Entre los asuntos que principalmente llaman la curiosidad de los hombres, es uno el conocimiento de las gentes de varias regiones; el de sus costumbres, usos, y propensiones, nacido de que teniendo todas un mismo origen, es tan extraordinaria la variedad que se reconoce entre unas y otras, que parece á primera vista dificil convinar la evidencia de aquel principio con la diversidad de propiedades que en muchas se advierte. Esta suele ser en algunas tan sensible, que en todo se notan diferir. Asi sucede en el color, en las facciones, en la contextura, y mucho mas en las costumbres, en el genero de vida, y en los usos. Unas de las que mas se apartan entre sí, son las que se diversifican por los tres colores, de Blancos, Negros, y Roxos: cada una de estas se divide y subdivide despues en tanto número de otras, quantas son las Regiones, los Estados, y las Provincias. De lo blanco á lo negro hay toda la distancia que permite la oposicion de los dos colores mas opuestos, como comparar lo claro del dia con las tinieblas de la noche: el colorado es un medio entre los dos, distando tanto del uno como del otro: este es el de los Indios; y aunque ellos no paran la consideracion en ello, los de la parte del Norte se dominan Hombres colorados para distinguirse de las otras dos especies. No ha faltado quien intente dár solucion á la variedad de colores en el linage humano; pero muy distante de conseguirlo, ha sido imaginario quanto se ha explicado sobre ello, hallandose falsificado el sistéma con las mismas razones en que se ha fundado; y además de la debilidad que en él se advierte, queriendo atribuirla á lo cálido y frio de los climas, nunca se dá cumplida satisfaccion á la diversidad de contexturas, y dispariedad de las facciones, en lo que hay tanta disonancia como la que se percibe en los coloridos.
Los Indios son de un color que tira á roxo, y á fuerza de tostarse con el Sol y con el viento, toman otro que obscurece; pero es necesario advertir, que lo frio de los temperamentos, ni lo caluroso, no induce en esto variacion sensible; y asi los Indios de la parte alta se equivocan con los de la baxa del Perú, y entre estos los del País que llaman Valles, con los de otros mas calurosos; sucediendo lo mismo á los de la parte Meridional desde los 40 grados ácia el Súr, y los de la Septentrional desde los 4o grados, y de allí para el Norte, los quales no se distinguen en el color de los que habitan ácia la Equinocial; de modo, que mezclados unos con otros no es facil discernir qual sea de una parte, y qual de la otra; porque recayendo sobre el color propio, el efecto que causa el Sol, el ayre, y el frio, vienen á quedar todos de un roxo obscuro, que es el general entre ellos, como se asentó. En la raza de Indios se distinguen menos las diferiencias que en las otras: como por exemplo, entre los Negros hay unos belfos de nariz aplanada, y ojos cargados de carne, que comunmente se llaman Getudos, y en lugar de cabellos tienen lana. Otros, cuyo color es tan negro como el de aquellos, y las facciones son semejantes á los Blancos, particularmente en boca, nariz, y ojos, y el cabello es lácio, aunque grueso; hay algunos colorados, y otros de color claro, tirando al de los Mulatos. En los Indios se percibe poco la diferiencia del color, y aunque en las facciones varían bastante, las que son propias de la raza son sensibles en todo; como es, la frente muy pequeña y poblada de cabello hasta las extremidades, ó la medianía de las cejas, los ojos pequeños, la nariz delgada, pequeña y encorbada ácia el labio superior, el todo de la cara ancha, las orejas grandes, el cabello renegrido, lácio y grueso, las piernas bien hechas, los pies pequeños, y los cuerpos fornidos y dobles, el ser lampiños, pues solo quando llegan á viejos tienen alguna barba, pero nunca en las mexillas; y aunque tengan alguna discrepancia en esta contextura, conservan siempre el ayre de la raza, y no se equivocan con los Mulatos, que son los que les acercan algo en el color.
