El encuentro de dos poetas: Gérard de Nerval y Leopoldo de Luis
Maria Caterina Ruta
Hace algún tiempo, el hijo del poeta Leopoldo de Luis1 me entregó unos documentos manuscritos para que los leyera e interpretara. Se trata, por una parte, de unas hojas del libro que la Editorial Júcar en 1982 dedicó a Gérard de Nerval (Gérard Labrunie, 1808-1854) y, por otra, de las páginas de un cuaderno2, recién descubierto entre los muchos del poeta, que en un conjunto de poemas presenta otra versión manuscrita del poema «El Desdichado» del poeta francés, texto muy conocido y que tiene una historia editorial compleja, con ligeras variantes. Leamos el soneto:
El Desdichado3
Je suis le Ténébreux, - le Veuf, - l'InconsoléLe Prince d'Aquitaine à la Tour abolie:Ma seule Etoile est morte, - et mon luth constelléPorte le Soleil noir de la Mélancolie.Dans la nuit du Tombeau, Toi qui m'as consolé,Rends-moi le Pausilippe et la mer d'Italie,La fleur qui plaisait tant à mon cœur désolé,Et la treille où le Pampre à la Rose s'allie.Suis-je Amour ou Phoebus?... Lusignan ou Biron?Mon front est rouge encor du baiser de la Reine;J'ai rêvé dans la Grotte où nage la Syrène...Et j'ai deux fois vainqueur traversé l'Achéron:Modulant tour à tour sur la lyre d'OrphéeLes soupirs de la Sainte et les cris de la Fée.
El volumen español dedicado a Nerval, según la línea editorial de la colección «Los poetas», se compone de una larga biografía del autor presentado y de una antología de sus textos. En este caso se utilizan como biografía y estudio los que publicara en su época Ramón Gómez de la Serna, a los que se añaden algunos poemas en la traducción de Manuel Neila4. Se reproducen asimismo, como ilustraciones, algunos manuscritos del poeta.
Por lo que se sabe, Leopoldo de Luis tenía el libro en su biblioteca desde su salida, pero volvió a leerlo en los últimos años de su vida, tras la muerte de su mujer, acontecida en el mes de julio de 20025; a este respecto se pueden suponer dos lecturas distintas porque las páginas están consteladas de frases marcadas a lápiz o a bolígrafo6.
El poeta español numeraba las hojas de los libros, según me informa Jorge Urrutia, cuando no tenían las páginas cosidas, sino pegadas. Al abrirlos con fuerza se descuadernaban, por eso De Luis prefería numerar a mano las páginas que no tenían numeración, como lo hizo en las de la Antología de Nerval, que quedaban blancas.
En las hojas manuscritas, que han llegado a mis manos, leemos su primera propuesta de traducción del soneto, en el espacio blanco de las páginas 86 y 87 (ms. A1), donde aparecen el texto en francés de Nerval y la traducción de Neila. Se trata de una versión inmediata, hecha, de momento, al pie de la letra respecto al texto original.
Una redacción, que parece casi definitiva, se transcribe en la página blanca 81 (ms. A2), colocada al lado de la reproducción del manuscrito del poema «La Sérénade», soneto que pertenece a la colección de Nerval Odelettes (p. 80)7. Acompaña la traducción una hoja de anotaciones (ms. An) que subrayan el intento de Leopoldo de Luis, quien sabía francés bien, de interpretar unos detalles del soneto antes de emprender la labor de traductor.
Las páginas impresas están escritas con tinta negra, con tinta azul la traducción y las anotaciones de Leopoldo de Luis. La traducción tiene tachaduras con correcciones y una doble propuesta para el verso 8 con una sola posibilidad en la forma verbal conclusiva («se anuda»). Las palabras subrayadas corresponden a las acotaciones tomadas en el papel mencionado.
