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Pone los nombres de los tres reyes

228     Derrocados a la par
adoran al ombre Dios;
al uno llaman Gaspar,
Melchior y Baltasar
llaman a los otros dos;
y después que adoraron,
mirando su resplandor
tan gran espanto tomaron
que gran pieça no hablaron
de reverençia y temor.

229     Salidos ya del callar
quel tu temor les ponía,
començáronse a rogar
con un cortés porfiar
quál primero hablaría;
porfiada la quistión
en el pobre portalejo,
esta fue su conclusión:
que devía, según razón,
de començar el más viejo.


Pone la ofrenda del primero rey

230     El qual después de rogado,
nonbrando tu sancto nombre,
profundamente inclinado,
propone muy reposado:
«adórote, Dios y ombre,
confieso tu eternidad,
llámote fin y comienço,
y por más çertinidad
sirvo a tu divinidad
con esta caxa de inçienso».


Exclamación al dicho rey

231     ¡O tú, cuyo entendimiento
todos los nuestros traspasa!
Tu alto conosçimiento
no paresce ser del cuento
de aquesta nuestra vil masa,
que en la caxa que ofreçiste
toda nuestra fe se encierra.
¡O quánto que meresçiste!
¡O quánto que tú dixiste,
para ser hecho de tierra!

232     La natura angelical,
confirmada en la luz clara
por una graçia espeçial
con la esencia divinal
se miran cara por cara;
yo no sé que más pudiera
confesar con lengua humana,
¡o lengua tan verdadera,
puédete llamar qualquiera
sínbolo de fe christiana!


Exclamación

233     ¡O, quántos pienso hallasen
si buscasen entre nos
que si bien los espulgasen
quando a la prueva llegasen
no conosçen si ay Dios!
Porque si bien conosçiesen
su bondad y su justicia,
por endiablados que fuesen
inposible es que toviesen
tan sin freno su malicia.

234     Porque la clara verdad,
tan corrompido está el mundo,
para siempre enemistad,
con culpable brevedad
pasemos al rey segundo;
pasemos, tristes, pasemos,
que en esta nuestra comarca
los pilotos que tenemos
enbaráçannos los remos
estando rota la barca.


Comiença la ofrenda del segundo rey

235     Ofreçido y resçebido
el primer don exçelente,
quando el rey segundo vido
levantado y despedido
al rey anciano prudente,
començóse de inclinar
con tan gran tiento y reposo
como suele acostumbrar
al tiempo de consagrar
qualquier santo religioso.

236     Inclinado por tal vía,
entretanto que callava
alterávase y temía,
contenplava y comedía
quién delante dél estava,
y entre tal admiraçión
descubrió su caxa el rey,
descubrió su discreción,
descubrió tu encarnación
encobierta so la Ley.

237     Descubrió más adelante
prophetizando tu pena
con un sañudo semblante,
a manera de elefante
que se ensaña en sangre agena,
la tu sangrienta passión
que aún estava por venir,
y movido a compassión
antepone a su oblación
este lloroso dezir:


Llantea este rey la advenidera muerte del infante, la qual con un presente figura

238     «Hazed llantos, los bivientes,
lastimad vuestras entrañas;
¡o, vos, pecadoras gentes,
los ojos tornad en fuentes
con maravillas tamañas!
Llorad la muerte primera
que heredastes del primero;
llorad la otra que espera
en su carne verdadera
aqueste Dios verdadero.

239     Llorad la divinidad
que por nosotros se abaxa
a sufrir tal crueldad;
llorad la moralidad
de la mirra de mi caxa,
la qual sólo le presento
con piadosa intención
para después del tormento,
con que esté en el monumento
guardado de corrupción.»

240     El gemir y sospirar,
que no sufren habla luenga,
con un secreto atajar
hizo al rey abreviar
el intento de su arenga,
y viendo que no podía
proseguir a su talante,
ofreció el don que traía,
y entretanto que ofrecía
bolvió la habla al infante:


Ofrece el rey segundo

241     «Niño humilde y soberano,
niño justo y piadoso,
niño divino y humano,
padre del pueblo christiano,
hijo de Dios poderoso;
resçebid aquesta oferta,
entre nos mirra llamada,
en señal que es cosa cierta
que la vuestra carne muerta
ha de ser y sepultada.»


Pone el llanto de Nuestra Señora causado de la prophecía del segundo rey çerca de la passión de su Hijo

242     No sé quién sepa deziros,
por gran orador que venga;
no sé quién pueda escriviros
los entrañables sospiros,
por suelta mano que tenga,
con que la virgen María
publicava su dolor
mirando la prophecía
quel segundo rey dezía
de la passión del Señor.