Visto un Indio de qualquier Region, se puede decir que se han visto todos en quapto al color y contextura; pero en quanto á corpulencia no es asi, variando segun los parages. Los de la tierra alta del Perú son de mediana estatura: Los de la baxa la tienen algo mayor, aunque la diferiencia es poca. No asi los de las partes Meridionales desde los 36 grados para el Súr, ni los de los Cayos en la parte de la Florida, ni los de la parte Septentrional desde los 30 grados para el Norte, en quanto hay conocido por el Misisipi, el Canadá, y ácia la parte de la Nueva España, que son de estatura alta, bien hechos y fornidos, cuya diferiencia no puede atribuirse ni al frio, ni al calor, mediante que en el Perú hay de uno y de otro, en tanto grado, como en los Países de mucha latitud, ó en los que no la tienen. Poco menos que con el color sucede por lo tocante á usos y costumbres, al caracter, genio, inclinaciones, y propiedades, reparandose en algunas cosas tanta igualdad como si los territorios mas distantes fuesen uno mismo.
Todas las Naciones de Indios han gustado mucho de pintarse los cuerpos de colorado, buscando para ello las tierras que dán este color; y la Mina de Guacavelica no tenia otro uso entre los del Perú, que servirse del Cinabrio para este fin: los de la Luisiana, del Canadá; y los mas remotos ácia el Norte, propenden á pintarse con extremo, y no hay mejor mercancía para ellos que el Bermellón. Parecerá particular, que siendo de naturaleza colorados usen tanto de este color; pero en esto no hacen mas que lo que se practica entre las Naciones mas cultas de Europa, que siendo blancas usan varios ingredientes para hacer sobresalir mas la blancura. Los Indios civilizados del Perú no lo acostumbran yá, pero lo usaban antes de la Conquista; y entre las Naciones que subsisten en su libertad no dexan de practicarlo. En las de la parte del Norte es general, y para ello se sirven, además del color roxo, que es el principal, de blanco, negro, azul, y aun verde.
La obra de pintarse en los Indios de la Luisiana, y en los que pueblan aquellos dilatados Países ácia el Norte, viene á ser como en las Naciones cultas el vestirse y ponerse decentes para parecer. Llamanle ellos Mactachér, y es en lo que emplean sus talentos, practicandolo con la mayor prolixidad y delicadeza; en lo que se dexa conocer su paciencia, siendo la unica cosa que hacen sin pereza, y para que están siempre prontos. Necesitan 5,ó 6 horas, que es una mañana entera, para esta operacion; y la Dama mas delicada y prolixa no hace tanto uso del Espejo, para tocarse, como ellos: ván aplicando los colores con tal arte, que se requiere tener destreza para hacerlo: por la raíz de las Pestañas, sobre los dos Parpados, ponen dos lineas de color del grosor de un hilo: lo mismo executan en los Labios, en las aberturas de las Narices, y sobre las Cejas: en las Orejas tambien ponen, haciendo las mismas bueltas que ellas tienen. El resto de la cara lo distribuyen en varias figuras, siendo el rojo el que sobresale, y los otros sirven para realzarlo. Tambien parte del Pescuezo éntra en esta galanura, y de ordinario sobre las Mejillas ponen chapas bastante espesas de Bermellón. Para inventar las figuras que han de hacer, y tirar las lineas con sutileza y perfeccion necesitan del tiempo que se ha dícho; y como no siempre corresponden á la idéa que se forman, sucede el borrarlas despues que están hechas para sobstituír otras que les quadren mejor á su modo de juzgar. Es tal la presuncion y el deleyte que tienen en esto, que despues de estár Mactaches no sueltan de la mano el Espejo, ni cesan de mirarse en él, recreandose con su propia figura: el resto del cuerpo queda á lo natural, y lo mismo la cabeza, sin ropa que les cubra la carne; siendo lo comun andar en cueros, y solo con lo que llaman Tapa-Rabo.