Por lo que concierne a las hojas del cuaderno, la trascripción casi no tiene tachaduras, solo se observa en el primer verso la misma oscilación que tiene A2 en la anticipación de «sin consuelo» a «viudo». Considerando el conjunto, se deduce que De Luis, después de leer el soneto n.º 1754 del Cancionero de Miguel de Unamuno, fechado 25 de diciembre de 19368, y penúltimo de su producción, lo comenta en las páginas 1 y 2 y lo transcribe en la página 3, añadiendo la traducción de los dos sonetos en francés (ms. A3)9.
Echando de menos la libertad, de la que había disfrutado en la «libre Francia», en el poema citado Unamuno, en palabras de De Luis, se daba cuenta «... de la nueva dictadura que se avecinaba : "suerte desastrosa" para España, cuando se sentía prisionero en su propia casa, después del incidente de octubre del 36 en la Universidad»10
. Ya en plena Guerra civil, recordaba la otra, la carlista de su infancia11, es lógico. «Don Miguel: su vida, como su alma, entre dos guerras civiles»
(p. 2). En este estado anímico el Rector de Salamanca recuerda dos sonetos de poetas franceses, el de Ronsard, II, XLIII de la colección Sonnets pour Hélène, que empieza con las palabras «Quand vous serez bien vielle...»12
, y el ya citado de Nerval. Si respecto al poeta renacentista declara «Ronsard muéstrase entero en el envés / de su canto rendido y renaciente»
(vs. 5 y 6), del otro comenta «Nerval -¡cuerda fatal!- está pendiente / de su "torre abolida" en el revés»
(vs. 7 y 8). Subrayo que, al anunciar el soneto de Gérard en el v. 3, «Je suis le tenebreux»
(sic), ya lo había definido «hosco y ardiente», de manera que distingue claramente las características del «claro y corriente» hombre renacentista de los atormentados furores del hombre romántico. El conjunto de apuntes y traducciones de Leopoldo de Luis resulta, por tanto, coherente y aclarador.
1. El soneto de Nerval
«El Desdichado» fue publicado por Alejandro Dumas en el número de Le Mousquetaire del 10 de diciembre de 1853 y reproducido con unas variantes en el conjunto de doce sonetos, que tienen como título Les chimères, puesto al final de la colección de cuentos Les filles du feu, que se publicó en 1854. El soneto nos ha llegado en dos versiones manuscritas: el manuscrito Lombard en forma de carta dirigida al mismo Dumas, privada de la primera hoja, probablemente destruida por deseo del autor, que comprende también el soneto «Artémis», incluido también en la colección citada; las hojas están escritas en tinta roja con correcciones en negro. Se trata del ejemplar utilizado para la publicación de Le Mousquetaire que, respecto al autógrafo «Éluard», presenta variantes de poca importancia, como la omisión de unas mayúsculas y una distinta puntuación en algunos casos. El texto del manuscrito Éluard se reproduce en Les filles du feu y también en la edición Richer que he consultado13. El manuscrito tiene unas notas del mismo poeta poco claras, que Richer ha detectado.
El poema, según la característica de toda la poesía de Nerval, presenta unos puntos oscuros no fácilmente interpretables y las notas que De Luis apuntó demuestran el intento de profundizar la comprensión de los datos objetivos del poema. Descifrar de manera satisfactoria las composiciones de Nerval, aun teniendo un conocimiento detallado de su vida y de sus numerosas lecturas y obsesiones, parece tarea imposible. Al poeta le fascinaban el simbolismo alquímico, las mitologías, las doctrinas ocultistas, los cultos exotéricos, la francmasonería cuyas solicitaciones fusionó con la evocación de muchos elementos autobiográficos, realizando una forma expresiva absolutamente personal que, sin embargo, pretendía alcanzar un valor universal14. Desde el punto de vista métrico se trata de un soneto en alejandrinos cuyos cuartetos riman según el esquema abab y los tercetos cdd, cee.
