No son temibles los Indios por su valor, como lo son por sus alevosías y las astucias de que se valen para cometerlas. Vencedores por sorpresa son inhumanos hasta el extremo, sin conocer piedad, ni compasion, y esto lo hacen á sangre fria, deleytandose en la carniceria. Vencidos son los mas cobardes y pusilanimes que se puedan ver: en el primer caso, tienen complacencia en derramar la sangre de los infelices que han sorprehendido; y en el segundo se hacen inocentes, se, humillan hasta el desprecio, disculpan su inconsiderado arrojo, y con las suplicas y los ruegos dán seguras pruebas de su pusilanimidad. Todas estas son propiedades que convienen con la cobardía, y con la alevosía, que es el caracter propio de ellos: ó lo que refieren las Historias de la Conquista, sobre sus grandes acciones, es en un sentido figurado, ó el caracter de estas gentes no es ahora segun era entonces; pero lo que no tiene duda es, que las Naciones de la parte Septentrional subsisten en la misma libertad que siempre han tenido, sin haber sido sojuzgados por algun Príncipe extraño, y que viven segun su régimen y costumbres de toda la vida, sin que haya habido motivo para que muden de caracter; y en estos se vé lo mismo, que sucede en los del Perú, y de toda la América Meridional, reducidos, y que nunca lo han estado.
No pueden, aunque se intente, atribuirse estas propiedades en los reducidos del Perú, á las circunstancias de haber mudado de dueño, de hallarse dominados de una Nacion extraña para ellos, de la sujecion en que están, ni á las demás causas que vienen con esta; atento, que asi como no han mudado de lengua, de usos, de propensiones, ni de costumbres, no es regular que mudasen de caracter, mayormente quando se vé no haber entrado despues de los años que ván pasados de la Conquista en las de la Nacion dominante: además, que la sujecion no es tal como se suele figurar la idéa, porque ellos viven en sus Pueblos con entera libertad, siendo gobernados pos sus Curacas y Caciques, al modo que lo estaban antes de ser conquistados; y lo que en este asunto se advierte de particular, es la igualdad que hay en los reducidos con los que nunca lo han sido, tanto de aquella misma parte, como de las mas distantes de ellas.
No habrá exemplar de que hombre á hormbre, ó número igual de una parte y otra, hagan frecuente los Indios á otras gentes, sean Europeos, ó Negros Africanos, ni que los esperen aunque sean superiores: son, sin embargo de, su poco brio, temibles; y sucede con bastante frecuencia, que corto número pone en derrota á otro crecido de Tropa bien arreglada; pero esto es tomandola por sorpresa en Países cerrados de bosques, favorecidos de las ramazones que los encubran. En este modo atacan un cuerpo, haciendole descarga donde se considera mas segura, y en el instante se transponen, sin ser sentidos, ni dexar rastro del camino que llevan: esto basta para que empiece el desorden en la que se vé insultada, ignorando qual sea el número de los contrarios, y las emboscadas que puedan tener dispuestas: por este método repiten de distintas partes los insultos, y haciendo sobre seguro las descargas no hay tiro perdido: no encontrando objeto, los que las reciben para defenderse, al primer desorden sigue la consternacion, y la pérdida de la empresa. Para este genero de guerra son habilisimos astutos, y sutiles; saben tener tanta espera, que para no perder el golpe, dán lugar á que se les logren las ventajas que premeditan, y la executan con quanta seguridad es necesaria para salir con el intento: se ocultan con los troncos de los arboles, como se dixo, y con las ramazones; y quando les faltan estos efugios se ponen tendidos sobre la tierra, y cosidos contra ella, de modo que no se perciben.
