | | | alfombra de los templos
los pendones. | | | Los de Estensi, Carrara y Malatesta, | | | los
Savelli y Orsini | | | esta noche ofrecieron | | | rendir su voluntad
a mis designios. | |
|
|
|
| RIENZI |
No
sé; después dijeron | | | que o todos o ninguno;
| | | Colonna se callaba | | | y tengo para mí que imaginaba...
| |
|
|
| MARÍA | (Con vehemencia.) | | ¡Declararle la guerra al
gran tribuno, | | | indisponerse acaso con el Papa, | | | que apoya
tu poder, retar al pueblo | | | que su padre te nombra! | |
|
|
| RIENZI | |
Es noble y no me asombra. | | | ¿Puede acaso dejar esa campiña
| | | hundiendo sus castillos, | | | albergue de la infamia y la
rapiña? | |
|
|
| MARÍA | | Y si en ellos se encierra, | | | ¿qué vas a hacer? |
|
|
| RIENZI | (Levantándose.) | Empezaré
la guerra. | | | Si mañana al subir al Capitolio, | | | en
mi linaje oscuro | | | vieras sólo una sombra de nobleza,
| | | ninguno levantara la cabeza, | | | que tengo por seguro | | | les
detiene pensar que su grandeza | | | ante el pueblo se inclina
| | | y un hijo de ese pueblo la domina. | |
|
|
| MARÍA | (Levantándose,
aparte.) | | (Acudiré a la cita de esta noche.) | | (Alto.) | |
Y acaso el pueblo duerme confiado | | | mientras velando tú
pierdes la calma. | |
|
|
| RIENZI | | Duérmese el cuerpo mientras
vela el alma. | |
|
|
| MARÍA | (Con insistencia.) | | Breves horas
no más ríndete al sueño. | |
|
|
| RIENZI | (Como
hablando solo y dejándose llevar hacia su habitación.) | | Lucharé y venceré. |
|
|
| MARÍA | (Con pasión.) | Y
en tu camino | | | tranquila me verás siempre a tu lado,
| | | mi destino será cual tu destino. | |
|
|
| RIENZI | (Con pasión,
rodeando uno de los brazos a la cintura de MARÍA.) | | ¡Ángel idolatrado, | | | yo soy lo terrenal, tú
lo divino! | |
|
|
|
|
(Se van por la primera puerta de la derecha
del espectador.)
|
Escena VI
|
|
|
JUANA primero, después
PEDRO COLONNA.
|
| JUANA | (Mirando a todos lados.) | | Se fue con
Rienzi, la señal olvida | | | y con ella tal vez el solo
medio | | | para decirle un día a toda Roma | | | que su nombre
es ilustre y no del pueblo. | | |
(Empiezan a tocar las ánimas;
las campanas se oyen lejos, JUANA toma una luz y la coloca
en la ventana, sobre una mesa que habrá cerca de ella.
-Dirigiéndose con la vista a la habitación
de MARÍA.)
| | Mas yo velo por ti, yo que en el mundo
| | | ni hogar, ni patria, ni familia tengo, | | | yo que te adoro
como adora el alma | | | que ha sentido el calor de los desiertos.
| | (Termina el toque de ánimas.) | | Sabré por
fin quién es el que posee | | | de tu nombre y origen
el secreto. | |
|
|
|
|
(Entra COLONNA embozado, y al ver a JUANA da
un paso para retirarse.)