El sustantivo del título, desdichado, puede derivar de la lectura de la novela histórica de Walter Scott Ivanhoë, en la que un misterioso caballero, desposeído de su feudo por Juan Sin Tierra, como única arma, tiene una joven encina desraizada que lleva como emblema. Esta mirada hacia el pasado medieval se confirma en el segundo verso en el que el prince d'Aquitaine, el vencedor de Poitiers (1356), el príncipe negro, ya no dispone de una torre15. La simbología de la torre es múltiple y, junto a la estrella y al sol que se nombran sucesivamente, pertenece a los arcanos del Tarot. Lo que importa es el sentido privativo que la abolición de la torre, -¿refugio, atalaya, volumen ascendente?- adquiere en la marcada síntesis de este segundo verso. La desolación del yo poético, ya manifestada en los tres epítetos -Ténébreux, Veuf, Inconsolé- que el sujeto se atribuye en el primer verso -subrayándolos con mayúscula-, encuentra una motivación en la pérdida del ideal buscado, l'étoile est morte, ha desaparecido la mujer amada, indicada igualmente con la palabra «estrella» en el cuento Sylvie y en Aurélia. La proximidad del otro sujeto, mon luth constellé, la lira del poeta, que por el adjetivo constellé remite a la estrella precedente, sugiere asimismo la correlación con la poesía, que, en la producción de los poetas románticos y de Nerval, en especial modo, está vinculada estrechamente con las ideas de amor y muerte. A través del sufrimiento la inspiración poética estalla y se refina haciéndose también medio de conocimiento. El laúd del poeta, en relación con el escudo del caballero medieval, lleva como enseña el Soleil noir de la Mélancolie, un sol oximórico, que en lugar de exaltar sus habituales connotaciones positivas, iluminación, extroversión, vida, declina hacia la meditación y la impotencia creadora16.
En el verso siguiente el valor metafórico de la muerte se expresa gráficamente con la mayúscula inicial de la palabra Tombeau, que convierte unos elementos concretos («Toi qui m'as consolé»)
, un sepulcro y una muerte determinada, en símbolo de un estado más abstracto y generalizado. Pero en esta continua oscilación de exaltación poética y angustia existencial, a Nerval le acuden a la memoria los recuerdos de un pasado más reciente y personal, el viaje juvenil a Italia: Pausilippe, el promontorio de Nápoles que el poeta menciona también en el soneto «Myrtho» de Les chimères17, la fleur, quizás la aquilea, el pámpano y la rosa, en una evocación de las viñas italianas18 que, sin embargo, no prescinde de un simbolismo de las flores, presente en la colección de sonetos y que hay que poner en relación, muy probablemente, con los intereses exotéricos del poeta francés. Otra vez esta suposición se apoya en las mayúsculas de las palabras Pampre y Rose, que sin duda alguna subrayan los dos sustantivos respecto a la norma gráfica estándar.
Pasando al primer terceto, el yo poético se impone con unos interrogantes que simulan la búsqueda de una identidad, pero que en realidad sumen nuevamente al sujeto en una confusa compresencia de recuerdos existenciales y culturales, el mundo de leyendas y misterios de su infancia. Por ejemplo, el nombre Phoebus, palabra de grafía incierta en los mss., mientras evoca al dios Apolo, podría ocultar una referencia a Gaston Phoebus, señor feudal de Gascuña y Languedoc, conocido por su belleza y afición a las letras y las artes19. Lusignan es el conde de Poitou, que llegó a ser rey de Chipre y que, según la leyenda, se casó con la hada Mélusine. La nota autógrafa de Nerval, correspondiente a esta palabra del ms. Éluard, dice Mélusine ou Manto20, permitiendo la puesta en relación del apellido Lusignan con la hada Melusine. Hay que notar, además, que la palabra Fée está presente en el último verso del mismo soneto, remitiendo en cierta medida, aunque de forma subliminal, a esta idea. La evocación de figuras demoníacas o suprasensibles, entrelazadas por una red misteriosa de asociaciones, se corrobora en la primera anotación autógrafa, donde en relación a la palabra Veuf se lee Mausole, personaje mítico al que su esposa Artemisia, nombre que figura como título de otro soneto de la colección, dedicó un monumento sepulcral que por sus dimensiones en tiempos sucesivos se convirtió en figura antonomástica.
