Incógnitas despejadas en el repertorio dramático de Luis Vélez de Guevara
Germán Vega García-Luengos
Universidad de Valladolid
Pocos segmentos de nuestra historia literaria han suscitado tanto interés en los estudiosos como el del teatro áureo. Son muchos los trabajos desplegados para aprehender su dilatada extensión, así como para escudriñar en su profundidad semántica. A pesar de lo cual, sigue siendo un campo abierto, susceptible de adiciones y correcciones, por obra, no sólo de las pesquisas sobre los materiales conocidos, sino también de los hallazgos de otros nuevos. Tal situación se debe, sin duda, a las propias características del fenómeno teatral barroco y a las circunstancias de su desarrollo: unas y otras generan, además de cifras desmesuradas, múltiples problemas de atribución, localización y fijación textual. Sin embargo, otra parte de la culpa habrá que traerla a nuestros días e imputársela a las carencias en el terreno bibliográfico, que hacen, por ejemplo, que aún mantengan un sorprendente protagonismo muchas de las páginas del Catálogo de La Barrera, con más de ciento treinta años de servicio. Los esfuerzos para paliar esta situación deficitaria se han acrecentado en los últimos años, tanto en lo que se refiere al volumen de materiales críticos controlados, como al refinamiento de los propios sistemas de control. Las excelentes bibliografías de M. G. Profeti sobre Pérez de Montalbán, Godínez y Cubillo, o la de K. y R. Reichenberger sobre Calderón, suponen luminosos preludios de una situación deseable1.
En lo que a Luis Vélez de Guevara concierne, está por hacerse ese trabajo que, con el rigor y la exhaustividad de los mencionados, ordene y franquee el acceso al mayor número posible de vestigios de aquel repertorio espectacular, cifrado en más de cuatrocientas piezas por algunos de sus contemporáneos, y situado por público y colegas en los puestos de cabeza del género cómico2. Su prestigio en el pasado parece haber conseguido salvar una larga fase de preterición y hoy son patentes las proclamas en favor del reconocimiento de su importancia en el cultivo de la Comedia, su principal ocupación en la república literaria, por encima de la eventualidad de su absorbente Diablo Cojuelo o de sus poemas de circunstancias3. Y sin embargo, hasta la fecha, nadie ha hecho tanto por el imprescindible sustento bibliográfico del teatro de Vélez de Guevara, en conjunto, como Emilio Cotarelo y Mori -menos entusiasta que otros de la valía artística del poeta4-. Sus indagaciones, dadas a conocer en 1917, siguen siendo las únicas disponibles para acceder a muchos rincones de su producción5. Sobre ellas se han asentado las ampliaciones y enmiendas del meritorio y provechoso trabajo de F. E. Spencer y R. Schevill, The Dramatic Works of Luis Vélez de Guevara. Their plots, sources and bibliography6, así como los análisis de las piezas particulares que se han editado, con mayor o menor rigor ecdótico7.
La luz de sus noticias -notablemente nutridas, pese a haberse gestado en una época carencial en el flujo y tratamiento de este tipo de información bibliográfica8- consigue alcanzar un total de ochenta y seis títulos de comedias. De dicho conjunto -sin entrar ahora en los problemas de atribución, identificación o geminación erróneas-, hay doce cuyo texto no consiguió leer E. Cotarelo. Dos tienen su origen conocido en el Índice de Medel9 -cráter candente de tanta información y confusión sobre el repertorio áureo-: Donde hay agravio hay venganza y Nuestra Señora de la Inclusa. Otros tres le vienen de su mención por La Barrera10: La Magdalena, Tal vez el amor conviene y También hay piedad sin celos. Los siete restantes se sienten menos etéreos, mucho más próximos, al tener constancia de su presencia en dos importantes colecciones particulares, cuya azarosa historia última los ha convertido en inaccesibles para el principal bibliógrafo de Luis Vélez de Guevara. Este es el caso de La cristianísima lis, comedia que poseía manuscrita la biblioteca del Duque de Osuna y que E. Cotarelo buscó sin resultado en la Biblioteca Nacional. Felizmente, el enigma ya está resuelto. Desde que C. Simón Palmer publicó su catálogo de Manuscritos del Siglo de Oro en la Biblioteca del Instituto del Teatro de Barcelona11, el estudioso ha podido conocer su presencia en una de las más importantes bibliotecas de teatro clásico español. Recientemente, C. Monagan ha llevado a cabo su recuperación definitiva con el estudio del manuscrito y la aproximación a su contenido, cuya culminación llegará con la edición que promete12.
