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ArribaAbajo- XV -

Estudios sobre la naturaleza y sobre el mundo moral


El conocimiento de cada cosa según su ser, su destino y sus propiedades depende, de una manera clara y determinada, de las condiciones locales y de las relaciones en las cuales se encuentran y se manifiestan abiertamente las cosas. El discípulo penetrará tanto mejor el ser de las cosas de la naturaleza y del mundo exterior, si considera el enlace natural en que estas se encuentran. Las diversas condiciones, las relaciones de los objetos entre sí y su significación parecerán tanto más claras y comprensibles al niño, como éste se vea rodeado de esos objetos y de sus efectos, pues el principio de la existencia de los mismos reside acaso en aquel, o por lo menos su existencia emana del mismo y está conservada por el mismo. Esos objetos son desde luego los que de más cerca le rodean: tales los objetos del cuarto, de la casa, del jardín, de la granja, de la aldea, de la ciudad, de la pradera, de los campos, del bosque, de la campiña. Del análisis de los objetos de la habitación conduciremos al niño al análisis de todos los objetos de la naturaleza y a los del mundo exterior; iremos de la proximidad y de lo conocido al alejamiento y a lo desconocido, y, siguiendo este orden de división y de enlace, todo objeto será para nosotros un motivo de instrucción.

He aquí la marcha que debe adoptarse: La enseñanza se verifica con el mismo objeto que debe ser el asunto de la lección. Así, designándose la mesa, se dirá: «¿Qué es esto?» Y designando la silla «¿Y esto?» Enseguida: «¿Qué es lo que veis en el cuarto?» Respuesta: «La mesa, las sillas, el banco, la ventana, la puerta, el cuadro, etc.»

El maestro escribe sobre el encerado los nombres de los objetos que uno o muchos niños mencionan, y lee lo que escribe, haciéndolo repetir por todos. Luego interroga, y dice:

«¿La mesa y la silla están en las mismas condiciones y relaciones con respecto a la habitación que la ventana y la puerta?

»¡Sí! - ¡No!

»¿Por qué sí? - ¿Por qué no?

»¿Qué son, pues, las ventanas y las puertas con respecto al cuarto?

»Son partes del cuarto.

»Nombrad todo lo que, según vosotros, son partes del cuarto.

»Las paredes, el techo, el suelo, etc., son partes del cuarto.

»Pues bien, ¿así como la puerta, la ventana, etc., son partes del cuarto, éste no es también a su vez la parte de un todo mayor?

»Sí, es una parte de la casa.

»¿Cuáles son las demás partes de la casa?

»El vestíbulo, los cuartos, la cocina, la escalera, etc.»

Después que el alumno haya nombrado así todas las partes de la casa, el maestro y todos los alumnos repiten en coro:

«El vestíbulo, los cuartos, la cocina, la escalera, el suelo, la bodega son partes de la casa.»

Esta repetición hecha por todos los alumnos a la vez, es en extremo importante como ejercicio de inteligencia, de intuición y también de aptitud para el lenguaje.

«¿Todas las casas constan de estas mismas partes?

»No.

»¿Cuáles son las partes de esta casa, que no tienen otras casas?

»¿Cuáles son las partes de otras casas que no tiene esta casa?

»¿Por qué las principales partes de una casa están determinadas y reguladas?

»Por el uso o el destino de la casa o del edificio.

»¿Cuáles son las partes esenciales que una casa debe tener necesariamente?

»Además de los objetos que forman parte de la habitación, nombrad también otros objetos que no formen absolutamente parte del cuarto, pero que se encuentran en el mismo.

»Las sillas, las mesas, los bancos ¿tienen con el cuarto las mismas relaciones que los cuadros, los libros y los vasos?

»No.

»¿Por qué no?

»¿Qué son los bancos y las mesas con respecto al cuarto?

»Pertenecen al cuarto y a la habitación.

»Nombrad los objetos todos que llamáis muebles del cuarto.

»Los otros sitios de la casa ¿tienen también objetos particulares que les pertenecen?

»Sí, la cocina y los cuartos tienen sus objetos particulares.

»¿Cuáles son los objetos que pertenecen a la cocina y a los cuartos?

»La batería de cocina, etc.

»¿Hay también en una casa objetos que no pertenezcan a tal sitio o a tal cuarto?