Por otra parte, el nombre de Biron evoca la familia del Périgord, cuyo descendiente, Charles, duc de Biron, fue decapitado el 31 de julio de 1602 en el interior de la Bastilla por haber participado en un complot contra su país. El duque era hijo de Armand, «maréchal de France», que sirvió valiosamente a su rey Enrique IV, como anota en sus apuntes Leopoldo de Luis. La posibilidad que el poeta francés pensara también en el escritor inglés, Lord Byron, parece remota, haciendo inclinar más bien a los comentaristas hacia las dos familias de los Lusignan y Biron, de las que Nerval pretendía descender21 y a las que se puede referir también la precedente alusión a los Foix.
Esta actitud crítica, basada en el referente autobiográfico y psicológico, no puede excluir la simbología derivada de las muchas lecturas del poeta y de los especiales intereses que he mencionado.
En el verso siguiente el sintagma baiser de la reine, por la nota de Nerval que cita a la Reine Candance, la reina de Saba, remite al personaje mítico, objeto de un texto teatral del poeta al que el compositor Meyerbeer hubiera tenido que ponerle música para que la ópera se ofreciera a Jenny Colon, la actriz-cantante amada por Nerval22. Debajo del sintagma hay una tachadura que reza Belan Menedir, fórmula inventada sobre la base de dos palabras árabes y que habría que pronunciarse para alejar la amenaza de una desgracia.
El verso 11 revela el perpetuo conflicto entre la realidad y el sueño que obsesionó a Nerval en la mayoría de su vida y la sirena que nada en la gruta evoca un mundo mítico que podría tener también el sentido psicoanalítico de «aguas primordiales». En el conjunto de los versos las muchas criaturas míticas y leyendarias evocadas apuntan a un mundo onírico, cuyas referencias culturales se entrelazan entre sí tan estrechamente que favorecen múltiples interpretaciones, más o menos fieles a las palabras de los versos.
En el último terceto el yo poético cruza dos veces el río Aqueronte, que lleva a los ínferos, y, como Orfeo, sale vencedor, aunque su canto reproduce alternativamente los armoniosos suspiros de la santa, figura positiva, y los desagradables gritos de un hada, figura negativa, confirmando el eterno fluctuar del poeta francés entre el deseo de conciliar en un nuevo misticismo las tensiones opuestas y la opresión de la culpa, de la infelicidad, del peso de un pasado que en la poesía se hace intemporal.
2. La traducción de Leopoldo de Luis
Los apuntes del poeta, anotados en las dos caras de la hoja manuscrita (An), tratan de ámbitos distintos. Desde el punto de vista geográfico De Luis se documentó sobre la región de Aquitania, la antigua Galia, colocándola entre sus límites, el Garona, los Pirineos y el golfo de Gascuña, precisando el nombre de la capital y el año de su incorporación a Francia, y sitúa perfectamente el promontorio de Posilipo entre el golfo de Nápoles y el de Pozzuoli.
Los nombres propios le impulsan a buscar noticias históricas y por consiguiente anota el periodo en que la familia Lusignan reinó en Chipre, de 1192 a 1489, las fechas de nacimiento y muerte de Lord Byron, la probable identidad del glorioso Biron, general de Enrique IV de Francia. Otro apartado lo forman los nombres míticos y simbólicos; así comenta el Aqueronte como «río de los dolores que se cruza para ir a la laguna Stygia»
, asociando a esta última de manera enfática la palabra «muerte» entre paréntesis. De mayor extensión es el comentario del nombre Febo, Apolo en latín, que le sugiere al poeta las palabras «el sol, la luz, la música, la poesía»
, el mundo de lo humano, en sentido horizontal, y el paradigma que de Himeneo va a Eros y a Cupido, las divinidades paganas, en el vertical. La anotación se cierra con una ecuación que relaciona el «Amor divino» con «un corazón» y el «amor humano» con «una rosa». Al pie de la hoja De Luis copia el verso 8, que le crea algún problema, en la versión «La parra donde el pámpano a la rosa se alía»
, atribuyendo, en este caso, al pámpano el simbolismo «amor físico» y a la rosa el de «amor ideal». Confrontando los apuntes, se observa que al símbolo de la rosa el poeta asocia tanto el amor humano como el amor ideal (el corazón con el amor físico), sugiriendo que para él las dos caras del sentimiento se igualan, al poeta no le interesa el amor divino, esencialmente metafísico.
