161
«Larra’s Duende», págs. 45-46. Arturo del Hoyo (Ínsula, núms. 188-189, 1962, pág. 4) dice: «Larra al forjar el seudónimo y título de El Duende satírico del día, siguió una corriente que podemos considerar tradicional en la prensa política española, ya que fueron varios los duendes que hubo antes que el suyo». Para probarlo cita varios títulos de la lista de Tarr sin nombrar al crítico norteamericano.
162
Ob. cit., pág. 319.
163
Compárese el núm. 155 de The Tatler (ed. de George A. Aitken, Londres, 1899, IV, págs. 218-222) con el núm. X del Duende Especulativo, especialmente págs. 224 y sigs. Sobre estos textos volveremos más adelante al tratar del artículo del Duende Satírico, «El café», en el capítulo siguiente.
164
El Duende Especulativo, núm. 1 (9 de junio de 1761), págs. 11 sigs.
165
Vid. E. R. Capeda y E. Rull, «Luis Vélez de Guevara y el diablo Cojuelo», estudio preliminar a la edición de Luis Vélez de Guevara, El diablo Cojuelo, Madrid, 1968, pág. 39.
166
«There is no place of general Resort, wherein I do not often make my Appearance; sometimes I am seen thrusting my Head into a Round of Politicians at Will’s, and listening with great Attention to the Narratives that are made in those little Circular Audiences. Sometimes I smoke a Pipe at Child’s; and whilst I seem attentive to nothing but the Post-Man, over-hear the Conversation of every Table in the Room. [...] In short, where-ever I see a Cluster of People I always mix with them, tho’ I never open my Lips but in my own Club», The Spectator, núm. 1, ed. de Donald F. Bond, Londres, 1965, vol. I, págs. 3-4.
167
Núm. I, págs. 11 y 17-18. Es revelador que Mercadal entre los autores que cita como modelos para sus propósitos literarios nombre a Lesage, y no a Vélez de Guevara, junto a Quevedo y a Santos: «Para tratar la Vida Humana con acierto, debe el Autor ser un Quevedo, un Santos, un Swift, un Le Sage, un Le Noble...», Ibíd., pág. 5.
168
El Pensador, I, ed. cit., pág. 15.
169
El Censor, Discurso primero, pág. 23.
170
Obras, I, 9 a-b.