Los Indios guerreros, que son como los Capitanes de valor y credito, se distinguen de los otros en traer pintado el cuerpo en estampado, introduciendo los colores por el pellejo que llaman Piqueteado, por hacerse á fuerza de piquetes, y á proporcion de las prohezas se extiende este modo de pintura; los unos no traen mas que los brazos, otros aumentan las piernas; en otros se estiende á los muslos, y en otros desde la cintura arriba, que son los principales en la guerra: de este modo, á medida que las acciones y la reputacion ván creciendo, lo vá tambien el estampado.
Estos guerreros usan tambien de Plumages, que ponen en la cabeza en forma de Garzota, en los brazos y en las piernas, mas arriba de los tobillos, al modo de Brazaletes, siendo asimismo distintivo de las Armas y señal de valor; asi los que no son guerreros no los traen.
La propension al ocio y á la desidia es la misma en los de la Luisiana y el Canadá, que en los del Perú y partes Meridionales de la America, civilizados, ó gentiles; y los unicos exercicios en que se ocupan los que subsisten en su libertad, es la caza y la pesca, lo qual sucede asimismo á las Naciones que están vecinas al Paraguay en las Pampas de Buenos Ayres: las mugeres son las que tienen el cuidado de hacer unos cortos sembrados de Maíz, y de algunas Calabazas, las que lo muelen para prepararlo en el modo que la usan, y las que disponen las bebidas que acostumbran, cuidando al mismo tiempo de los hijos, porque en esto no se embarazan los padres. Las Indias reducidas de toda la America Meridional usan lo que llaman el Urcu, que significa el cerro, y estirarse el cabello desde la mitad de la cabeza, sobre la frente, y cortarlo todo al rededor, desde las orejas, por encima de los ojos, tapando con él la frente y cejas. Esto mismo practícan las del Norte; unas y otras atan el resto del pelo atrás, haciendo coleta, y son tan iguales en ello, como si se hubiesen modelado las unas por las otras. Esta uniformidad hace vér venirles la moda desde la primera raza en que empezaron á esparcirse por aquella inmensidad de Países.
No sucede lo mismo con los Indios en este particular; los del Perú en la parte alta traen el cabello largo y tendido, sin cogerlo, siendo esto un genero de galanura; los de la baxa muchos lo cortan, haciendolo asi por causa de los calores, é imitando á los Blancos; los de la Luisiana se lo arancan de raíz desde media mollera adelante, para hacer la frente grande, habiendosela dado muy pequeña la naturaleza, y el resto de él lo cortan corto: esto lo hacen para que en la guerra no tengan los contrarios de donde asîrlos, ni facilidad para arrancarles las cabelleras, quando caen en su poder, porque es uso entre ellos llevar los vencedores por triunfo las cabelleras de los vencidos. El modo de sacarlas es cruel: los asen por los cabellos quando son Européos, que los acostumbran largos, y cortandoles el pellejo de la frente al rededor, meten los dedos por entre él y el hueso, y arrancan de quajo todo el pellejo de la cabeza, y el cabello que está con él: sin embargo de ser tan inhumana y dolorosa esta operacion, viven algunos que han pasado por ella: quando no tienen cabello los vencidos es mas dificil la tal obra, faltando de donde asirlos para tenerlos sujetos.
Generalmente es inhumana esta Nacion, y se observa lo mismo en los del Perú, civilizados, ó libres, que con los de la Luisiana, diferienciandose, en que la circunstancia de estár civilizados los unos, y sujetos á leyes y govierno, no pueden practicar su inclinacion en los racionales; pero con los animales se les vén hacer cosas, que no dexan duda en ella. Su gusto en las fiestas de Toros es llamarlos con 6, ú 8 lanzones, guarnecidos de rejones anchos, y clavarselos á la envestida á un tiempo, cada uno por donde puede, bastando esto para que sin mas diligencia cayga el animal en tierra: inmediatamente acuden á cortarle el hocico, rabo, y varios pedazos de carne de los muslos, y los comen antes que acabe de morir; para qualquier cosa que sea de crueldad se les encuentra dispuestos, reconociendose en la alegria que muestran tener complacencia de ello. De esto se puede colegir, que si viviesen en toda su libertad como los de la Luisiana, Florida, y los de las partes mas Meridionales, harían con los racionales lo mismo. Lo mas notable en estos casos es executar las crueldades á sangre fria, sin manifestar cólera, ni tener en que fundarla, al modo que hicieran qualquier otra obra que no participase de inhumanidad.
