- I
-
Sueño de Belisa
| Belisa duerme: el céfiro suave | |||
| agita la violeta blandamente; | |||
| el arroyuelo corre mansamente, | |||
| y el padre Tormes con su ruido grave | |||
| teme inquietar su sueño regalado; | 5 | ||
| el Sol desde el Ocaso | |||
| lanza lánguidos rayos; | |||
| el Amor recostado | |||
| sobre el tierno regazo | |||
| de Belisa, le guarda el dulce sueño. | 10 | ||
| El cefirillo vivo | |||
| en fragantes olores empapado, | |||
| retozón y lascivo | |||
| ora el seno nevado | |||
| agita licencioso, | 15 | ||
| ora más atrevido | |||
| el labio sonrosado, | |||
| el labio de carmín besa amoroso. | |||
| ¡Oh sueños verdaderos, | |||
| sueños que a los mortales | 20 | ||
| dicha pronosticáis o desventura86! | |||
| Venid, venid ligeros: | |||
| ablandad ¡ay! la dura | |||
| condición de Belisa, y sus desdenes; | |||
| y mis acerbos males | 25 | ||
| mudad en un instante en dulces bienes. | |||
| Pintadle mi cariño respetoso, | |||
| y mi amante constancia y mi firmeza, | |||
| y mi ardiente pasión impetuosa; | |||
| quizá que ella piadosa | 30 | ||
| deponga su fiereza, | |||
| y me quiera una vez hacer dichoso. | |||
| Sueño; pues tú amansaste los rigores | |||
| de la que el dulce canto | |||
| de Batilo esquivaba, | 35 | ||
| de Batilo el honor de los pastores; | |||
| si te mueve mi llanto, | |||
| mi llanto que apiadara la onza brava, | |||
| de mi Belisa muda los desvíos | |||
| y... Mas ella despierta, | 40 | ||
| y su dulce sonrisa | |||
| es una prueba cierta | |||
| de que el Sueño escuchó los votos míos. | |||
| Mas ¡ay! que ella me llama; fuente pura, | |||
| pintadas florecillas, | 45 | ||
| y vosotras parleras avecillas | |||
| celebrad a porfía mi ventura. |
- II
-
Belisa en el baile
| Cual rosa sobresale entre las flores, | |||
| o cual la luna en la mitad del cielo | |||
| a las estrellas todas señorea; | |||
| cual entre chozas de pajiza aldea | |||
| se levanta del suelo | 5 | ||
| el erguido palacio; así Belisa | |||
| abrasando de amor a mil pastores | |||
| entre las zagalejas sobresales, | |||
| y todos los zagales | |||
| la danza y las pastoras descuidando | 10 | ||
| absortos a Belisa están mirando... | |||
| Los sus ojos de fuego | |||
| que de un azul brillante | |||
| el Amor ha pintado | |||
| doquiera que los pone abrasa luego; | 15 | ||
| ni hay corazón helado | |||
| que su mirar no encienda en un instante. | |||
| El rubio y rizo pelo | |||
| en ondas mil de oro al aire dado | |||
| por el cuello nevado | 20 | ||
| desciende en largas trenzas hasta el suelo. | |||
| Cual se ve entre celajes | |||
| Febo en Abril sereno | |||
| ya cerca de Ocidente, | |||
| tal por entre las gasas y plumajes | 25 | ||
| se columbra tal vez el blanco seno | |||
| y su pecho que late blandamente. | |||
| Mas ella a danzar sale: las zagalas | |||
| le ceden envidiosas | |||
| el puesto: avergonzadas | 30 | ||
| la maldicen llorosas | |||
| con su belleza airadas; | |||
| mas la pastora amable | |||
| desarma su furor con risa afable. | |||
| ¡Cuán concertadas son sus cabriolas! | 35 | ||
| ¡Cuán muelle el paso! ¡Qué animado el gesto! | |||
| ¡Qué viveza en la acción! ¡Cuánta finura | |||
| del cuerpo en el contorno delicado! | |||
| Las Gracias y el Amor la han maestrado | |||
| y a rendir corazones la han dispuesto. | 40 | ||
| ¡Oh fatal condición! ¡Oh pena dura! | |||
| Belisa, que los Cielos han formado | |||
| para inspirar amor a los mortales, | |||
| de amorosos cuidados | |||
| exenta y libre su poder ignora. | 45 | ||
| Amor; tu harpón dorado | |||
| asesta y hiere de Belisa el pecho; | |||
| yo besaré gustoso mis cadenas; | |||
| voluntario me echo | |||
| el dogal apretado, | 50 | ||
| y de hoy más tu cautivo me confieso, | |||
| si tus grillos de lirios y azucenas | |||
| a mi Belisa echases | |||
| y en una misma cárcel nos juntases. |
- III
-
El estío
| Del álamo frondoso | |||
| las verdes hojas ya se han marchitado; | |||
| el segador cansado | |||
| en mitad de la mies toma reposo. | |||
| Por aquí un arroyuelo bullicioso | 5 | ||
| con aguas cristalinas corrió antes, | |||
| ora un aire inflamado | |||
| y de la seca arena el polvo ardiente | |||
| enciende al fatigado pasajero. | |||
| Un delicioso otero | 10 | ||
| del Tormes rodeado | |||
| con su sombra suave nos convida, | |||
| do el aromado ambiente | |||
| del céfiro empapado | |||
| en olores fragantes | 15 | ||
| de millares de flores | |||
| su blando soplo espira a los amantes. | |||
| Todo respira amores; | |||
| las tiernas palomillas | |||
| con ardientes arrullos repetidos | 20 | ||
| muestran su amor; las tristes tortolillas | |||
| con profundos gemidos. | |||
| Allí, mi bella Emilia, viviremos | |||
| lejos del mundo, libres de cuidados; | |||
| las vacas por el día ordeñaremos; | 25 | ||
| ornaré yo tus sienes | |||
| de azucenas y rosas, | |||
| y en amantes delicias anegados | |||
| de la vida las sendas espinosas | |||
| sembraremos de bienes. | 30 | ||
| Emilia, bella Emilia, ¿qué tardamos? | |||
| Huye la vida, y vuela presurosa; | |||
| antes que nos sepulte eterno sueño | |||
| ¡ay! ¿por qué los placeres no gustamos? | |||
| Olvidemos la ciencia fastidiosa, | 35 | ||
| depongamos el ceño, | |||
| a Amor sacrifiquemos | |||
| y sus dulces deleites ¡ay! gocemos. |
- IV
-
A Meléndez Valdés
| Desciende, del sagrado | |||
| monte, Calíope santa, y las loores | |||
| de Batilo me inspira; dí cuál fuera | |||
| de los brazos de Baco y los amores | |||
| por Temis arrancado; | 5 | ||
| cuál la Diosa severa | |||
| blandir le enseña la amenazadora | |||
| espada del delito vengadora. | |||
| La espada que tajante | |||
| en tu mano, Batilo, al poderoso | 10 | ||
| opresor amenaza herida y muerte. | |||
| Ya pálido el malvado poderoso | |||
| vacilar su constante | |||
| potencia de tu fuerte | |||
| brazo impelida mira, y ya caído | 15 | ||
| asombro es del tirano aborrecido. | |||
| Temis torna a la tierra | |||
| y en Celtiberia pone su morada; | |||
| por ti, justo Batilo, desde el cielo | |||
| a los mortales otra vez bajada; | 20 | ||
| la codicia, la guerra | |||
| sangrienta, ya del suelo | |||
| celtíbero huyen lejos, y vencidos | |||
| al cielo alzan los monstruos sus bramidos. | |||
| Otro tiempo el Tonante | 25 | ||
| sus rayos encendidos fulminaba | |||
| contra el tirano duro y ambicioso; | |||
| su fuego abrasador aniquilaba | |||
| las puertas de diamante, | |||
| y el déspota orgulloso | 30 | ||
| mientras fiado en la lealtad dormía | |||
| de sus guardas, con ellos junto ardía. | |||
| Tal el desapiadado | |||
| Lycaón, y tal el suegro de Linceo | |||
| sufren pena y tormentos inmortales; | 35 | ||
| que no borran del pálido Leteo | |||
| las aguas el pecado, | |||
