Asistimos en
primer lugar a una descripción de una gota de agua que cae
desde una estalactita de las que cuelgan de los techos de las
cuevas. En esta octava, la gota de agua es semejante a un «segundo de agua, desemboca»
, o
desembarca o cae al suelo de la cueva o sobre una estalagmita. A
espaldas de la Casa Museo de Miguel Hernández, antes calle
de Arriba 73, ahora lleva el nombre del poeta, sale una senda que
zigzagueando sube por la escarpada sierra de La Muela, en la que se
ven varias oquedades.
En el verso 3:
«[...] se reanuda en su origen por la
roca, / igual que una chumbera[...]»
, podría tener
dos significados: uno, que cuando llueve sobre las formaciones
rocosas, se acumula el agua durante varios días en los
cocones (por la forma de coco invertido), y sirven de bebederos
para el ganado y grajillas habitantes de las cárcavas. El
segundo significado podría llevarnos a entender que una vez
caída la lluvia, o sea, caída y esparcidas por el
viento vuelve a proseguir lo interrumpido («reanuda»
) y reaparecen las gotas del
agua en las estalactitas de las cuevas, con lo que el poeta
consigue semejar a la roca porosa con la carnosidad también
porosa de las chumberas: como reservas de agua.
La chumbera vuelve
a aparecer en la octava XLII con «geométrica chumbera»
, por su
forma «elipsoide de crinita»
de los astros, posiblemente una luna y crinita por el nombre dado a
una variedad de palmera originaria de Cuba (La Coccothinax crinita).
La segunda
proposición nos habla de «cojo la
bota fruncida»
(arrugada), en cuyo análisis
(Alhambra, 1976, 121), creo que Sánchez Vidal acierta
plenamente en su comentario al construir la hipótesis de que
«quizá se trate de un pellejo o
bota, de la que el poeta-pastor bebía (de ahí la
"ubre fruncida", porque ha de apretarse el pellejo para apurar su
contenido) y, tras gotear ("puntos suspensivos"), le refresca y
mata la sed [...]».
Las botas de agua
o de vino son como una ubre de piel seca, o de piel muerta, por eso
«que otra mata aun muerta»
(v. 6), se debe referir a que la bota de
cuero (piel muerta) mata la sed, cuando «tras los renglones evasivos / de la
lluvia»
(vv. 7 y 8),
(renglón como chorrito de agua que sale expulsada por la
presión que se ejerce sobre la bota fruncida o arrugada).
Evidentemente tras el primer chorro y cuando se agota, caen gotas
últimas que semejan puntos suspensivos, una metáfora
muy acorde con el primer verso «segundo
de agua»
, en una alusión a la brevedad del tiempo
y a la rapidez con que vuelve a repetirse la sensación de
sed.
Otro de los sistemas que los cabreros usaban para llevar agua consigo a modo de cantimplora, eran las llamadas calabazas de agua, (frutos inducidos desde su nacimiento a tener una forma de 8 para poder ser asidas con un cordel y tapada a su vez con una astilla de acebuche).
La ilustración recoge la idea de las estalactitas de las cuevas y las chumberas como reservas de agua, en el centro una especie de calabaza de agua de las que fueron usadas en la Sierra de Almijara (Málaga). La lámina está dedicada al dibujante Ricardo Fuente, que le hizo un retrato a Miguel en la cárcel.
