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Oración en nombre de la señora doña Juana en fin de la huida de Egipto

357     ¡O divinal resplandor
del sancto niño pequeño,
delante cuyo dulçor
desde el menor al mayor
todos los otros son sueño!
A tí, persona divina,
suplico por tu passión
quieras derrocar aína
quanto en mi alma se empina
a hurtar tu adoración.


Comiença la istoria de los inocentes primeros mártires del pueblo christiano

358     ¡O! ¿Quién podrá recontar
un cuento tanto cruel?
¡O! ¿Quién podrá sin llorar
blasonar el gran pesar
de aquella triste Rachel,
que con tan justa passión
dio raviosos alaridos,
lastimó su coraçón,
fizo gran lamentación
sobre sus hijos perdidos?


Conparación

359     Mas como cuenta el herido
sus golpes ya vencedor,
y el enfermo guaresçido
razona lo ya sofrido
sin que le cabse dolor,
así se deven hablar
tales ansias, tales llantos,
tal tirano sentenciar,
tal sañudo degollar,
pues que los niños son sanctos.

360     Así deve platicarse
aquesta saña tan biva,
pues fue cabsa de poblarse,
pues fue cabsa de alegrarse
Hierusalén la de arriba,
a do fue el pueblo inocente
con tal grita y correndera
qual suele llevar la gente
al saltar súpitamente
el toro por la barrera.


Que los inocentes no entraron en paraíso fasta la muerte del Redemptor

361     No que rezién degollados
al partirse de sus madres
fuesen dentro aposentados,
mas antes depositados
en el limbo con los padres
fasta que subió del suelo
el niño del rey mal quisto,
el que desçendió del çielo
a darnos gloria y consuelo,
el Redemptor Ihesuchristo.


Pone la cabsa porque no entraron luego en el cielo

362     La razón por do se quita
y contrasta su entrada,
es por la culpa infinita
en nuestra natura escripta
aún estar sin ser pagada,
hasta que crucificado
el infinito tesoro,
en la balança colgado,
fue pesado, fue fallado
de buen peso y de buen oro.

363     Dexados estos primores,
digamos en qué manera
llevó las primeras flores
al Señor de los señores
la christiana primavera,
quando después de pasados
cinco mil años de invierno
le floresçieron sus prados
tantos niños laureados
en sintiendo el sol eterno.

364     Quando el divino claror
humillado de su altura,
con nuevos fuegos de amor
enfluyó su resplandor
en nuestra seca natura
y le hizo floresçer
tales rosas, tales lirios,
que meresçieron de ser,
acabando de nasçer,
trasplantadas por martirios.

365     Quando la sierpe maldita,
la tragona bestia fea,
el hombre todo vindita,
Herodes Ascalonita,
tirano rey de Judea,
con sañosa crueldad
mató los sanctos niñitos,
¡o tan fiera voluntad,
do no fallan piedad
niños, mugeres ni gritos!

366     En la qual triste conquista
para hablar verdadero
sigamos al coronista
apóstol y evangelista
de todos quatro el primero,
al levita San Matheo,
que renunció por la gloria
la renta del teloneo,
pues en los otros no veo
escripta la tal historia.

367     Es un vicio acostumbrado
mayormente en nuestra tierra
quel que te tiene robado
con mayor ansia y cuidado
te persigue, te destierra,
y la cabsa deste fecho
es, al discreto mirar,
un temor de tu derecho
que forja siempre en su pecho
sospechas de tu entregar.

368     Así vista la razón
de los tres reyes de oriente
y el cantar y adoración
y ofrecer de Simeón
al sacro niño excelente,
Herodes certificado
del nuevo rey de Israel,
como quien tiene forçado
el ceptro de su reinado,
le busca muerte con él.

369     Es su miedo tan sin tiento
tan sin seso su querella,
que por dar contentamiento
al covarde pensamiento
los niños todos degüella
desde los años ayuso,
no perdonado ninguno,
¡o fierez que tal propuso
por sólo tomar incluso
entre los otros a uno!


Reprehende el auctor a Herodes

370     ¡Quán sin causa desenfrenas,
Herodes, tu gran locura,
pues el niño que condepnas
de tus grandezas terrenas
se tiene muy poca cura,
que quien se puede llamar
del universo monarcha
es muy claro de mirar
quán poco deve estimar
tu pequeñuela comarca!

