11
Ver Sor Juana, Obras completas, p. 93.
12
¡Y la ensayista al unísono!
13
Fiesta y celebración. Discurso y espacio novohispanos, María Águeda Méndez (ed.), El Colegio de México, 2009 (Biblioteca Novohisana I), p. 225.
14
«La obsesión del cuerpo: La lengua en la mano de Margo Glantz»
, en Sábado, núm. 341, 12 de mayo de 1984, p. 10.
15
«Margo pasa de Esquilo a la estufa...»
(Garrido, op. cit., p. 17). Y añade el autor: «Margo arranca de hechos insignificantes, y a partir de ellos lo dice todo. Escribe en una antigua mesa de cocina que sirvió para amasar y picar: justicia poética. Para escribir necesita tener cerca muchas cosas, sobre todo libros de autores que son como sus guardianes en ese momento»
(op. cit. p. 20). Y en esa alquimia que ella hace con las especias, los olores y los sabores, «llama orgasmos a los bocadillos de chocolate»
, o dice que «sin la cocina no hay pueblo. Sin pan nuestro de cada día tampoco»
(Barros, op. cit., 139)
16
Recuerdo que nos decía que «la duda es digna, pertinente, necesaria...»
(Cándano, op. cit., p. 89)
17
Llego a la conclusión de que tal como dice Margo Glantz al hablar de Sor Juana: «es la suma de las personas a quienes se asemeja, la suma de los poetas, la suma de las musas, de las sibilas, de las "griegas"», yo debo decir de ella que es la suma de Coatlicue, la Malinche, Scherezada, Sor Juana, entre otras.
18
«Es indudable que el sólido árbol que es su vida asienta sus raíces en la tierra fértil de la Universidad Nacional Autónoma de México, y ha beneficiado a lo largo de cuarenta y cinco años a cientos de universitarios»
(Mijares, op. cit., p. 67)
19
Sor Juana, Obras completas, p. 250, vv. 43-44.