| ni se acaban los males, | |||
| antes Alecto del azote armada | |||
| cruda castiga la nación malvada. | 40 | ||
| Mas ora el inocente | |||
| opaco bosque, y la floresta amena | |||
| de Júpiter airado los rigores | |||
| siente, y burla el perverso de la pena | |||
| debida a sus horrores, | 45 | ||
| y el cielo le consiente; | |||
| Huyamos ¡ay! las tierras habitadas | |||
| de iniquidad y vicios infectadas. |
- V
-
| Las humildes mansiones | |||
| desaparecen del linaje humano, | |||
| y las nubes preñadas | |||
| mis plantas huellan: lejos ¡oh profano | |||
| vulgo! a ti no son dadas | 5 | ||
| las sagradas armónicas canciones | |||
| oír que Apolo inspira, | |||
| no el oír los tonos de la acorde lira. | |||
| Rásgase el mortal velo, | |||
| que al hombre siempre encubre tenebroso | 10 | ||
| los sublimes arcanos, | |||
| que intenta en vano escudriñar curioso; | |||
| y a ti, Chabanó, en manos | |||
| de la sabia Minerva, al alto cielo | |||
| arrebatado veo, | 15 | ||
| cual lo fuera en otro tiempo Prometeo. | |||
| Las leyes de natura | |||
| sublimes y sencillas, ilustrado | |||
| con la antorcha Febea | |||
| la Diosa ante tus ojos ha mostrado; | 20 | ||
| cómo una misma sea | |||
| la que del monte en la caverna escura | |||
| forma el oro y contiene | |||
| los mundos que en sus órbitas retiene. | |||
| El oro apetecido, | 25 | ||
| que guerra y muertes trujo a los mortales | |||
| y que escondiera en vano | |||
| la tierra en sus entrañas: ya los males, | |||
| la codicia, el insano | |||
| furor a luz se muestran, del sumido | 30 | ||
| pozo con él parecen; | |||
| inocencia y candor desaparecen. | |||
| El mercader las naves | |||
| avaro apresta; el Aquilón sañudo | |||
| en vano se embravece, | 35 | ||
| y las olas del mar azota crudo; | |||
| el oro que se ofrece | |||
| a su esperanza busca y las suaves | |||
| playas trueca cuidoso | |||
| por el mar alterado y borrascoso. | 40 | ||
| No así bajo el reinado | |||
| del buen Saturno; que en inalterable | |||
| paz el mundo vivía, | |||
| y la doncella tímida y amable | |||
| su favor concedía | 45 | ||
| por premio de sus ansias a su amado; | |||
| mas ora la riqueza | |||
| ¡oh mengua! compra y goza la belleza. |
- VI
-
| Después de un año entero | |||
| Venus ¡ay! no te cansas de abrasarme, | |||
| ni tú, Cupido fiero, | |||
| con inmortal dolor de atormentarme, | |||
| aunque en llanto sumido, | 5 | ||
| y de pena me tengas consumido. | |||
| El congreso sagrado | |||
| que en Francia destruyó la tiranía | |||
| por otros sea loado, | |||
| y del brazo francés la valentía, | 10 | ||
| que hiende en un instante | |||
| del despotismo el muro de diamante. | |||
| El pueblo su voz santa | |||
| alza, que libertad al aire suena; | |||
| el opresor se espanta, | 15 | ||
| y la copa del duelo bebe llena | |||
| que en crueza ceñido | |||
| ya hizo apurar al pobre desvalido. | |||
| ¿Quién podrá dignamente | |||
| cantar los manes de Rousseau, clamando | 20 | ||
| libertad a la gente, | |||
| del tirano el alcázar derrocando, | |||
| la soberbia humillada, | |||
| y la santa virtud al trono alzada? | |||
| Que yo en amor ardiendo | 25 | ||
| sólo a Lícoris canto noche y día, | |||
| Lícoris repitiendo | |||
| por la montaña y por la selva umbría, | |||
| la cítara tocando, | |||
| y de mis ansias el ardor templando. | 30 | ||
| Los besos amorosos | |||
| que cogí de su boca regalada, | |||
| más dulces, más sabrosos | |||
| que la ambrósia por Hebe derramada; | |||
| su blanda resistencia | 35 | ||
| que grata convidaba a más licencia. | |||
| Y mis glorias pasadas | |||
| canto por siempre ¡ay! ya desparecidas, | |||
| tan por mi mal halladas | |||
| y cual tenue vapor desvanecidas. | 40 | ||
| ¡Oh tiempo, cuál volaste, | |||
| y en qué dolor sumido me dejaste! |
- VII
-
La Revolución Francesa
| Suena tu blanda lira, | |||
| Aristo, de las Ninfas tan amada, | |||
| cuando a Filis suspira, | |||
| y en la grata armonía embelesada | |||
| la tropa de pastores | 5 | ||
| escucha los suavísimos amores. | |||
| Mientras mi bronco acento | |||
| dice del despotismo derrocado | |||
| de su sublime asiento, | |||
| y con fuertes cadenas aherrojado | 10 | ||
| el llanto doloroso | |||
| al pueblo de la Francia tan gustoso. | |||
| Cayeron quebrantados | |||
| de calabozos hórridos y escuros | |||
| cerrojos y candados; | 15 | ||
| yacen por tierra los tremendos muros | |||
| terror del ciudadano, | |||
| horrible baluarte del tirano. | |||
| La libertad del cielo | |||
| desciende, y la virtud dura y severa; | 20 | ||
| huye del francés suelo | |||
| el lujo seductor, la lisonjera | |||
| corrupción, el desorden; | |||
| reinan las leyes con la paz y el orden. | |||
| El fanatismo insano | 25 | ||
| agitando sus sierpes ponzoñosas | |||
| vencido clama en vano; | |||
| húndese en las regiones espantosas, | |||
| y con él es sumida | |||
| la intolerancia atroz aborrecida. | 30 | ||
| Dulce filosofía, | |||
| tú los monstruos infames alanzaste; | |||
| tu clara luz fue guía | |||
| del divino Rousseau, y tú amaestraste | |||
| el ingenio eminente | 35 | ||
| por quien es libre la francesa gente. | |||
| Excita al grande ejemplo | |||
| tu esfuerzo, Hesperia: rompe los pesados | |||
| grillos, y que en el templo | |||
| de Libertad de hoy más muestren colgados | 40 | ||
| del pueblo la vileza, | |||
| y de los Reyes la brutal fiereza. |
- VIII
-
La primavera
| ¿Ves, hermosa, la fuente que bullendo | |||
| el céfiro menea blandamente? | |||
| Amor la agita: mira su corriente | |||
| hacia el amado arroyo huir riendo. | |||
| Mira volar la abeja susurrante | 5 | ||
| en torno de las violas olorosas, | |||
| y su néctar le ofrecen amorosas, | |||
| zagala; que es la flor también amante. | |||
| ¿No escuchas gorgear los ruiseñores, | |||
| de aguda flecha el tierno pecho heridos, | 10 | ||
| y en melodiosos trinos no aprendidos | |||
| explicar sus dulcísimos amores? | |||
| ¿No ves las palomillas amorosas | |||
| exhalar sus arrullos inflamados? | |||
| ¿Los pichones no ves enamorados | 15 | ||
| responder en querellas cariñosas? | |||
| Todo es amor; la alegre primavera, | |||
| al universo nueva vida dando, | |||
| naturaleza yerta va inflamando, | |||
| que Enero con su escarcha entorpeciera. | 20 | ||
| Y tú, por más que lo rehuyas dura, | |||
| has de rendir a Amor el cuello erguido, | |||
| que todo se avasalla ¡ay! a Cupido: | |||
| tal es la ley eterna de natura. |
- IX
-
El amor rendido
| Las pesadas cadenas | |||
| del despotismo atroz ufano hollando, | |||
| cantemos, lira mía, | |||
| el acordado tono al cielo alzando, | |||
| la presente alegría | 5 | ||
| y las pasadas penas; | |||
| libertad sacrosanta, tú me inspira; | |||
| que sólo libertad suene mi lira. | |||