En el parage llamado Natchées en la Luisiana, que era una de las principales Poblaciones que los Franceses tenian, practicaron en una noche el cruel asesinato de dár suerte á quantos le habitaban, executandolo sin embargo de la buena amistad y confianza con que vivian: en ello observaron tanto sigilo, que hasta despues de dado el golpe no se tuvo noticia de lo que pensaban; unicamente pudo escapar uno favorecido de las sombras de la noche, siendo el que quedó para dár testimonio de la inhumanidad que exercitaron con los demás; y por una particular compasion de algunas Indias, no padeció el mismo fatal destino todo el resto de aquel País que estuvo sentenciado á ello. Las Indias eran las depositarias del secreto, y la conspiracion se habia hecho convocando la Nacion Natchéea á las otras de aquellos territorios, hasta largas distancias, para que un determinado dia acometiesen á las Poblaciones Francesas, cada una á la que estuviere mas inmediata, y no dexasen hombre á vida: el dia estaba señalado en un manogito de varillas que les repartieron á cada una, con la disposicion de arrojar una cada dia de los que se pasasen, desde el que se dispusieron los manogillos, para que quando no quedase mas que una, fuese este el señalado para la sorpresa general en lo mas silencioso de la noche. Repartidos estos manogillos, quedó el que correspondia en Natchées, y la India que lo tenia á su cargo, ó por sí, ó consultando con otras, compadeciendose del fatal golpe que habia de exterminar á los Franceses, quitó del manogillo tres, ó quatro varillas en un mismo dia, y con esto vino á acortar el termino para los de su Nacion, que apuradas en los siguientes dias las restantes varillas, practicó el asesinato quando faltaban las mismas tres, ó quatro varillas que se habian quitado á las otras Naciones, y por esta razon no pudo ser á un tiempo en todas; lo que dió lugar á que descubriendose la conjuracion se tomasen providencias para la defensa, y para cortarle el curso, sin cuya casualidad hubiera sido inevitable el premeditado intento.
De este modo destruyeron los Indios de la Provincia de Macas, en el Reyno de Quito, la rica Ciudad de Logroño, la Poblacion de Guamboya, con su Capital Sevilla del Oro, que eran muy pobladas, perdiendose la memoria de los parages donde estuvieron, y de los que daban las crecidas cantidades de oro, por donde adquirió el nombre: en el Reyno de Chile, la Imperial, con otras de su dependiencia, por los Indios Araucos y Tucapeles: los Pueblos de Misiones de los Chunchos, en la jurisdiccion del Gobierno de Tarma: los del Dariel, en el Reyno de Tierra-Firme; y otras varias que se han experimentado en distintos tiempos en aquellos Países, siendo iguales en el método de las convocatorias, en el disimulo con que guardan el sigilo, sin que falte por alguno de los convocados; y aun en las horas que eligen para executar el golpe, no menos que en la clase de crueldades que cometen, quitando la vida á sangre fria, y sin conocido motivo de sentimiento, á los Varones de todas edades, y conservando las mugeres, como despojo del triunfo alevoso, para servirse de ellas.
No se trata aqui de las inhumanidades que executan en tales ocasiones, y del secreto que guardan en ellas como cosa extraordinaria, pues estas mismas son regulares en iguales acaecimientos en todas las gentes: lo particular entre los Indios es la conformidad que guardan, sin que las distancias en que viven causen variacion en el método y la inhumanidad con que lo executan; sin que pueda atribuirse á tenerles oprimidos, pues las Naciones que pueblan los vastos territorios desde la Luisiana y Florida para el Norte, no han sido sojuzgadas, ni privadas de su libertad pata que pudiese atribuirse á ello; y aunque son limitadasimos de entendimiento, y torpes en los asuntos en que se necesita obrar con reflexion, en los de esta especie en que se mezcla la inhumanidad, la infidencia, y el interés del pillage en los despojos de la accion, los de la Luisiana, y los de Chile, los de Quito, y los de Tarma, con todos los otros, son habiles y expertos, como si hubiesen tomado las lecciones en una misma Escuela; y como parte de ellas son tan cautos en la observancia del sigilo, que no flaquean con motivo alguno.
Aquella gente no cuenta los dias numerandolos, ni distingue los de la semana, siendo para ellos todos como uno mismo: solo conocen las Lunaciones por ser objeto visible, no gustando de que trabaje la memoria con semejante embarazo, y por esto quando deben hacer alguna convocatoria con otras Naciones les embian un mensagero y un manojillo de varillas con tantas de ellas, como dias han de pasar desde el que premedítan la cosa, hasta el que se debe executar, que es lo mismo que decir dentro de tantos dias.