»Sí, éste o aquel.

»Esos objetos y todos aquellos que son del dominio de la casa se llaman objetos domésticos.

»Nombrad todos los objetos domésticos que conocéis.

»La casa, decís, tiene diferentes partes, cuartos y otros lugares; ¿pero no forma también parte la casa de un todo mayor?

»Sí, forma parte de la granja.

»¿Cuáles son los objetos que pertenecen a la granja y forman parte de la misma?

»El patio, el jardín, la habitación, las bodegas, los establos.

»Cuáles son los objetos que están en el corral y que le pertenecen?

»Los objetos móviles que se encuentran en el corral se llaman utensilios de la granja.

»¿Cuáles son los objetos que pertenecen al jardín y de los cuales se hace uso para el jardín?

»Los objetos que sirven para el jardín se llaman instrumentos de jardinería.

»Todos los utensilios que sirven en el corral, en el establo, se llaman utensilios de granja.

»Lo propio que la casa, el corral, el jardín, son partes de la granja, ¿no es esta una parte de un todo mayor?

»Sí, es una parte de la aldea.

»¿Qué veis y qué notáis en la aldea? ¿Cuáles son las cosas pertenecientes a la aldea? ¿De qué consta la aldea en general?

»Noto casas, jardines, granjas, templos, edificios destinados a escuelas, presbiterios, grandes plazas, casas municipales, herrerías y fuentes.

»¿Qué relación existe entre esas diferentes casas y los que las ocupan?

»Las unas son casas de labradores, las otras casas de artesanos o de jornaleros.

»¿Qué ofrece de particular la casa del labrador?

»¿Cuál es la cosa esencial y necesaria en la casa de un artesano?

»El taller.

»¿Qué exige el taller?

»Las herramientas.

»¿Qué precisa para la casa municipal?

»¿Qué precisa para el edificio destinado a escuela?

»¿Qué precisa para la iglesia?

»¿Cómo se llama lo que rodea la aldea?

»La campiña, los campos.

»¿Qué objetos notáis en la campiña y en los campos?

»Praderas, caminos, senderos, corrientes de agua, fosos, puentes, pastos, límites de piedra, árboles, etc.

»¿Es, a su vez, el campo parte de un todo mayor, como la granja era una parte de la aldea?

»Sí, el campo forma parte de una comarca.

»¿Qué es lo que veis en una comarca?

»Montañas, valles, barrancos, caminos, puentes, ríos, arroyos, aldeas, molinos, ciudades, pueblos, estanques, canales, bosques, etc.»

De este modo se desarrolla poco a poco el conocimiento de la superficie de la tierra, o sea de la geografía.

De la observación del mundo exterior emana el conocimiento de cada cosa, a la manera que la ramita brota del retoño, y puede uno fácilmente convencerse de ello, por toda enseñanza conforme con la naturaleza y con la razón. Pero el momento oportuno para todo nuevo objeto de enseñanza está tan rigurosamente determinado como el instante de la ramificación y del crecimiento de los retoños y de las flores sobre un árbol. El descubrimiento de este momento, correspondiente con el del nacimiento de un retoño, es muy fácil para el maestro que se apropia atentivamente todas las condiciones del objeto de la enseñanza, viviendo en él o más bien haciéndolo vivir en sí mismo, para que las exigencias del ser del objeto se revelen a su alma y a su espíritu y se las asimile; pero si el instante propicio a la enseñanza de tal objeto se descuida, esta enseñanza, más tarde reanudada, no tendrá resultado alguno ni provecho alguno para el discípulo. Todo maestro, al tratar de dar una enseñanza razonable, ha hecho de ello a veces una triste experiencia. Por eso es importante buscar el momento y el lugar en que toda enseñanza, suministrada por el objeto que constituye el asunto de la misma, debe dar un impulso verdadero a la vida del alumno. La esencia de la enseñanza, conforme con las leyes de la naturaleza y de la razón, consiste en gran parte en el descubrimiento de esas condiciones de tiempo y lugar; una vez estas halladas, la enseñanza se desarrolla, según las leyes de toda la vida, con toda libertad y espontaneidad, e instruye en cierto modo al mismo maestro. Despiértese toda su atención sobre este punto. Esta expansión y esta ramificación de la enseñanza no deben ser ahogadas. Abandonar el momento que les es propio, sólo pertenece a un modo de enseñanza dado opuestamente a las leyes de la naturaleza.