Los seis títulos restantes revalidan las referencias antiguas con su mención entre las existencias de la biblioteca de Agustín Durán13, y constituyen, como conjunto, uno de los más llamativos agujeros negros del repertorio de E. Cotarelo14. Efectivamente, el destino desconocido de los riquísimos fondos teatrales del apasionado coleccionista, adquiridos en 1863 por la Biblioteca Nacional, incomoda una y otra vez los denodados esfuerzos bibliográficos que E. Cotarelo ha volcado sobre L. Vélez de Guevara y otros dramaturgos áureos. De la dimensión de dichos lotes el inventario publicado en la Memoria remitida al Excmo. Sr. Ministro de Fomento de 1865 puede dar fe15; de su importancia cualitativa, las veces que su extravío impide ir más allá del apunte del título en los repertorios del insigne erudito. Entre todas ellas, la palma le corresponde al que nos ocupa. Ningún otro como éste tiene en la susodicha lista la constancia de lo que su responsable consideraba ejemplares singulares de ediciones únicas, e imprescindibles, por tanto, para acceder al texto de diversas obras. Son los casos de Correr por amor fortuna (4, p. 279), Los encantos de Merlín (4, p. 285), La jornada de Argel (4, p. 290), El mejor rey en rehenes (4, p. 295) y La niña de Gómez Arias (4, p. 297)16. Naturalmente, el marchamo de exclusividad de algunas de estas sueltas duranianas ha desaparecido, merced al hallazgo de ejemplares de la misma edición o de otras diferentes, como más adelante apuntaremos. Sin embargo, el notable aumento de información bibliográfica, que de un tiempo a esta parte se ha producido, no ha conseguido despejar todas las incógnitas sembradas por el Inventario.
Pues bien, nada mejor para disiparlas que poner a la vista lo perdido. El objetivo de las presentes páginas es dar cuenta de la recuperación de la mayor parte de las añoradas sueltas que atribuye a Luis Vélez de Guevara la -hasta ahora descorazonadora- lista de 1865, y servir de un primer análisis de las mismas, a la luz de lo que hoy sabemos de su teatro17.
Por lo que he podido comprobar, la suerte de los fondos teatrales de Agustín Durán ha dependido de diversos factores, que van desde su misma materialidad -el trato ha sido diferente con los manuscritos, las partes impresas y las sueltas- a la consideración de los nombres de los autores y de los títulos de las piezas18. En lo que se refiere a las sueltas atribuidas a Vélez, éstas nunca salieron de la Biblioteca Nacional19, si bien la mayoría y entre ellas las más relevantes- ha estado fuera del control de sus ficheros desde su adquisición a mediados del siglo XIX. He conseguido localizar treinta y tres de las treinta y siete anotadas en el Inventario. En el fondo de Durán, dichas sueltas -excepto cuatro que se encontraban desperdigadas por otros puntos- componían los números XXIX, XXX y XXXI de una colección de cuarenta y cuatro volúmenes facticios, que, con posterioridad a su entrada en la Biblioteca Nacional, fueron desmembrados. La identificación de los impresos desglosados es posible, merced al sello estampado en su primera página con el siguiente texto: «Librería del Exmo. S. D. Ag. Durán. Adquirida por el Gobierno en 1863». Veintinueve han aparecido, en grupos o aisladas, dentro de una serie de cajas sin catalogar que contienen una apreciable cantidad de sueltas de distintas procedencias20. Otras cuatro he logrado localizarlas incorporadas a los depósitos normales de las Secciones de Raros y de Teatro, con sus fichas y sus signaturas topográficas correspondientes21. Siguen sin aparecer las cuatro restantes, cuyos títulos -¿mal menor?- corresponden a textos ya conocidos22. No estaban en las susodichas cajas y ha sido infructuosa su búsqueda en los fondos normalizados23.