371     Es mayor tu desvarío
mirando por otra suerte,
que piensas, loco, sandío,
condenar por poderío
el hijo de Dios a muerte;
es peligrosa porfía,
porque su poder eterno
tiene su gran valentía,
que si quisiese podría
enpozarte en el infierno.

372     Mas su divinal clemencia,
con soberana bondad,
te detiene la sentencia
esperando a penitencia
tu tirana voluntad,
pero las entrañas llenas
de ganas de gran exceso,
cómo se tornaron buenas
allá lo dizen sus penas,
acá lo cuenta el proceso.


Torna a la istoria

373     La cruel sentencia dada
por el tirano malvado,
¡o ira desmesurada!,
fueron metidos a espada
los infantes sin pecado;
las madres ronpen el cielo
con sus messas y alaridos;
los padres riegan el suelo
con lágrimas sin consuelo,
como padres y maridos.

374     Allí vieras porfiar
en aquel gran omezillo
los unos por degollar,
los otros por apartar
a sus hijos del cochiello,
fasta que todos tirando
por las piernas, por los braços,
los tiranos degollando
y los padres anparando,
los niños hazen pedaços.

375     Vieras madres delicadas
forcejar con los tiranos,
raviosas, desatentadas,
sus caras todas rasgadas
con las uñas de sus manos;
vieras otras sus heridas
comportar como amazonas;
las otras amortecidas;
las otras enloquecidas,
bramando como leonas.

376     Allí vieras reprochar
a la divina justicia
su querer disimular
sin punir, sin castigar,
tan endiablada maliçia;
allí vieras, llanteando,
alçar al cielo la vista,
dar alaridos llorando,
porque tan tirano mando
no tiene quien lo resista.

377     No pudiendo resistir
al cruel tiranizar,
comiençan de maldezir
las madres a su parir,
los padres a su engendrar;
alçan vozes doloridas
contra el tirano cruel;
procuran muerte a sus vidas
diziendo a los homicidas
mil blasfemias contra él.


Comparación

378     Porfían por le mover
con el llanto a manzilla,
mas el tirano, a mi ver,
quiso mucho paresçer
en este caso al anguilla,
que quanto con mayor gana
aprietan y la detienen,
tanto más es cosa llana
que se desliza y desmana
de las manos que la tienen.


Comparación

379     Como suele acostumbrar
el can la presa tomada,
que queriéndole apartar
quien tira por el collar
le pone saña doblada,
así el fiero coraçón
quanto más la gente tira
por apartar su passión
tanto más su indignación
les muestra mayor la ira.


Comiença el auctor la crueza de Herodes

380     El gran león de Nemea;
las fieras sierpes marinas;
la monstruosa ralea
de la idra que pelea
con las fuerças hercolinas;
los centauros del gigante;
el famoso ladrón Caco;
el puerco de Atalante,
ya dexen pasar adelante
la furia deste vellaco.

381     Las áspides venenosas;
los ponçoñosos dragones;
las almenas peligrosas,
y, en suma, todas las cosas
de mortales infecciones,
todos los daños y sañas
de los fieros animales,
delante de sus entrañas,
delante sus fieras mañas
ya no se llamen mortales.

382     Que después que fue formado
por Dios el redondo siglo
no podrá ser demostrado,
fuera del ángel dañado,
otro tan fiero vestiglo,
ni siento lengua que hable
ni aún historia que nos muestre
saña tan abominable
ser en ombre razonable,
ni en la más brava silvestre.


Reprueva la crueza del rey Herodes con la piedad del emperador Constantino

383     Y para ver más notoria
su crueza y desatino,
trayamos a la memoria
el hecho digno de gloria
del gran césar Constantino,
el primer emperador
que tomó nombre christiano,
y por darle más favor
hizo iglesia del Señor
su palacio laterano.

384     El qual quiso comportar
el quedar leproso antes
que consentir derramar,
a cabsa de le sanar,
la sangre de los infantes,
aviendo su enfermedad
por tormento más liviano
quel perder de la piedad,
quel cobrar la sanidad
por modo tan inhumano.

385     Fue servicio tan acepto
su muy gran benignidad,
que por su solo respecto
le fue mostrado el secreto
de la christiana verdad,
y no sólo fue alumbrado
en la fe que nunca miente,
mas en siendo baptizado
fue de la lepra curado
súpita y perfectamente.

386     En los tales la grandeza
tiene su proprio lugar;
pues la honra y la proeza,
el estado y la nobleza
todos andan a la par,
han de dar de su estatura
a la virtud el honor,
como el sastre tiene cura
de nos dar tal vestidura
qual le pide nuestro altor.


