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61

Entre los numerosos intentos mencionaremos aquí solamente los de Emir Rodríguez Monegal («Prólogo a Motivos de Proteo», op. cit., p. 305); de Carlos Real de Azúa («Prólogo a "Motivos de Proteo"», p. LIV s.) y de Norma Suiffet (José Enrique Rodó, op. cit., p. 122), en los cuales se habla de una «cuidadosa arquitectura».

 

62

Julio Cortázar, Rayuela, Buenos Aires/Barcelona: Edhasa/Sudamericana, 1977, p. 7.

 

63

Véase el capítulo 1 de este libro.

 

64

Así, Ramón Menéndez Pidal, en una carta fechada el 22 de julio de 1909, le confirma al escritor uruguayo la llegada del libro de Rodó y le pide disculpas por no haber tenido tiempo para una lectura atenta. Sin embargo, en su post scriptum hace la siguiente observación: «Gusto desde luego la finura de las páginas que al azar hojeo» (cita según Rodríguez Monegal, «Prólogo a Motivos de Proteo», op. cit., p. 307). Si le creemos al texto polémico de Julián Nogueira, publicado el 10 de mayo de 1920 (esto es, después de la muerte de Rodó), el autor de Motivos de Proteo había dudado, con motivo de la presentación de su libro en la Universidad, de que su obra hubiera sido leída en una lectura continua, o como lo expresara Nogueira «de cabo a rabo» por más de diez uruguayos. (Cita según Real de Azúa, «Prólogo a "Motivos de Proteo"», op. cit., pp. XC s.)

 

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Véase por ejemplo el análisis de Rafael Gutiérrez Girardot, «La literatura hispanoamericana de fin de siglo», en Luis Íñigo Madrigal (ed.), Historia de la literatura hispanoamericana. Tomo II: Del neoclasicismo al modernismo, Madrid: Cátedra, 1987, pp. 495-506.

 

66

Véase Real de Azúa, «Prólogo a "Motivos de Proteo"», op. cit., p. LXIII. Motivos de Proteo de hecho podría convertirse en un libro de doctrina: «La doctrina de la evolución creadora, de raíz bergsoniana, así como las ideas de Nietzsche, Hamann, Schopenhauer, se funden en una concepción relativista del hombre y de la vida que quiere proyectarse como una filosofía práctica, como una preceptiva y una ética que guíen la conducta individua]». Mabel Morana, «José Enrique Rodó», en Luis Íñigo Madrigal (ed.), Historia de la literatura hispanoamericana, op. cit., p. 662.

 

67

Ganivet, «Idearium español», op. cit., pp. 299 s.

 

68

Así se explican juicios como el siguiente: «Nunca había aparecido un libro tan edificante en el Uruguay. Evangelio de paz y de amor, pleno de confianza en la humanidad y en el hombre, desborda generoso afán de rendir tributo a lo más precioso y digno de la condición humana». (Suiffet, José Enrique Rodó, op. cit., p. 126).

 

69

Rodó, Motivos de Proteo, op. cit., p. 309.

 

70

Cfr. Suiffet, José Enrique Rodó, op. cit., p. 121: «Más allá de la disparidad de elementos y la complejidad de su ordenación, que lo convierte en un verdadero puzzle, Rodó no indica con frecuencia la fuente de donde extrajo su dato».