Entre los ejemplares localizados, hay ocho cuyo interés es secundario, al corresponder a impresiones ya reseñadas en los repertorios de Cotarelo y Spencer-Schevill o en los estudios introductorios a las ediciones actuales de las obras respectivas. Son sueltas suficientemente conocidas de los ficheros y catálogos de distintas bibliotecas:
- El caballero del Sol (Sevilla, Francisco de Leefdael, s. a.; 32 p., n.º 90).
- Los celos hasta los cielos y desdichada Estefanía (Madrid, Antonio Sanz, 1745; 14 hs. sin num., n.º 187).
- Cumplir dos obligaciones y Duquesa de Sajonia (Valencia, Viuda de José de Orga, 1768; 32 p., n.º 124).
- Más pesa el rey que la sangre (s. l., s. i., s. a.)24
- La montañesa de Asturias (Madrid, Imprenta de la Calle de la Paz, 1728; 16 hs. sin num., n.º 24).
- La nueva ira de Dios y Gran Tamorlán de Persia (Valladolid, Alonso del Riego, s. a.; 16 hs. sin num.).
- La romera de Santiago (Valencia, José y Tomás de Orga, 1777; 32 p., n.º 211).
- Si el caballo vos han muerto y blasón de los Mendozas (Madrid, Antonio Sanz, 1742; 14 hs. sin num., n.º 18).
- También la afrenta es veneno (Madrid, Antonio Sanz, 1754; 36 p., n.º 259).
El resto pertenece a ediciones raras, desconocidas -o no identificadas suficientemente- por los estudiosos que, desde Cotarelo hasta la actualidad, se han ocupado del teatro de Luis Vélez. A excepción de un caso de desglosada, las demás responden al formato de sueltas. En ninguna consta la imprenta ni el año de edición; si bien sus características materiales, tales como el papel, la letrería, la disposición de encabezamientos y texto, etc., inducen a adscribirlas al siglo XVII. Por lo tanto, su consideración es muy pertinente para las imprescindibles tareas de crítica textual que está reclamando nuestro dramaturgo, así como para un mejor conocimiento de la difusión que alcanzó en su siglo25.
Esta veintena larga de ejemplares de la que quiero dar cuenta ofrece diferentes grados de relevancia. Obviamente, en el punto culminante de la escala se sitúan las sueltas que transmiten textos a los que el investigador actual aún no ha podido acceder.
Es el caso de Correr por amor fortuna y El mejor rey en rehenes. Sus títulos son habituales en las diferentes listas del teatro áureo desde el siglo XVII. Nada hay en los versos, ahora a nuestro alcance, que contradiga la atribución que proclaman los encabezamientos de las únicas ediciones que los transmiten, y sí bastantes factores que la reforzarían26. La asignación de los dos títulos a su hijo Juan en el Índice de Medel27, forma parte del trueque contumaz que afecta a ambos dramaturgos en dicha lista28.
La escasa propensión hacia la comedia de capa y espada ha sido apuntada como rasgo caracterizador del quehacer dramático de quien fue «lustre, alegría y discreción del trato cortesano» -en expresión bien conocida de Cervantes-. Sin embargo, es ésta la etiqueta que le corresponde a nuestra obra. Ninguna otra de su repertorio encaja tan claramente dentro de sus características. A pesar de este relativo escoramiento sobre sus usos conocidos, existen marcas de autor inequívocas: ausencia de acción secundaria, final desinflado, segmentos metateatrales, gracejo de la figura del donaire, etc. Nuestro escritor demuestra oficio en buena parte de los versos, y, en bastantes, también logra que brille su arte dramático y poético. Los protagonistas de Correr por amor fortuna corren bastante de un lado a otro, movidos por el amor, el despecho y el honor. La fortuna les junta y les separa, tejiendo una maraña con las hebras obligadas en este teatro de intriga: la mujer disfrazada de varón, el hermano celoso de la honra familiar, el bandolero arrogante, las escenas nocturnas. El nudo apenas consigue deshacerse para la doble boda postrera.