En cuanto al ms. A3 en la parte superior de la hoja, entre la indicación «El soneto de Nerval» y el primer verso el poeta, distribuye en cuatro niveles distintos las siguientes notas: «(Gerardo Labrunie); 1808-1855»; 10/12/1853; «El desdichado» (mi traducción)». La trascripción casi no tiene tachaduras, solo señalo en el primer verso la misma oscilación que tiene la versión precedente en la anticipación de «sin consuelo» a «viudo» y la metátesis entre la segunda y tercera sílabas de «Posilipo».
En el comentario al soneto de Unamuno Leopoldo brinda una explicación del sintagma nominal puesto en el verso 7 entre renglones (-cuerda fatal-), recordando las referencias anecdóticas que cuentan las biografías del poeta francés, y añade respecto al verso 8: «Unamuno alude a la "torre abolida", que viene a ser la nobleza caída, la aristocracia negada a Nerval, según él creía, o quería. Él se suponía de ascendencia ilustre»
(p. 1).
Pasando a considerar las tres trascripciones del poema, de las 2 versiones contenidas en el libro acerca de Nerval, la que está escrita sobre el texto impreso de «El Desdichado» es la más directa y más fiel al texto francés, pero peor el resultado poético. Por la indicación escrita al pie del soneto remite a la página 81, donde De Luis ha dejado la versión ya adaptada a sí mismo. Considerando atentamente estos papeles se hace patente la oscilación entre los dos extremos de la cuestión: por un lado, la voluntad de desentrañar lo más posible las simbologías ocultas en los versos de «El Desdichado» y, por otro, la tentación de apropiarse del soneto y volcar en los versos el estado anímico de su presente.
Las dos traducciones de A1 y A2 parecen preceder, por tanto, la tercera contenida en el cuaderno cuadriculado, que se puede considerar la última hasta el momento del fallecimiento del poeta. La incertidumbre revelada en la segunda versión entre «abolida» y «negad», ya resuelta a favor del primer adjetivo, encuentra apoyo en la cita de Nerval por parte de Unamuno y es confirmada en A3, que revela nuevamente una duda al anteponer en el primer verso «el sin consuelo» a «el viudo».
En cuanto a los aspectos prosódicos, la traducción trata de reproducir el ritmo y la musicalidad de las estrofas originales en el distinto sistema lingüístico del español. Si a cualquier lector le puede resultar difícil compenetrarse con una personalidad tan original e inasible como la del autor romántico francés, a un poeta tan leído y refinado como Leopoldo de Luis no le pasaron inadvertidas las dificultades de confrontarse con uno de los sonetos más conocidos de Nerval. El hecho de haber vuelto al retrato que del poeta nos entregó Gómez de la Serna y las acotaciones, que fijó en los papeles encontrados, nos dan un testimonio de los interrogantes que el poeta se planteó al momento de emprender la traducción. El deseo de alcanzar un nivel formal que lo contentara, tuvo éxito y por su maestría Leopoldo llegó a conseguir resultados poéticos sumamente apreciables en un soneto que puede vivir de autonomía autorial.
Respecto al aspecto métrico el poeta español restituye los versos de Nerval con alejandrinos que riman según el esquema abba cddc, efg, efh; a estas secuencias se puede atribuir la inversión de los versos 6 y 7 y la inversión de los dos hemistiquios en el interior del verso 9. La incertidumbre entre dos posibilidades en la traducción del verso 8, -a las que es común el sintagma verbal «se anuda»-, creo que hay que atribuirla, entre otras posibles opciones, también al cómputo silábico, que en el primer caso tiene una sílaba más. Un cambio sustancial se nota en la eliminación de las mayúsculas de nombres comunes, enfatizados por Nerval, como si Leopoldo, queriendo ignorar el sentido simbólico que el poeta francés les quiso atribuir, entre otros el de unos arcanos del Tarot, eligiera su valor denotativo más adecuado a la representación del yo poético. Subraya, en cambio, unos nombres propios probablemente para ponerlos en cursiva en la copia mecanográfica.
