1
Y a propósito de Campoamor, estos días se habla mucho de un juicio crítico que un joven y ya célebre diputado -hijo de un hombre político más célebre todavía-, ha escrito sobre las poesías de aquél, y al cual titula Joyas literarias.- Parece que esta calificación ha hallado contradictores en la reunión en que el artículo fue leído, y por lo tanto me creo en el deber de tomar alguna parte en la cuestión con motivo de haber repasado de nuevo la epístola necrológica relativa a González Brabo, que Campoamor escribió por encargo de la Academia española, y dirigió a su presidente el marqués Molins. No se vayan, a escandalizar los ciegos admiradores de las Joyas literarias antiguas, quienes tanto propenden a escatimar el mérito de las modernas, si les digo que hecha la comparación entre la Epístola moral de Rioja, que el difunto Quintana llama casi perfecta, y la Epístola necrológica del escritor moderno, la de éste, aunque obra de encargo y por lo forzado del asunto, llena de dificultades, está escrita con tal soltura y tal riqueza de ideas y de estilo, que la hacen competir con la antigua joya literaria de Rioja. Sólo apunto la especie para que el distinguido literato y diputado a quien aludo, sostenga su tesis, y haya un paralelo entre la epístola del amor de las Doloras y la nunca bastantemente celebrada del poeta antiguo; estando seguro de que probará que a pesar de faltarles la sanción del tiempo, no tienen nada que envidiar algunas de las Joyas literarias modernas, a las de nuestros ilustres antecesores.
Emitido este juicio, que los admiradores de lo pasado manifiesten lo que hay en él de erróneo; y de seguro no faltarán críticos que se pongan de mi parte, y defiendan una opinión que, en último extremo, estoy dispuesto a sostener sin ajena auxilio.- ASMODEO.
2
El Reglamento de la Academia Española dispone que cuando fallece un Académico numerario escriba su necrología otro individuo de número.
El autor encontró más fácil y más cómodo escribirla en verso que en prosa.
La Academia encargó al señor Ferrer del Río las notas para mejor inteligencia del texto.
3
Contrajo matrimonio con la señora doña Joaquina Romea, hermana del eminente señor actor de este apellido, de la cual dejó tres hijas, Luisa, Leonor y Blanca.
4
Alusión a una frase de su discurso en el salón del Teatro Real, a raíz de la revolución de 1854, en la misma junta en que Castelar se dio a conocer como orador.
5
Alude al periódico llamado así, que González Brabo dio a luz en 1839, y en el cual usó el pseudónimo de Ibrahim Clarete.
6
Viniendo de Cataluña en calidad de secretario del general Serrano, éste le envió con una comunicación para el general Narváez. Por esta casualidad se halló en la acción de Torrejón de Ardoz, acaecida, como todos saben, en 1843.
7
Como capitán de cazadores del octavo batallón de la Milicia ciudadana, fue de los que más excitaron al Ayuntamiento de Madrid, en 1840, al pronunciamiento de Setiembre; y profesando todavía las mismas ideas, escribió la defensa del Conde de Belascoain, e hizo particularmente cuanto pudo por excitar a sus compañeros a favor del procesado.
8
Inopinadamente se le vio de Presidente del Consejo de Ministros a principios de diciembre de 1843, para llevar el acta Real de acusación contra D. Salustiano Olózaga a las Cortes, y al sucederle el Duque de Valencia, en la primavera siguiente, se le nombró embajador en Lisboa.- A fines de 1856 fue con igual categoría a Londres.- Por muerte del Duque de Valencia, el 23 de abril de 1868, subió de nuevo a Presidente del Consejo de Ministros.
9
Frase suya en el muy borrascoso debate a que dio margen la citada acta en el Congreso de Diputados.
10
La del 10 de abril de 1865, llamada vulgarmente por tal circunstancia Noche de San Daniel.