| Va como lo oscuro entre ruidos secos, | | |
| o así imagino que se interna entre los árboles, | | |
| hacia las fogatas neblinosas del sueño. | | |
| Oigo el eco de sus pisadas sobre | | |
| el tablero sagrado. | | |
| O en el lienzo de esparto que el azar le dibuja. | | |
| Va como un quedarse, como un poco de élitros | | |
| que se estrujan de no sé qué nostalgia, | | |
| de no sé qué cuerpo abandonado | | |
| bajo los arrecifes. | | |
| Su lentitud recuerda alguna gota de letal azogue, | | |
| unas aspas roídas, una morosa barca, | | |
| un remoto, un aire helado, | | |
| el gemido de una sombra en el desierto. | | |
| Ahora sus huesos se alargan hasta el humo. | | |