Volvamos al curso de la enseñanza del mundo exterior.

«En el campo, en la comarca, notaréis árboles, torres, peñas, manantiales, murallas, bosques y aldeas; pero mirad aún esos objetos y todos los que vuestra vista abarca, y decidme si cada uno de esos objetos es único en su especie, o si entre los mismos halla vuestra mirada muchos amalgamados o reunidos.

»Muchos de esos objetos semejantes se ordenan y se encajan juntamente.

»Nombradme esos objetos.

»Cuando comparáis entre ellos todos esos objetos que componen una comarca, ¿encontráis entre los mismos una diferencia capital?

»Sí; algunos de esos objetos deben su existencia sólo a la naturaleza, subsisten sólo en la naturaleza y por la naturaleza; otros deben su existencia al hombre, y sólo por el hombre subsisten.

»Los primeros de esos objetos se llaman obras de la naturaleza; los segundos obras del hombre.

»Buscad en torno vuestro las obras de la naturaleza que a vuestros ojos se distinguen.

»Los árboles, los campos, las praderas, la hierba, los arroyuelos.

»Buscad asimismo algunas obras debidas al hombre, y que observáis en torno vuestro.

»Las tapias, las cercas, los enverjados, los caminos, los kioskos, la viña.

»Los campos y los prados, ¿son realmente obra de la naturaleza sola?

»Sí. - No.

»¿Por qué sí? - ¿Por qué no?

»Los kioskos, las cercas, los viñedos, ¿pueden ser realmente miradas como obras que provienen de la mano del hombre?

»No.

»¿Por qué no?

»¡Bien! Decimos, pues, que los kioskos, los viñedos, los campos, las praderas, ciertos árboles frutales, las fuentes, son obras debidas a la vez a la naturaleza y al hombre.

»Buscad muchos objetos de la naturaleza en torno vuestro, consideradlos atentamente, comparadlos entre ellos mismos, y ved si percibís alguna diferencia capital que los separe o que los reúna. Tomad, por ejemplo, el árbol, la roca, la piedra, el riachuelo, el pájaro, el roble, el ciervo, el abeto, el trueno, el rayo, el aire.

»Ellos nos muestran diferencias que los separan o los unen entre sí.

»¡Bien! explicaos.

»El ciervo, el escarabajo, la vaca, el pájaro, el caracol, son animales.

»El roble, el abeto, el musgo, la hierba, son vegetales, son plantas.

»El aire, el agua, la piedra, las rocas, son minerales.

»La lluvia, el trueno, el rayo son fenómenos naturales.

»Nombrad todos los animales que conocéis en torno vuestro.

»Nombrad cuantos animales conocéis.

»Nombrad los minerales.

»Y finalmente, todos los fenómenos de la naturaleza.

»Consideremos ahora los animales con relación a los lugares en que viven.

»¿Los animales nacen, viven y se alimentan todos en los mismos sitios?

»No, viven sea en la casa, en el corral o en la granja; sea en los campos, en el bosque; sea en el agua, en el aire, o bien en otras sustancias.

»Dase el nombre de animales domésticos a los que viven en las casas, y permanecen sobre todo cerca de los hombres y de sus habitaciones; animales de los campos son los que viven en los campos; animales de los bosques los que viven en los bosques. Hay también animales de la tierra, animales acuáticos, animales anfibios y animales que viven en el aire.»

Después de haber clasificado los animales según los lugares del globo en que residen, se procederá de la misma suerte por los vegetales y las plantas, las cuales serán clasificadas en plantas de estufa, plantas domésticas, plantas de jardín, de campo, de pradera, de bosque, de agua, de pantano, o plantas parásitas.

Lo propio se hará con respecto a los minerales, aunque estos proporcionen menos motivo a observaciones de este orden.

Se procederá también de la misma manera para con las manifestaciones de la naturaleza de acuerdo con la división de tierra, aire, agua y fuego.

«¿Bajo qué punto de vista hemos considerado hasta aquí los objetos de la naturaleza?

»Bajo el punto de vista del espacio y del lugar en que nacen, viven y mueren.