En cuanto a los elementos fonológicos, se observa una continua alternancia de fonemas sonoros y sordos (bilabiales, dentales, palatales, líquidos, nasales, fricativos, africados) y de vocales abiertas y cerradas. Con frecuencia sílabas con dentales o bilabiales se encuentran en el final del verso (do/ da/ bo/ vo) tanto en los cuartetos como en los tercetos; el fenómeno culmina en la forma verbal «modulé», que ocupa la última posición del soneto y no rima perfectamente con la palabra del verso 11 («soñé / modulé»). Enteramente sonora y además acentuada en la vocal final, la palabra conclusiva del poema enfatiza una sonoridad, que se pierde, en cambio en los versos 12-14 de la composición de Nerval.
La traducción no lleva título, pero es probable que el poeta relacionaría el del manuscrito Eluard, «Le destin», con el definitivo, «El Desdichado», formulando una oración del tipo «Mi destino ha sido ser desdichado», lo que concuerda con el sentido de gran parte de su poesía, acrecentado, en este caso, por la reciente muerte de su mujer, acaecida en el mes de julio de 2002.
Pasando a la traducción, llama la atención una serie de indicios que evidencian en ella la presencia del patrimonio de ideas y sentimientos propios del poeta español. En el verso 1 Leopoldo de Luis cambia el orden de los atributos del sujeto y pone por último, es decir, en posición de relieve, el sustantivo «viudo», el que mejor connota su actual condición, después de la muerte de su esposa Maruja. En una nota se descubre el intento de explicar el recurso al epíteto «tenebroso», que remite a Erebo, símbolo de los ínferos, definido por De Luis «hijo del caos y hermano de la noche»
. El poeta, en el segundo verso, no duda en traducir «Príncipe de Aquitania en la torre abolida», frente a lo que hubiera sido correcto: «Príncipe de Aquitania de la torre abolida». La torre cobra así el sentido metafórico de «vida» o de «espacio vital»: el yo poético vive en un espacio que le ha sido negado, como insinúa la palabra que luego descartó. En el verso siguiente cambia el instrumento musical, «laúd» (luth), por «cítara», que, como el arpa, es el instrumento que en el mundo clásico va unido al canto del poeta23. En cuanto a la Melancolía, que, como se ha dicho ya, en el soneto de Nerval se refiere genéricamente al grabado de Durero, en el verso de Leopoldo de Luis expresa su propia melancolía. La desaparición de su estrella apaga el fulgor («encendida») de su voz convirtiendo el «sol negro» del verso francés en el «sol mudo» del poeta español. Al no tener estrella que le ilumina, el poeta no crea, traduce24.
Al comienzo del segundo cuarteto sustituye el sentido de «consolar» por el de «dar ayuda», atribuyendo a la compañera de su vida una constante función de apoyo, concreto y moral, con o sin daño previo. La idea de consolar queda aislada en el primer verso, el viudo es «el sin consuelo», porque en una visión laica de la vida la muerte de su amada es un evento irremediable e irreversible, sin alternativas. No cabe duda alguna de que la protagonista femenina del poema es su mujer, se llame «reina», «sirena» o «hada», o la compañera de los dos viajes a Italia (1989 y 1995?), país que lo entusiasmó no solo por sus monumentos, sino también por el concepto general que se formó de la gente en estas estancias en distintas ciudades del Norte de Italia25.