243     Mas la alta perfeçión
que en ella siempre morava,
con pesada discreçión
sojuzgava el coraçón
en tanto que el rey hablava,
mas acabado a desora
este rey su fabla triste,
començó Nuestra Señora;
tú sola triste lo llora;
tú sola, que lo pariste:


Pone las gracias que Nuestra Señora rescibió sola, por las quales sobre todos quiere llorar la muerte del dador dellas

244     «Yo só la que sola espero
un dolor tan sin remedio;
yo sola llorarlo quiero,
que no tengo compañero
que tenga en el hijo medio,
ca sola lo conçebí
sin lo que natura ordena:
pues sola, triste de mí,
que sin dolor le parí,
con dolor lloro su pena.

245     Yo só la que fue formada
del en mi vientre formado;
yo só la libre engendrada
de la carne condenada
por el hijo en mí engendrado;
yo que tan sola espeçial
por este hijo me hallo
tener nonbre maternal
con pureza virginal,
yo sola devo llorallo.

246     Yo sola fui concebida
sin pecado original,
la cual gracia en esta vida
no fue jamás recebida
por otra muger mortal;
pues quien fue tan singular
en la merced recebir,
deve serlo en el pesar,
deve, llorando, cantar:
tan ásperas de sofrir.


Glosa de «Tan ásperas» en nombre de Nuestra Señora

247     Yo siento dentro un ferir
de penas muy desiguales,
mas no las puedo dezir;
tan ásperas de sufrir
son mis angustias, y tales,
que los dolores mentales
me fuerçan a plañir;
¡ay, que son tan prinçipales
que de mis esquivos males
es el remedio morir!

248     La mirra que fue ofrecida
al infante enbuelto en paños
y su nueva dolorida
fatigan mi triste vida
y hacen crecer mis daños,
porque, su muerte sabida,
biviré yo pocos años
sufriendo triste, afligida,
cuitas, afán sin medida,
sospiros, lloros estraños.

249     Será muerte mi bevir,
y serán sus arravales
pensando en lo por venir
soledad, grave gemir,
dolores, ansias mortales
o ravias descomunales;
¡quán claro está de sentir,
según aquestas señales,
que de mis esquivos males
es el remedio morir!


Torna la habla a Josep, su esposo

250     Y tú, viejo tan honrado,
que meresçiste en el suelo
ser conmigo desposado,
ser tanbién padre llamado
del alto Señor del cielo,
llora tras mí tú segundo
y demos gritos los dos
con un dolor muy profundo:
¡ay por el Señor del mundo!,
¡ay por el Hijo de Dios!

251     ¡Ay de la madre cuitada,
de quien está prophetado
que verá la desastrada
muerte, cruel, desonrada,
del hijo crucificado,
porque enclavado el Señor
por el pueblo cruel, malo,
sofrirá muy más dolor
la madre en la cruz de amor
que no el hijo en la de palo!

252     ¡Ay de los tristes oídos
por do tal nueva recibo!
¡Ay de los tristes sentidos,
abrasados y encendidos
en fuego de amor bivo!
¡Ay dolor del coraçón!
¡O hijo justo y suave,
que será triste presión
do la tu muerte y passión
estarán siempre so llave!»


Comiença el ofrecer del terçero rey, el qual consuela primero a Nuestra Señora

253     Como es dulçe al paladar
tras la purga la mançana;
como dulçe al navegar
quando brava está la mar
tras la noche la mañana;
como es dulce gran tesoro
al que en pobreza se vey,
así dulce tras el lloro
fue la nueva enbuelta en oro
que ofreció el tercero rey.

254     Para ablandar el dolor
en el pecho de la madre,
este sabio embaxador
ha traído un lamedor
de la tienda de Dios Padre;
es, a saber, una nueva
desdel cielo revelada,
con la qual porfía y prueva
que la virgen más no deva
llamarse desconsolada.


Comparación

255     Y porque pueda mejor
auctorizar su embaxada,
con muestras de sabidor
haze como esgremidor:
encomiença una levada
con la lengua por espada,
con la discreción por mano,
pintando la muy pintada,
loando la muy loada
madre del muy soberano.

256     Y començó con un canto
más de ángel que de ombre:
«¡O virgen!, da fin al llanto
porque puedas saber quanto
es de renombre tu nombre,
porque como la serena
adormece a quien la escucha,
así con mi nueva buena
haré yo dormir la pena
del mal que contigo lucha.

257     ¡O reina delante quien
las reinas son labradoras!
Tú las hazes almazén;
tú, arca de nuestro bien,
nos las desdoras y doras,
porque quantas son nascidas
delante tí cotejadas
son fusleras conosçidas,
mas por tu cabsa tenidas
deven ser por muy doradas.

258     Que si por muger dezimos
aver venido las penas
que en amos mundos sufrimos,
de tí, muger, resçebimos
la paga con las setenas;
culpa bienaventurada
por San Gregorio doctor
es esta nuestra llamada,
por meresçer ser limpiada
por tan alto Redemptor.

259     Pues si mal nombre padescen
por el daño que nos dieron,
¡o virgen!, no lo meresçen,
pues contigo nos ofresçen
mayor bien que mal hizieron;
así que por tu respecto,
por malas que puedan ser,
a qualquier ombre discreto
parezca blanco lo prieto
por tí, que fueste muger.


