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1

¿Tuvo carácter homosexual la amistad entre Aquiles y Patroclo? Con buenas razones lo niega J. S. Lasso de la Vega en su excelente trabajo sobre el «amor dorio» en El descubrimiento del amor en Grecia (Madrid, 1959).

 

2

Me parece indudable la existencia de un componente homosexual en la amistad entre Harmodio y Aristogitón. Muy significativamente, Platón, en el pasaje ahora citado, llama philía al afecto de Harmodio y érôs al de Aristogitón.

 

3

El amante -dice otro texto del Fedro (255 e)- llama al amor recíproco del amado (al antéros) no amor, sino amistad. Recuérdese también que Platón, en el Banquete, llama érôs al afecto de Aristogitón (con toda probabilidad, al erasta de esta relación amistosa) y philía al de Harmodio (el erómeno).

 

4

Lo mismo que otros pasajes: «la amistad del amante» ofrece al amado grandes dones (Fedro, 256 e); el amado mejora «por obra de la amistad del amante» (Banquete, 185 a).

 

5

En páginas ulteriores irán apareciendo ante nosotros las etapas sucesivas -Aristóteles, Teofrastro, Zenón, Panecio, Cicerón- de esta idea de la oikeiôsis como fundamento de la amistad. Sorprende un poco que en la tan documentada monografía a que en el capítulo próximo habré de referirme, Steinmetz no mencione el origen platónico de la doctrina de la oikeiôsis.

 

6

Así es, a mi juicio. Lo cual no obsta para que -como en su edición de la Ética a Nicómaco ha hecho notar Dirlmeier- Platón se sitúe en el Lisis «con gran ironía» frente a la filosofía de la Naturaleza de los pensadores presocráticos (más precisamente, frente a la confusión entre «ética» y «fisiología» que en ella hay).

 

7

El propio Aristóteles emplea en sus Magna Moralia la expresión állos philos egô, «el amigo es otro yo» (II, 15, 1213 a 13-24). El állos egô reaparecerá más tarde en Zenón (Diógenes Laercio, VII, 23), siempre con un sentido del egô que no es todavía el moderno. El alter ego latino, vigente hoy en todos los idiomas cultos, procede de la correspondencia de Cicerón (Att., III, 15, 4; ad Brut. I, 15, 2; fam. II, 15, 4; Att. IV, 1, 7; fam. VII, 5, 2); en De amicitia, como en el capítulo próximo veremos, se habla de alter idem.

 

8

El buen amigo es bueno absolutamente hablando -bueno en sí mismo- y bueno para su amigo (1156 b 13); tiene para el amigo, por tanto, la misma disposición que para consigo mismo (1170 b 5-6).

 

9

Como es bien sabido, la palabra philanthrôpía no aparece en la obra de Aristóteles; pero en él hay que ver el iniciador del concepto, porque en la Ética a Nicómaco habla expresamente de «los filántropos», oi philánthrôpoi (1155 a 20), y enseña que la verdadera philía es la que tiene en cuenta al hombre en cuanto tal; la que procede kath'hóson ánthrôpos (1161 b 5 ss.).

 

10

Laurand hace notar en su edición que esta expresión de Ennio, todavía no usual en la Roma de Cicerón, había sido creada por aquél para traducir el adjetivo griego biôtós, «vividero».