»Los objetos de la naturaleza, según el sitio mismo en que yacen y viven, ¿se encuentran más o menos próximos o alejados del hombre, muestran en su modo de existencia, en sus manifestaciones o en sus propiedades, alguna diferencia producida por su aproximación o por su alejamiento del hombre?

»Sí. - No.

»¿Por qué sí? - ¿Por qué no?

»Los animales más próximos al hombre, los más sometidos a su influencia, son más débiles, más sensibles, reclaman particulares cuidados; son más dóciles y más domésticos sobre todo; los que, por el contrario, están alejados del hombre y no experimentan su influjo, son más groseros y más salvajes.

»Nombrad los animales domésticos que os rodean y que vosotros conocéis.»

Los animales domésticos pueden ser también estudiados según su utilidad y los servicios que prestan, y clasificados en animales de utilidad, animales protectores, animales de recreo y bestias de carga o de tiro.

Los animales salvajes pueden también ser considerados bajo el punto de vista de su utilidad y bajo el del perjuicio que causan.

Lo mismo se hará para con los vegetales,

Las plantas que han cesado de ser silvestres denomínanse plantas cultivadas.

Idéntica clasificación puede poco más o menos aplicarse a los minerales, a los torrentes y fuentes, rocas, etc.

«Acabamos de considerar los objetos de la naturaleza bajo el punto de vista del lugar en que nacen y viven, y bajo el de la utilidad o del perjuicio que causan; ¿podemos considerarlos aún bajo algún otro punto de vista?

»Sí, bajo el de las estaciones; porque hay frutos de invierno y frutos de estío, frutos de primavera y frutos de otoño.»

Los animales, las plantas y los fenómenos de la naturaleza sufren igualmente el influjo de las estaciones: la aurora boreal, por ejemplo, aparece sólo en invierno, el humo elévase mucho más alto en invierno que en ninguna otra estación; la primavera y el otoño provocan las nieblas; y el invierno la nieve, el hielo y el sazonamiento de algunos frutos. En algunas comarcas, la golondrina es un pájaro de verano, la alondra y el motacile pájaros de primavera, y el pato silvestre, un pájaro de invierno.

Hay la mariposa, del día, la del crepúsculo y la de la noche.

Hay el escarabajo de mayo, el de junio y el de julio.

Hay flores de marzo, flores de mayo, flores de primavera.

Al considerar los animales, sobre todo las aves, bajo el punto de vista del lugar de su residencia y de la estación en que aparecen, se mencionarán también las aves de paso.

Es también trascendental el notar la manera como viven los animales, y clasificarlos en animales carnívoros, animales herbívoros, etc.

Termínase aquí el conocimiento principal de los objetos de la naturaleza, la descripción general de la naturaleza; más tarde se emprenderá la historia natural, que consiste sobre todo en adquirir el conocimiento de sus propiedades particulares, y por la observación de la operación de la fuerza, se llegará a la explicación de sus fenómenos. El análisis del reino mineral conducirá naturalmente a las nociones de la física.

El pasar de la observación de la naturaleza, considerando a ésta como mundo exterior, al conocimiento, a la descripción y a la historia de la naturaleza, conduce naturalmente también al análisis de los animales cuya utilidad o cuyo perjuicio los aproxima o aleja más o menos del hombre; aquí aparece de nuevo la distinción entre los animales que nacen del todo vivos, los mamíferos, y los que salen del huevo, entre los que «ponen» e incuban y los que solamente «ponen», abandonando a la naturaleza los cuidados de la incubación.

El primer objeto al cual se aplicarán el estudio y la descripción de la naturaleza será el descubrir y el penetrar las propiedades exteriores que unen y separan los objetos de la naturaleza, sus atributos y sus causas, sus resultados y sus consecuencias, la reunión, el enlace necesario de todas las cosas de la naturaleza. Se tratará luego de darse cuenta inteligente de las propiedades exteriores, por las cuales el ser de la cosa se revela del modo más particular y menos equívoco.

Esta marcha que hace subir de lo particular, de lo individual, a lo general y a la totalidad, y descender de lo general a lo particular, y de la totalidad a la individualidad; este modo de análisis del mundo exterior, no tan sólo responde a las exigencias de toda vida interior, mas también facilita el conocimiento de cada objeto, tal como debe ser presentado al alumno, en el grado de su inteligencia y de su desarrollo intelectual.