Es preciso advertir, que el agravio particular de un solo individuo entre ellos, ó de una Nacion, se hace causa comun, comprehendiendo aun á las mas distantes, y que para este caso no les detiene el pacto de la amistad reciproca en que se hallan ligados, con la que intentan ofender, ni el reconocimiento de los beneficios que reciben de ella, atropellando estos respetos, y con ellos la buena fé: acreditase con ello la poca seguridad que puede haber en sus palabras, siendo forzoso vivir en desconfianza y con cautela, pues no es seguridad la amistad para estár libres de sus conjuraciones imprevistas.
Acometen con resolucion y ferocidad á algun individuo que encuentran indefenso, por robarle lo que tiene y vestirse de sus despojos. Lo mismo hacen con astucia y prontitud en alna casa retirada de Poblado, asaltandola por las paredes con mucho sigilo, ó introduciendose con silencio sin ser vistos. siendo la primera diligencia el asesinato de los que duermen; y estando asegurados en esta parte roban lo que encuentran; pero si perciben disposicion para resistirles, se retiran con el mismo silencio que emprehendieron, y buelven á emboscarse hasta hallar mejor ocasion. Se observa en los de la parte del Norte, que quando se calientan con la bebida, y que se quiere incorporarlos con la Tropa, como se practicaba en las guerras que ha habido entre Franceses é Ingleses; son arrestados, pero no subsisten mas que interin que pasa el fervor de los vapores del licor, y que se vén bien sostenidos; pero faltando una de estas dos circunstancias, se separan para bolver á su modo de emboscadas. A esto alude la frase que usan los Indios civilizados del Perú, que hablan algunas palabras mal pronunciadas en Español: quando se alborotan empiezan por beber bastante Aguardiente, y á esto llaman animó, pronunciado largo, que es lo mismo que decir, tomar valor. Con ellos no dexan tambien de experimentar alborotos repentinos, juntandose muchos, y á pedradas acometen con intrepidéz y gritería; pero con poca gente que se les opongan buelven la espalda, se ponen en fuga, huyendo sin tino por distintos lados, para disimular haber tenido parte en el alboroto.
Por su ninguna fé, por su facilidad en alborotarse, y por la complacencia con que concurren á todo lo que mira á hacer daño ha, sido una de las providencias que se han dado la mas prudente y sabia para el gobierno de las Indias Españolas no consentirles Armas á los que están reducidos y subordinados, ni darles conocimiento de su manejo, tenerlos sujetos, y precisarlos á que trabajen en las cosas que se les ocupa, como son las Mitas de Minas y de Haciendas de labor; porque de no observarse asi no habría seguridad de mantenerlos en obediencia, como la manifiestan los varios levantamientos, ó alborotos, que con muy ligeros motivos suceden en las Provincias, los quales si llegáran á tomar cuerpo, serían temibles. Las Naciones Francesa, é Inglesa se han manejado en las partes del Norte de distinto modo. Les introdugeron Armas de fuego, y les enseñaron á usarlas, con el fin de que hiciesen mas crecidas cacerías para que fuese mas considerable el comercio de las Pieles, y con la maxima tambien de aumentar sus Tropas quando las necesitasen, para emplearlas reciprocamente la una contra la otra; pero de aqui ha resultado haberlos armado y dispuesto contra sí, pues siempre que no les conceden quanto piden, buelven las Armas contra los mismos que se las han franqueado. Cometen correrías. y violencias en sus establecimientos: les precisan á solicitar su amistad por medio de regalos y gratificaciones, sin poder contar con su amistad; porque en la ocasion son de quien mas les dá de pronto, olvidando contribuciones y beneficios pasados, y por esto es una de las principales maximas de aquellas partes tenerlos gratos, no darles ni aun remotos, motivos de quexa, y quando la forman procurar con dones aplacarlos, aunque sean mal fundadas.