Ofrece el tercero rey

260     «¡O reina! Pon la memoria
en el bien que reçibiste
y mira, verás qué gloria;
los ángeles son estoria
del ángel que tú pariste,
el qual niño divinal
que yo de presente adoro
ha de ser rey eternal,
para en señal de lo qual
le ofresco esta caxa de oro.


Prueva su intención con Isaías propheta

261     Hallarás en Isaías,
¡o sancta virgen y madre!,
quel hijo que tú parías
sin ningún cuento de días
ha de reinar con su padre;
pues por su crucificar,
que nos libra del infierno,
no deves, virgen, llorar,
pues ha de resuçitar
universal rey eterno.

262     Pues reina en la dignidad
del infierno, tierra y cielo,
grandeza con humildad,
madre con virginidad,
no quieras hazer más duelo,
porque no tienes razón
de llantear tus dolores,
mas llore tu coraçón
la cabsa de su passión,
que somos los pecadores.»


Habla el auctor

263     Esta nueva recontada
con su graciosa oferta,
nuestra reina fue tornada
alegre de apassionada
y biva de medio muerta,
y por la nueva que oía,
porque crea que la crey,
con gran muestra de alegría
nuestra preciosa María
dio grandes gracias al rey.


Torna a la istoria

264     Declarados y ofrecidos
en el dicho portalejo
los dones y rescebidos
y los tres reys despedidos
de la madre, hijo y viejo,
y al infante divino
besados sus sacros pies,
por mejor guardar el tino,
por el su primer camino
se quieren ir todos tres.

265     Mas aquel gran sabidor
de los secretos engaños,
con ángel embaxador
les muestra por do mijor
puedan caminar sin dapños,
el qual, de parte divina,
en esa noche seguiente
do duermen tras su cortina
los avisa y encamina
diziendo muy mansamente:


Habla el ángel a los Reyes Magos

266     «Los misterios ascondidos
de la alta providencia,
aunque no sean entendidos
han de ser siempre tenidos
en una gran reverencia,
ca las obras divinales
de lo justo no exceden,
que según los naturales,
los efectos salen tales
qual la causa do proceden.

267     Pues si toda causa buena
produze bueno el efecto,
todo quanto Dios ordena,
si perdona, si condempna,
todo va medido y recto;
esto se dize por tanto
porque revelaros quiero
un gran juizio de espanto,
una crueza de encanto,
un hecho muy carnicero.

268     Un hecho muy desabrido,
mas no va sin justo peso,
porque todo va regido,
muy pesado, muy medido,
por aquel divino seso;
los tiranos en la cumbre
de sus estados reales
sirven de lo que la lumbre
a la divina costumbre
quando cendra los metales.

269     Acordáos si avéis leído
en el libro de la Ley
cómo ovo enduresçido,
de pura saña encendido,
a Pharaón el gran rey
fasta que dentro en la mar
fue sumido por miraglo:
fue dexado porfiar
porque se fuese a penar
muy presto con el diablo.

270     Por esta cabsa consiente
el justo juez soberano
que contra el pueblo inoçente
de temor se desatiente
el mal Herodes tirano,
hasta ser tan inportuno
en sus sentencias y modos
que por recelo de uno
degollará de consuno
en Bethleem los niños todos.

271     Esta fiera execución
porque Dios quiere que aya
un año de dilación;
vuestra sabia discreción
por otra parte se vaya,
quel no ser certificado
enfrenará su rigor
entretanto que es citado
para que parta forçado
delante el emperador.»


Conparación

272     Como pone demudado
la compassión natural
el rostro que ha mirado
algún romero llagado
del huego de San Marçal,
cuyo asco y piedad
haze dentro un sentimiento
que llaga la voluntad
con una vescosidad
de alterado movimiento.

273     Así las tristes razones
por el ángel reveladas
en los blandos coraçones
de los reales varones
han las entrañas llagadas
de llagas de caridad
por los que pierden la vida,
de llagas de enemistad
contra la gran crueldad
del tan tirano homecida.

274     Y viendo quel ángel se iva
al cielo do descendiera,
todos tres mirando arriba
con sañosa boz esquiva
comiençan desta manera:
«¡O maldita tiranía
digna de todo tormento,
engañosa ipocresía!
¿Quién creyera el alegría
de tu buen recibimiento?

275     ¡O quán proprio se conpara
al alacrán en aquesto,
que muestra blanda la cara
y tiene, que no declara,
ponçoña que mata presto!
Sola la lombriz se veía,
mas allí estava el anzuelo;
tendida la red tenía,
aunque no se paresçía
sino tan solo el mochuelo.


Exclamación de los Reyes contra el tirano rey Herodes

276     ¡O encubierta tiranía,
digna de todo reproche!
¡O tirana ipocresía,
en el rostro muestras día,
en el pecho tienes noche!
Ca tú nos dixiste que irías
después de nos adorarlo
y en el coraçón comedías
qué manera podrías
buscar para matarlo.