| Mientras fue mi morada | |||
| la esclava Hesperia, del rapaz Cupido | 10 | ||
| la flecha penetrante | |||
| de aguda llaga el corazón ha herido; | |||
| hoy peto de diamante | |||
| a su punta acerada | |||
| oponer quiero, y, de firmeza armado, | 15 | ||
| sus amenazas arrostrar osado. | |||
| ¡Oh deidad inclemente! | |||
| ¡Oh Cupido implacable! ¡Oh santo cielo! | |||
| ¿Qué beldad peregrina | |||
| Viene a las Galias del hesperio suelo? | 20 | ||
| ¡Oh belleza divina! | |||
| A tus pies reverente | |||
| me postro humilde, y ante ti rendido, | |||
| Amor, confieso a voces, me ha vencido. | |||
| Al duro yugo atado | 25 | ||
| la cerviz humillada, al fiero en vano | |||
| perdón ¡ay Dios! le pido; | |||
| que en mis lloros se ceba el inhumano, | |||
| y al carro en triunfo uncido, | |||
| con el dedo mostrado, | 30 | ||
| el quebrantado cuerpo puede apenas | |||
| arrastrar las gravísimas cadenas. | |||
| De mis ojos cansados | |||
| huyó por siempre el apacible sueño, | |||
| y en perenes raudales | 35 | ||
| de amargo llanto el porfiado empeño | |||
| de mis penosos males | |||
| en mi daño obstinados | |||
| ¡ay! los ha para siempre convertido, | |||
| y en quebranto inmortal ¡ay! me ha sumido. | 40 | ||
| Deidades sacrosantas | |||
| que en Olimpo subido hacéis manida, | |||
| muévaos mi humilde ruego; | |||
| apagad en mi pecho la encendida | |||
| llama de amante fuego; | 45 | ||
| postrado a vuestras plantas, | |||
| de vos aguarda un triste este consuelo; | |||
| mas ¡ay! que al desdichado es sordo el cielo. | |||
| ¡Oh deidad sobrehumana! | |||
| A ti fue dado, hermosa, solamente | 50 | ||
| la pasada alegría | |||
| tornar ¡ay triste! al corazón doliente; | |||
| ablanda, diosa mía, | |||
| tu condición tirana; | |||
| mira cuál a tus pies ruego amoroso; | 55 | ||
| di una sola palabra, y soy dichoso. |
- X
-
A Carlota Corday
| ¡Oh pueblo malhadado! | |||
| Con mil cadenas tu cerviz altiva | |||
| amarrará a su carro la anarquía; | |||
| de libertad te priva | |||
| el padre de los dioses indignado, | 5 | ||
| en pena de tu infame cobardía, | |||
| hasta que con altares | |||
| la diosa que ofendiste aplacares. | |||
| De Bruto el alma santa, | |||
| rasgando las esferas celestiales, | 10 | ||
| en ti vino, y tu diestra generosa | |||
| de sus armas fatales | |||
| a los tiranos, ciñe. ¡Ay! cuál levanta | |||
| el vulgo vil al cielo su espantosa | |||
| voz por su soberano, | 15 | ||
| muerto, Carlota, por tu noble mano. | |||
| El fragoso camino | |||
| es este del Olimpo; el inflexible | |||
| Catón y Marco Aurelio por él fueron; | |||
| por él siguió el terrible | 20 | ||
| azote de los reyes, el divino | |||
| Rousseau; por él los dioses concedieron | |||
| escalar las moradas | |||
| a las divinidades reservadas. | |||
| Salve, deidad sagrada; | 25 | ||
| tú del monstruo Sangriento libertaste | |||
| la patria; tú vengaste a los humanos; | |||
| tú a la Francia enseñaste | |||
| cuál usa el alma libre de la espada, | |||
| y cuál sabe inmolar a sus tiranos; | 30 | ||
| tú abriste la carrera, | |||
| y en la lid te lanzaste la primera. | |||
| De tu pueblo infelice | |||
| sé deidad tutelar: ¡Oh! no permitas | |||
| que a la infame Montaña rinda el cuello. | 35 | ||
| Mas ¡ay! que en balde excitas | |||
| con tu ejemplo el vil pueblo que maldice | |||
| el brazo que le libra. ¡Ay! que tan bello | |||
| heroísmo es perdido, | |||
| y pesa más el yugo aborrecido. | 40 | ||
| Que en las negras regiones | |||
| las Furias hieran con azote duro | |||
| del vil Marat el alma delincuente; | |||
| que en el Tártaro escuro | |||
| sufra pena debida a sus acciones, | 45 | ||
| y del gusano eterno el crudo diente | |||
| roa el pecho ponzoñoso, | |||
| ¿será por eso el pueblo más dichoso? | |||
| La libertad perdida | |||
| ¡ay! mal se cobra; en pos de la anarquía | 50 | ||
| el despotismo sigue en trono de oro; | |||
| su carro triunfal guía | |||
| la soberbia opresión; la frente erguida | |||
| va la desigualdad, y con desdoro | |||
| el pueblo envilecido | 55 | ||
| tira de su señor al yugo uncido. | |||
| ¡Oh diosa! los auspicios | |||
| funestos, de la Francia ten lejanos; | |||
| torne la libertad a nuestro suelo; | |||
| así con puras manos | 60 | ||
| los hombres libres gratos sacrificios | |||
| te ofrecerán, Carlota; tú del cielo | |||
| donde asistes, clemente | |||
| protege siempre la francesa gente. |
- XI
-
El canto de Amarilis
| Quitad allá las ciencias, | |||
| dejadme mis amores. | |||
| allá dispute el sabio, | |||
| otro piense, y yo goce. | |||
| Denme a mí de Amarilis | 5 | ||
| oír los cantos acordes, | |||
| que encienden en mi pecho | |||
| mil amantes ardores. | |||
| Que Florián a Trigueros | |||
| le colme de loores, | 10 | ||
| que Forner satirice, | |||
| y Guarinos elogie; | |||
| y que estas necedades | |||
| diviertan a la corte, | |||
| ¿qué a mí, que odio los lauros | 15 | ||
| de Minerva y Mavorte? | |||
| ¡Oh, pueda yo beodo | |||
| las suavísimas voces | |||
| escuchar de Amarilis, | |||
| y arder en sus amores! | 20 | ||
| La vida es deleznable, | |||
| veloz el tiempo corre; | |||
| pues gocemos placeres, | |||
| y evitemos dolores. | |||
| ¿No ves marchito el prado, | 25 | ||
| y secas ya las flores? | |||
| ¿No ves de escarcha y hielos | |||
| coronados los montes? | |||
| Unas en pos de otras | |||
| se van las estaciones; | 30 | ||
| la juventud con ellas | |||
| ¡ay! huye y los amores. | |||
| Ligero el tiempo vuela; | |||
| pues ¡ah! no le malogres. | |||
| ¿Qué sabes si más vida | 35 | ||
| te conceden los dioses? | |||
| Ya he visto yo los filos | |||
| de las tajantes hoces | |||
| segar la seca espiga | |||
| con las lozanas flores. | 40 | ||
| Vivamos y gocemos | |||
| antes que triste llores | |||
| tu engaño, y tu hermosura | |||
| la llames y no torne. |
- I
-
A Lícoris
| Del airado Mavorte la crueza | |||
| ¡oh! no cantes, mi lira, ni la insana | |||
| sed de sangre, el furor y la fiereza. | |||
| Mas di de Venus, reina soberana | |||
| de Pafos, el poder; di los amores | 5 | ||
| y de las Gracias la belleza humana. | |||
| Canta del dios vendado los loores, | |||
| de Cupido certero las doradas | |||
| flechas, su blanda risa, y sus favores. | |||
| Deja, Cupido santo, las preciadas | 10 | ||
| aras de Chipre, y en tu fuego ardiente | |||
| enciende mis entrañas frías y heladas. | |||
| ¡Oh mil veces fatal ruego, imprudente | |||
| súplica, por mi mal bien acogida! | |||
| ¡Oh condición de Amor cruda, inclemente! | 15 | ||
| Baja de Olimpo el pérfido, y fingida | |||
| piedad muestra en su rostro y apostura | |||
| dulce el falso, y sonrisa fementida. | |||
| «Del Betis a la orilla una hermosura | |||
| (amarla es tu destino eternamente) | 20 | ||