|
| JUANA | (Que le detiene con un ademán.) | | María ha de venir, pero es preciso | | | que, antes de
verla, escuches un momento. | |
|
|
| COLONNA | (Sin desembozarse.) | | Tengo que hablarla. |
|
|
| JUANA | (Con energía.) | Bien,
conmigo antes, | | | y habla con ella si te place luego; | | | acércate,
contempla ese retrato | | (Le saca.) | | y deja lo demás,
que pasa el tiempo. | |
|
|
| COLONNA | (Cediendo al tono imperioso
de JUANA, se acerca, se desemboza y mira el retrato.) | | ¡La
madre de María! |
|
|
| JUANA | (Con desprecio, al reconocer
a COLONNA.) | Te
esperaba, | | | Pedro Colonna. ¿Sabes lo que pienso? | | | que en
tu raza no mueren los infames, | | | y si el hermano de tu padre
ha muerto, | | | tu carta y la venida de esta noche | | | cual sobrino
te aclaman desde luego. | |
|
|
| COLONNA | (Sin hacer caso de los insultos
de JUANA.) | | Sabes entonces que María es hija... | |
|
|
| JUANA | |
De un Colonna que noble caballero | | | supo fingirse de villana
estirpe | | | para mirar cumplidos sus deseos. | | (COLONNA hace
intención de hablar.) | | No me interrumpas, porque el
tiempo pasa | | | y quiero hablarte... |
|
|
| COLONNA | Lo
que no comprendo | | | es que tú sin razones ni motivo
| | | poseedora te encuentres del secreto; | | | ¿quién eres
y qué intentas al hablarme? | |
|
|
| JUANA | | Quién soy
ya lo sabrás, mas lo que intento | | | es decirte que
velo por María, | | | que no he sabido nunca lo que es
miedo, | | | y una lágrima sola que derrame | | | podrá
costarte la cabeza, Pedro. | |
|
|
| COLONNA | | Me asombra que te escuche
con paciencia, | | | que eres sierva y a todos los desprecio.
| |
|
|
| JUANA | | Desprécianos y acaso llegue el día | | | que te mires esclavo de los siervos. | | (COLONNA se sienta.) | | Noble soy como tú; libre mi padre | | | un tesoro perdió
y al verse deudo | | | de la casa feudal de los Colonnas, | | | que
para negociar le concedieron | | | mil tornesas, temiendo su
venganza | | | firmó un tratado en que los hijos, luego
| | | que él muriese, la deuda pagarían, | | | obligándose
en caso de no hacerlo | | | a rendirla tributo y homenaje | | | y
a acatar cual villanos su derecho | | | Los hijos no pagamos,
¡fue imposible! | | | y a cambio de un puñado de dinero
| | | toda una raza ilustre fue vendida: | | | ¡así amontona
el feudalismo siervos! | | | los compra con el hierro o con el
oro. | |
|
|
|
| JUANA | Sí;
pasando el tiempo | | | murieron mis hermanos y mi esposo, | | |
que un hijo me dejó: tu noble abuelo | | | en Palestrina
estaba con tu padre, | | | y el hermano menor de aqueste, viendo
| | | una tarde a mi hermana, enamoróse; | | | quiso rendirla
con traidor manejo, | | | y fingiéndose un hijo de la
plebe | | | logró su amor y consiguió su intento;
| | | nació María el día en que mi hijo
| | | de paso en este mundo voló al cielo, | | | y entonces
la infeliz hermana mía, | | | próxima a sucumbir
y conociendo | | | que el hombre a quien amó la abandonaba,
| | | me hizo depositaria del secreto | | | legándome su hija...
|
|
|
| COLONNA | (En son de burla.) | ¿Y su
venganza? | |
|
|
| JUANA | (Le mira con desprecio y sigue.) | | Busqué
a Colonna, conocióme presto, | | | y me juró que
si al morir quedaba | | | sin un hijo legítimo heredero,
| | | su fortuna y su nombre dejaría | | | a la niña
infeliz; levantó el feudo | | | que sobre mí pesaba,
me hizo libre, | | | y a dos ancianos de su casa deudos, | | | les
obligó a adoptar por hija suya | | | a la hija de su amor,
dándoles luego | | | una fortuna con la cual pudieran
| | | librarse de homenaje; en su derecho | | | estaba al separarme
de María | | | y nada pude hacer. |
|
|
|
| JUANA | (Con impaciencia.) | | Déjame terminar
y entonces habla. | | | Colonna de mi sombra tuvo miedo | | | y no
quiso que cerca de su hija | | | viviese quien guardaba su secreto;
| | | yo que miraba en la inocente huérfana | | | un porvenir
de amor a mis recuerdos, | | | me eché a sus plantas,
supliqué llorando, | | | y conseguí del hijo de
tu abuelo | | | pasar como nodriza de la niña, | | | tomándome
el solemne juramento | | | de que jamás mi labio la diría
| | | que el mismo nombre que su madre llevo. | | | Veinte años
hace que callando vivo | | | y sellará la muerte mi silencio.