Además de los nombres propios de los versos 9 y 12, el poeta subraya la palabra «rosa», lo que significa que le quiere dar una importancia especial. Leopoldo y su hijo Jorge comparten un especial aprecio por la poesía de Juan Ramón Jiménez y esto quizás nos permita suponer que aquí rosa no es exactamente una flor, sino la rosa del poema juanramoniano («No le toques ya más / que así es la rosa»26
, es decir, el poema en su esencia ideal, como ideal es el «amor» de la anotación de Leopoldo. Por lo tanto, se puede cerrar el círculo y, acudiendo al verso 6, «la flor que tanto amé, vuelve a mis manos»
, la invocación del poeta se dirigiría hacia la mujer y asimismo hacia la poesía.
Por otra parte, haber dislocado el primer hemistiquio del verso 9 en segunda posición, de manera que el verso termine con «Febo», palabra que el poeta español acota con «el sol, la luz, la música, la poesía»
, es una forma de subrayar los efectos positivos del amor, incluso sus implicaciones artísticas.
Antes de comentar el segundo terceto, observemos que al pie de la versión manuscrita de la traducción, a lápiz, casi borrada, puede leerse la palabra «enfermedades». Inevitablemente hay que referirse a datos biográficos para buscar alguna relación entre los versos de Nerval y la resemantización operada en la traducción. Sabemos que en su vida el poeta tuvo dos momentos difíciles de salud, en ambos casos estuvo en peligro de muerte, pero consiguió superarlo. La hipotética visita al mundo ultraterreno, afortunadamente, en aquella circunstancias no tuvo lugar y las dos veces su voz poética, como el canto de Orfeo, volvió a resonar. En el verso final es posible atribuir una referencia concreta a las dos mujeres nombradas. Más arriba ya se ha dicho que se puede conjeturar que el hada es su mujer. La santa podría ser su madre, a la que vuelve en su poesía en los últimos años, sustituyéndola a la figura paterna, que dominaba en la producción precedente.
En resumidas cuentas, reuniendo los datos de los aspectos analizados, se puede concluir que la creciente sonoridad del terceto final ayuda a evidenciar cierta atenuación de la violencia del dolor que De Luis estaba sufriendo en aquellos momentos. La consolación, que la poesía le vuelve a procurar, aunque solo a través de una traducción, le permite afirmar con energía su victoria sobre la muerte física y escaparse a la condena del silencio poético. Los repetidos retoques al texto nos pueden hacer suponer que el poeta quisiera aportar sucesivas correcciones, pero nunca sabremos cuál sería la versión definitiva de su labor. La muerte le sorprendió cuando su actividad todavía le acompañaba en sus horas de soledad. Así lo recordaremos siempre entre sus libros y sus papeles, escribiendo versos para sus lectores.
3. Edición de «El desdichado»
En la edición de la traducción de Leopoldo de Luis del soneto de Nerval «El Desdichado» se sigue, con algunas simplificaciones, el modelo de la edición de la obra poética de Eugenio Montale (E. Montale, L'opera in versi, a cura di Rosanna Bettarini e Gianfranco Contini, Torino, Einaudi, 1980). Se elige como texto base la versión de A3 que deja suponer ser la última y en la que se resuelve en el curso de su ejecución la definición del primer verso.
Se da cuenta del proceso traductor en el aparato, registrando enteramente y en secuencia los versos de A1 y A2 (para el primer verso también de A3) de manera que las variantes se sitúen en su contexto. Se ponen entre corchetes angulares las tachaduras, entre asteriscos las lectio corrigendi y entre corchetes y en cursiva la colocación tópica de las variantes; se indica la identidad con la lección de A3 con la fórmula «= texto». Sucesivamente, a parte se refieren las anotaciones (An) relativas a las palabras subrayadas por el traductor del texto de A2, remitiendo al número del verso entre corchetes con la excepción de Posilipo del v. 7.