| te ofrezco; parte, corre a tu ventura». | |||
| Dijo y voló; yo loco encontinente | |||
| el Manzanares dejo, y desalado | |||
| al Betis corro con anhelo ardiente. | |||
| Ya no hay más libertad ¡ay! ya aherrojado | 25 | ||
| Lícoris en durísimas prisiones | |||
| me tiene, al duro remo ¡ay! amarrado. | |||
| Yo triste los pesados eslabones | |||
| arrastro, mientras que tormenta horrible | |||
| levantan en mi pecho las pasiones. | 30 | ||
| Amor en fuego ardiente, inextinguible, | |||
| me abrasa sin cesar; jamás la hoguera | |||
| aparta, que esquivar me es imposible; | |||
| que el crüel me persigue por doquiera, | |||
| cual cierva a quien fatal punta acerada | 35 | ||
| el costado rompió con llaga fiera; | |||
| que el monte, el llano corre la cuitada, | |||
| el doliente bramido al cielo alzando, | |||
| del rabioso dolor siempre aquejada. | |||
| Así mi cruda pena va aumentando | 40 | ||
| la aguda flecha con que Amor me ha herido, | |||
| siempre el enfermo pecho lastimando; | |||
| la imagen de Licoris, el bruñido | |||
| cabello de azabache, la alta frente, | |||
| el sonrosado labio, el cuello erguido, | 45 | ||
| y el hablar, y el reír suavemente | |||
| Amor grabó con punta de diamante | |||
| en el mezquino corazón doliente. | |||
| Mora Licoris en mi pecho amante, | |||
| Licoris mora en él; vos amadores, | 50 | ||
| de Gnido desertad la ara humeante. | |||
| Ved cuál la abandonaron los amores | |||
| y a Lícoris festivos rodeando | |||
| de guirnaldas la ciñen de mil flores. | |||
| El sangriento Cupido está aguzando | 55 | ||
| la inevitable flecha, y falsa risa | |||
| va por sus labios pérfidos vagando. | |||
| ¿Quién de mi dulce bien vio la sonrisa, | |||
| y cantar pudo la ambición, la guerra | |||
| que los tronos trastorna, rompe y pisa? | 60 | ||
| Obra de un dios maligno es nuestra tierra; | |||
| el duelo la pasea de contino, | |||
| que todo bien lejos de sí destierra. | |||
| Y cuando el placer muestra su divino | |||
| rostro, nosotros necios le esquivamos, | 65 | ||
| ¡oh del error efeto el más indino! | |||
| Que la flor de la vida así pasamos; | |||
| la vejez nos señala el tenebroso | |||
| ataúd, que en vano tristes evitamos. | |||
| Gusta, Lícoris mía, el delicioso | 70 | ||
| néctar de amor, agora que te es dado | |||
| del tiempo del placer nuestro envidioso, | |||
| y nunca sin desdicha despreciado. |
- II
-
A Amarilis
| Soledad deliciosa, bosque umbrío | |||
| ¡ay, cómo en tu retiro busco en vano | |||
| alivio al inmortal quebranto mío! | |||
| Me hirió de Amor la poderosa mano, | |||
| de Amor la flecha aguda envenenada | 5 | ||
| que contra mí lanzara el inhumano. | |||
| ¡Oh mil veces feliz edad dorada | |||
| en que fue la ternura y la firmeza | |||
| del constante amador siempre premiada! | |||
| Agora al rendimiento, a la fineza | 10 | ||
| se retribuye indiferencia fría, | |||
| al obsequio humillado cruel dureza. | |||
| ¿Qué mal dios en su cólera daría | |||
| el siempre infame honor a los mortales, | |||
| que tanto de natura los desvía? | 15 | ||
| Él el pudor nos trajo, él sus fatales | |||
| leyes a Amor impuso, y él los bienes | |||
| más dulces transformó en acerbos males. | |||
| De mi dulce enemiga los desdenes | |||
| el acaso los causa, y hace en llanto | 20 | ||
| mis ojos dos raudales ¡ay! perenes. | |||
| Sigue, Amarilis, de Cupido santo | |||
| las leyes, del amor sigue el sendero | |||
| exento de pesar y de quebranto. | |||
| Honor, de la natura comunero, | 25 | ||
| ejercite en el vulgo su tirana | |||
| dominación y su poder severo. | |||
| Tú escucha del Amor la soberana | |||
| voz, que al deleite agora te convida; | |||
| que esta la edad en su verdor lozana. | 30 | ||
| Huye la primavera de la vida | |||
| cual un ligero soplo, un breve instante, | |||
| y nunca torna si una vez es ida. | |||
| Vendrá ¡ay! la vejez corva, y el amante | |||
| que agora sólo espira tus amores, | 35 | ||
| y que esquivas más dura que diamante, | |||
| Lejos huirá de ti; de adoradores | |||
| la turba que te cerca de contino, | |||
| cual brillo suele de caducas flores | |||
| tal desparecerá; que del destino | 40 | ||
| esta es la ley severa, inexorable; | |||
| éste de la hermosura el hado indino. | |||
| Tal la purpúrea rosa, que al amable | |||
| Céfiro abrió su seno, el soplo airado | |||
| del vendaval deshoja, y despreciable | 45 | ||
| yace y marchita en el florido prado. |
- III
-
La ausencia
| De la eterna manida del lamento | |||
| pálidos habitantes, malhadados | |||
| reinos a do jamás cupo el contento, | |||
| no; jamás vuestros dioses enojados | |||
| tormentos inventaron que igualasen | 5 | ||
| la ausencia a que me fuerzan ¡ay! los hados. | |||
| No plugo al crudo cielo que bañasen | |||
| de Adur las ondas mis cenizas hiertas | |||
| y plácidos mis manes reposasen. | |||
| Yace aquí un amador, yacen sus muertas | 10 | ||
| esperanzas, el túmulo diría, | |||
| su fe constante, y sus finezas ciertas. | |||
| Tal vez sobre mi tumba lloraría | |||
| ceñido de ciprés un fiel amante | |||
| de su ingrata señora la falsía. | 15 | ||
| Mi sombra en torno del sepulcro errante | |||
| sus lloros enjugara, y su quebranto | |||
| compadeciera, y su penar constante. | |||
| Bella Minerva Aglae, de tu llanto | |||
| una lágrima acaso regaría | 20 | ||
| los huesos de quien vivo te amó tanto. | |||
| ¡Oh, cuál de tu dolor ufana iría | |||
| mi alma a morar en los Elisios prados, | |||
| y mi ventura alegre cantaría! | |||
| Jamás del dulce Orfeo los acordados | 25 | ||
| tonos con mis canciones se igualaran; | |||
| y fueran otra vez embelesados | |||
| del Tártaro los monstruos, y cesaran | |||
| las ondas del Leteo su corriente, | |||
| y las tremendas Furias se aplacaran. | 30 | ||
| Mas ¡ay! de ti, mi dulce bien, ausente, | |||
| ronca suena mi lira, y triste lloro | |||
| vierten mis ojos hechos larga fuente. | |||
| Estos mis cantos son: Minerva adoro; | |||
| ¿dó estás, Minerva Aglae? ¿no me entiendes? | 35 | ||
| Sólo se escucha el murmurar sonoro | |||
| del Sena, y mis sollozos; ¿y no atiendes, | |||
| ingrata, a mi dolor? ¿Y yo ando en vano? | |||
| ¿Y tú mi fuego más y más enciendes? | |||
| En esto que de ti me hallo lejano, | 40 | ||
| Eco responde solo a mis querellas; | |||
| yo en llanto amargo me deshago insano. | |||
| ¿Por qué la Fama, di, pregona bellas | |||
| de este Sena las Ninfas tan preciadas? | |||
| ¿Junto a Minerva Aglae qué son ellas? | 45 | ||
| De su hermosura así son eclipsadas, | |||
| como del alma Venus la belleza | |||
| sus émulas confunde despechadas. | |||
| El duro Amor ceñido de crueza | |||
| la sigue a todas partes; con halagos | 50 | ||
| el falso va escondiendo su fiereza. | |||
| ¡Guarte, mortales tristes! ¡Qué de estragos! | |||