Esta gente tiene la propiedad de dormir poco y de pasar lo mas de la noche en vela: sus funciones de alegria y regocijo, que son inseparables de la embriaguéz, duran tanto de dia como de noche: quando se sienten cansados indistintamente se tienden y duermen, y á la hora que despiertan buelven á continuar, sucediendoles lo mismo en qualquier tiempo, y asi cuando todo el Mundo está entregado al descanso: ellos andan vagueando de un lado al otro, sin objeto determinado, ni serles impedimento el tener que trabajar despues en los destinos que les ha impuesto la sujecion. Los que subsisten en su libertad en las partes de Chile, Pampas de Buenos Ayres, y en los demás Países de Montaña, y los de todo el Norte desde la Florida en adelante, tienen esta misma costumbre, no obstante la precision de buscar el alimento en la Caza, ó en la Pesca.
Por lo que queda explicado se reconocerá ser la vida de estas gentes semejante á la que hacen los brutos, sin horas determinadas para las distribuciones, y que tambien les parecen en ser de poco sueño, manteniendose en vela la mayor parte de las Naciones: lo mismo se advierte en el modo de descansar, ó de mantenerse quando no se hallan ocupados: los de los Países muy cálidos se tienden en las Jamacas que ellos mismos fabrícan, pero los demás lo hacen en el suelo unos entre otros, sin distincion de sexos, ni de estados; de donde puede inferirse las consecuencias que sobrevendrán, propias de una vida brutal.
A la rusticidad y barbarie, de que respectivamente se hallan poseídos, se sigue la cortedad, ó falta de nociones; yá se ha dicho no contar los dias, ni distinguir semanas. La Luna quando la vén les indíca el termino de un tiempo, sin embarazarse en los dias que contiene: los frios en el Invierno, y los calores en el Verano, ó la alteracion de hielos y de nieves les determinan el periodo de un año, pero sin ocupar la memoria en retener el numero de Lunaciones que contiene, mucho menos las otras medidas mas pequeñas del tiempo: quasi no tienen idéa de lo que es año, y examinando á algunos, que manifiestan mucha vejéz de los mas civilizados del Perú, sobre la edad que tendrán, nunca se puede sacar de ellos mas noticia que la de los Governadores, ó Caciques que han conocido, y aun asi son imperfectas las que dán; sucediendo tambien, que conservan la de los mas antiguos, y no se acuerdan de otras que ha habido posteriores, porque tal vez son los acaecimientos particulares los que se los hacen tener presentes. Lo mismo sucede con los que se mantienen en su primitiva libertad, sin percibirse que pongan cuidado en mantener especies de lo pasado, ni en ampliar las idéas á lo succesivo: unicamente se ocupa su imaginacion en lo presente, y de ello en lo que tienen mas inmediato. No sería esto notable sino se advirtiese ser igual entre los que reciben documento de cultura, y los que carecen de ella, pues los reducidos del Perú, que de continuo se están rozando con Españoles, que tienen Curas que quasi diariamente les doctrinan y les instruyen, que tratan con las gentes de todas clases sociablemente, son en este particular tan indiferentes y torpes como los que siempre han vivido en la primitiva barbarie entre las fieras, haciendose mas notable á vista de los Negros de Africa, que llaman allí Bozales, porque estos con menos instruccion, y quasi sin documentos, despues de haber estado allá algunos años, adquieren el conocimiento de numerar los dias, los años, y otras luces muy distintas que los Indios; de donde procede, que aun siendo Esclavos se tienen en mas que ellos, y les miran con desprecio como incapaces, y sin discernimiento de racionalidad.
Los del Perú, en tiempo de los Incas sus Señores Naturales, conservaban memoria de los hechos notables, y tenían cierto modo de Policía, que refieren sus Historias. Esta cultura la debian principalmente al cuidado de aquellos Soberanos y al régimen que entablaron con ellos, precisandolos á vivir con reglas de racionalidad, dando lugar á discurrirse haber sido aquellos Legisladores de alguna raza mas culta y civilizada que la de los demás Indios comunes, de la qual no se percibe conservarse algunos.