Esta es la descripción del único ejemplar de la comedia que se conoce29:
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I / CORRER POR AMOR FORTVNA. / COMEDIA FAMOSA. / DE LVYS VELEZ DE GVEVARA, / Hablan en ella las personas siguientes. / Don Bernardo de Luxan. / Don Felix Ordoñez. / Don Rodrigo de Mendoça. / Llorente. / Doña Iuana Ordoñato. // Leonardo Vandolero. / Vn Mesonero. / Vna Guespeda. / Leocadia moça de meson30. / IORNADA PRIMERA. / Sale Teodora en habito de hombre, como / de camino con sotanilla, / y espada. / Teo. Ola guesped, guesped ola: / ha del meson: ay posada? [...] [Final:] buessarcedes para hazer / otra comedia mañana. / FIN. 4.º [A-D]4 (las signaturas están cortadas) H. 1-12 (i. e. 16) num. sobre el recto (3 i. e. 2; 5 i. e. 8; 7 i. e. 9; [] i. e. 11; [] i. e. 15; 12 i. e. 16) Titulillos: Correr por amor fortuna, // de Luis Velez de Gueuara. ([sin punto] 3r, 7r, 14r; fortuna. 3v, 7v, 8v, 9v, 10v, 12v, 15v, 16v; Correr por amor desdicha. 11v; fortuna: 13v; de Luis Velez de Gueuara. 14v; Correr por amor fortuna. 15v) Reclamos: Están cortados los márgenes inferiores. Medida de tipos: 86 mms/20 ls. |
La calidad del papel es muy baja y abundan las erratas. El estado de conservación del ejemplar es bastante deficiente. La cuchilla del encuadernador ha afectado seriamente los márgenes de pie, eliminando las signaturas y los reclamos. La drástica poda ha hecho desaparecer, incluso, un verso en la p. 4r y ha alcanzado, en mayor o menor medida, a otros. Asimismo, la encuadernación se ha comido las primeras letras del margen interior de la p. 12r[i. e. 16r].
Esta segunda comedia recuperada ostenta unas características diferentes a la anterior, pero más acordes con la idea de un «teatro dignificado», que ha labrado la crítica en torno al autor: esta vez sí que va de reyes y de acontecimientos históricos. Si Correr por amor fortuna hay que encasillarla en el bloque de las «comedias novelescas», de acuerdo con la división clásica de Spencer-Schevill, El mejor rey en rehenes milita claramente con las «histórico-novelescas». Efectivamente, son dos las acciones combinadas: una de carácter religioso-militar y otra amorosa. La principal tiene como referente histórico -cuyos datos concretos conoce el espectador a través de largas relaciones- los preparativos, desarrollo y conclusión de la Séptima Cruzada, organizada y dirigida por Luis IX contra el Sultán de Egipto. El santo monarca francés es derrotado y hecho prisionero en ella. El mejor rey «en rehenes» -«como rehén», diríamos hoy- es Cristo sacramentado, quien queda en prenda de su rescate. Entreverados con estos acontecimientos discurren los enredos amorosos de distintos personajes cristianos y musulmanes, con Alexio y Flora como protagonistas más destacados.
El ejemplar de Durán está mal conservado: a las deficiencias del papel y de la tinta se añaden las del trato poco cuidadoso y las polillas, que llegan a afectar al texto. Pero, afortunadamente, esta copia, con una de las comedias desconocidas de los estudiosos de Vélez de Guevara, ya no puede considerarse como única. Tras su localización, he llegado a ver otros dos ejemplares de la misma edición: uno en las cajas sin catalogar de la Biblioteca Nacional donde apareció el primero, y el segundo en la Biblioteca Pública del Estado en Toledo31.