Prosiguen los Reyes

277     ¡O miembro de Satanás!
¡O fiera bestia raviosa!
Pues ravia quanto querrás,
que jamás nunca podrás
empecelle alguna cosa,
ca nuestro niño bendito,
según es prophetizado,
él se pasará en Egipto,
y tú, tirano maldito,
quedarás enponçoñado.

278     ¡O, quanto mejor fezieras
si quando de tí nos partimos
tras nosotros te venieras,
adoraras y ofrecieras
como nosotros fezimos,
y fueras luego mudado
de tu cruel condición,
de bestia ombre tornado,
virtuoso de endiablado
y cordero de león!

279     Porque sin dubda escaparas
de la muerte del infierno
y aún acá, quando finaras,
no perdieras, mas trocaras
tu reino por el eterno;
mas pues así no quisiste,
si obras lo que pensaste
¡ay de tí, tirano triste,
qué paraíso perdiste
y qué infierno cobraste!»


Fin de la istoria de los Reyes

280     Dando gracias y loores
al señor niño divino,
estos tres embaxadores,
puesto fin a sus clamores,
tomaron otro camino,
por el qual, pues han llegado
a su primera región,
demos fin a su tratado
en el modo acostumbrado,
concluyendo en oración.


Oración en nombre de la señora doña Juana de Cartajena

281     ¡O divinal señoría,
en todo lugar presente,
salvación y gloria mía!
Tú que quisiste ser guía
a los tres reyes de oriente,
repara mi ceguedad
con la tu guiadora luz,
por la sobrada bondad
que hizo a tu magestad
atravesarse en la cruz.


Comiença la presentación de nuestro Redemptor en el templo a los quarenta días de su nasçimiento

282     No quiero que ciego olvido,
¡o perfetíssimo enxemplo!,
el cómo fueste ofrescido,
adorado y resçebido
por Simeón en el templo,
por guardar la ordenación
de la Ley que establesciste,
por dar la consolación
al honrado Simeón
que tú, Dios, le prometiste.

283     El varón anciano en días
pero muy más en virtud,
conosciendo que venías,
¡o nuestro bien y Mexías,
alma de nuestra salud!,
esforçado con tu ayuda
contra su hedad cansada,
corriendo sale sin duda,
y con él Ana, biuda,
la prophetiza llamada.

284     Salieron fasta el portal
del dicho templo los dos
a ver, Señor divinal,
en nuestra carne mortal
ombre Dios y hijo de Dios;
¿quién no saliera por ver
ombre Dios sin padre ombre?,
¿quién no saliera a saber
cómo parto pudo ser
sin perder virginal nombre?

285     Y entre tantas maravillas
quales yo no siento quién
podiese saber dezillas,
fincó el viejo las rodillas
y la biuda tanbién,
y el vicio fuera de sí
con la sobra del consuelo
començó a dezir así,
puesto los ojos en tí
y el coraçón en el çielo:


Pone el canto de «Nunc Dimitis» que estonce dixo Simeón

286     «Agora dexa, Señor,
en tu paz y sosiego
al tu viejo pecador;
agora ya, Redemptor,
siquiera me muera luego,
pues que ya mis ojos vieron,
mis potencias adoraron
al que nunca meresçieron,
al que siempre te pedieron,
al que fasta aquí esperaron.

287     El qual delante la cara
de todo el pueblo paraste;
el qual si no encarnara
la gente no se salvara
que en Adán tu condenaste,
mas la luz resplandesçiente
deste nuestro Hemanuel
alumbra toda la gente
a gloria muy excelente
del tu pueblo de Israel.


Prophetiza Simeón a Nuestra Señora el cuchillo de dolor que ha de sentir en la passión de su Hijo

288     Y tú su madre, escogida
para tan altas coronas,
quales son ser conosçida
por parienta no fingida
de las divinas personas,
ca eres, ¡o tesorera
de todo nuestro remedio!,
la fija de la primera,
esposa de la tercera
y madre de la del medio.

289     Para el tiempo que verná
apareja esfuerço fuerte,
porquel niño que aquí está
tu alma traspasará
con el puñal de su muerte,
en el qual tiempo yo sé
que muerto el ombre segundo
tan sola ternás la fe
como el archa de Noé
los pobladores del mundo.

290     Mas ni por mi prophetar
no despidas tu alegría,
que tu gigante pesar,
¡o virgen!, no ha de durar
más de fasta el tercer día;
mas si algún amargor
te queda de mis sentencias,
¡o madre de mi Señor!,
contra un solo dolor
escucha mil excelencias.


Trae Simeón a Nuestra Señora sus excelencias a la memoria para en pago y consuelo del dolor prophetizado

291     Tú eres sacra donzella
en cuyo vientre apacigua
la Trinidad su querella
y más repara la mella
de la hueste más antigua;
por tí pierde los enojos
que tiene Dios contra nos;
tú eres ricos antojos
por cuyo medio los ojos
podieron mirar a Dios.