Consideremos ahora las obras del hombre, como hasta aquí hemos considerado los objetos de la naturaleza, es decir, según sus condiciones exteriores, que claramente resultan del lugar, del tiempo, del modo de alimentarse y de las manifestaciones externas de la vida.

«Nombrad las obras humanas que conocéis y que veis en torno vuestro, y decid si hay algunas diferencias entre ellas, y cuales son esas diferencias.

»La casa, la aldea, la carretera, los puentes, la ciudad, las murallas, el arado, el carro, el poste, etc.

»Bien. -¿Qué diferencias hay entre todos estos objetos?

»Difieren en su sustancia, en su uso y en su destino.

»Nombrad las obras humanas que presentan esas diferencias.

»¿Qué diferencias presentan aquellas respecto a este particular?

»Sirven de habitación al hombre, son útiles al hombre, le abrigan y le protegen, o bien son herramientas o utensilios propios para confeccionar otros objetos, o cosas que sirven a las relaciones de los hombres entre ellos, a sus placeres, o bien son testimonios del poder del espíritu humano.

»¿Cuáles son, entre esos objetos, los que sirven como abrigo y residencia del hombre?

»Las casas, las aldeas y las ciudades.

»¿Qué es lo que una ciudad presenta, sobretodo, de particular?

»Muros, puertas, calles, callejuelas, un mercado, un tribunal, almacenes, talleres y gran número de edificios de las estructuras más diversas.

»¿En qué difieren entre sí los edificios de una ciudad?

»En su uso y en su destino.

»¿A qué diferencia da lugar el destino de los edificios de una ciudad?

»Su diferencia consiste en que los unos son habitaciones y casas de la clase media, los otros, edificios de lujo destinados a las fiestas y a las reuniones de los habitantes de la ciudad, etc.

»¿Cuáles son los diferentes géneros de casas?

»¿Titúlanse talleres, fábricas, tiendas y almacenes?

»¿Cuáles son los diferentes talleres que hay en una villa?

»Los talleres de carpinteros, de herreros, de sastres, de talabarteros, de zapateros, de panaderos, de hojalateros, de tejedores, etc.

»¿Qué ofrece de particular cada uno de estos oficios?

»La obra y la herramienta.

»¿Cuál es la herramienta propia para el carpintero?

»¿Cuál es la herramienta propia para el herrero.

»Y así para cada uno de los oficios.

»¿Cuál es el destino, el fin de esos oficios?

»Crear, producir o transformar algo.

»¿Qué se hace en el taller del carpintero?¿Y en el del herrero?»

De la propia suerte se procederá para con las manufacturas y las fábricas; se preguntará, desde luego, al alumno acerca de los utensilios y de las herramientas; después, acerca de los productos de esos talleres. Se le interrogará también acerca del uso y del contenido de los almacenes.

«Las tiendas, ¿son diferentes entre sí? ¿Qué diferencia existe entre ellas?

»Esta diferencia consiste en la naturaleza de los objetos que contienen.

»¿Qué diferencia señaláis entre las tiendas, con respecto a lo que contienen?

»Las unas contienen objetos naturales y objetos de arte, sustancias que se venden al peso y que sirven de alimento al hombre; contienen objetos que se venden por medida, objetos de capricho, objetos de necesidad, de ornamento o de lujo, los cuales se venden según su valor propio o según el número.

»Los primeros son objetos de comercio; los segundos, objetos que sirven de alimento, y los terceros pueden clasificarse como objetos de utilidad, de juego o de lujo.

»¿Qué ofrecen de particular los objetos de comercio?

»¿Qué diferencia existe entre todos esos objetos con respecto al lugar de donde proceden?

»Son nacionales o proceden de países extranjeros.

»Nombrad algunos productos nacionales.

»Nombrad también productos extranjeros.»

Se interrogará después acerca de lo que cada uno de esos productos ofrece de particular.

Los edificios públicos serán clasificados según su destino y su uso, como edificios para la instrucción, para el culto, edificios de socorro, de beneficencia, etc., etc.

Los edificios destinados a la instrucción serán subdivididos en escuelas, bibliotecas, etc.

Hay que elevarse enseguida de la observación del oficio a la del artesano, de la observación de la obra producida por el artesano a su motivo y a su origen, de las obras del hombre se llegará al hombre mismo, así como la observación de la naturaleza conduce al conocimiento de Dios, su creador.