También la
recuperación de esta suelta de Durán tiene
interés, no sólo por incrementar la nómina de
ediciones controladas, sino, sobre todo, porque ayuda a clarificar
el repertorio del autor. La existencia de este título en la
lista de 1865 indujo a E. Cotarelo a incluir una nueva comedia en
su bibliografía (n.º 32, p. 285), de la que tan
sólo pudo consignar la pérdida: «La poseyó don Agustín Durán
y figura en el Catálogo de obras suyas que
adquirió el Estado para la Biblioteca Nacional, donde hoy no
se halla, y es pérdida, al parecer, irreparable»
.
Afortunadamente, el desalentado augurio no se ha cumplido, y se ha
logrado remediar el problema con la aparición de lo que
estuvo extraviado. Y es con ello delante, cuando puede comprobarse
que el texto ilocalizable no pertenecía a ninguna comedia
desconocida, sino que es sustancialmente el mismo que el denominado
mayoritariamente El embuste acreditado y -disyuntiva o
conjuntivamente- El disparate creído en otras
ediciones de los siglos XVII y XVIII, donde Luis Vélez
disputa la autoría a Juan de Zabaleta. Existe una
edición crítica de la obra, llevada a cabo por A. G.
Reichenberger, quien analiza, con cierto detalle, los abundantes
testimonios impresos y manuscritos que van a fundamentar la
fijación textual32.
Entre ellos se consigna una triple copia manuscrita de la
Biblioteca Municipal de Madrid (Sign. 1-111-3), cuyo encabezamiento ofrece el
mismo título de nuestro impreso. La letra es del siglo XVIII
y presenta numerosas propuestas de cambio por parte del responsable
de una compañía y del censor. La suelta de
Durán, sin embargo, hay que adscribirla al siglo XVII. La
atribución a Vélez de Guevara de esta pieza domina
abrumadoramente en número de testimonios y es apoyada por A.
G. Reichenberger, el esmerado responsable de una de las más
prestigiosas ediciones críticas de su teatro. La suelta que
nos ocupa presenta concomitancias con algunas variantes del texto
que se arrima a Zabaleta. Su collatio, por tanto, podría colaborar en el
problema de autoría, toda vez que ésta no ha
conseguido una sanción definitiva con el meritorio trabajo
antes mencionado. No es, desde luego, una evidencia fútil la
que apunta M. G. Profeti en favor del feo Zabaleta, basada en la
existencia de una «aprobación» del propio autor
en los preliminares de la Parte XXXIV de Comedias Nuevas
Escogidas, donde se inserta la copia de la comedia que lleva
su nombre33.
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LOS ENCANTOS DE [MERLIN.]34 / COMEDIA FA[MOSA,] / DE LVYS VELEZ DE GVEVAR [A.] / Las personas que hablan en esta Comedia, / [dram. pers. a tres cols.] / IORNADA PRIMERA. / Sale Rosimunda Duquesa de Milan, y Libia dama, de lu- / to por una puerta, y Fabricio Capitan de la guarda / por otra, y acompañamiento. / Fab. Milan por mi (señora) te suplica, / que supuesto que ya tu padre es muerto, [...] [Final (D3v):] el disparate creido, / el angel de su remedio. / [filete] / LOA DEL CASADO ARREPENTIDO. / LA flor de mis verdes años / estava en su primavera [...] [Final:] porque todas muestran gusto / de gozar nuestra comedia./ FIN. 4.ª A-D4. 32 p. sin num. Titulillos: Los encantos de Merlin, // de Luys Velez de Guevara. (Encantos A2v, A3v, C4v, D1v, D2v; Merlin. B2v, B3v, C3v; Loa, D4r; Loa. D4v) Reclamos: A4v en el B4v preso C4v lo que Medida de tipos: 84 mms/20 ls. |
A continuación, me ocuparé de las otras tres casillas vacías del repertorio de E. Cotarelo, oportunamente atendidas en la extensa monografía de F. E. Spencer y R. Schevill. Las copias de Durán que echaba de menos el bibliógrafo español fueron suplidas por otros testimoni critici. Sin embargo, la consideración y descripción de las sueltas ahora recuperadas parece oportuna ante la seguridad, o la duda, de que se trata de ediciones diferentes.