El desdichado
Yo soy el tenebroso, el sin consuelo, el viudo.Príncipe de Aquitania en la Torre abolida.Murió mi única estrella. Mi cítara encendidade la Melancolía solo lleva el sol mudo.La noche de la tumba, tú que me diste ayuda,la flor que tanto amé, vuelve a mis manos,vuélveme a Posilipo, los mares italianos,la rosa que a los pámpanos en la parra se anuda.¿Soy Lusignan o Biron? Soy el amor o Febo?Del beso de la Reina aún hay huella en mi frentey en la gruta en que nadan las Sirenas soñé.He cruzado Aqueronte y dos victorias llevo,y en la lira de Orfeo, alternativamente,las voces de una santa y un hada modulé.
- í[título] El soneto de Nerval (Gerardo Labrunie) | 1808-1855 | 10-12-1853 | El desdichado (mi traducción) A3
- 1. Yo soy el tenebroso -el viudo-, el sin consuelo. A1 Yo soy el tenebroso, el <viu> *sin consuelo [por encima de la línea], el viudo.* A2 Yo soy el tenebroso, el <viudo> *sin consuelo, el viudo* [por debajo de la línea] =texto.
- 2. Príncipe de Aquitania en la Torre abolida: A1 Príncipe de Aquitania en la Torre <abolida> <negada.> [por debajo de la línea] *abolida* A2
- 3-4. murió mi única estrella y mi laud estrellado | lleva el oscuro sol de la Melancolía. A1 Murió mi única estrella. Mi [modificado sobre una sílaba que no se llega a leer], cítara <estrellada> *encendida* [por debajo de la línea]| de la Melancolía solo lleva el Sol mudo. A2
- 5-8. La noche de la tumba, tú que me has consolado, | <devuélveme la> *vuélveme al* [por debajo de la línea] mar de Italia y al Monte Polisipo | a la flor que gustaba tanto a mi corazón | triste, a la parra donde rosa y pámpano se unen A1 La noche de la tumba, tú que me diste ayuda, | la flor que tanto amé, vuelve a mis manos, | vuélveme a Posilipo [escribe Polisipo, luego se corrige modificando la palabra], los mares italianos, | la rosa que a los pámpanos <en> *en* la parra se anuda. | la <rosa [había escrito «rosa», luego tachado y corregido por encima de la línea con] parra> *parra donde el pámpano a la rosa se anuda.* [por debajo de la línea] A2 Polisipo A3
- 9. ¿ Soy el amor, o Febo? ¿Lusignan o Birón? A1 ¿Soy Lusignan o Biron? Soy el Amor o Febo? A2
- 10-11. En mi frente aún la huella del beso de la Reina; | en la gruta en que nadan las Sirenas soñé... A1 Del beso de una reina aún hay huella en mi frente | y en la gruta en que nadan las Sirenas soñé... A2
- 12-14. Dos veces he vencido y cruzado Aqueronte | <y alternat> [por encima de la línea] *y en la lira de Orfeo, alternativamente,* | modulé voz, suspiros de un hada y de una santa A1 =texto [Aqueronte] A2
- ___________________________________
- [An recto]
- [En lo alto de la hoja, a la derecha] 1808/55
- [11] Aqueronte: río de los dolores que se cruza para ir | a la laguna Stygia (la muerte)
- [9] Febo: Apolo: el sol, la luz, música, la poesía. | Himeneo | Eros | Cupido | Amor divino: un corazón | Amor humano: una rosa
- Lord Byron 1788- 1824 / Biron general de Enrique IV
- Lusignan: reinó en Chipre de 1192 a 1489
- [7] <Polisipo>: en el poema «Mirto» lo cita también
- Posilipo: monte de Italia entre el golfo de | Nápoles y el de Pozzuoli
- [8] La parra donde el pámpano a la rosa se alía
- ↓ ↓
- a amor físico amor ideal
- [An verso]
- [2] Aquitania: la antigua Galia | entre el Garona, los Pirineos y el | golfo de Gascuña. Capital Tolosa | Incorp. a Francia en 1453
- [1] Erebo = el Tenebroso | Hijo del caos y hermano de la noche
* Les doy las gracias a Jorge Urrutia por haberme entregado los manuscritos y brindado muchas noticias sobre las costumbres diarias de su padre, y a Maria Gaetana Rinaldi por los preciosos consejos para la edición del texto.