La particularidad de ser lampiños y no tener bello en parte alguna del cuerpo es general en toda la raza, desde las partes Septentrionales á las Meridionales, y en esto se distinguen de las demás gentes.
Tienen el pellejo grueso, la carnadura recia, y menos sensible que los de las otras partes del Mundo, y entre varios exemplares que se pudieran referir y lo confirman, será bueno el de la Operacion de la Piedra: ha sucedido en ésta tardarse 27 minutos en extraherla á un Indio, sin dexar de manipular en él, quando lo regular es de 3, á 5; porque estaba aderente, y al tiempo de quererla tirar se escapaba de la tenaza: fueron muchas las veces que el Operario la introduxo y salía sin ella, en cuyo tiempo no se le notaron los grandes estremecimientos y sensibilidad que regularmente causa el dolor, ni mas que un quejido lento que de tiempo en tiempo daba, al modo que quando se siente alguna leve incomodidad. Por ultimo salió la piedra al cabo de repetidas diligencias, y á los dos dias clamaba el paciente, porque le diesen de comer, dexando la cama antes de los 8 dias sin dolerle nada, aunque la abertura no estaba del todo cerrada. Otro tanto les sucede en fracturas de hueso, en heridas, y los demás accidentes, notanse, que con facilidad curan, y que no demuestran tanto dolor como las otras gentes. Reconocidos los craneos que se sacan de las sepulturas antiguas, se vé tener mas grosor que lo regular, siendo de 6, á 7 lineas; lo mismo se repara en el pellejo, manifestandolo asi las operaciones de Cirugía y los Esqueletos que se sacan de los Sepulcros. De esto se infiere ser en ellos la organizacion mas tosca y de mayor resistencia; por lo qual es menos sensible. Lo acredita tambien la resistencia con que sobrellevan las miserias y las intemperies. Los de la parte alta del Perú, que se exercitan en ser Ganaderos, habítan en las Punas mas rígidas donde el frio y la nieve son quasi continuos; y siendo muy poca la ropa que usan, se acomodan á tales destemples, sin molestia, ni experimentar los efectos que causan en las personas de contextura mas delicada. Mucho puede contribuír el habito, pero éste no les libertaría del todo, si la disposicion de los poros y el grosor del pellejo no ayudase. Los de la parte del Norte, semejantes á aquellos, resisten los grandes frios y hielos del Invierno, sin dexar de ir á cazar, y no usan ropa con que abrigarse; porque aunque se ponen sobre las espaldas una Manta de lana, que no dañe al cuerpo, ó en su lugar alguna Piel de animal, mas parece que lo hacen por gala, que para resguardo; porque en lo fuerte de los calores la traen igualmente quando las otras gentes Blancas y Negras no pueden sufrir ni aun las cosas mas delgadas de Lino, ó Seda; y quando están cazando no la acostumbran para hallarse mas desembarazados, y llevar menos estorvos al penetrar por aquellos Bosques llenos de ramazones y de espinas; siendo de opinion, que estas resbalan sobre el pellejo, y sobre cosa de ropa hacen presa.