Este es el
título que aparece en la lista de 1865 y recoge Cotarelo en
su trabajo (n.º 40, p. 290). En realidad, la única
suelta que he localizado con el sello de Durán ostenta como
primer título el de La mayor desgracia de Carlos V.
Su ausencia escamotea al estudioso español la posibilidad de
relacionar la comedia con la publicada a nombre de Lope en la
Parte XXIV de sus obras: La mayor desgracia de Carlos
V y hechicerías de Argel. Así lo hacen
Spencer-Schevill (n.º 47, p. 194), tras la localización
de una suelta sin datos de imprenta en el British
Museum: «The
suelta is exceedingly rare and seems to be of the late seventeenth
century. The title of our play is occasionally cited in reverse
order as La
jornada de Argel y mayor desgracia de Carlos V, but is also attributed to
Vélez»
. Esta autoría es
apoyada por los susodichos profesores, tras el análisis de
la pieza35.
Nuestra suelta es distinta de la conservada en la biblioteca londinense36:
Spencer-Schevill (n.º 44, p. 183) han localizado una suelta de esta comedia en el British Museum y tienen referencia indirecta de la copia manuscrita de la Biblioteca Nacional de Madrid (Ms. 15.591, Paz n.º 1.698). Ante la falta de una descripción de la edición londinense, ignoro si pertenece a la misma el ejemplar de Durán, que no llegó a ver Cotarelo, y que he encontrado con signatura normalizada en la Sección de Raros (R-23.085)37:
Dos sueltas -una en el British Museum y otra en la biblioteca de Schaeffer- han permitido a Spencer-Schevill (n.º 17, p. 67) rescatar esta interesante comedia, que fue inaccesible para E. Cotarelo. Sobre ellas, a las que ha añadido una tercera custodiada igualmente en el British, R. C. Rozzell ha cimentado su propuesta de edición crítica38. Ante la falta de una descripción adecuada de estos tres testimonios, he procedido a la consideración de su aparato crítico, con el fin de poder juntar o separar la suelta de Durán que ahora se conoce. La conclusión es que ésta se relaciona estrechamente con la de Schaeffer, hoy en la Biblioteca de la Universidad de Friburgo. Pienso, incluso, que se trata de la misma edición. Las ligeras variantes pueden tener que ver con el hecho de que el editor moderno no cotejó directamente el ejemplar, al que le falta una hoja en el último pliego.
Una vez atendidas las casillas vacías de la primera bibliografía de Vélez, seguiré la reseña del resto de las ediciones raras de Durán por orden alfabético de títulos.
En el Inventario de 1865 se asientan dos ejemplares de una edición sin pie de imprenta de esta comedia. Sin embargo, los dos únicos que, con dicho título, llevan el sello característico, pertenecen a impresiones diferentes, cuyo número de páginas no coincide, además, con el de la única suelta sin colofón que apunta Cotarelo (n.º 7, p. 273), y que, como es su norma, no localiza39.
Asimismo, la suelta de esta comedia que perteneció a Durán tiene características diferentes a las apuntadas por E. Cotarelo (n.º 16, p 277)40:
La suelta que poseyó Durán de esta comedia, cuya autoría comparten Vélez, Calderón y Cáncer, es diferente de las controladas por Cotarelo (n.º 33, p. 285), Spencer-Schevill (n.º 76, p. 328) e, incluso, K. y R. Reichenberger (I, p. 249). Su Manual Bibliográfico Calderoniano, de extensa información, presenta una sola edición sin colofón, cuyos datos no coinciden con los de la que ahora describo41:
En lo que conocemos, el impreso que coleccionaba Durán es de especial rareza: se trataría de la única edición suelta controlada de esta comedia, hasta ahora sólo conocida por su inclusión en el misterioso «tomo antiguo» que poseyera Schaeffer y que hoy se custodia en la Biblioteca de la Universidad de Friburgo42.