292     ¡O pureza sin escoria!
¡O honrada fermosura,
fuente de nuestra victoria!
No tiene tan alta gloria
otra pura creatura:
alcançó tu dignidad
al tiempo de tu engendrar
la cunbre de infinidad,
lo qual sin divinidad
jamás nunca ovo par.»


Pone el actor con que humildad recibió Nuestra Señora sus loores y que respondió a ellos

293     La más baxa en humildad,
la más alta en nobleza,
la perla de sanctidad,
con graciosa honestidad
disimuló su tristeza
y con cara vergonçosa,
desdeñando sus honores,
aquesta divina rosa
puso la siguiente glosa,
asaz crescidos dolores:


Responde Nuestra Señora mostrando a Simeón la causa de sus excelencias

294     «La divinal providencia,
con sus maneras suaves,
por mostrar su omnipotencia
con la menor suficiencia
obra las obras más graves
por darnos a conosçer
que de su solo consejo
nos desciende tal poder,
pues tanto sabe hazer
con tan cevil aparejo.

295     En aquesta razón mía
contempla varón anciano
por qué cabsa se os enbía
en tan pequeña María
misterio tan soberano,
porque puedes sin recelo
creer que nuestra salud
la hizo el mayor del çielo
en mí, la menor del suelo,
por mostrar más su virtud.»


Torna el auctor a la istoria

296     Contra plática tal
de humilde y sancto exemplo,
con un dulçor celestial
se movieron del portal
y se entraron en el templo
a complir lo que es escripto
de sus antiguos portazgos,
que deven al Infinito
desde la noche de Egipto
que mató los mayorazgos.


Comienza el auctor a declarar la causa de aquella presentación y redempción

297     En el pueblo egipciano,
entre los otros rigores,
Israel quedando sano,
mató la divina mano
todos los hijos mayores
para que su pueblo sancto
se librase de captivo
por la grandeza de espanto,
por la tristeza del llanto
que quedó en el pueblo bivo.

298     No sólo por esta vía
fue su libertad avida,
mas con rexosa porfía
antes que veniese el día
aquexavan su partida;
pues a perpetua memoria
de aqueste gran beneficio
quiso la divinal gloria
en pago de su vitoria
rescibir un tal servicio.

299     Que los primeros nascidos,
según en su Ley se trata,
le fuesen siempre ofrecidos
y después dél redimidos
por cinco sueldos de plata;
en señal de porque vio
la sangre de su cordero,
todos sus hijos guardó
quando en Egipto mató
en cada casa el primero.

300     Pues por aquesta razón
nuestra reina singular
vino a hazer oblación,
redempción, presentación,
de su hijo en el altar,
esto sin ser obligada
por el rigor de justicia
por ser sin ombre preñada
y parir sin ser quebrada
su virginal pudicicia.


Comparación

301     Como van favorecidos
los que llevan gran presente
esperando ser oídos,
mirados y resçibidos
favorable y dulcemente,
con alto gozo y confiar
aquel viejo venerable
començó de razonar,
començó de presentar
su presente incomparable.


Oración que hizo Simeón quando presentó a nuestro Redemptor infante

302     «¡O alta divinidad,
de las cabsas cabsa prima,
inefable magestad,
verdadera Trinidad,
gran riqueza sin estima!
Amansa la indignación
que por mis culpas merezco
aceptando mi oración
por reverencia del don
que te presento y ofrezco.

303     ¡O nuestro fin postrimero!
¡O soberano Señor!
Yo te ofrezco el tu cordero,
el tu hijo verdadero,
nuestro dulce Redemptor,
cuya sacra humanidad
ofrescida por mis manos,
¡o divina caridad!,
te demanda piedad
para todos los humanos.

304     ¡O suma magnificencia!
¡O clemencia tan suave!
Muy profunda sapiencia;
la cunbre de la excelencia;
infinito bien sin llave;
resçibe mis peticiones
a bueltas del sancto infante,
y resçibamos tus dones,
tus favores, tus perdones,
mucho más de aquí adelante.»


Concluye la istoria de la presentación de nuestro Redemptor

305     Aquesto todo acabado,
la virgen muy reverenda
y Joseph su desposado
ofrecieron al untado
dos palominos de ofrenda,
y así juntos se fueron
al portal do en la mañana
a recibirlos salieron,
y de allí se despidieron
de Simeón y de Ana.


Oración en nombre de la señora doña Juana en fin de la presentación

306     ¡O hostia sancta, bendicta,
por Simeón ofrecida!
¡O rica joya infinita,
por cuyo precio se quita
todo el mal de nuestra vida!
La persona y coraçón
y el alma ofrecerte quiero,
pues por mi salvación
tú le tornaste oblación
en el templo y en el madero.