«¿Cómo se denomina aquel que trabaja en el taller de carpintería y confecciona los productos que del mismo salen?

»Carpintero.

»¿Cómo se titulan en general los que trabajan en los talleres?

»Artesanos.

»¿Hay otros sitios a los que se da el nombre de talleres, y en los cuales sin embargo no hay artesanos?

»Sí, hay también los talleres de pintura, de escultura, etc.

»¿Hay también artesanos, obreros que carecen de sitio o de taller particular para su oficio?

»Sí, los albañiles, los tejeros, etc.

»¿Cómo llamáis a los que trabajan en las fábricas y en las manufacturas?

»Obreros de fábricas o de manufacturas.

»Nombrad cuantos oficios conozcáis, y también todos los diferentes géneros de fábricas y manufacturas.

»Clasificad esos diferentes oficios, esas fábricas y esas manufacturas según su destino particular y las relaciones que entre sí conservan.

»Están clasificados según la sustancia que en ellos se emplea, como también según la índole de trabajo por el cual la sustancia está empleada; por ejemplo, el oficio de herrero, etc.

»¿Pueden coordinarse de la propia manera los diferentes productos de la actividad humana?

»Sí, pueden coordinarse, pueden clasificarse según su sustancia, su resultado o su empleo.

»¿Cómo pueden considerarse esas obras del hombre según su sustancia?

»Se las puede considerar como pertenecientes al reino mineral, al reino vegetal y al reino animal. La sustancia es o piedra (mineral), o madera (vegetal), o piedra y metal, o madera y metal, o madera o piedra, o producto particular de ciertos animales, o en fin, mezcla perteneciente a la vez al reino animal y al reino vegetal.

»¿Cómo pueden, esas obras de los hombres, clasificarse según su empleo o su uso?

»Pueden clasificarse en obras protectoras y útiles, obras de fantasía, de arte, de recuerdo o de lujo.

»Las obras protectoras son las habitaciones, los trajes, los diques, las armas; por ejemplo, los fusiles, los cañones, etc.

»Las obras útiles que sirven para la conservación del orden y de la sociedad, son los puentes, las carreteras, los mercados, los postes, los instrumentos y los utensilios, etc.

»Los utensilios pueden clasificarse y considerarse como instrumentos divisores, tales son la varilla, las herramientas puntiagudas, los pulidores, los instrumentos de relojería, de cristalería, de impresión, etc.

»Nombradme instrumentos que separan y dividen los objetos.

»Instrumentos que separan y dividen los objetos son el hacha, la tijera, el cortaplumas, etc.

»Pueden también ser considerados como instrumentos cortantes o rompientes, tales como la sierra, las herramientas de cerrajero, etc.

»Nombradme algunos otros.

»Nombradme algunas herramientas de las que rompen.

»Los martillos, el hacha, etc.

»Nombrad algunos instrumentos de punta.

»La barrena, los clavos, etc.

»Nombrad algunos pulidores.

»El cepillo, el bruñidor, etc.

»Nombrad también los instrumentos aptos para la relojería, cristalería, etc.»

Repitan siempre todos los alumnos la respuesta dada por el maestro o por el discípulo.

«¿Qué diferencia media entre las herramientas y los utensilios?

»Estos últimos han sido ya considerados como objetos domésticos.»

Las obras de fantasía, de arte o de lujo serán analizadas y clasificadas de la misma manera y según su destino, como precedentemente se habrá hecho con respecto a los edificios.

«¿Qué se hace en los tribunales, en las casas municipales y en los establecimientos de socorro y de beneficencia?

»¿Para qué sirven los edificios destinados a escuelas, al culto?

»¿Cómo tituláis a las personas que están empleadas en esos edificios, o aquellos que los frecuentan?

»Empleados, consejeros, etc., alumnos y eclesiásticos.

»¿Cuáles son las funciones de los empleados, de los consejeros, de los maestros y de los eclesiásticos?

»¿Basta con lo que acabamos de analizar para constituir una ciudad?

»¿Hay ciudades de diferentes especies?

»Sí; hay capitales, ciudades de residencia real, ciudades marítimas ciudades de universidad, etc., ciudades de comercio, de industria, etc.