La suelta de Durán no consta en los catálogos de E. Cotarelo (n.º 62, p. 306) y Spencer-Schevill (n.º 55, p. 228). Tampoco figura en el Manual Bibliográfico Calderoniano de K. y R. Reichenberger (I, p. 783), donde se incluye este título, por haber sido atribuido a Calderón en algunas ediciones43:
Tampoco consta en E. Cotarelo (n.º 45, p. 292) ni en Spencer-Schevill (n.º 16, p. 64) esta suelta44:
Ninguna de las ediciones reseñadas por E. Cotarelo (n.° 57, p. 302), Spencer-Schevill (n.º 50, p. 205) o los catálogos conocidos, pueden identificarse con esta suelta de Durán45:
Con esta denominación se asienta en el Inventario de 1865 una suelta duplicada. En los fondos investigados -catalogados y sin catalogar- únicamente ha aparecido un ejemplar con el sello identificativo de Durán46. En su encabezamiento consta como título completo Las palabras a los reyes y Gloria de los Pizarros. E. Cotarelo (n.º 58, p. 303), además de lamentar la ausencia de los susodichos ejemplares, apunta la presencia de una edición de la pieza dentro de un tomo sin preliminares ni paginación que A. Schaeffer describe en la introducción a sus Ocho comedias desconocidas. Spencer-Schevill (n.º 51, p. 210) reseñan dicho ejemplar, hoy custodiado en la Universidad de Friburgo, así como una suelta existente en el British Museum, que presenta pequeñas variantes. Ante la ausencia de más datos, ignoro la adscripción de la suelta de Durán:
Ni E. Cotarelo (n.º 61, p. 304), ni Spencer-Schevill (n.º 53, p. 220), ni otros catálogos consultados, hacen referencia a una edición como la que poseyó Durán de la primera de las dos celebradas comedias sobre el genízaro Jorge Castrioto47:
La segunda comedia sobre Escanderbey prosigue la dramatización de las hazañas del príncipe albanés donde las dejó la primera. Cotarelo en su catálogo no las considera piezas diferentes, e incluye dentro de la misma casilla los testimoni critici que ha conseguido localizar de ambas partes (n.º 61, p. 304). Entre ellos no figura la edición de Durán. Tampoco consta ésta en el trabajo de Spencer-Schevill, que, sin embargo, sí registra separadamente las dos obras (n.º 54, p. 225)48.
La tragedia sobre
Inés de Castro es, sin duda, la obra insignia del dramaturgo
L. Vélez de Guevara, y una de las piezas más
conocidas del teatro clásico español. Ninguna otra
obra del autor ha sumado tantas ediciones en lo antiguo ni en lo
moderno. «Eppure, nonostante
tante riproposte, la edizione critica di Reinar después de morir e ancora
da fare»
: son palabras de M. G.
Profeti49,
que hago propias. «Il
tentativo piú cospicuo in questa direzione
-continúa la estudiosa- è il testo allestito sulla soglia degli
anni'50 da Muñoz Cortés per i
«Clásicos Castellanos»
. Por supuesto, no
deja de objetarle las carencias que impiden considerarla una
edición crítica. Entre ellas está la
«inesattezza» con que se
indican las sueltas, sin datos que las identifiquen. Por otra
parte, el texto base lo proporciona una edición de poca
confianza, la de Doce comedias las más
grandiosas... (Lisboa, 1652). Se impone, pues, una recensio efectiva, que,
además, ponga en juego más testimonios
críticos, y más depurados, que los nueve manejados
por Muñoz Cortés para señalar sus lecturas
divergentes en relación con el texto base. De estos nueve,
seis llevan colofones que los adscriben al siglo XVIII y otro
más -con el 39 como número de serie-, pienso que
pertenece al Jardín ameno, por lo que no
podría ser anterior a 168650.
El apunte de las dos sueltas restantes no sólo peca de
«inessatezza», por no
aportar más datos, sino que, peor aún, peca de
radical inexactitud: la nombrada como (A) y que se dice incluida en
el tomo II de Comedias varias y la (B) que lo sería
en el tomo XII de Comedias antiguas51,
en realidad, corresponden -respectivamente- a una edición
dieciochesca salida de la imprenta salmantina de la Santa Cruz y a
la ya anotada del Jardín Ameno52.