| ¡Cuántos de letal flecha son heridos! | |||
| ¡Qué días les prepara Amor aciagos! | |||
| Llévate ¡oh deidad cruda! tus mentidos | 55 | ||
| favores, y tus glorias lisonjeras, | |||
| y tórname mis bienes ¡ay! perdidos; | |||
| ¡Ay! tórname mi alma y paz primeras. |
- IV
-
Traducción de Tibulo
(Elegía primera del libro
segundo)
| Los frutos y los campos consagremos; | |||
| únanse vuestras voces a la mía, | |||
| y el rito antiguo alegres celebremos. | |||
| ¡Oh Baco! ¡Oh santo dios de la alegría! | |||
| De pámpanos la frente coronada | 5 | ||
| ven; y tú, madre Ceres, tú le guía. | |||
| Repose el labrador y la cansada | |||
| tierra en el día solemne, y cuelgue ociosa | |||
| la dura reja a la labor usada. | |||
| Libres los bueyes sean de la penosa | 10 | ||
| coyunda, y sueltos pasten, coronados | |||
| de adelfa entrambos cuernos y de rosa. | |||
| Todos nuestros afanes89 sean sagrados; | |||
| matronas y doncellas en tal día | |||
| descansen de la rueca y los hilados. | 15 | ||
| ¡Lejos del ara los que la ambrosía | |||
| en la pasada noche habéis gustado | |||
| y el néctar de la diosa de Idalía! | |||
| Pureza y castidad han agradado | |||
| siempre a los dioses; puro sea el vestido; | 20 | ||
| cada uno en lustral agua sea lavado. | |||
| Ved cuál al sacrificio conducido | |||
| el cándido escuadrón lleva al cordero, | |||
| y de lauro el cabello va ceñido. | |||
| Deidades tutelares del Hespero | 25 | ||
| suelo, a vos la labranza, y labradores | |||
| consagro; proteged ¡oh! mi lindero. | |||
| Fértil cosecha las frondosas flores | |||
| ¡oh! no anuncien en vano; la inocente | |||
| oveja huya del lobo los furores. | 30 | ||
| Y el colono feliz, tranquilamente, | |||
| viendo sus trojes llenas, descuidado | |||
| y alegre al grande fuego se caliente. | |||
| De rústicos en torno rodeado | |||
| los verá en juego levantar contentos | 35 | ||
| chocillas con el mimbre más delgado. | |||
| Mas los dioses escuchan mis acentos; | |||
| ved, ved cuál de la víctima el dichoso | |||
| aspecto los anuncia al voto atentos. | |||
| Del padre Baco el néctar delicioso | 40 | ||
| traed, y en torno brindemos y bebamos, | |||
| ni entre un brindis y otro haya reposo. | |||
| Beodos el día festivo celebramos: | |||
| ¡Oh Baco! honren la fiesta tus furores | |||
| santos, y ni caídos nos rindamos. | 45 | ||
| Mas cantemos del vino en los ardores | |||
| el nombre augusto de Mesala ausente, | |||
| de yedra coronados y de flores. | |||
| ¡Oh vencedor de la aquitana gente, | |||
| noble Mesala! Tú que honras triunfante | 50 | ||
| a tu abuelo y remoto descendiente; | |||
| tú propicio me inspira, mientras cante | |||
| de los agrestes dioses los loores | |||
| al compás de la cítara sonante. | |||
| Los campos canto, y sus habitadores | 55 | ||
| celestes, que a trocar nos enseñaron | |||
| la bellota en manjares mil mejores. | |||
| De palma los primeros levantaron | |||
| al labrador la rústica cabaña, | |||
| y de agostada hierba la techaron. | 60 | ||
| Al formidable toro con la maña | |||
| astuta sujetaron al arado, | |||
| y al bosque confinaron la alimaña. | |||
| Entonces la manzana se ha ingertado, | |||
| y el seco huerto del humor sediento | 65 | ||
| en el amigo riego se ha empapado. | |||
| También el viñador pisó contento | |||
| en el ancho lagar la uva dorada, | |||
| cantando a Baco en armonioso acento. | |||
| El rico don de Ceres, la tostada | 70 | ||
| espiga de los campos la cogemos | |||
| cuando lanza el León llama abrasada. | |||
| Al campo la sabrosa miel debemos, | |||
| cuando a la abeja Hiblea sus panales | |||
| de agrestes flores fabricar la vemos. | 75 | ||
| Del rústico trabajo los mortales | |||
| fatigados cantaron dulcemente | |||
| cantilenas en versos desiguales; | |||
| y de la flauta al son plácidamente | |||
| celebraron en himnos las deidades | 80 | ||
| celestes y su brazo omnipotente. | |||
| Guió el grosero coro en las edades | |||
| de oro, de mosto el labrador teñido, | |||
| cantando de Lyeo las bondades. | |||
| El cabrito de Baco aborrecido | 85 | ||
| le dio el pastor en don, que entonces fuera | |||
| por el cabrón el hato conducido. | |||
| Ornó de agreste flor la cabellera | |||
| del lar antiguo el zagalejo ufano, | |||
| cuando colora el Mayo la pradera. | 90 | ||
| Pace la oveja el abundoso llano; | |||
| cubre el lomo el vellón, que de contino | |||
| de la doncella emplea la tierna mano. | |||
| La femenil labor del campo vino, | |||
| de do el huso, la rueca y el hilado, | 95 | ||
| al menos fuerte sexo útil destino. | |||
| Alguna que el trabajo ha fatigado | |||
| de ti canta, Minerva, las loores; | |||
| suena la lanzadera en tanto al lado. | |||
| En los amenos campos, entre flores, | 100 | ||
| entre el galán novillo y el ligero | |||
| potro nació también el dios de amores90. | |||
| Aquí se ejercitó también el fiero | |||
| en lanzar el harpón ¡ay! diestramente, | |||
| tan penetrable agora, y tan certero. | 105 | ||
| Y no el ganado, la doncella siente | |||
| la cruda herida, y doma el inhumano | |||
| la condición del joven más valiente. | |||
| El oro desperdicia el mozo insano | |||
| por él; de su ingratísima aterido | 110 | ||
| ronda las puertas el cascado anciano; | |||
| y la doncella hermosa sin rüido | |||
| las plantas mueve, y frustra la cuidosa | |||
| madre que vela con atento oído. | |||
| Palpando por la estancia tenebrosa | 115 | ||
| camina a do la atiende el fiel amante, | |||
| y descansa en sus brazos amorosa. | |||
| Infeliz el que flecha penetrante | |||
| hirió de Amor, y bienaventurado | |||
| el que le vio este dios de buen talante. | 120 | ||
| Ven también a la fiesta, dios vendado; | |||
| mas lejos de nosotros ten tu ardiente | |||
| saeta; ¡ay! ten lejos el harpón dorado. | |||
| Cantad al dios de amor: abiertamente | |||
| le invoque cada uno a la majada, | 125 | ||
| y a su pecho le llame ocultamente, | |||
| o a voces el que quiera: ¿ya enredada | |||
| no veis la tropa en fuegos amorosos, | |||
| y la danza lasciva ya empezada? | |||
| Jugad, que los caballos tenebrosos | 130 | ||
| unce la noche; el escuadrón lucido | |||
| de astros ya la siguen silenciosos. | |||
| Y en pos viene el Morfeo adormecido, | |||
| que las alas batiendo91 tardamente | |||
| espira sueño, y deja en él sumido | 135 | ||
| el hombre y la alimaña juntamente. |
- I
-
| Yo, aquel que la Academia no ha premiado, | |||
| ni de Bouillón el bárbaro diarista, | |||
| ni el bonazo Guarinos ha elogiado; | |||
| cuando me pica soy también coplista, | |||
| y enhilo a millaradas consonantes, | 5 | ||
| cual pudiera el más diestro repentista. | |||
| Que del seco Forner no los tajantes | |||
| reveses me amendrentan; no el graznido | |||