Comienza la huida de nuestro Redemptor en Egipto, y en el prinçipio della el auctor descubre los secretos de las presentes prosperidades porque más claro se paresca con quanta razón nuestro Redemptor y sus seguidores les bolvieron las espaldas. Exclamación

307     ¡O mundo caduco, breve,
peligrosa barca rota,
casa que toda se llueve,
dulçor que presto se beve
y eternalmente se escota;
falso canto de serena
con que el sentido se olvida;
hedificio sobre arena;
mançana de fuera buena,
de dentro toda podrida!


Comparación

308     Como riqueza soñada
que despierta el soñador
y al fallarse sin nada
toda la gloria pasada
se le trastorna en dolor,
así son, mundo, a mi ver,
tus bienes en esta vida,
como soñado plazer,
pues luego se ha de volver
en ansia muy dolorida.

309     ¡O rueda siempre mudable,
que así te llama Boecio!
Es tu bien tan deleznable
que en cosa tan poco estable
quien quiere sobir es necio,
que tu continuo mover
es tan rezio que sin dubda
nin tu bien es de querer
nin tu mal es de temer,
pues tan depriesa se muda.

310     A esto vino del cielo
el Redemptor y maestro,
a mostrarnos que en el suelo
no estava puesto el consuelo
del verdadero bien nuestro,
y que las cosas presentes
tienen continua mudança,
mas son puestas como puentes
para que pasen las gentes
a la firme bienandança.

311     Y para más condenallas
por cosas de civil precio,
aunque podiera tomallas,
quiso luego desechallas
con un viril menosprecio,
sabiendo que tan ronceros
son los humanos dulçores
que en sus comienços primeros
entran por aventureros
por quedar mantenedores.

312     Y con cara lisongera,
como mastín escusero,
halagan en la carrera
porque con falsa manera
nos muerdan más de ligero;
mas el que los entendió,
por darnos avisación,
en el establo nasció,
como romero bivió
y murió como ladrón.


Exclamación contra los grandes

313     ¡O miraglosas tres cosas!
¿Quién puede tener el grito?
¡O personas poderosas,
con vuestras glorias ventosas
quán lexos dáis deste hito!
¡O borracho entendimiento!
¡O seso fuera de tino!
¡O tan ciego desatiento,
los odres llenos de viento
tomáis por llenos de vino!

314     Tú que tienes por mejor
el dulçor del gran estado,
contempla, ciego señor,
cómo no está tal lavor
en nuestro sancto dechado,
porque si tal mejoría
tiene tu mando y riqueza,
dime por qué nuestra guía
rezién nascido huía
con tanto miedo y pobreza.

315     No miras que su huida
por mejor nos encamina
por la carrera afligida
haziendo su sacra vida
rey d'armas de su doctrina,
porque puedan conoscer
los que quieren enseñar
que quando quiere hazer
gran torre con su saber,
el cimiento es el obrar.


Entra en la istoria

316     Pues hélo do va huyendo
por fieras sierras fragosas
el gran Señor que en queriendo,
luego deziendo y haziendo,
dio ser a todas las cosas;
¡o vergonçoso holgar!,
pues nuestro niño bendicto
antes que dexe el mamar
ya trabaja en caminar
por las montañas de Egipto.


Exclamación a las sierras por do caminó el Señor

317     ¡O sierras que sois holladas
por tales caminadores!
¡O montañas consagradas
con las divinas pisadas
del Señor de los señores!
¡O sierras, quién se tornara
la tierra de vuestro suelo,
porque tal don alcançara
que con sus pies le hollara
el alto Señor del cielo!

318     Murmuras, sabio lector
que paresçe cosa dura
el eternal criador
huir y mostrar temor
a su misma creatura,
ca si el divinal poder
sobre todo el universo
es igual de su querer,
¿qué le podrá empecer
la saña de un rey perverso?


Respuesta del auctor

319     Es tu habla muy aguda,
reboltosa y entricada,
mas la niebla de su dubda
con la divinal ayuda
luego será desatada;
para creer que así fue
la cosa como se cuenta
la mayor razón que sé
es que nuestra sancta fe
es inposible que mienta.


Pone por qué callan los evangelistas las sotiles intricaciones de las istorias

320     Y después, es cosa llana
que mil vezes acaesce
esta habla castellana:
«con la que Domingo sana,
dizen que Pedro adolesce»;
pues por nuestra sanidad
callan los evangelistas
lo sotil de la verdad,
porque su gran claridad
no es para todas vistas.

321     Mas el divino saber
que los secretos revela
y nuestro flaco entender
con nuevo resplandecer
todos los tiempos consuela
me mostrará a desatar
las mañas desta tu lucha,
y con el tal confiar
respondo a tu pregunta;
por ende, lector, escucha,


Comiença a responder a la dubda

322     Es una guerrera maña
para más enteramente
hazer famosa fazaña
por despoblada montaña
meter secreta la gente,
porque no siendo sentida
por los contrarios la entrada,
al dar de la arremetida
la gente no apercebida
es luego desbaratada.

323     Así nuestro Redemptor,
como mañoso guerrero,
para que pueda mejor
llegar a ser vencedor
en el campo del madero
quando descendió a la tierra
a hazer guerra a los diablos,
su divinidad encierra
huyendo por agra sierra,
nasçiendo por los establos.

