Para mí
esta es una de la octavas reales más logradas del poemario y
que más veces he leído, y no me cansa la belleza de
las metáforas taurinas porque nos habla del toro de lidia,
en el primer tercio. Veamos: «¡A
la gloria, a la gloria toreadores!»
. Los toros de lidia
con su nobleza y bravura y con su sacrificio por medio del arte de
una tortura animal pública y reglamentada, son los que
llevan a la gloria a los toreadores, toreros o matadores. En el
segundo verso: «La hora es de mi luna
menos cuarto»
, el poeta ya no dice que son las cinco de
la tarde como tanto repetiría Lorca, años más
tarde, en su elegía a la muerte de Ignacio Sánchez
Mejías (1934). En Soledad Primera, Góngora
se refiere al rapto mitológico de Europa por Júpiter
metamorfoseado en toro, pero no en un toro común sino en un
bello ejemplar de color del Sol, con cuernos de luna en creciente y
ojos azules fulgurando deseos, la penetró en el mar y
llegó a Creta... En la silva de Góngora leemos
-«media luna las armas de su
frente»
- tiene una media luna en su frente, ahora bien,
tiene sobre su frente los cuernos de la media luna que son sus
armas.
Por medio del
método conceptista asociamos luna a las cinco, ahora bien, a
las cinco menos cuarto, un cuarto de hora antes de salir el toro
por los chiqueros, éste se encuentra en los corrales,
imitando o emulando a los lagartos al sol de la tarde, tirados
sobre la arena, esperando la hora de salir como gladiadores al
circo al -«golfo de arena»
-,
así se completa el contexto mediterráneo entre golfo
y ancoro (ancla).
Es necesario
recordar a Góngora en Fábula de Polifemo y
Galatea, y veamos la similitud entre: «Émulos imprudentes del
lagarto»
, con «émulo
casi del mayor lucero»
de Góngora, en la
descripción de Polifemo (octava VII).
(émulo: competidor que procura igualarse con otro).
En la octava de
Miguel, leemos «magnificáos [sic]
el lomo de colores»
, este «magnificáos»
con acento llano
en la segunda á, ya que esta palabra no lo lleva
por ser acabada en s, puede ser un sutil y desapercibido
neologismo: caos más magnífico, ahora bien:
magnífico caos. Usa de la alusión perifrástica
con «lomo de colores»
al toro
en la lidia: sangre, banderillas, pelos rubios. «Por el arco, contra los picadores»
(v. 5), vemos una alusión
perifrástica en ese arco, es el arco de tiro de los cuernos,
la media luna de sus armas, que embisten contra los picadores,
cuernos como «flecha, a dispararme
parto»
. Aquí el poeta se convierte en toro por el
verbo en presente: yo parto. Y continúa con «si yo antes no os ancoro»
, o sea, no
llegará esa gloria al torero, si yo os clavo mis
anclas/cuernos, o también, os clavo mis anzuelos, y esa
arena con sangre será ya un -«golfo de arena»
-, una parte de tierra
húmeda al borde del mar, y las plazas de toro tienen esa
forma arqueada de golfo, de media luna. En el último verso,
«en mis bigotes de oro»
,
significa con mis cuernos de oro. Ciertamente prosificando la
última parte vemos que esa gloria no llegará al
torero si el toro le coge. Para cuernos el poeta usará:
arcos, flechas y bigotes.
La ilustración es un toro lírico con cuerno de largos arcos y se lo he dedicado a todos los hernandianos.