| |
|
|
|
| JUANA | De
María | | | los padres adoptivos sucumbieron, | | | pero antes
de morir me le dejaron | | | con el encargo de que andando el
tiempo, | | | si otro retrato igual se me entregaba | | | pudiese
reclamar con justo empeño | | | la legítima herencia
de María. | |
|
|
| COLONNA | | ¿Pues ignorantes los taimados viejos
| | | no sabían la estirpe de la joven? | |
|
|
| JUANA | | Infelices,
jamás la conocieron. | | | Tu tío, ese Colonna
maldecido, | | | veló entre sombras la verdad del hecho.
| |
|
|
| COLONNA | | Y al casarla con Rienzi... |
|
|
| JUANA | Como
hija | | | con su humilde apellido se la dieron. | |
|
|
|
| JUANA | En
el mundo | | | Colonna y yo su nombre conocemos. | |
|
|
|
| JUANA | Lo
sé, y acaso | | | ¿tú sabes lo que dice el testamento?
| |
|
|
| COLONNA | | No puedo responderte, que a María | | | solamente
le importa conocerlo. | |
|
|
| JUANA | | Voy a buscarla, pero nunca olvides
| | | que sangre egipcia en mi linaje tengo. | |
|
|
|
| JUANA | No,
como nodriza | | | de la niña infeliz guardarle debo.
| | | Si ha de vivir cual hija de Colonna | | | preséntame
otro igual y desde luego | | | te le daré; hasta entonces
con la vida | | | podrás arrebatármelo del pecho.
| | (Se va por la puerta por donde salieron RIENZI y MARÍA.) |
|
|
Escena VIII
|
|
|
MARÍA,
seguida de JUANA, entra por la puerta de la derecha, primer
término. Al ver a COLONNA en medio de la estancia,
hace un movimiento de asombro. JUANA se queda junto al tapiz
izquierdo del fondo.
|
| MARÍA | | ¡Colonna aquí, Dios
mío! el pensamiento | | | túrbase a veces entre
sombra vana. | |
|
|
| COLONNA | (Saludándola.) | | Noble María...
|
|
|
| MARÍA | (Interrumpiéndole y con acento altanero.) | Sin
perder momento | | | dime al punto qué quieres. (A JUANA.)
Vete, | | | Juana. | (A COLONNA.) | Sé breve y no levantes
el acento; | | | Rienzi no duerme. |
|
|
| JUANA | Espiaré
cercana. | | (Al escuchar la orden de MARÍA cruza lentamente
la escena y se va por la puerta de la derecha, cerrando antes
la del fondo.) |
|
|
| COLONNA | (Con tono persuasivo.) | | Por su patria
y por él pretendo hablarte. | |
|
|
| MARÍA | (Con altanería.) | | Por mi patria y por él vengo a escucharte; | | | como
llegaste aquí dime primero | | | y el nombre del traidor...
|
|
|
| COLONNA | No
hubo ninguno. | | | Entré como le cumple a un caballero:
| | | fui llamado a presencia del Tribuno | | | para ser de sus actos
consejero. | | | Me retiré sin que me viera alguno, | | |
y al salir en la opuesta galería | | | esperé la
señal que te pedía. | |
|
|
| MARÍA | | No es muy
noble tu acción: dime qué quieres. | |
|
|
| COLONNA | |
Darte los medios de salvar a Roma. | |
|
|
| MARÍA | | ¿Y para
aquesto a Rienzi me prefieres? | |
|
|
| COLONNA | | Rienzi el orgullo
de monarca toma; | | | nada quiero con él, en ti confío;
| | | tu voluntad será la que decida. | |
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| MARÍA | | Y
acaso ¿puede tanto mi albedrío? | |
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| COLONNA | (Con gran
intención.) | | Puede causar la muerte o dar la vida.
