61
Flourens, Journal des savants, mai 1861.
62
Vease Berthelot, Química orgánica fundada sobre la síntesis. Introducción.
63
Relación sobre los animales reviviscentes a la sociedad Biológica por el Dr. Broca.
64
Memoria sobre los corpúsculos organizados suspendidos en la atmósfera. Vease sobre esta memoria y los otros trabajos de M. Pasteur: Laugel, Descubrimientos recientes sobre la química fisiológica (Revista de dos mundos, 15 de Septiembre de 1863).
65
Vease sobre esta cuestión una concisa y erudita nota de monsieur H Saint-Clair Deville, en la notable obra de Alejandro Bertrand, Cartas sobre la revolución del globo. Por su hijo Bertrand.
66
Vease su interesante Memoria sobre la metamorfosis de las rocas, premiada por el Instituto, y que ha valido a su autor la entrada en esta gran sociedad.
67
Vease para más amplios detalles de esta cuestión nuestro libro sobre el Cerebro y el pensamiento. (Biblioteca de filosofía contemporánea, París 1863.)
68
V. p.
69
Vease Leibniz, Nuevos ensayos, t. II, c. XXVII, p. 3. Por esta razón, debemos manifestar que los cuerpos organizados lo mismo que los otros permanecen los mismos sólo en apariencia y no en todo el rigor de la palabra. Esto es poco más o menos lo mismo que un río que cambia siempre de agua, o como la nave de Theseo que tenía necesidad de ser reparada continuamente por los atenienses. Pero en cuanto a los cuerpos que tienen en sí mismos una verdadera y real unidad de sustancia, a la que puedan pertenecer las acciones vitales propiamente dichas, y en cuanto a los seres sustanciales, quœ uno spiritu continentur, como habla un antiguo jurisconsulto, es decir, que anima cierto espíritu indivisible; hay razón para afirmar que permanecen perfectamente el mismo individuo por esta alma o este espíritu, que constituye el yo en los que piensan.
70
Vease más arriba, c. I, p. 20. Nuestra primera edición contenía aquí un último capítulo sobre el darwinismo, y el cual pertenecía a un libro que preparábamos sobre las Causas finales. Para no incurrir en repeticiones lo hemos retirado de la presente edición para restituirlo al libro de que forma parte naturalmente. Creemos que debíamos reemplazarlo por el examen de una obra francesa que, aunque bajo otra forma, ni es más que la reproducción de la de M. Büchner; esto nos permite repasar en su conjunto y bajo otro punto de vista las ideas de esta publicación; es, pues, este capítulo a la vez un complemento y un resumen.