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1

[Este subtítulo aparece en las páginas 41-43 del original. (N. del E.)]

 

2

Veáse el Mapa General de Colombia, de Humboldt (1826) y la Carta de la República de Colombia, de Restrepo (1827).

 

3

Las alturas que designamos van conforme a las tomadas por los geólogos Sres. Dr. Alfonso Stübel y Dr. Guillermo Reiss que recorriendo largo tiempo nuestro suelo, las publicaron en 1873.

 

4

Aun el Antisana mismo, que lo consideramos apagado, humeaba todavía en 1802, por una de sus bocas, según lo asegura Humboldt.

 

5

Caldas, Seminario del N. R. de Granada. Sec. «Estado de la geografía del virreinato de Santafé de Bogotá», etc. París 1849.

 

6

Podemos considerar como excepciones de la observación de Caldas las minas de oro de las provincias del Azuay y de Loja que son abundantes, a pesar de hallarse a más de 3' al sur de la equinoccial.

 

7

El Inca Garcilaso, historiador peruano, refiere de diverso modo los motivos y aun los sucesos de la guerra entre los hermanos Atahualpa y Huáscar. Cabello Balboa los refiere también de otra manera; mas su narración, en este punto es más conforme con la de Velasco.

 

8

Ved aquí una parte del testamento de Huaina-Cápac inserto en la Historia general del Perú, escrita por el Inca Garcilaso: «Yo me voy a descansar al cielo con mi padre el sol, que días ha me reveló que de lago o de río me llamaría; y pues que yo salí del agua, con la indisposición que tengo, es cierta señal que nuestro padre me llama. Muerto yo, abriréis mi cuerpo como se acostumbre hacer con los cuerpos reales. Mi corazón y entrañas con todo lo interior mando que se entierren en Quitu en señal del amor que le tengo, y el cuerpo lo llevaréis al Cuzco para ponerlo con mis padres y abuelos. Encomiéndoos a mi hijo Atahualpa que yo tanto quiero, el cual queda por Inca en mi lugar en este reino de Quitu, y en todo lo demás que por su persona y armas ganase y aumentase a su imperio».

 

9

Cab. Balboa: También seguimos a este autor en la narración de los sucesos de tan lejana época, por estar más conformes con la tradición, y por las huellas que han dejado en los campos de batalla.

 

10

Prescott, dice, que no bien había tocado Atahualpa en Ambato, encontró con el numeroso ejército de Huáscar; que se dio un combate sangriento; y que el teatro de él fue la falda del colosal Chimborazo. Citando a Sarmiento copia estas palabras: «Yo he pasado por este pueblo y he visto el lugar donde dicen que esta batalla se dio, y cierto, según hay la osamenta debieron aún morir más gentes de las que cuentan». Pero está visto que Sarmiento ha tomado Ambato en lugar de Mocha, situado a las faldas de Carihuairazo, tan cercano al Chimborazo que, a la distancia, parece que se están hombreando los dos montes. En Ambato no se ha visto la osamenta de que habla Sarmiento, sino en Mocha, y a lo más se ven en Ingaurco unos pocos huesos entremezclados con pedazos de vasijas u otras piezas de barro, conocidamente reliquias de alguna tola, atento al corto espacio que contiene el sitio. Ambato, además, no está situado a las faldas de ningún monte, sino metido en una hondanada, distante cinco leguas de Carihuairazo y unas como siete del Chimborazo. Diríamos que Ambato lo ha confundido con Molle-Ambato, pero este se halla aún más distante de dichos montes.