31
Los hermanos Ignacio Aguirre, Juan Araujo, Joaquín Gómez, Fernando Gutiérrez y Francisco Orbizu.
32
En Evaristo RIVERA VÁZQUEZ: Galicia y los jesuitas. Sus colegios y enseñanza en los siglos XVI al XVIII, Galicia Histórica, La Coruña, 1989, p. 634.
33
José Francisco de ISLA: Op. Cit., Alicante, 1999, p. 167.
34
José Francisco de ISLA: Op. Cit., Alicante, 1999, p. 168.
35
José Ignacio de SALAS: Op. Cit., Madrid, 1803, p. 252.
36
Sobre el modo en que se intimó la expulsión en el Colegio de Pontevedra véase Manuel LUENGO: Memorias de un exilio. Diario de la expulsión de los jesuitas de España, Inmaculada FERNÁNDEZ ARRILLAGA Ed., Publicaciones, Universidad de Alicante, 2002, pp. 105 y ss.
37
Maximiliano de la Croix obtuvo cargo de Gobernador y Comandante General de Galicia el 1 de enero de 1756, sustituyendo al conde de Ytre; diez años más tarde fue nombrado Capitán General y, posteriormente, ocuparía este mismo cargo en Valencia desde 1777, Archivo Histórico Nacional (A.H.N.), Consejos, lib. 737; A.G.S. Guerra Moderna, Leg. 1.974 y Gaceta de Madrid del 5 de agosto de 1777. Agradecemos estos datos a la Dra. M. ª del Carmen Irles Vicente. Por su parte, el P. Luengo realizó algunos comentarios sobre la elección de la Croix cuando fue nombrado Virrey de Méjico en el T. III de su Diario, pp. 180 y ss.
38
Manuel LUENGO: Op. Cit., Alicante, 2002, p. 129.
39
Sobre el protagonismo del fiscal en la expulsión véase: Pedro RODRÍGUEZ DE CAMPOMANES: Dictamen fiscal de expulsión de los jesuitas de España (1766-67), edición, introducción y notas de J. CEJUDO y T. EGIDO, Fundación Universitaria Española, Madrid, 1977.
40
«... además de todos los procuradores de los colegios quedan por allá [se refiere a España] repartidos, en conventos de religiosos, como unos cuarenta a cincuenta sujetos, entre los cuales hay ciertamente algunos que no están tan maltratados, como varios de los que vienen aquí con nosotros. De aquí se infiere que no fue a los otros colegios, o no llegó a tiempo, el orden violento y cruel del Conde de Aranda, que vino a La Coruña, de que viniesen a embarcarse todos los que no tuviesen peligro inminente de morir en el camino; y que los ejecutores o comisionados se han arreglado a los dictámenes y declaraciones de los médicos. Y esta diversidad por ventura habrá nacido, de que no fueron de otras partes a la Corte acusaciones en este punto, como parece que fueron de este reino con ocasión del P. Isla». Manuel LUENGO: Op. Cit., Alicante, 2002, pp. 150-151.