| de la chusma de cuervos discordantes. | |||
| ¿Y quién a Vaca de Guzmán ha oído | 10 | ||
| de Clío tañer la trompa sonorosa, | |||
| que el disonante estruendo haya sufrido? | |||
| Las Dríades que habitaban en la undosa | |||
| margen de Henares, Columbano huyendo, | |||
| dejaron su morada deliciosa; | 15 | ||
| y mientras, en el Tormes con tremendo | |||
| desapacible son grazna Berilo, | |||
| y huyen las Ninfas el horrible estruendo. | |||
| Ninfas que del dulcísimo Batilo | |||
| oísteis la suave melodía, | 20 | ||
| ¿dónde hallaréis contra Guerrero asilo? | |||
| ¿Yo callar? ¿Y Trigueros cantaría | |||
| las majas y Lerena y la Riada, | |||
| con su insulsa y pesada grosería; | |||
| y de Iriarte la musa siempre helada | 25 | ||
| dramas tan regulares y tan fríos | |||
| como La señorita mal criada? | |||
| Pues ¿quién para escribir no cobra bríos, | |||
| viendo que hasta Forner tiene ya fama, | |||
| y de Huerta se loan los desvaríos? | 30 | ||
| No más, que ya la cólera se inflama, | |||
| ya la bilis rebosa a borbollones, | |||
| y ya brotan mis ojos viva llama. | |||
| Deja, amigo, que exhale en mis renglones | |||
| la rabia, y más que contra mí vomite | 35 | ||
| el bando de Forner mil maldiciones; | |||
| que no estimo siquiera en un ardite | |||
| su estúpida manada de escritores, | |||
| por más que alce el ahullido, y que más grite. | |||
| ¡Desventurado siglo, en que de amores | 40 | ||
| Casal canta; Moncín y el ignorante | |||
| Labiano de comedias son autores! | |||
| ¿Y no quieres que esgrima la tajante | |||
| espada de la mofa y la ironía | |||
| contra turba tan necia y tan pedante? | 45 | ||
| La adulación, la vil lisonja guía | |||
| las plumas, y se premian los escritos | |||
| que ostentan la más baja villanía. | |||
| Los pensamientos nobles93 son proscritos | |||
| antes de ver la luz, y sofocados | 50 | ||
| de la santa verdad los libres gritos. | |||
| Los libros a ministros dedicados | |||
| (archivos de vileza y de mentira) | |||
| por ellos los autores pensionados. | |||
| ¿Pues quién esto contempla, y no se aíra? | 55 | ||
| ¿Quién la literatura tan vilmente | |||
| la ve humillada, sin enojo ni ira? | |||
| Juraron mortal odio eternamente | |||
| la ciencia, el desengaño iluminado, | |||
| la potencia fiera y insolente. | 60 | ||
| El libro al poderoso dedicado | |||
| no contuvo jamás verdades duras, | |||
| que a los que pueden siempre han disgustado. | |||
| Derívase de fuentes tan impuras | |||
| hoy la ciencia de España, ¿y esperamos | 65 | ||
| ver sus aguas correr tersas y puras? | |||
| ¡Oh cuán erradamente caminamos | |||
| al templo de la Fama, si siguiendo | |||
| de la vil protección las sendas vamos! | |||
| Que tal vez la grandeza va tejiendo | 70 | ||
| la red con beneficios, y cautiva | |||
| la ciencia que escapar no puede huyendo. | |||
| Busca el saber la libertad, y esquiva | |||
| el trato con el rico potentado | |||
| que frentes huella94 con la planta altiva. | 75 | ||
| Al esclavo el pensar no le fue dado; | |||
| Natura al que no hinca la rodilla | |||
| al tirano, este don ha reservado. | |||
| ¿Y de la vil canalla que se humilla | |||
| al siervo de sus siervos, la ignorancia | 80 | ||
| quieres tú que me cause maravilla? | |||
| ¿Te admira que trasplanten de la Francia | |||
| vocablos sin razón, y así amancillen | |||
| de nuestro idioma patrio la elegancia?95 | |||
| ¿Que por hurten escriban ellos pillen, | 85 | ||
| Hago el amor, no estoy enamorado, | |||
| Y que manden en jefe y no acaudillen? | |||
| ¿Que escriban en estilo afrancesado | |||
| tan confuso que siempre el pensamiento | |||
| escurecido queda o embrollado? | 90 | ||
| Bien merecen entrar también en cuento | |||
| los pedantes secuaces del purismo, | |||
| que carecen de gusto y sentimiento; | |||
| que si Mena no dijo fanatismo | |||
| reprueban esta voz, y escrupulosos | 95 | ||
| buscan en Marïana panteísmo. | |||
| Hay escritores fieles, y celosos | |||
| observantes de plan y de unidades, | |||
| y de reglas que siguen rigorosos; | |||
| sujetos siempre a tales mezquindades | 100 | ||
| hacen versos a estilo de gaceta, | |||
| que maldicen del Pindo las deidades. | |||
| Cual si pudiera hacer obra perfeta | |||
| el autor de La niña mal criada, | |||
| en despecho de Apolo hecho poeta; | 105 | ||
| que por huir de Góngora la hinchada | |||
| dicción, escribe trabajosamente | |||
| epístolas en prosa mal rimada. | |||
| Naturaleza y arte juntamente | |||
| si no concurren, por ganar se afana | 110 | ||
| el nombre de poeta vanamente. | |||
| Mas calla ya, mi Musa; que la insana | |||
| caterva de ridículos copleros | |||
| si quieres extirpar, empresa es vana, | |||
| y esgrimen contra ti ya sus aceros. | 115 |
En la abertura de una Sociedad Literaria
| ¡Mísera humanidad! Las sombras sigue, | |||
| y afana por labrarse sus cadenas. | |||
| En pos de los honores desalado | |||
| el ambicioso corre, que huyen lejos | |||
| cuando su mano casi les da alcance. | 5 | ||
| Entre montones de oro vive hambriento | |||
| el macilento avaro, que no toca | |||
| jamás los sacos de metal preñados: | |||
| Tántalo entre manzanas y agua pura, | |||
| que la hambre y sed devoran sus entrañas. | 10 | ||
| El hombre es infeliz, mientras la amable | |||
| filosofía le muestra las veredas | |||
| de la felicidad. Sendas trilladas | |||
| de pocos, y de pocos conocidas, | |||
| de la inmortalidad al sacro templo | 15 | ||
| la virtud y el saber tan sólo guían. | |||
| El virtuoso Sócrates, el santo | |||
| inflexible Catón fueron por ellas, | |||
| y el que siguió sus huellas dignamente | |||
| Rousseau, de la edad nuestra eterna gloria, | 20 | ||
| y modelo a los siglos venideros. | |||
| Busquemos el saber, y los amores. | |||
| Las honras, los caudales y los puestos | |||
| ocupen al profano. De Minerva | |||
| éste sea, amigos, el sagrado templo. | 25 | ||
| El sabio, del Olimpo ve tranquilo | |||
| el luchar de los vientos, las tormentas, | |||
| el Euro batallando con el Noto, | |||
| a su soplo agitado el mar insano, | |||
| y el naufragar amargo de los tristes | 30 | ||
| contempla compasivo, que en las ondas | |||
| sañudas con dolor el alma exhalan. | |||
| Así el mal difundido por la tierra | |||
| observaremos siempre: el despotismo | |||
| asolar y mandar, la intolerancia | 35 | ||
| ensangrentar la espada, y escudarse | |||
| de la piedad con el broquel sagrado. | |||
| Y cuál el fanatismo atroz desnuda | |||
| la religión de su sagrada veste, | |||
| mientras la inerme diosa pide al cielo | 40 | ||
| que tan horribles monstruos extermine, | |||
| y la convierta a su esplendor antiguo. | |||
| Los derechos del hombre, que ignorados | |||
| del hombre mismo fueran tantos siglos, | |||