Conparación

387     Que la ponposa corona
de la real celsitud
es en qualquier persona
una señal que pregona
como pendón la virtud,
mas en el ombre malvado
el estado muy creçido
paresçe pinto parado
pendón que quedó colgado
do es el vino vendido.


Conparaçión

388     Es así quien aposenta
al viçioso en el estado
como quien echando cuenta
quiere que valga çincuenta
un miserable cornado,
mas después de rematada
la cuenta del contador,
es su ley considerada,
cada moneda estimada
en el su justo valor.


Aplica la conparación al propósito

389     Que pasada brevemente
por los malos sublimados
aquesta vida presente,
a do contando la gente,
les puso grandes ditados,
la sentencia divinal
les mide su galardón
por la ley de su metal,
no por el nombre real
de la falsa estimación.

390     Según esto no deviera
aquel romano senado
sublimar tal bestia fiera
como el rey Herodes era
en la cumbre del reinado,
porque dar cetros reales
a los crueles tiranos
es hazer los mismos males
que los que ponen puñales
a los locos en sus manos.

391     Deve ser del rey agena
vindicativa passión,
por lo qual natura ordena
que se halle en la colmena
sólo el rey sin aguijón,
porque puedan avisarse
todos los grandes señores
que no deven ayudarse
del poder para vengarse,
mas sujuzgar sus furores.

392     ¡O quán mortal pestilencia
es a la gente menuda
la real magnificencia
si le fallesçe clemencia
al tienpo que está sañuda!
La sobrada indignación
en los altos governalles
es mayor persecución
que la furia del león
quando brama por las calles.

393     ¿Qué osso tan carnicero,
qué león tanto hanbriento,
quál tragón de Cancervero
si tragara un niño entero
no se mostrara contento?
Mas esta bestia sangrienta
es de furia tan sobrada
que no se harta ni atienta
con uno, veinte ni treinta,
hasta que no quede nada.

394     En los niños la inoçencia
y los gritos de las madres,
el llorar y resistencia
con paternal impaciencia
que hazían los tristes padres,
¿con qué saña pelearan
que luego no la venciesen?
¿A qué entrañas llegaran
que si rejalgar hallaran
triaca no le bolviesen?






Apéndices a la «Vita Christi»




Apéndice I: primera versión



- I -

Romance que cantó la novena orden, que son los seraphines


1     Gozo muestren en la tierra
y en el limbo alegría,
fiestas fagan en el cielo
por el parto de María,
todos canten alabanças
de tan miragloso día,
todos adoren y loen
al infante que naçía,
fagan todos grandes graçias
al su padre que lo embía
y a la virgen donzella
de cuyo ventre salía
y tanbién al Spíritu Santo,
que dellos dos procedía.
¡O maravillas de Dios,
quién recontarvos podría!
¡O divinales misterios
de alta sabiduría!
El eterno Criador
creatura se fazía;
la temporal criatura
al fijo de Dios vistía
de pasible carne umana,
la qual nunca dexaría,
con la qual puesto en la cruz
al ombre redimiría,
y después de redimido
al çielo lo subiría,
y en el más excelso trono
de todos se assentaría,
a do con la Trinidad
pora siempre regnaría.


- II -

Reprensiones iniciales contra el rey y los nobles


1     Según esta piedad,
¡guay de vos, Enrique el Quarto!,
aunque con liberalidad
do sentís neçesidad
repartís tesoro harto,
quán lexos vos fallarán
daquella suma pobresa,
pues hartos no tienen pan
y en Segovia os mostrarán
viçiosa mucha riqueza.

2     ¡Guay de vos, nuestro priuado!
¡Ay, don Alonso Carrillo!,
por quel favor del estado
vos faze muy alongado
del pesebre pobrezillo;
vuestros costosos manjares,
vuestros francos benefiçios,
a las personas seglares
son virtudes singulares,
mas en el çielo son viçios.

3     Y a bueltas destos dos
aunque del rey mucho quisto,
tanbién, Duque, guay de vos,
que fazéis ropa de Dios
enforrada en Ihesuchristo;
no curemos de dudar
que'n el pesebre comporte
no tener que covinyar [sic]
él, que quiere comportar
que digáis vos tal en corte.


- III -

Contra los nobles. Continuación


1     ¿Qué aprovecha, cavalleros,
este tesoro que sobra,
pues todos vuestros dineros
quedan a los erederos
quando la tierra vos cobra?
¡O cobre tan engañoso!
Porque seamos más ciertos
quánto eres mentiroso,
dígalo algún poderoso
de los más cercanos muertos.