»¿Qué es lo que cada una de estas ciudades ofrece de muy particular por sí misma o por sus habitantes?

»¿Conocéis otras ocupaciones, oficios y profesiones, además de las ya mencionadas?

»Sí; conozco muchas.

»¿Cuáles?

»¿Hay también jornaleros, cazadores, pescadores, jardineros, cultivadores y pastores?

»¿Presentan alguna analogía entre sí esos diferentes oficios y profesiones?

»Sí, esos oficios y esas profesiones guardan entre sí puntos de analogía y de semejanza.

»¿Cuáles?

»Esas diferentes profesiones de los hombres, ¿tienen o no tienen un objeto?

»¿Es este objeto de diferente índole?

»¿Cuál es el último objeto o término de toda creación y producción debida a la actividad humana?

»Este fin o último término es un fin único: consiste en que todos los hombres, cualesquiera que sean sus oficios y sus profesiones, viven en una y misma relación, en la familia y en las relaciones de familia.

»Puesto que todos los hombres, sin excepción, viven en las mismas relaciones de familia, y que todos sus esfuerzos deben tender a la manifestación del ser propio ¿en dónde conseguirán ellos mejor la realización de este fin?

»En la familia.

»¿Cuáles son las condiciones exteriores de cada familia, y cuales los miembros de cada familia?

»El padre, la madre, los hijos y los sirvientes.

»¿Qué debe hacer la familia, cuando se trata para ella de desarrollar al hombre según el espíritu propio, a fin de que alcance el noble fin que le está destinado?

»Debe proponerse este fin, tenerlo siempre en vista, buscar los medios de alcanzarlo, y dirigir hacia el mismo todas sus fuerzas y sus aptitudes.

»Cuando una familia obra de esta manera, ¿se halla en estado de alcanzar, sola, el más elevado fin a que pueda llegar el esfuerzo del hombre?

»No.

»¿Por qué no?

»Porque una familia sola no puede reunir en sí misma todas las fuerzas, las capacidades y los medios necesarios para ello.

»¿Cuándo será más fácil y más regularmente alcanzado ese fin supremo del hombre y de los hombres?

»Cuando algunos o muchos hombres, reconociendo ese fin supremo de todo esfuerzo humano y de toda vida humana, comprendiendo cuál es el medio para alcanzarlo, reunirán, en un solo conjunto, todas sus fuerzas, sus conocimientos y sus medios desarrollados y fortificados en el seno de la familia.

»La consideración de la humanidad como un todo, o unidad, puede sola conducir a ese fin supremo del esfuerzo humano a la manifestación de la humanidad en toda su pureza.»

De este modo la escuela, guiando, después de un largo rodeo, al alumno al seno mismo de la familia y del hogar doméstico, en donde comenzó para él la observación de la naturaleza, del mundo exterior; de este modo, la escuela conviértese en centro de todo esfuerzo humano. Con otros ojos y en otro sentido considera entonces el alumno los objetos del mundo exterior, reconoce al hombre en sus diferentes relaciones con las cosas del mundo exterior, y se reconoce sobre todo a sí mismo.

Damos aquí este modelo de enseñanza como un ejemplo de la manera como el maestro debe sacar partido de todos los objetos que rodean al alumno, a fin de conducirlo, por ahí, hasta el conocimiento del hombre mismo, después que se le hayan mostrado las relaciones de esos objetos con el hombre.

Consideramos innecesario insistir sobre la oportunidad de no sentar estas últimas cuestiones sino a los alumnos más avanzados de la clase; sin embargo, no dejarán las mismas de desarrollar ya ciertas reflexiones en la inteligencia del alumno todavía perteneciente a un grado inferior de desarrollo.

Creemos asimismo poco necesaria la recomendación de que el género de enseñanza dado guarde enlace con la localidad en que vive el joven, y quede desde luego circunscrito en el círculo del maestro y de sus alumnos; no se descuide, empero, de hacer presente al joven que la observación de la naturaleza y la del mundo exterior abarcan todas las cosas y las confunden en la misma unidad; convendrá hacerle notar también algunas obras debidas al poder y a la actividad intelectual del hombre, a fin de unirlas a otros desarrollos más elevados, porque en efecto ¿quién no podría convencerse hoy de cuanto el grado de desarrollo, por lo menos exterior, de la vida, preocupa la mente de los moradores del campo y de los valles, por más que estos vivan en una soledad profunda; quién no puede ver asimismo cuánto, no ya tan sólo la observación, mas también la penetración de las relaciones de la naturaleza y las de la vida superior, tienden más y más a ser lo que deben ser, es decir, a la solución del problema del género humano?