En todos tiempos andan con las cabezas desnudas, sin ponerse cosa alguna que los resguarde de la impresion de los rayos del Sol, ni del efecto de los hielos, y no se vé que padezcan de las incomodidades que causan, ni en la Luisiana de los violentos efectos del Sol en Verano, que matan prontamente á los de otras razas. La costumbre y el habito desde pequeño contribuyen sin duda en mucha parte, y estas tienen mayor vigor quando recaen en complexiones fuertes, que de suyo son poco sensibles. En la America Meridional se diferiencian los Indios en los trages modernos, no siendo general uno mismo. Los del Reyno de Quito conservan el que acostumbraban en tiempo de sus Reyes: en la parte de Valles y tierra alta del Perú visten en parte á la Española, y en lugar de Sombreros se sirven de Monteras de paño muy pesadas y dobles, sin que les molesten quando ván á los parages calientes, ni les hagan falta en los mas frios quando no las tienen: no usandolas todos con igual precision, andan desnudos de piernas y pies, y lo mas que suelen usar es Alpargatas de pellejo de Buey, que humedecidas despiden en olor muy malo: éstas no se las quitan de los pies para dormir, ni para secarlas, manteniendolas hasta que se rompen, y es una de las señales de su desaséo, y de no conocer fastidio á las cosas mas impuras.
Es general en esta gente la propension á la embriaguez, y para ello prefieren siempre los licores mas fuertes. Los del Perú usaban de la Chicha hasta de pocos años á esta parte, que por la utilidad de los dueños de haciendas en la parte baxa, donde se crian Viñas, y principalmente en los Valles de Ica, Pisco, y Hasca se ha introducido el Aguardiente, con el qual se aniquilan visiblemente. Igual inclinacion se nota en las muchas Naciones que pueblan la América Septentrional desde la Florida y el Misisipi, hasta los parages descubiertos mas al Norte, á quienes los Ingleses de la Nueva Inglaterra por una parte, y por otra los Franceses de la Luisiana, y los que habitaban en el Canadá los han habituado á esta bebida, siendo el medio de que se vayan exterminando, y asi se ha reconocido haberse disminuido sensiblemente cada Nacion.
La grande aficion que conservan al ocio y á la flogera les induce á ser extremosos en el uso de las bebidas que embriagan; siendo tal el desatino que tienen por ellas, que lo atropellan todo, arrastrando por quantos peligros pueden oponerseles, por saciar esta desenfrenada pasion. En la Luisiana se ha visto, no una sola vez, el Indio de mayor confianza, y al parecer de mejor razon, matar á su Amo alevosamente acompañandole á la caza, ó yendo de viage, solo con el fin de robarle una Limeta de Aguardiente que te habia notado, y esperar para hacer el golpe el instante en que estuviese dormido, beberse el Aguardiente y dexar la Limeta vacía á cortos pasos del cadáver. En la parte alta del Perú se vé con frecuencia amanecer muertos en las calles, de resulta de la embriaguez, quando perdido el sentido se quedan á dormir en ella, y el hielo los enfria; sin que estos exemplares lastimosos y repetidos les intimíden, ni las amonestaciones continuas que se les hacen les persuadan para contenerse, ó para valerse de alguna precaucion que les liberte del peligro. En Quito era costumbre no beber las Indias, y acompañar á los maridos para recogerlos quando no pudiesen, á fuerza de embriagados, con sus cuerpos. En el Perú beben las mugeres al igual de los maridos, se privan con ellos, y no pueden socorrerse uno á otro; pero lo que es mas particular en este exceso es, que las madres incitan á los hijos desde muy tiernos de el pecho, dandoles de lo mismo que ellas beben, y antes de dispertar á las luces del conocimiento los acostumbran á la embriaguéz.