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| MARÍA | | De tus palabras, Pedro, desconfío. | |
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| COLONNA | | Mañana Roma se verá perdida | | | si no
me escuchas con serena calma. | |
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| MARÍA | | Comienza a relatar.
| | (Cállese el alma.) | (Se sienta.) |
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| COLONNA | (De pie.) | |
Mi hermano Esteban por los años yerto, | | | viviendo
en Palestrina retirado, | | | ignora el pernicioso descontento
| | | que en Roma Nicolás ha levantado. | | | Representante
de mi noble casa | | | en la ciudad eterna yo me veo, | | | la fuerza
de mi nombre nada escasa, | | | yo solo por fortuna la poseo.
| | | ¡Debes saber, María, cuanto pasa! | |
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| COLONNA | Pues
bien, a tu deseo. | | | ¿He de jurar la ley del buen estado,
| | | o me declaro en guerra levantado? | |
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| MARÍA | (Con vehemencia.) | | ¡Que si la has de jurar, Virgen María! | | | Pedro Colonna,
sí, yo te lo ruego; | | | no guarda más afán
el alma mía. | | | ¡No ha de querer al sol el pobre ciego!
| | | Dime lo que he de hacer, mi vida toda | | | no pudiera comprar
fortuna tanta. | |
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| COLONNA | (Con frialdad y odio.) | | Mucho quieres
a Rienzi; me acomoda. | |
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| MARÍA | (Suplicante.) | | Deja ese
acento frío que me espanta, | | | y dime que he de hacer.
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| COLONNA | (Primero con vehemencia y luego con pasión.) | ¿Viste
en el cielo | | | la nube que ligera se estremece | | | y henchida
por atmósfera de hielo | | | sobre la tierra gigantesca
crece? | | | Mi corazón en su amoroso anhelo | | | a la nube
ligera se parece; | | | el amor que te guarda es tan profundo
| | | que deja en sombras lo demás del mundo. | |
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| MARÍA | (Levantándose con un brusco movimiento y demostrando
en sus ademanes que está espantada de lo que oye.) | | ¡Jesús qué horror! la mente que delira | | | pudo
fingirme, Pedro, tus palabras; | | | todo cuanto escuché,
todo es mentira. | |
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| COLONNA | (Con ímpetu.) | | De Italia
y Roma la desdicha labras; | | | dame tu amor. |
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| MARÍA | (Con resolución.) |
¡Jamás! |
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| COLONNA | (Con encono.) | Pues
bien, mañana | | | empezará la lucha fratricida.
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| MARÍA | (Como si no le oyera y siguiendo con horror
los pensamientos de COLONNA.) | | ¡Que te venda mi honor siendo
romana! | |
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| COLONNA | (Amenazándola.) | | ¡Que firmas la sentencia
de su vida! | |
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| MARÍA | (Con espanto.) | | ¡Ah! qué
dices, no, no, Dios soberano, | | | eso no puede ser, Rienzi
es querido. | |
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| COLONNA | (En tono de convicción.) | | El
jefe de los nobles es mi hermano, | | | si no le juran se verá
perdido. | |
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| MARÍA | (Con vehemencia.) | | Y esto se llama
¡oh Dios! un ser humano. | |
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| COLONNA | (Acercándose a MARÍA.) | | Dime que serás mía, y tu apellido | | | de Colonna,
legítima heredera, | | | podrá saberlo la nación
entera. | |
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| MARÍA | (Como si de pronto recordase la carta,
la saca del bolsillo, y recorriéndola precipitadamente
con la vista, une la acción a la palabra.) | | Eso es
cierto, tu carta... |
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| MARÍA | El
destino | | | en hondo abismo por mi mal me encierra. | | (Dirigiéndose
a COLONNA con vehemencia.) | | ¿Para qué te pusiste en
mi camino, | | | aborto miserable de la tierra? | | | Cúmplase
tu maldad, cúmplase el sino; | | | levanta el estandarte
de la guerra | | | y la sangre que vierta el inocente | | | caiga
como baldón sobre tu frente. | |
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(Durante estos últimos
versos JUANA aparece en el dintel de la puerta por donde
se marchó, escucha breve rato y vuelve a retirarse
a la terminación de la escena.)