Son por lo general de larga vida, aunque dificil de averiguar el número de sus años, por la razon que vá enunciada; pero hay dos señales, que manifiestan quando son de edad muy abanzada; la una las canas, y la otra las barbas: aquellas no empiezan á parecer hasta que están en 70 años, ó cerca de ellos: estas otras hasta que pasan de 60, y siempre son pocas; y asi quando se vén del todo encanecidos y que las pocas barbas lo están igualmente, se juzga que pasan de un siglo. Preguntandole á uno, cuyas señales indicaban ser de mucha vejéz, su edad, respondió, que tendría mas de 20 años; y examinandolo por otros medios, decia que su Machú le hablaba quando era niño de las cosas de los Incas, á cuyos Principes habia alcanzado; segun esta relacion, era preciso que entre los dos hubiesen compuesto 232 años á lo menos: el Machú venía á ser el Abuelo; y éste de quien se trata, en el año de 64 aparentaba mas de 120 años; porque fuera de tener blanca toda la cabeza y barba, estaba muy agoviado del cuerpo, pero sin indicios de impedimento, ó achaque que le causase la edad. Esta larga vida y la sanidad con que la mantienen, es consecuente á la falta de asuntos que ocupan sus imaginaciones; á la vida puramente animal que hacen; y á no tener que desear, ni que temer en sus interiores; á la organizacion menos delicada y mas tosca, ó vasta que las otras gentes, pues sino se aniquilasen tanto con las guerras que subsisten entre sí los Gentiles, que los Franceses llaman Salbajes, originadas unicamente de la venganza, ni fuesen tan extremosos en el desorden de la embriaguéz, con las bebidas fuertes, sería una raza de gente, que disfrutaría las conviencias de la libertad y de la independiencia con perfeccion, y estaría menos expuesta á perecer temprano.
Es costumbre de ciertas Naciones de Indios del Perú abrirse las orejas todo al rededor por el pliegue mas exterior, para hacerlas mayores, teniendo esto por galanura, lo qual se conserva ácia las partes del Marañon, en las que por alusion los llaman Orejones: otras acostumbran hacerse agugeros en las ternillas de las narices, en los labios, y en la barba, para poner en ellas unas varitas delgadas, como de una quarta de largo, al modo de las puas del Puerco-Espin. Esto mismo practícan las Naciones generalmente del Norte, y asi están conformes en ello unos y otros, no dexando duda de haberse conservado en ellos estos usos desde los primeros Pobladores de aquel Mundo, y que su antiguedad viene de los mas remotos tiempos. Lo notable en este particular es, que guardando tanta uniformidad las Naciones que habítan aquel Nuevo Mundo, á tan grandes distancias las unas de las otras, no se encuentra igual semejanza con los Pueblos de las otras partes del Mundo antiguo, cuya circunstancia induce á concluir, que desde los primeros hombres que se repartieron por aquellas tierras se han conservado los usos y costumbres sin variacion, y que las que tienen son coetaneas á su poblacion.
Entre los Indios de las partes Septentrionales se nota introducida la costumbre de tomar otra muger, quando la que tienen envejece, sin separar á ésta de la casa, la que queda haciendo cuerpo con la familia, y sirve para cuidar de los pequeños sembrados, moler el Maíz, y preparar á su moda la comida y la bebida, de suerte, que viene á ser como la Criada que sirve á los demás: la joven acompaña al marido á la Caza y á la Pesca, y es la que carga las piezas que mata: cada una cuida de los hijos que la pertenecen, hasta que crecen y se separan de los padres. Quando salen á cazar quedan sus Pueblos, ó Rancherías al cuidado de las mugeres reformadas como por modo de descanso, no contemplandolas bastantemente robustas para resistir las fatigas que son anexas á el exercicio.
Los Indios civilizados del Perú no tienen proporcion para hacer otro tanto, porque no se les permite, y se les reprehende con castigo qualquier desorden que toque en esto; pero hacen un equivalente en cambiarse las mugeres, y en tomar alguna otra soltera, dexando á la propia, sin que en ello tengan rubor ni cautela, siendo uno de los cuidados que tienen los Curas, los Corregidores, y aun los propios Amos á quien sirven, aunque con poco fruto, por no ser ellos pundonorosos, ni hacerles la mayor impresion las amonestaciones, ni consejos que se les dán. De esto se puede inferir, que si tuviesen la libertad que los otros, harian lo mismo que ellos. Las Indias reformadas no manifiestan sentimiento, conformandose sin repugnancia con lo que miran admitido por costumbre, que en ellos se reputa por Ley.