Fuera superfluo insistir aquí sobre la necesidad de vigilar, con cuidado, el momento propicio a la expansión o a la germinación de todo retoño o capullo de enseñanza; la observación de los fenómenos de la naturaleza y la de la operación vital de la fuerza conducirán naturalmente al estudio de la física; el de la química será traído por ciertos fenómenos de la naturaleza producidos por la trasformación de la sustancia o por el influjo de ciertas fuerzas activas de la naturaleza, tales como la luz, el calor, el color, el olor muy pronunciado de ciertas hojas en otoño, la corrupción, o también el influjo de una sustancia sobre otra sustancia. La observación de los oficios traerá el conocimiento de los términos técnicos (tecnología). Es esencial que el maestro posea en sí mismo todos esos conocimientos: de esta suerte serán más vivos a los ojos del alumno, y la enseñanza obtendrá con ello resultados felices. ¿Por qué todo hombre reflexivo no encontrará en sí propio el camino recto, si se deja guiar por la mente misma, sin dudar, preocuparse ni desesperar de nada? La menor de las cosas puede instruir todavía al maestro, quien, aunque sabiendo ya muchas cosas, no deja por eso de instruirse al instruir a los otros ¿y de dónde vendrían, sino de ese espíritu, la fuerza y el valor que convienen al maestro, para afrontar los obstáculos que la falta de criterio, de reflexión y de observación han acumulado anteriormente sobre su camino? Lo propio es aplicado al alumno: ¿cómo el niño de seis a ocho años podría iniciarse en uno de los conocimientos mencionados por nosotros, y que tantos adultos poseen apenas? A decir verdad, el niño no la posee tampoco aún; pero la adquiere paulatinamente en el curso de la enseñanza y la adquiere con certeza. La experiencia tiene frecuentemente demostrada la utilidad de esta marcha de enseñanza, que permite al alumno instruirse en gran parte fuera de la escuela misma. Esta observación de los objetos de la naturaleza y del mundo exterior, tal como tan particularmente la recomendamos, suministra al alumno un hábito tan grande de reflexión, que el menor objeto provisto de alguna importancia no escapa más a su atención, antes bien conviértese para él en objeto tanto más precioso de estudio, cuanto que él ha aprendido previamente a sacar provecho de todas las cosas. Así aprende el hombre a pensar y a reflexionar seriamente sobre lo que su vocación exige; agreguemos también que el hombre sabe mucho, cuando se conoce a sí mismo.

Se dirá tal vez que este sistema de enseñanza haría salir demasiado temprano al joven de los límites estrechos en que la naturaleza le encierra, y que esta multiplicidad de conocimientos podría hacerle vano y orgulloso. Es un error; la multiplicidad de conocimientos, que se encadenan por un enlace natural y vivo, no impulsa a la vanidad; hace al hombre observador, y le convence de que, en resumidas cuentas, no sabe gran cosa; eleva al hombre hasta la dignidad del hombre y le reviste de su más bello adorno, que es la modestia.

Desistimos de refutar aquí todas las objeciones, de rechazar todas las censuras que podrían ser lanzadas contra este método, y nos contentamos con abandonar a las juiciosas reflexiones de los espíritus imparciales, la elasticidad, el ser y la acción de esta enseñanza de los objetos del mundo exterior, de este curso instructivo a que da pie la observación de cada uno de esos objetos, sin añadir nada sobre su importancia. Este método es aplicable a las escuelas más inferiores, y no puede dejar de producir en ellas, como por do quiera, los frutos más excelentes, pues desde temprano coloca al hombre, de una manera tan simple como viviente, en el centro y en la conjunción interna de todo lo que el hombre quiere y debe conocer y observar; guíale hacia la reflexión; condúcele al conocimiento, a la penetración del ser, del principio y del fin de cada cosa, ¿y no es este por ventura el último término, el único fin de toda enseñanza, cualquiera que sea el dictado que el hombre guste aplicarle?