324     Ca si los diablos supieran
que Ihesuchristo era Dios,
todas sus fuerças hicieran
por estorvar si podieran
su sancto morir por nos;
mas el resplandor divino
nunca le podieron ver,
tan ascondido les vino
por un secreto camino
que se llama padesçer.

325     ¿Quién puede mayor celada
pensar ni más invisible
que traer tan secretada
entre carne apassionada
divinidad inpasible?
Pues todo su caminar
huyendo de un rey mortal
podemos considerar
que fue por desatinar
su enemigo principal.


Comparación

326     Como al buitre caro cuesta
quando en la buitrera mira
la carne que allí está puesta
y no siente la ballesta
ni tanpoco a quien la tira,
así toma en la lazada
al gran buitre del infierno
aquesta carne sagrada,
tras la vida trabajada
escondiendo el Verbo Eterno.


Pone la prophecía del propheta Ossee

327     Si queréis por otra vía
provar la cabsa porque
nuestro Redemptor huía,
alega la prophecía
del sancto propheta Ossee,
por la persona del qual
fue mucho antes escripto
que al niño divinal
su alto padre eternal
le llamará dende Egipto.


Pone otra prophecía de Isaías

328     ¡O magestad soberana
de nuestro sancto Mexías!
Por cierto tu carne humana
era la nuve liviana
que prophetizó Isaías
quando dixo que vernía
en una nube del cielo
la divinal señoría
en Egipto, do daría
con sus ídolos en suelo.


Prosigue la istoria

329     Que en llegando a su región,
salido ya de la sierra,
sintiendo su perdición
cayeron sin dilación
todos sus dioses en tierra
en señal que tu venida
era fin de la idolatría
y que a tí sola es devida,
¡o divinidad vestida!,
la reverencia de latría.


Pone dónde ovo nasçimiento la idolatría

330     Si preguntas dónde vino
usurpar tan sin recelo
los dioses nombre divino,
has de saber que de Nino,
el que fue hijo de Velo,
el qual, su padre defunto,
para consolar su lloro
hizo hazer en un punto
otro paternal trasunto
en una estatua de oro.

331     Era del hijo mirado
con tal homil reverencia
aquel bulto así pintado
como si el padre finado
estoviera allí en presencia,
y por dar mayor favor
al padre ya fallesçido
perdonava por su amor
a qualquiera malhechor
al dicho bulto fuido.

332     Por este tal beneficio
aquella gente bestial
ordenáronle servicio
de divinal sacrificio
haziendo dios al metal,
donde las otras naciones
tomaron ritos paganos,
haziendo de sus ficiones
con necias adoraciones
mil dioses entre las manos.


Exclamación contra los gentiles

333     ¡O pagano desatiento,
vergonçoso desvarío!
¡O errado entendimiento!
Quien no tiene sentimiento,
¿cómo terná poderío?
Mira con ojos abiertos
en quien pones tu esperança,
que si todos somos ciertos
que no han poder los muertos,
¿quánto más su semejança?

334     Si de más alto minero
es la cabsa quel efecto,
de razón al carpintero,
pues la haze de un madero,
honrarás por más perfecto;
si coloras tu abusión
con los finados humanos,
es más loca adoración
la que pone su intención
en los tornados gusanos.


Pone la diferencia que ay entre los ídolos de los paganos y las imágines de los christianos

335     Ni por condenar la seta
de las paganas locuras
no quiero que se entremeta
alguna dubda secreta
de las christianas figuras,
que las imágines tales,
según christiana sentençia,
son sólo memoriales
de los bivos celestiales
que tienen biva potencia.

336     Que las pintadas istorias
de los que están en el cielo
ayudan nuestras memorias
a remembrar las vitorias
que ganaron en el suelo
porque por esta razón
se anime a penitencia
nuestro flaco coraçón,
contenplando el galardón
de la su viril potencia.

337     Pero no sean llamados
nuestros dioses entre nos;
mas solamente abogados,
para que nuestros pecados
desfagan delante Dios;
sola da la christiandad
a Christo la tal corona,
porque con la humanidad
contiene divinidad
en unidad de persona.


Exclamación contra los dioses y torna a la istoria

338     ¡O deidades fingidas,
o lazos de perdimiento,
en el infierno encendidas!
Personas muertas, podridas,
ni miento ni me arrepiento,
¿a do estava el ser divino
que pregonávades ante
quando llegó de camino
para ser vuestro vezino
nuestro chequito infante?

339     La falsedad del engaño
de vuestros divinos modos
ya lo dize vuestro daño,
pues un niño no de un año
os derrueca en tierra a todos,
con la qual fuerça nos muestra
su obrar sobre natura;
la verdad de la fe nuestra
y la gran mentira vuestra
la condemna ser locura.