| derechos que atropellan en las Cortes | 45 | ||
| los déspotas soberbios, los soeces | |||
| infames cortesanos, vil canalla | |||
| indigna de la vida y luz del día, | |||
| tal vez estudiaremos; las sagradas | |||
| obligaciones que natura impone, | 50 | ||
| y que la sociedad y Dios prescriben | |||
| ocupación serán de nuestras juntas. | |||
| También a veces las amables Musas | |||
| nos recrearán de otros estudios serios, | |||
| ni negará Terpsícore sus sales | 55 | ||
| alguna vez, cuando burlar queramos | |||
| los fríos Iriartes, los Trigueros | |||
| insulsos y pesados, la insufrible | |||
| charla de Vaca, y el graznar contino | |||
| de la caterva estúpida, que infecta | 60 | ||
| de dramas nuestro bárbaro teatro. | |||
| Apolo templará su acorde lira | |||
| cuando de Jovellanos y Batilo, | |||
| del dulce Moratín y Santivañes | |||
| los loores cantemos, por quien alzan | 65 | ||
| su voz las patrias Musas, que yacieran | |||
| en sueño profundísimo sumidas. | |||
| ¡Oh cuánto la amistad, y de la gloria | |||
| sagrado ardor me inflama! ¡Oh, cómo espero | |||
| recorrer la carrera denodado | 70 | ||
| que a mi vista se ofrece! Ciencias, artes, | |||
| todo con vuestro auxilio se me allana, | |||
| que a la constante aplicación, al tiempo, | |||
| y a la amistad juiciosa y ilustrada | |||
| ningún conocimiento se resiste. | 75 | ||
| Cuando el viejo Saturno fue arrojado | |||
| por Jove de su reino, que con leyes | |||
| tan iguales y justas gobernara, | |||
| el bien y la virtud huyeron lejos | |||
| del malhadado mundo, y alanzada | 80 | ||
| la amistad fue con ellos juntamente. | |||
| La vil esclavitud cubrió la tierra, | |||
| la ensangrentó la guerra; el perdurable | |||
| duelo la consumió y el llanto eterno. | |||
| Ya caminaba a pasos de gigante | 85 | ||
| la humanidad al término postrero, | |||
| cuando a la tierra torna compasiva | |||
| la afligida amistad; el llanto enjuga | |||
| al triste, y le consuela en sus miserias; | |||
| lamenta las desdichas, indulgente | 90 | ||
| perdona los defectos y, las culpas | |||
| de la naturaleza inseparables | |||
| en el frágil mortal; suave aligera | |||
| el peso insoportable de la vida. | |||
| Ella aquí nos ha unido: sus favores | 95 | ||
| ¡oh! no desperdiciemos; merezcamos | |||
| gozar eternamente sus delicias. | |||
| Virtud y humanidad fueron sus padres: | |||
| amemos la virtud, y tiernamente | |||
| amémonos también, sin que los odios, | 100 | ||
| los celos, las disputas literarias, | |||
| fuentes de tan crüeles enemigas, | |||
| nuestra fiel amistad jamás alteren. |
- I
-
A Emilia
| Bella Emilia, perdón; yo te lo ruego | |||
| por tu belleza; ¡ah cielos! ¡mi osadía | |||
| cuánta disculpa tuvo! ¿Dó se halla | |||
| aquel que a tu hermosura indiferente | |||
| sin amarte97 te mira? ¿Quién tu dulce, | 5 | ||
| tu suave elocuencia escuchar pudo | |||
| sin la emoción más viva? ¿Y yo cuitado, | |||
| yo solo ¡ay triste! sentiré tus iras? | |||
| ¿Te aplacas, bella Emilia? ¿Me perdonas? | |||
| A un eterno silencio me condeno; | 10 | ||
| no más de amor hablarte; no fue dado | |||
| a mí, mortal, la dicha soberana. | |||
| Seamos amigos, adorable Emilia; | |||
| si de amor no soy digno, podré al menos | |||
| serlo de la amistad: sencillo, franco, | 15 | ||
| jamás la vil lisonja, la mentira | |||
| infame mi conducta han afeado. | |||
| ¡Mi corazón sensible cuántas veces | |||
| en lágrimas se exhala en las desdichas | |||
| de mis amigos! ¡Las perfidias bajas, | 20 | ||
| las mentidas caricias, las lisonjas | |||
| envenenadas, la insultante mofa | |||
| de los que fingen serlo, cuánto acíbar | |||
| sobre mi triste vida han derramado! | |||
| Almas villanas98, yo lo he merecido; | 25 | ||
| ingratos, yo os he amado; esto es bastante. | |||
| ¡Ay! pasemos en blanco mis desdichas. | |||
| De mis falsos amigos las injurias | |||
| atroces, las envidias, los crueles | |||
| encarnizados odios olvidemos. | 30 | ||
| Seamos amigos, vuelvo a repetirlo, | |||
| de la santa amistad, y de las ciencias | |||
| al sagrario acogidos, los profanos | |||
| asestarán en balde sus saetas | |||
| contra nosotros. Ora, la balanza, | 35 | ||
| y el compás de Neutón en nuestra mano | |||
| teniendo, aquel cometa seguiremos | |||
| en su alongada elipse. Ora a Saturno, | |||
| y a Júpiter pesando las distancias | |||
| de Marte a nuestra tierra mediremos, | 40 | ||
| o bien por el calor de nuestro globo | |||
| su edad sabremos. Ora calculando, | |||
| el infinito mismo, que no es dado | |||
| al hombre conocer, numeraremos. | |||
| Otras veces, la historia recorriendo, | 45 | ||
| teatro vasto de horrores y miserias, | |||
| la suerte lamentable de la débil | |||
| humanidad, del despotismo injusto, | |||
| de la superstición, del falso celo | |||
| siempre oprimida compadeceremos. | 50 | ||
| O bien hasta el Eterno nuestras almas | |||
| por grados elevando, nuestras manos | |||
| puras de iniquidad levantaremos | |||
| a la extensión inmensa, do el muy alto | |||
| habita todo en todo; en respetoso, | 55 | ||
| en profundo silencio el bello orden, | |||
| la perfección que reina en el gran todo | |||
| absortos admirando, y en tranquila | |||
| paz el último día aguardaremos, | |||
| do el alma nuestra libre de cadenas, | 60 | ||
| de Marco Aurelio y Sócrates al lado, | |||
| en la contemplación del universo | |||
| gozará de placeres inefables. |
- II
-
| ¡Oh dulce Lanz! Mi juventud lozana | |||
| ya para siempre huyó, cual agostada | |||
| rosa, que brilla sólo una mañana. | |||
| Cerca está ya de mí la fatigada | |||
| corva vejez, de muerte precursora, | 5 | ||
| de achaques y quebrantos rodeada. | |||
| ¿Dó estás, oh juventud? ¿Dónde está agora | |||
| de aquel semblante mío la frescura? | |||
| ¿Dónde del claro Tormes la pastora | |||
| que del cáliz de amor ¡ay! la dulzura | 10 | ||
| me dio a gustar? Mi luz es eclipsada; | |||
| ya sepultado ¡ay! yago en noche escura. | |||
| Pronto la férrea Parca no aplacada | |||
| irresistible va a precipitarme | |||
| en el voraz abismo de la nada. | 15 | ||
| Dulce esperanza ¡oh! ven a consolarme: | |||
| ¿Quién sabe si es la muerte mejor vida? | |||
| ¿Quien me dio el ser no puede conservarme | |||
| mas allá de la tumba? ¿Está ceñida | |||
| a este bajo planeta su potencia? | 20 | ||
| ¿El inmenso poder hay quien le mida? | |||
| ¿Qué es el alma? ¿Conozco yo su esencia? | |||
| Yo existo; ¿dónde iré? ¿de dó he venido? | |||
| ¿Por qué el crimen repugna a mi conciencia? | |||
| Si de toda moral la norma ha sido | 25 | ||
| nuestro propio interés, ¿por qué en la historia | |||
| siempre el perverso vive aborrecido? | |||
| ¿Me es de Nerón odiosa la memoria | |||
| porque temo morir de sus crueldades | |||