Por lo tocante á el modo y disposicion de sus alojamientos, se nota haber concurrido la necesidad, ayudada de la naturaleza, á darles reglas de edificar con sencilléz para resguardo de los temporales en las horas y tiempos que lo requieren; y asi se vé, que las Naciones, sin embargo de su barbárie y falta de civilidad, se hallan juntas, y tienen Poblaciones á su moda, donde viven y hacen la principal residencia. Las casas de los Indios son en figura redonda, y hasta la altura de un hombre, ó poco menos; sube la pared derecha, despues cierran con la tecumbre en forma piramidal, y al rededor ponen por lo interior un tablado, que les sirve para tenderse sobre algunas pieles de los animales que cazan: en el centro hacen el fogaril, y la pieza no tiene mas abertura que la puerta la qual es bien estrecha, y del alto preciso para entrar: el humo sale por ella, y por entre las ramazones y hojas que hacen la tecumbre: el material es en unas barro y piedra, en otras madera, cerradas las junturas con el barro en donde no hay de aquella.
Por la parte de adentro en la pared hacen unos nichos quadrilongos de un pie, ó media vara de alto, y una quarta de ancho, al modo de los que se vén en los Palacios de los Incas en el Perú, que les sirven para poner las pocas cosas de que hacen uso. Cada familia tiene su casa, ó choza dispuesta en la misma figura, siendo unas mas grandes que otras.
En cada Poblacion hay tambien una Casa comun con tablados al rededor; esta es mucho mas grande que las particulares, en figura quadrada, ó quadrilonga, y sirve para juntarse, y hacer sus Concejos, en que tratan sobre el tiempo en que han de salir á hacer caza, ó pesca; los que han de ir en cada quadrilla; los parages adonde se han de distribuir; el tiempo que han de estár fuera para bolverse á juntar, y tambien el modo de hacer las correrías contra los Estrangeros establecidos, y lo que han de practicar en ellas, que todos son asuntos interesantes. En esta se juntan para beber, y para celebrar sus festividades con danzas: sobre ella tienen el granero donde recogen el Maiz y las Calabazas que les ha dado la cosecha. Estos Pueblos no guardan formalidad de calles, ni de plaza, estando las casas sin orden, y de ordinario las hacen en las orillas de los rios. Aun todavia conservan los Indios civilizados del Perú el mismo modo de casas, ó chozas, y el tener en cada Pueblo una comun para hacer sus juntas, y tratar de sus negocios particulares, con la diferiencia de los no reducidos; que los que lo están deben ceñirse á las Cofradías, y Mayordomías, cuya invencion, quando es moderada, y no con el exceso que suele introducir el abuso, es muy buena para tenerlos sujetos y en obediencia, por ministrarles asuntos sobre que tratar, muy distante de los que les inspira la propension con que se inclinan á lo malo.
Los jueces y Curas no obstante zelan mucho sobre estas juntas, evitando que traten en ellas cosas de alborotos, ú otras que puedan tener malas consecuencias, y para ello tienen algunos de confianza que les dán noticia de lo qut pasa; y quando se sospecha que se apartan de lo que les está permitido, ván allá, y los separan, aplicando algun moderado castigo á los autores que inspiran en las otras malas idéas, siendo suficiente esta diligencia para desvanecer lo que premeditaban; pero quando se sospecha asunto de mayor gravedad, se procura contener con providencias y castigos de mas formalidad.
No es posible apartar esta Nacion, despues de tantos años de reducidos, de sus antiguos usos y costumbres, y si se intentase resultarian mayores inconvenientes, pues de prohibirles en una parte pública las juntas, irían á tenerlas de noche á los parages retirados donde no fuese averiguable lo que discurrian en ellas.