Reprehende y declara el idolatrar de los christianos

340     Entre tanto condenar
los que adoran dioses vanos,
razón es de reprochar
el continuo idolatrar
de nuestros falsos christianos,
que así por un rasero
la mayor parte del mundo
con amor muy verdadero
adoran por dios primero
al que llaman dios segundo.


Prueva como muchos tienen por su dios al dinero

341     Lo que más temes perder,
lo que más amas hallar,
lo que más te da plazer
en lo aver y poseer
se deve tu dios llamar;
lo que más te manda y vieda
es el más proprio dios tuyo,
de la cual sentençia queda
que resçiben la moneda
muchos ombres por dios suyo.

342     No sé qué más adorar
ni que más dar sacrificio
que mentir y trafagar,
perjurar y renegar
cada día en su serviçio,
nunca dormir sin temor,
nunca bevir sin sospecha
Puédote jurar, letor,
que aunque soy fraire menor
no es mi regla tan estrecha.


Nota

343     Comportar los omezillos
que todos tienen con ellos;
caminar siempre amarillos,
y al pasar de los castillos
erizarse los cabellos;
mil peligros en el mar,
en la tierra mil cohechos;
pues lo sufren por ganar,
ya podéis adevinar
quál dios tienen en sus pechos.

344     Engordar los cavalleros
para después de engordados
esperar por sus dineros
el fin que los leoneros
esperan de sus criados;
los que así tragan el miedo
de la hambre de los grandes,
adevina con el dedo
que pueden dezir el credo
a lo que viene de Flandes.

345     Con temor de ser robados
recelar mil testimonios;
ofrecer los desastrados
mil vezes por dos cornados
sus almas a los demonios;
comportar de ser terrero
a las invidias de todos,
me haze creer, logrero,
que tu dios es el dinero,
aunque traes christianos modos.

346     Que hagan las aficiones
ser tu dios lo que más amas
bien lo muestran las passiones
que en sus coplas y canciones
llaman dioses a las damas;
bien lo muestra tu servirlas,
su raviar por contentarlas,
su temerlas, su sufrirlas,
su continuo requerirlas,
su siempre querer mirarlas.

347     Bien lo muestra el gran plazer
que sienten quando las miran;
bien nos lo da a conosçer
el entrañal padesçer
que sufren quando suspiran;
bien ofrece a la memoria
la fe de sus coraçones,
su punar por la victoria,
su tener por muy gran gloria
el sí de sus petiçiones.

348     Su dançar, su festejar,
sus gastos, justas y galas,
su trobar, su cartear,
su trabajar, su tentar
de noche con sus escalas,
su morir noches y días
para ser dellas bien quistos;
si lo vieses, jurarías
que por el dios de Macías
venderán mil Ihesus Christos.


Conparaçión

349     Como muchas nuezes vanas
se cubren de casco sano;
como engañosas mançanas
que muestran color de sanas
y tienen dentro gusano,
así por nuestro dolor
muchos de nuestras Españas
se dan christiana color,
que de dentro el dios de amor
ha roído sus entrañas.


Conparaçión

350     Como el tordo que se cría
en la jaula de chequito,
que dize quando chirría
«Jhesús» y «Sancta María»
y él querría más un mosquito,
en aqueste mismo son
muchos estragados fieles
hablan christiana razón,
que su alma y afiçión
tienen puesta en los fardeles.

351     ¿Qué vale su christiandad
ni a la cruz dezir «adoro»
si con toda voluntad
adoran más de verdad
las mugeres o el tesoro?
Que la divina sentençia,
al tiempo de los remates,
no juzgará su conciencia
por el nombre y aparencia,
mas por solos los quilates.

352     Así que no condenemos
la sola pagana gente,
que si buscarlos queremos
mil christianos fallaremos
paganos secretamente,
no que sigan los errores
de los ídolos pasados,
mas tienen otros peores:
luxurias, gulas, rencores,
inbidias, iras, estados.


Exclamación

353     ¡O vergüença y confusión
de nuestro christiano nombre!
Pues con tanta subjeción
en la pagana nación
fue tenido el Dios y ombre
que los dioses de su seta
en sentiéndole vezino
fuyeron como saeta,
él siendo niño de teta
y veniendo peregrino.

354     Y nosotros ya creida
su divina magestad,
nosotros por quien su vida
fue vendida y ofrecida
por comprarnos libertad,
nosotros que confesamos
su poder por infinito,
más tenemos, más amamos,
más honramos y adoramos
el plazer de un apetito.

355     Por aquesto en su huida
quiso Dios por nuestro exenplo
que sintiendo su venida
diese medrosa caída
cada ídolo en su tenplo,
para que con tal sentencia,
¡o christianos contrahechos!
delante de su presencia
derroqués de reverencia
los dioses de vuestros pechos.


Fin de la huida de Egipto

356     Resçebido enseñamiento
en el huir del infante,
pongamos fin a su cuento
por proseguir el intento
del Vita Christi adelante;
pues dexando en ora buena
en Egipto el Redemptor,
bolvamos, mas no sin pena,
la cara, mas no serena,
al cruel rey matador.
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