Les sucede con este vicio lo que es regular en todos, que quando empiezan á beber no tiene termino el exceso, continuando hasta que enteramente caen, y quedan privados de sentido; y aunque se procure separarlos, fuera de lo mucho que lo resisten, buelven á él llamados del frenesí de la pasion. Son en esto, como en las otras costumbres, hermanos legitimos los de unas partes con los de las otras, sin que las distancias mas dilatadas de los Países causen diferiencia. En Guancavelica, con motivo de los muchos Indios que allí acuden para los trabajos de las Minas, en Potosí, y en los otros Minerales grandes, se toca mas que en otras partes la fuerza de este exceso: es el uso allí pagarles los Domingos lo que han trabajado en la semana á los que no son Mitayos, y á estos darles á cuenta la mitad, quedando el resto para satisfacerselo junto al tiempo de concluir la Mita. Este pagamento se concluye á las 4, ó 5 de la tarde por los Mineros, é importa en Guancavelica cosa de 10 pesos; los 4, á corta diferiencia, se beben de Aguardiente en el resto de la tarde y noche; originandose de aqui, que los Lunes hasta la noche es poco lo que se trabaja, á causa de no estár los Indios para ello, y asi no les queda dinero para el gasto de la semana, y pagan el Domingo siguiente lo poco que consumen de alimento en el discurso de ella. Ha habido Indio que se ha bebido en aquellas cortas horas el importe de 7 pesos, que vendrá á ser lo que cabe en doce, ó trece limetas, sin que de pronto le resulte mas daño que la embriaguéz, siendo bastante prueba de su resistencia. La Chicha les embriaga en fuerza de la gran cantidad; pero no les resultaban los daños que se vén con el Aguardiente, cuyo uso deberia estár tan seriamente prohibido como si fuese veneno, mirando á la conservacion de aquellas gentes, y que quanto mas se disminuya irán por precision en mayor descaecimiento en aquellos Reynos, siendo ellos los que se exercitan en toda suerte de trabajos recios de Minas, labranza de Tierras, Guardas de Ganados, y otros.
Si es perjudicial la embriaguéz con los Indios por la disminucion de la especie, y la falta que hace á la subsistencia de aquellos Reynos, no lo son menos por los desastres que acarrea de unos con otros, pues es ordinario dimanar alborotos, quimeras, y acabar en tragedias, que por no ser regular permitirles armas, no son de las mas lastimosas; pero no dexa de correr la sangre en las lastimaduras que se hacen con piedras, ó con palos, y alguna vez con cuchillos; de suerte, que el dia de Domingo, que debia ser solemnizado con la mayor reverencia y temor, se vén las Poblaciones llenas de gentes sin sentido, tinos con las caras ensangrentadas, otros con las cabezas rotas, otros lastimados en el cuerpo, y por este término con reliquias de la privacion, hasta que rendidos se tiran por las calles á templar con el sueño las furias de los vapores.
Las muertes que los Indios del Norte executan en Blancos, ó Negros, ó con los de otras Naciones de ellos mismos, aun estando en paz con ellas, no tienen otro origen que el de la embriaguéz, con la qual se enfurecen, y son muy ocasionados á hacer daño, no respetando, ni temiendo cosa alguna; y aun los mismos que les ministran la bebida, es preciso que se precaucionen contra sus frenesíes, siendo esto en algun modo el principio que tienen las guerras que se suscitan entre varias Naciones: pues siendo regla entre ellos satisfacer el agravio con igualdad en la pena, la cabeza del que mata es la que desvanece el sentimiento en la que se halla ofendida; y quando esto no se puede cumplir, ó hay resistencia en darla, pasa á ser la satisfaccion motivo de disension, debiendo tomar la venganza completa hasta la extension de la Nacion, si fuese posible, de donde fue el agresor. En el trato y comercio que estas Naciones admiten de los Europeos, es el principal renglon el Aguardiente, sin el qual no apetecerian las otras cosas por haberlos acostumbrado á ello; y á este respecto, los regalos que reciben han de comprehender parte de este licor, que es el que moviendoles los espiritus al partido de la alianza, y les incita tambien á la ira, y á cometer con ceguedad las mas inhumanas atrocidades; llegando el aprecio á tanto, que le llaman Leche de sus amigos, comparandolo con el primer nutrimento. Otro tanto sucede con las Naciones Bárbaras del Reyno de Chile, y con quantas mantienen trato con los Españoles en las partes Meridionales del Perú: resultando de su pasion desmesurada, no conocer amistad donde falta el regalo de la bebida; y siendo forzoso condescendreen ello, se procura minorar quanto es posible.