| víctima? ¿Qué interés tengo en la gloria | 30 | ||
| de Foción? ¿Qué me importan las maldades | |||
| del infame Tiberio? ¿De Trajano | |||
| qué bien hacerme pueden las bondades? | |||
| No calumniemos el linaje humano: | |||
| el malo a las ideas generosas | 35 | ||
| un vil origen atribuye en vano. | |||
| No, Lanz: de las acciones virtuosas | |||
| estímulo es la noble simpatía; | |||
| El egoísmo vil de las viciosas. | |||
| De Helvecio errada la filosofía | 40 | ||
| convence en esta parte la conciencia, | |||
| que es de nuestra razón la mejor guía. | |||
| Vano fuera alegarnos la experiencia, | |||
| que sólo enseñar puede lo que ha sido; | |||
| quien lo que debe ser dice es la ciencia. | 45 | ||
| Tiranos y impostores se han unido | |||
| para ahogar la virtud, y yo me admiro | |||
| que sus esfuerzos más no hayan podido. | |||
| En todas partes la violencia miro | |||
| sobre el trono sentada, y exhalando | 50 | ||
| la libertad el último suspiro. | |||
| Del despotismo el horroroso bando; | |||
| la vil superstición, la intolerancia | |||
| la sanguinosa espada blandeando; | |||
| la feroz anarquía que la Francia | 55 | ||
| corre, y tala y asuela; cual abrasa | |||
| celeste rayo la suntuosa estancia | |||
| de reyes, junto con la humilde casa | |||
| del pobre labrador, y vuela ardiente, | |||
| consumiéndolo todo por do pasa. | 60 | ||
| ¿Qué haces? ¿Dó te despeñas, imprudente | |||
| pueblo? ¿La libertad sin moral quieres? | |||
| ¿Qué Dios te sopla este furor demente? | |||
| ¿Piensas, atropellando tus deberes, | |||
| que más sean tus derechos respetados? | 65 | ||
| ¡De cuán fatal error víctima eres! | |||
| Así es; los pueblos desmoralizados | |||
| hoy sus cadenas rompen, y otro día | |||
| se forjan grillos mucho más pesados. | |||
| De la ignorancia siempre la anarquía | 70 | ||
| ha sido inseparable compañera, | |||
| como la libertad lo es de Sofía100. | |||
| Mas todos los delitos que esta fiera | |||
| comete, culpa son del despotismo, | |||
| en cuyo horrible seno ella naciera. | 75 | ||
| Así en Milton los monstruos del abismo | |||
| devoran con rabioso ávido diente | |||
| de quien les diera el ser el seno mismo. | |||
| ¡Ah! sepamos templar hasta la ardiente | |||
| ansia del bien; el hombre es perfectible, | 80 | ||
| pero se perfecciona lentamente. | |||
| ¿El efecto fatal de la terrible | |||
| revolución francesa cuál ha sido? | |||
| La guerra general, un lujo horrible, | |||
| el orbe por dos pueblos oprimido, | 85 | ||
| repúblicas y reinos devorados, | |||
| de Europa el equilibrio destruido; | |||
| de la filosofía los sagrados | |||
| principios por la chusma de escritores | |||
| con descaro increíble calumniados; | 90 | ||
| de cuanto del delirio en los furores | |||
| un populacho vil ejecutara, | |||
| culpados los más célebres autores. | |||
| El amor del trabajo, do cifrara | |||
| sus virtudes la clase laboriosa, | 95 | ||
| ora la sed del mando reemplazara. | |||
| Donde los proletarios su horrorosa | |||
| dominación ejercen, ¿la anarquía | |||
| qué vínculo social disolver no osa? | |||
| En el abismo de la tiranía | 100 | ||
| al pueblo precipita la licencia, | |||
| que por sus falsas máximas se guía. | |||
| Así el Vesubio lanza con violencia | |||
| de sus entrañas rocas inflamadas, | |||
| de la atracción venciendo la potencia. | 105 | ||
| Mas luego por su peso arrebatadas | |||
| caen, y abrasan los campos convecinos, | |||
| y sepultan ciudades desoladas. | |||
| Tal un pueblo empeora sus destinos, | |||
| cuando se entrega a locas sugestiones | 110 | ||
| de demagogos de alentar indinos. | |||
| Con las horribles exageraciones | |||
| de la revolución el despotismo | |||
| perpetuamente asusta a las naciones. | |||
| Como si el más absurdo fanatismo | 115 | ||
| de un vulgo vil fuera razón bastante | |||
| para que en un profundo parasismo | |||
| los pueblos se durmiesen, y triunfante | |||
| de los, esfuerzos de animosos pechos | |||
| la soberbia opresión fuera arrogante. | 120 | ||
| El hombre jamás pierde sus derechos; | |||
| cobrar la libertad es siempre justo; | |||
| rompamos nuestros grillos; que deshechos | |||
| al suelo caigan, y que pongan susto, | |||
| cayendo, a los tiranos macilentos | 125 | ||
| que nos oprimen con su cetro injusto. | |||
| Sofisma es confundir con los violentos | |||
| furores de la plebe arrebatada | |||
| de una nación los grandes movimientos. | |||
| Cuando la propiedad es respetada, | 130 | ||
| cuando la humanidad al pueblo guía, | |||
| cuando toda opinión es tolerada, | |||
| ¿puede nacer acaso la anarquía | |||
| de una revolución sólo funesta | |||
| a los fautores de la tiranía? | 135 | ||
| Nueva lógica, amado Lanz, es ésta, | |||
| olvidar la violencia perdurable | |||
| del déspota, y la furia descompuesta | |||
| alegar de la plebe, cuya instable | |||
| cólera se apacigua en un momento, | 140 | ||
| como las olas de la mar mudable. | |||
| Más de tres siglos hace que el sangriento | |||
| infame tribunal del Santo Oficio | |||
| oprime a España con furor violento. | |||
| Y dos años, no más, el ejercicio | 145 | ||
| fatal de la anarquía duró en Francia; | |||
| ¿cuál causa de los dos más perjüicio? | |||
| ¿La riqueza, el comercio, la abundancia | |||
| de cuál de los dos pueblos han huido? | |||
| ¿Dó esta el saber, y dónde la ignorancia? | 150 | ||
| Tal la revolución francesa ha sido | |||
| cual tormenta que asuela las campañas, | |||
| los frutos arrastrando del ejido. | |||
| Empero el despotismo las entrañas | |||
| deseca de la tierra donde habita; | 155 | ||
| cual el volcán que vive en las montañas, | |||
| y con perpetuo movimiento agita | |||
| el suelo, que su lava esteriliza, | |||
| y, cuanto más destruye, más se irrita. | |||
| La esclavitud es quien desmoraliza | 160 | ||
| los pueblos, quien sofoca los talentos, | |||
| y quien toda virtud inutiliza. | |||
| Ni tampoco están libres de violentos | |||
| vaivenes las naciones más esclavas, | |||
| y de internos terribles movimientos. | 165 | ||
| Cual mugen del Océano las bravas | |||
| olas, cuando la tierra se estremece, | |||
| y la mar rompe sus ferradas trabas; | |||
| un pueblo esclavo, cuando se embravece, | |||
| con sus cadenas se arma, y desbocado, | 170 | ||
| ningún delito en su furor le empece. | |||
| Contemplemos el suelo malhadado | |||
| de la Persia infeliz, de la Turquía, | |||
| por un dueño absoluto dominado. | |||
| Las discordias civiles, la anarquía | 175 | ||
| son siempre inseparables compañeras | |||
| del despotismo, y de la tiranía. | |||
| Y de consuno las monstruosas fieras | |||
| sangre beben, de sangre se alimentan, | |||
| y las naciones devorando enteras, | 180 | ||
| con llanto y sangre se sustentan. |