21
El cuento mencionado anteriormente incide en ese aspecto, mostrando el peligro de la aplicación de tópicos injustos sobre la mujer. Mucho más irónico pero más evidente es el planteamiento que aparece en «El final de mi cuento» (1909) en el que asistimos a las contradictorias hipótesis que construye un marido agonizante a propósito de su joven y hermosa mujer, llegando al extremo de atemorizarla y de padecer ataques de violencia contra ella. La ironía estriba, justamente, en que el final del cuento deja abierta la puerta a una efectiva infidelidad de la esposa, infidelidad que, no obstante, resulta comprensible visto el comportamiento insoportable del esposo. Como mínimo, hay duda y no hay condena.
22
James H. Hoddie, Unidad y universalidad de la ficción modernista de Gabriel Miró, Madrid, Orígenes, 1992, p. 16.
23
Gabriel Miró, Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, 1949 (2ª edición), p. 641.
24
Ibid., 643-644
25
Francisco Márquez Villanueva, «Gabriel Miró y el Künstleroman» en Lozano Marco, M.A. y R.M. Monzó, Actas del I Instituto de Cultura «Juan Gil-Albert», Alicante: Caja de Ahorros del Mediterráneo, 1999, p. 96.
26
Ibid., p. 89
27
A. W. Becker, El hombre y su circunstancia en las obras de Gabriel Miró, Madrid, Revista de Occidente, 1958, p. 185.
28
Remito a la lectura desarrollada por M.A. Lozano Marco, «Una novela problemática: Niño y grande (1908-1922)» en AA.VV. La novelística de Gabriel Miró. Nuevas perspectivas, Alicante: Instituto de Cultura «Juan Gil-Albert», 1993. También Torres Nebrera desarrolla una lectura paralela, mostrando además que la idea de que alcanzar una quimera -en el cuento, poseer un águila- implica su destrucción puede considerarse el tema central de novelas posteriores, y cita en concreto Las cerezas del cementerio y Dentro del cercado.
29
En su introducción a la obra, Lozano Marco repasa algunas de las lecturas más peculiares de la obra: la visión edípica de la relación Félix-Beatriz según se plantea en Stein, B., «Edipo en Las cerezas», Estudios Ibero-Americanos, VI (1980): 73-82; la trama mítico-religiosa que articula el capítulo correspondiente a Las cerezas del cementerio en la obra de Hoddie, J. Unidad y universalidad de la ficción modernista de Gabriel Miró, Madrid, Orígenes, 1992 (cuyo precedente es el artículo del mismo autor «Ensayo de aproximación a Las cerezas del cementerio de Gabriel Miró», Revista de Estudios Hispánicos, 11 (1984): pp. 163-185) y, finalmente, la lectura en clave existencialista que desarrolla Ruiz, R., «El sentido existencial de Las cerezas del cementerio» en Márquez Villanueva, F. (ed.) Harvard University Conference in Honor of Gabriel Miró, Harvard Studies in Romance Languages, 1982: 35-46. Obviamente, la extensa y brillante introducción a la obra comenta otras lecturas que mencionaré en el momento oportuno.
30
De hecho, el juego y renovación de los clichés literarios es habitual en la obra de Miró: como ya se ha dicho, El hijo santo, por ejemplo, reescribe el típico tema decimonónico de «el cura enamorado»; la presente novela también le da la vuelta al obsesivo tema del adulterio, como ocurre en las novelas de Oleza en las que, además, también se utiliza de manera bien distinta a los usos habituales en la novela decimonónica, el tema de la ciudad levítica.