Es decir, que las dos únicas sueltas que, al no aducir datos
de imprenta, habrían podido tener alguna oportunidad de
estar entre las más cercanas al momento de escritura, son
bastante tardías. Y aunque estemos de acuerdo con el axioma
recentiores non
deteriores, también lo estaremos con que una
edición crítica de Reinar después de
morir debe esmerarse por localizar las ediciones sueltas del
siglo XVII que han llegado hasta nosotros. Sin duda, entre estos
materiales inexcusables para una adecuada recensio de la más
emblemática comedia de Vélez de Guevara, deben
figurar estas dos ediciones de las que Durán poseyó
ejemplar53:
La edición de esta comedia supone la única excepción al formato de suelta que domina el fondo analizado y presenta un notable interés54. Se trata de una desglosada del ya mencionado «tomo antiguo», ese volumen mutilo de portada y preliminares que poseyó A. Schaeffer. Así pues, -en lo que alcanzo- nuestro impreso se constituye en el único fragmento conocido de uno de los enigmas más controvertidos de la bibliografía teatral barroca55. Para su descubridor, podría tratarse de una desconocida Parte IV de la colección de Diferentes Autores. A. Restori, a su vez, conjeturó su pertenencia a la Parte XXI de Lope y otros56, por lo que su elaboración habría tenido lugar entre 1625 y 1630. Tal hipótesis ha sido apoyada por M. G. Profeti en su excelente estudio sobre la serie57, en donde se describe adecuadamente el ejemplar -lo que nos exime de repetirlo ahora58- y se da cumplida referencia bibliográfica. La profesora italiana, en su análisis, hace notar que el volumen estaba concebido para ser desglosado, como ponen de manifiesto la ausencia de reclamos en los finales de las comedias, la acomodación de éstas a los pliegos o las hojas en blanco de los finales.
Luis Vélez, Antonio Coello y Francisco de Rojas comparten la autoría de esta comedia, reimpresa en varias ocasiones durante los siglos XVII y XVIII. De finales de la primera de estas dos centurias sería, según Cotarelo (n.º 80, p. 423), la única suelta sin colofón que ha conseguido localizar, coetánea o ligeramente anterior, por tanto, a la edición incorporada en el volumen de Doce comedias, las más famosas que hasta ahora han salido a la luz, de los mejores y más insignes ingenios de España (Colonia, 1697)59. La recuperada de A. Durán es fechable, igualmente, en el siglo XVII, y distinta de la descrita por el bibliógrafo de Vélez de Guevara y de todas las presentes en las bibliotecas consultadas60:
Santa María Magdalena, San Pablo y San Dimas son los protagonistas de las tres portentosas conversiones de las que trata esta singular comedia religiosa. Su historia editorial conocida tiene dos episodios: el primero en el siglo XVII, con dos impresiones desconocidas por Cotarelo (n.º 83, p. 425) y Spencer-Schevill (n.º 69, p. 297), a una de las cuales pertenece la suelta de Durán61; y el segundo, ya en la centuria siguiente, constituido por una secuencia de tres ediciones sueltas con colofones sevillanos de Francisco de Leefdael, la Imprenta Real y Pedro Josef Díaz.
El planteamiento de relaciones entre los susodichos santos y «otras frialdades que desautorizan la verdad de nuestra fe» son los principales responsables de que la comedia cuente con un expediente de calificación en la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional (leg. 4489/3), en el que se arguyen razones como las entrecomilladas y se ordena que sea expurgada62. Entre la documentación generada por dicho expediente, iniciado en Valladolid el 20 de noviembre de 1654 al presentar la comedia a censura el «autor de farsantes» Francisco de la Calle, se incluye una copia impresa del texto, perteneciente a la misma edición de la que ahora describimos. Aparte del interés que el dato tiene sobre la funcionalidad de las sueltas, concorde con otros testimonios, las fechas sirven para poner un límite cronológico por delante a este impreso que cierra la serie analizada en estas páginas.
el
bruto fiero amenazando baxa [...]