2     Cavallero de gran renta,
por darnos avisamiento
dezidnos quando el afruenta
que librastes de la quenta
de vuestros catorze quentos,
porque tal cosa podrés
contarnos, señor Maestre,
que vuestro ermano el Marqués
así se imiende después
quel diablo no l'encabestre.

3     Maestre de Calatrava
en quien todos adoravan,
dí la congoxa en que estava
tu alma quando mirava
a los que callan y travan
porque'l temor nos derrueque
con el gran exemplo tuyo,
y aquel Duque d'Alburquerque
fará quiçá que no peque,
mas menospreçie lo suyo.

4     E huyendo la sentençia
daquel juicio drecho,
nuestro Conde de Plazençia
mirará más su conçiençia
que lo a fasta quí fecho,
e ya de algo siquiera
faga la cuenta con pago
y le tiemble la contera,
que no es estar en La Vera
passar el hombre aquel trago.

5     Al tiempo que paresçiste
ante'l justo consistorio,
¡guay de tí, Maestre triste,
si daquél no mereçiste
ser juzgado a porgatorio!,
quen los fuegos infernales,
si estás allá lo sabrás,
tanpoco somos iguales,
que a las almas maestrales
ponen diez tizones más:

6     «El Marqués de Santillana
llama bienaventurada
aquella vida villana
que come bien lo que gana
luchando con el azada;
¡o cosa tan verdadera,
que la pobreza es atajo,
por cuya senda si fuera
en paraíso estoviera
con muy pequeño trabajo!

7     Es muy peligroso estado
el que gobierna Fortuna;
acá después de finado
mil vezes lo e fablado
con don Álvaro de Luna,
porque los grandes vivir
no pueden sin mil recelos,
pues al tiempo del morir
osar ose yo dezir
que parten con artos duelos.

8     Ca arto era excelente,
y en el reino de Castilla
señor de la mejor gente,
y reinava enteramente
desde Toledo a Sevilla;
señor de arto tesoro;
muy vicioso de mugeres;
mas acá do agora moro
só señor de tanto lloro
quanto allá fui de plazeres.

9     Ni con tanta amarga cara
la triste muerte sofriera,
ni después que la tragara
sobre ella no me quedara
que llorando padeçiera
tormentos incomparables,
teniebras, llamas, fatiga,
dolores innumerables,
pero si son perdurables
no quiera Dios que os lo diga.

10     Con desdonosos renglones
no quiero seros prolixo,
¡o poderosos varones!,
si miráis a las razones
quel Señor nuestro dixo,
conoceréis la verdad
de la engañosa locura
de vuestra prosperidad,
y conoçida, acostad
a la parte más segura.

11     E la sobervia dexad,
pues que naçimos iguales;
por alcançar humildad
al pesebre vos atad
entre los dos animales,
ca daquella perfecçión
divinal, maravillosa,
alcançarés algún don,
especial a petiçión
de la virgen gloriosa.

12     Pues en dar los ovispados
era yo segundo papa,
y por los tales pecados
son agora los prelados
ovispos d'espada y capa;
mas a tan pocos perdona
esta muerte universal,
que quando vino en persona
ni me valió mi corona
ni aún mi cruz maestral.

13     Estotro tanbién tenía
sobrado mando y moneda;
quanto en el reino dezía,
en aquel son se fazía
qu'en Scalona y Maqueda,
mas todos sopiendo quando
este vuestro mundo falso
tornó en sueño su mando,
pregonando, degollando,
ençima d'un cadafalço.

14     Aunque según que morió
este grande de quien fablo,
la vergüença que sofrió
muchos renglones rayó
de los scriptos del diablo;
mas yo qu'en prosperidad
rezebí la cruda muerte,
antes de la vejedad,
después de la moçedad,
en el peligro más fuerte.

15     Yo triste soy de llorar,
yo triste soy de doler,
yo triste soy de mirar,
para nunca confiar
en el mundano plazer;
acorredme, pues que só
çircunçiado, acuchillado,
que en este lugar do stó
el que allá mejor libró
está acá peor librado.

16     Si vuestro reino perdido
a de ser y destroçado,
qu'en la Scritura e leído
todo reino en sí partido
será de fuera asolado,
¿quáles fueron causadores
deste comienço de bando?
¿Si fueron los labradores
o endiablados señores
con su sobervia de mando?