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| COLONNA | (Que se halla
enfrente de la puerta de las habitaciones de RIENZI, ve venir
a éste y hace un movimiento de terror.) | | Rienzi viene.
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| MARÍA | (Con espanto.) | ¡Jesús, estoy perdida!
| | | Retírate. |
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(COLONNA va a salir por la puerta del
fondo, y encontrándola cerrada no tiene más
tiempo que el necesario para ocultarse detrás del
tapiz del fondo, correspondiente a las habitaciones de MARÍA.)
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| RIENZI | (Apareciendo por la puerta derecha del primer término.) | Me
pareció que hablabas. | |
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| MARÍA | (Haciendo un esfuerzo
para serenarse.) | | Pudiera suceder, porque dormida... | |
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| RIENZI | |
¡En pesadilla acaso te agitabas! | | (Cruza la escena y se
coloca junto a la mesa.) | | Yo la tengo despierto, sí,
¡Dios mío! | | | si no jura esa raza miserable, | | | ¿qué
va a pasar en Roma? |
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| MARÍA | (Mirando al tapiz.) | Yo
confío... | |
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| RIENZI | | No, María, la guerra inevitable,
| | | y después, no lo sé; si yo pudiera | | | obligar
a Colonna al juramento! | |
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| MARÍA | (Aparte y refiriéndose
a COLONNA.) | | (¡Virgen santa, y lo escucha! Si supiera!...)
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| RIENZI | (Siguiendo la hilación de su pensamiento.) | | Pero es tan orgulloso y violento... | | | Si fuese noble yo
le obligaría, | | | que esa gente fiada en sus blasones
| | | no atiende ni discursos ni razones, | | | y obedece a dudosa
jerarquía. | | (Dirigiéndose a MARÍA.) | | Déjame meditar, esposa amada, | | | porque al verte tan
pura y tan hermosa, | | | el alma olvidaría enamorada
| | | el fin de una misión harto grandiosa. | | | Vete, porque
al salir la nueva aurora | | | he de luchar con fuerzas de gigante,
| | | y el hombre que rendido se enamora | | | no puede ser caudillo,
sino amante. | |
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| MARÍA | (Dirigiéndose a su habitación.) | | Adiós. (Le salvaré dando la vida.) | |
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| RIENZI | (Hablando consigo mismo, ínterin sale MARÍA.
-Toma el libro.) | | En la historia de ayer voy a fijarme, | | | y acaso alguna página perdida | | | me aconseje los medios
de salvarme. | |
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| MARÍA | (Al pasar por el tapiz se para
y brevemente dice a COLONNA.) | | Antes de que principie el
juramento | | | quiero hablarte. |
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| COLONNA | (Con el mismo tono.) |
Vendré, pierde cuidado. | |
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| RIENZI | |
(Que al terminar sus
últimas palabras se sentó en el sitial, se
refiere al libro que tiene en la mano, y que según
él mismo dijo al cogerlo, es la antigua historia de
Roma.)
| | A mi pesar vacila el pensamiento | | | recorriendo la
historia del pasado. | |
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| COLONNA | (Sale de detrás del
tapiz, echando mano al puñal.) | (Si muriera... Por
Cristo, tal momento | | no lo debo perder.) | (Se adelanta con
cautela.) |
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| RIENZI | (Refiriéndose a la historia.) | Asesinado
| | | murió Graco. |
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| JUANA | (Sale por la puerta de la izquierda,
ve la actitud amenazadora de COLONNA, y con un movimiento
rápido abre la puerta del fondo, indicándola
a COLONNA con imponente ademán.) | (Aquél
es tu camino.) | |
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| RIENZI | (Refiriéndose siempre a la
historia.) | | ¡Quién pudiera leer en su destino! | |
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(Cae el telón, dejando a los personajes en la siguiente
actitud: a la derecha y en el fondo, COLONNA, inmóvil
ante la figura de JUANA, que en frente de él le señala
la puerta con la mano: RIENZI, sentado y meditando con el
libro abierto, ignorante de todo lo que ha pasado a su espalda.)
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FIN DEL ACTO I
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