Yá queda dicho y comprobado, que el trabajo que hacen los Indios en las Minas del Perú no tiene cosa de perjudicial á su subsistencia; y el señalar Mitas para ellas, y que verdaderamente vayan con poca voluntad, es por repugnancia natural que tienen á todo genero de trabajo, pues si se dexase á su arbitrio nunca hicieran mas que los pequeños sembrados, al modo de los que practícan los que subsisten sin sujecion.
Las Mitas, ó servicios de las Haciendas, y guardería de Ganados tampoco los disminuye quando en el trato hay regularidad. La de los Obrages sería lo mismo si en estos hubiese menos rigor, y mas consideracion para el régimen de las taréas, y el jornal que se les hubiese de pagar, proporcionado á que pudiesen subsistir; pero mirando los dueños á su propia utilidad, y no al bien de los Obreros, los tratan con poca humanidad, y de ello resulta la disminucion de los que entran: el remedio sería absolutamente quitarselas del todo, y que sus dueños enpleasen gente libre de la mucha que abunda sin oficio, ni ocupacion, Mestizos, y de otras castas, prohibiendose el perpetuo encierro para los que no estuviesen por orden de las Justicias, y juntamente que en ellos no se pudiese castigar corporalmente como se hace al arbitrio de los que los tienen á su cuidado, sino que en todo se gobernasen al modo que lo están las manufacturas en Europa. Ciertos castigos moderados son precisos en los Indios, porque sin ellos son irreducibles al cumplimiento de lo que se les dedica, predominando en ellos la propension á la ociosidad, y al abandono; pero esto no se debiera permitir que se practicase por los Amos á quienes sirven, que se exceden, y los maltratan en lugar de corregirlos, sino por la Justicia; en cuyo modo serían moderados, y en ellos harian mas impresion, sin quedarles el resentimiento de que sea la fuerza, y no la Justicia quien los castigue. De este modo hay suficiente experiencia, que enseña no ser necesaria como pretende la vulgaridad, y la facultad despótica, para que cada uno sea árbitro de castigar sin limitacion á los que le sirven, siendo los instrumentos por donde aumentan sus riquezas. La total desidia y el abandono propio de su caracter obliga siempre á estár en continua batalla con ellos para que trabajen aun en aquellas cosas que son de propio provecho y beneficio suyo, como es en los sembrados comunes, y en las otras ocupaciones que les han de sufragar para vestirse: en ellos no obra la razon, ni se reconoce que las persuasiones muevan sus voluntades: uno y otro le desprecia la inclinacion al ócio, y por esto se hace preciso que se les apremie con el castigo, y que se les dén destinos á las Mitas, donde por necesidad vivan ocupados; pero aun en este modo la obra que hacen en el discurso de un dia, apenas corresponderá á la que un hombre regular acabará en la mitad del tiempo á lo sumo: esto nace, no de faltarles fuerzas, sino de aquella natural propension que los hace tardíos en las operaciones, y lentos en lo que es trabajo. La caza y la pesca son los unicos exercicios entre los que viven en su primitivo estado; y esto es, lo uno porque la necesidad les obliga á tomar este empleo para mantenerse; y lo otro, que son exercicios donde el discurso, ni la precision trabaja mas de lo que apetece el gusto, y que no lo hacen de continuo, pues guardan las carnes para algunos dias, y en tanto que duran no se molestan, pasandolos en inaccion, y entregados á la ociosidad.
Los conquistados que viven en obediencia hacen un sembrado comun, para lo qual se juntan todos los de la Parroquia, hombres, mugeres, y muchachos, á lo que llaman tambien Chaco; y la obra que entre seis, ú ocho hombres pudieran descansadamente acabar en el dia, la hacen ellos entre 60,ó 70 de todas edades y sexos: llevan porcion de bebida, los tamborillos, y flautas, y al son de estos instrumentos trabajan, beben, comen, y descansan á ratos, reduciendose á un dia, ó dos de diversion. Otro tanto practican quando recogen la cosecha, en cuyo modo la mayor parte de su producto queda consumida en estos dias; y si les faltasen tales atractivos de bebida y bayle, no concurririan.