17     Según la mala conciencia
de tales grandes estados,
bien se puede dar sentencia
que tienen sola apariencia
de christianos baptizados;
por aquestos con la guerra
pestilencia ayunta Dios,
pues los fructos de la tierra,
si no se imienda quien yerra,
ayudarán a los dos.

18     Por lo cual d'aquí os aviso
con entrañas de dolor
que quien quiere el paraíso
a de fazer como fizo
en el pesebre el Señor:
desvariar la voluntad
de las cosas desta vida,
y la santa pobredad,
la fambre y desnuidad,
amallos muy sin medida.

19     Ca si yo pobre viviera,
mal governado y mal quisto,
si en el pesebre estoviera,
si las pisadas siguiera
d'aquel pobre Ihesuchristo,
ni yo tesoros toviera,
ni tesoros me tovieran,
ni sin tesoros moriera,
ni mis tesoros perdiera,
ni tesoros me perdieran.

20     E si vuestra humanidad
ençiende sucia çentella,
contemplad la brevedad
de la su vil suciedad
y la luenga pena della
y la presençia divina
y del ángel que vos guarda,
y con esta medezina
la podréis matar aína,
por mucho rezio que arda.

21     La codiçia me pareçe
bien ligera de matar
al que piensa si adoleçe
y adoleçiendo falleçe:
que no a nada de llevar
y que por mandas que faga
si no lo da quando vive
después de so tierra yaga
las más vezes la paga
dentro de l'agua s'escrive.»

22     Según esto, cavallero,
tu muerte y la de los tales
bien nos dize que el dinero
deve ponerse al tablero
por los bienes çelestiales,
pues Ihesús nuestro Señor
embuelto en tan pobres paños
también dize quel mayor
deve tornarse menor
para fuir de tus daños.


Pone tres pecados que andan enbueltos con grandes estados

23     Que nunca falta en la tienda
de qualquier estado grande
cobdiçia para que prenda,
luxuria para que encienda,
sobervia para que mande,
desta sola copla mía
pueden claro conoçer
que ponposa señoría
por gran miraglo sería
fuir de no se perder.


Prueva lo del primero viçio

24     Concluyo por acortar,
que al que renta sobrepuja
es muy peor de salvar
que un camello de entrar
por el cabo d'una aguja:
pues no son palabras mías
que las podáis reprochar,
mas dáquel nuestro Mexías
que dixo en aquellos días
quando nos vino a salvar.


Del segundo viçio

25     Pues lo del viçio carnal
digámoslo en ora mala;
no basta lo natural,
que lo contra natural
traen en la boca por gala:
¡o rey!, los que te estrañan
tu fama con su carcoma
pues que los aires te dañan
y los ángeles t'enseñan,
quémalos como a Sodoma.


Continúa

26     Si fuese tinta la mar
y los peces escrivanos,
era miraglo contar
quántos fizo condenar
la luxuria en los humanos;
mas esto sólo sentid:
que no basta discreçión
ni coraçón, a la lid
do firieron a David,
mataron a Salamón.


Del terçero viçio

27     Y así a de ser perdido
este reino y destroçado,
porque según es leído
todo reino en sí partido
tiene de ser despoblado;
a qué gentes se enderesça
la culpa bien claro es,
pues quando el ombre tropieça
los ojos de la cabeça
han la culpa, y non los pies.


- IV -

Contra los frailes dominicos. Continúa


1     Sobre cuya concepción
por excelentes doctores
muy disputada quistión
es por nuestra religión
contra los predicadores,
sobre lo qual Salamón
en sus cantares por prosa
contrastando su opinión
llámala con gran razón
amiga toda fermosa.


Conpara

2     Pues por pequeña çentella
quel dicho sabio fallara
de alguna manzilla en ella,
no todo, mas sólo della
lo que era limpio loara,
mas él todo lo escrivió
sin fazer cosa partida;
claramente nos mostró
que toda linpia nasçió
y linpia fue conçebida.

3     Para vencer su porfía,
salvo [el] juizio mejor,
harto bastarles devía
conosçer, señora mía,
qu'eres madre del Señor;
tal çeguedad desigual,
¿qué lengua osa dezilla,
que persona divinal
tomase carne mortal
de la carne con manzilla?

4     No sé si saben los tales
que los sabios han escripto
que nunca fueron iguales
los coros angelicales
con ella en lo gratuito,
y si los dones menores
siguen siempre a lo mejor,
yo no sé cómo, señores,
llaman linpios los menores
y no linpia la mayor.

