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Vid. Dolores Pla y Magdalena Ordóñez. «El exilio catalán en México: algunos números y un perfil». Dolores Pla, Magdalena Ordóñez y Teresa Férriz. El exilio catalán en México. Notas para su estudio. Zapopan: El Colegio de Jalisco-Generalitat de Catalunya, 1997.
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A. Artís-Gener y Prócoro Hernández. «El nou món acull l'exili català». Les Amèriques i Calalunya. Barcelona: Generalitat de Catalunya, 1992, p. 284.
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A todos sus compatriotas que continúan bajo la tiranía de los gobiernos totalitarios, dedica Costa-Amic su primer libro en catalán: «Al iniciar estas publicaciones de la Biblioteca Catalana lo hacemos pensando en los compatriotas que, bajo regímenes de opresión, en los campos de concentración y en las prisiones de África, de Francia y de la España fascista, todavía luchan valientemente por conservar nuestra dignidad de catalanes, nuestra lengua y nuestra cultura. A todos ellos dedicamos nuestro más emocionado y fraternal saludo». Vid. Josep Maria de Sagarra. El comte Arnau. México: Biblioteca Catalana, 1942, p. 6. (Traduzco al español todas las citas originalmente en catalán transcritas a lo largo del presente estudio, pero mantengo la grafía catalana para los nombres propios).
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Ello explica en parte que, mientras en España el exilio y sus aportaciones a la cultura de la posguerra no son estudiados sino por pocos grupos de investigación, en México el magisterio de los exiliados republicanos es reconocido ampliamente y a él se han dedicado varios proyectos institucionales dentro del INAH, la UNAM o El Colegio de México. Sobre el exilio catalán específicamente, en El Colegio de Jalisco se desarrolla el Programa de Estudios de los Catalanes de México, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya.
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«Un tercer plano cultural donde el exilio tuvo una influencia fundamental fue el de la articulación de la cultura mexicana (que para entonces sólo se había asomado tímidamente a la modernidad y que padecía, no poco, de chauvinismo) con la cultura europea y los grandes avances en áreas de frontera. El exilio español fue un puente que unió milagrosamente a México con el mundo moderno. Dos simples datos ilustran al respecto: en sólo once años los exiliados participaron en la edición de más de 2.250 títulos, obras científicas, literarias, filosóficas, etc., la mayoría obras clásicas (muchas de ellas publicadas en Imprenta Universitaria, la SEP y, sobre todo, el FCE); en dos décadas hicieron más de 1600 traducciones...». Gilberto Guevara, «La cultura mexicana y el exilio español». 50 años de exilio español en México, Tlaxcala: Universidad de Taxcala, 1991, p. 176. Vid., asimismo, el artículo de Valentina Torres Septién. «Editores y lectores en la década de los 40». El Colegio de México. Boletín, núm. 23, enero-febrero, 1989, pp. 23-25.
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Cit. por Víctor Ronquillo. «Editores en México. Nace un libro». Memoria de Papel. México, año 4, núm. 9, marzo, 1994, p. 6. Punto de partida imprescindible son, aparte de muchos artículos dispersos en la prensa periódica, el estudio panorámico de José Luis Martínez, El libro en Hispanoamérica. Origen y desarrollo. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez-Editorial Pirámide, 1987, y de Peter S. Jennison y William H. Kurth, El libro en América. Estudio de las principales barreras al comercio del libro en América. Washington: Unión Panamericana, 1960. Para el caso específico de México, resultan de gran interés varios estudios de Ernesto de la Torre Villar y, sobre todo, de Daniel Cosío Villegas incluidos en la bibliografía final. Un análisis excelente, que podría servir como modelo para otras muchas monografías sobre las empresas editoras mexicanas es la obra de Víctor Díaz Arciniega. Historia de la Casa. Fondo de Cultura Económica, 1934-1994. México: FCE, 1994.
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Se entienden como tales, como establece la UNESCO, aquellos que cuentan con menos de cuarenta y nueve páginas.
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Vid. las referencias completas en la bibliografía final. Asimismo, en Pla, Ordóñez y Férriz, op. cit., aparece como apéndice una extensa relación de bibliografía crítica total o parcialmente referida al exilio catalán en México.
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Artís-Gener y Hernández. «El nou món acull l'exili català». Les Amèriques i Catalunya, p. 283. Aparte de estos estudios, y debido a la falta de monografías sobre la industria del libro impulsada por el exilio y, en general, la edición mexicana, he basado esta investigación en materiales muy diversos: trabajos presentados en instituciones mexicanas, artículos de diarios y revistas, entrevistas, memorias, etcétera. No he podido consultar ningún archivo, muchos de los cuales son tan efímeros que prácticamente no han dejado rastro. Por todo ello, queda todavía un trabajo de reconstrucción por hacer, que continué, complete, amplíe y, si procede, corrija cuanto aquí expongo.
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De todas formas, no fue en México donde se editó el primer libro de exilio en catalán, sino en Argentina, gracias a la Agrupación de Ayuda de la Cultura Catalana de Buenos Aires. Vid. Albert Manent, La literatura catalana a l'exili. Barcelona: Curial, 1989, p. 48.