Las personas que no tienen experiencia propia del caracter, propensiones, genios, y inclinacion de los Indios, se persuaden á que el obligarles á que trabajen, el destinarlos á las Minas, y darles otras ocupaciones tiene visos de tiranía; y no es asi, porque cada Nacion y raza de gentes tiene sus leyes propias para gobernarse, dispuestas con conocimiento, que miran al fin de mantenerse baxo de un buen orden, como lo pide el bien comun de la sociedad: las de los Indios es preciso que sean muy diversas de todas las otras, asi como sus inclinaciones y propiedades lo son. El inmoderado uso del Aguardiente destruye mas Indios en un año, que las Minas en 50, aun entrando en estas los extraordinarios accidentes de derrumbos que pueden sobrevenir. Los obrages los aniquilan por la inhumanidad con que se les trata, sin que hayan sido remedio las visitas que se practican de tiempo en tiempo, pues al cabo de tantos años no se reconoce enmienda. Estas dos cosas convendria que se reformasen por respecto á la humanidad, y á lo que debemos al proximo, y por conveniencia propia, para cuidar de la conservacion y aumento de una raza, que sin embargo de sus malas propiedades, vicios, y desidia, es por la que se mantienen aquellos vastos dominios.
Se cree esta raza de gentes mas advertida y habil que la Europea, siendo en ellos iguales los que pueblan las vastas campañas del Norte, con los del Perú civilizados, ó montaraces, pareciendoles que no hay gentes que puedan ser tan sabídas como ellos. Esta presuncion es hija de la malicia y pasion propia, y tambien de sus alcances; y quando sucede salirles al encuentro en alguno de los muchos engaños que premeditan, dicen que los Españoles, ó Viracochas quieren yá saber tanto como ellos. Los de la Luisiana, y todas aquellas partes están persuadidos á que los Européos no pueden igualarles en transcendencia, nacido de que su intento es siempre engañar sin que se perciba, y no ser engañados: asi se sienten mucho, y no perdonan el agravio quando se les falta á lo que se les promete; siendo asi que no conocen buena fé, ni legalidad, pues en lo mas urgente de las ocasiones faltan, disculpandose despues con pretextos que forjan al intento. Son solicitados para la paz, sin solicitarla ellos, y esto por libertarse de sus correrías: son temibles por la libertad, y astucias de que se sirven para sorprehender: son despóticos, no reconociendo subordinacion á otro: son obsequiados con regalos, y ellos no los hacen, con el fin de que no cometan robos y asesinatos; y de aqui forman ellos el concepto de ser mas hábiles, sábios, y astutos que los que los solicitan, los temen, y los obsequian. La mentira y el engaño son tan propios en ellos como la embriaguéz, y no se sonrojan quando se les descubre, buscando salida á los cargos, aunque no vengan al asunto. Sobre tan errados principios y debiles fundamentos se sostiene la creencia que aquellos Indios forman de sus ventajas y superioridad.
Quando tienen Parlamentos, los que viven en su libertad, con las Naciones Europeas, hacen unos discursos, á su parecer, pomposos, pero sin coordinacion, ni método, hablando por figuras y comparaciones, que por lo regular tienen el fundamento en el Sol, por su luz, por su calor, y por la carrera que hace, y esto lo acompañan con acciones y señas demonstrativas: son largos en los discursos, repitiendo muchas veces la misma cosa, y durarian el dia entero sin añadir nada á lo que dixeron al principio, si no se les procurase cortar: piensan mucho lo que han de decir, y al cabo no producen mas que aquello que les parece propio á persuadir para que se les dé lo que desean. En este modo de perorar con presuncion, fundan tambien su ciencia, y la habilidad con que sobresalen á las otras personas Europeas con quienes tratan, persuadiendose á que los inducen á franquearles lo que desean con su grande eloquencia. Los Indios reducidos son lo mismo en sus discursos, largos, cansados, é importunos hasta el extremo, no teniendo termino en ellos, de suerte que no se diferiencian; y si el lenguage no fuese distinto, podria creerse que un Indio del Perú hablaba en el Norte, ó al contrario.