5     E puesto que la verdad
en esto estoviese escura,
más cercano a la bondad
es pintar la fealdad
que afear la fermosura
qual jamás non fue pintada,
el Fijo de Dios sacado,
¡o gente desvariada!,
que afeas la enamorada
de quien Dios es namorado.

6     Ca por ella desçendió
a lo más baxo de nos;
pues della, ¿qué diré yo?,
que por ella se sobió
a lo más çerca de Dios:
pues conosçes, pecador,
que por mucho que se alaba
aquesta preçiosa flor
la obra de su loor
es la que nunca se acaba.


Conpara

7     Es çierto gran neçiedad
el que tiene al rey irado
no ganar la voluntad,
mas tomar la enemistad
entonçe con el privado:
¡o fraile predicador,
d'aquí comiença a temblar,
que aquel Dios del temor,
aquel justo juzgador,
ella lo ha de amansar!


- V -

Duelo de la virgen en la presentación de Jesús


1     «Y llorad, amigas mías,
la brevedad de mi gozo,
pues a cabo de ocho días
heme aquí sin alegrías,
ya mi gozo en el pozo;
heme aquí prophetizada
según este viejo canta,
pero tanto fatigada,
perseguida, apassionada,
quanto me tenés por santa.

2     Todos cantan mi plazer,
todos mis gozos escriven,
y por más me enoblesçer
la más bendita muger
me llaman de quantas biven;
mas la que ha de pasar
lo que tú, viejo, dixiste,
puédese mejor llamar
la más llena de pesar,
la más de las tristes triste.

3     Mas si por la Trinidad
está ya ordenado así,
con su santa magestad
conformo mi voluntad;
por ende, vamos d'aquí.»
Y así juntos se vinieron
al portal do en la mañana
a resçebirlo salieron,
y allí se despidieron
de Simeón y de Ana.


Ofrenda

4     Aquesto todo acabado,
ofresçió de su fazienda
aquel Josep desposado,
mucho viejo, mucho onrado,
dos palominos de ofrenda,
que de pobre no podía
ofresçer aquel cordero
que en la Ley se contenía,
lo qual sólo se entendía
a los que tenían dinero.


Comparación

5     Quales van los combatientes
quando presos, destroçados;
quales van las tristes gentes
quando dexan los parientes
en la iglesia soterrados,
con aquel mismo llorar,
con aquel dolor y saña
vieras partir a yantar,
con aquel ronco fablar,
aquella santa conpaña.


- VI -

Herodes comparado con Enrique IV


1     Esta nueva novedad
de la nueva maravilla
dos ombres d'actoridad
mandó la comunidad
que fuesen luego a dezilla
a la persona real
en el palaçio do estava,
porque la nueva era tal
que primero y prinçipal
a su alteza tocava.

2     Quando a Herodes le contaron
estos dos enbaxadores
cómo tres reyes entraron
y a gran priesa demandaron
a aquellos más sabidores
si por ventura sabían
el lugar do era nasçido
un infante a quien venían,
que era, según dezían,
el Mexías prometido.


Comparación

3     Al rey que está poderoso
levantársele rey nuevo
quánto le es doloroso,
quánto le es peligroso,
con nuestro Enrique lo pruevo,
que puede ser buen testigo
cuál causa de bolliçio.
¿Quieres saber lo que digo?:
que dizen ques tu enemigo
el ombre ques de tu ofiçio.




Apéndice II: segunda versión


Según el manuscrito de El Escorial




Despide las fiçiones poéticas por el conosçimiento de la verdad christiana

1     Dexemos las niñerías
de las musas invocadas
y las otras fantasías
qu'en las huecas poesías
suelen ser chimirizadas,
y biniendo a la berdad
de quien puede dar ayuda,
a la sola Trinidad
que mana siempre bondad
la supliquemos sin duda.


Da la razón de despedirlas

2     No digo que los poetas,
los d'agora y los pasados,
non ayan obras muy netas,
graçiosas, dulçes, discretas,
en sus renglones trobados;
mas destas sciencias seglares,
al fin de los entendimientos
quedan como paladares
que sueñan dulçes manjares
y al fin despiertan ambrientos.


Pruévalo por enxemplo

3     Por aver mucho seguido
al poético dulçor,
fue de Dios reprehendido,
açotado y desmentido
San Jerónimo doctor,
asta que de sus entrañas
despidió la tal porfía,
guardando varas estrañas
para los juegos de cañas
de la sacra theología.



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