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M. CARDOT ha adaptado su mesa-banco (de dos plazas) a la necesidad indicada de que el tablero pueda quedar completamente horizontal, y lo ha hecho simplificando algo el tipo fundamental. Mediante las medidas a que antes de ahora nos hemos referido, ha formado un cuadro en que se da el término medio de las dimensiones que deben servir de base a la construcción de este material. Con ellas por base, pueden construirse las mesas-bancos para los párvulos que hayan de escribir conforme al modelo que hemos descrito más arriba como de nuestro Museo pedagógico.



 

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Tres tipos de mesas-bancos, así como de pupitres individuales (éstos para la clase superior, niños de seis a ocho años), se han adoptado en los Jardines de la Infancia de Madrid, y otros tres de mesas y bancos, acomodados a las dimensiones que acaban de darse, para la clase práctica que se había acordado agregar al Curso especial para Maestras de párvulos, hoy suprimido: bajo todos los respetos puede presentarse este último mobiliario como modelo del de su clase.



 

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Manual teórico-práctico de educación de párvulos según el método de los Jardines de la Infancia de F. Frœbel. Obra premiada en concurso público o ilustrada con 33 láminas en cromolitografía. Segunda edición notablemente reformada y aumentada. Madrid, librería de Hernando, 1883.



 

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Esta condición se generaliza mucho (en el mercado general se entiende, y no con relación a las escuelas), pues abundan los libros impresos en papel de color de garbanzo, de hueso y más o menos moreno. En Rusia se ha hecho obligatorio el primero de estos colores para los libros destinados a las escuelas.

La Casa de HERNANDO tiene el propósito de emplearlo en algunos libros escolares, y para que la práctica acompañe a la teoría, lo ha preferido para la presente obra.



 

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En su Tratado de la Higiene de la infancia, ya citado, pág. 364.



 

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Conferencia antes citada.



 

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Tela pizarra, invención Tolosa, fabricación especial de la referida Casa de Hernando. Se recomienda por su superficie mate y por la facilidad con que puede hacerse que aparezca esta condición cuando por efecto del uso se torna resbaladiza la superficie. No todo el hule-pizarra reúne estas buenas condiciones. Son también recomendables los tableros-pizarras de la misma Casa, que imitan perfectamente la pizarra natural por estar construidos con la composición de la tela apizarrada dicha.



 

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Es de notar que que PESTALOZZI quien introdujo en las escuelas de Zurich el empleo de los pizarrines.



 

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De aquí, sin duda, que en Alemania se hayan construido y empleado en algunas partes, pizarras blancas para escribir sobre ellas con negro, novedad que, por las razones que quedan apuntadas, estimamos digna de que se estudie con algún detenimiento.



 

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Con relación a la higiene de la vista, son recomendables las pizarras manuales, de tela y cartón apizarrados Suzanne, de que más adelante se habla con motivo de los mapas.



 
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