11
Anthropologie, die Lehre der menschischen, Scele. Leipzig, 2.ª edición, 1861. M de Reichlin-Meldegg indica que la doctrina de Herm. Fichte, hablando con propiedad, no es el espiritualismo sino el realismo-ideal (ideal realismus). Fichte combate el espiritualismo exclusivo, que opone sin cesar el espíritu a la materia; es monista, es decir, «que, según él, el cuerpo y el alma constituyen una sola entidad.» «Sólo -añade- y esto basta para justificar nuestra afirmación, que la unidad real del hombre no reside más que en el espíritu, en la esencia supra-sensible. Como se ve, es una cuestión de palabras. El espiritualismo puede interpretarse de varias maneras, y ser más o menos exclusivo: pero colocar la realidad del hombre en el espíritu, es ser lo que nosotros llamamos espiritualista. Después de nuestra primera edición, M. H. Fichte publicó una importante obra sobre la vida futura: Die Lebens Fortdaner (Leipzig 1867), en la cual defiende la doctrina de la inmortalidad personal.
12
Aquí cabe la misma observación que en la nota anterior. El traductor alemán quiere que se diga sólo «que la dirección de esta revista es anti-materialista. Pero ella trata de elevarse sobre la oposición vulgar entre el materialismo y el espiritualismo. Sea, pero resulta que siempre es una cuestión de palabras. Nosotros admitimos el término espiritualismo en el sentido estricto, en el laxo, a nuestro juicio no es más que el anti-materialismo.» Indicaremos además otra revista filosófica de Alemania publicada bajo la dirección de la escuela de Herbart, Zeitschrift fur die exacte philosophie, no menos anti-materialista que la precedente.
13
Ambos han fallecido después de publicada nuestra primera edición.
14
Leipzig, 1852.
15
Ibid, 1858.
16
A los autores mencionados debemos añadir los siguientes entre los que han combatido el materialismo de Moleschott: M. M. Schaller, autor de Cuerpo y Alma (Leib und Seele), libro al cual ha añadido después una obra de menos polémica y más ciencia sobre la Vida espiritual del hombre (das Seeoleuleben des Menschen, Weimar 1860); Westhoff, Materia, fuerza y pensamiento (Stoff, Kraft und Gedanke, Munster, 1862); Drossbach, Esencia de la inmortalidad individual; Dr. Michelis, El materialismo erigido en artículo de fe del carbonero; Robert Schellwein, de Berlín, La crítica del materialismo, etc. Después de la primera edición de esta obra, en Alemania, Francia y otros países se entibió la polémica entre el materialismo y espiritualismo; la filosofía tiende más y más a la experimentación y a tomar a las ciencias como punto de partida, pareciendo inclinarse a las ideas de Comte y de los ingleses. En este sentido, citaremos la Psicología poco ha publicada por M. Brentano (Leipzig, 1874), a Kant y a Helmotz en su Óptica fisiológica. En el campo materialista, pero en el materialismo idealista inspirado por la doctrina de Schopenhauer, ha conseguido un éxito extraordinario en estos últimos tiempos La filosofía de lo inconsciente, de Hartmann. Indicaremos, en otro orden de ideas franca y decididamente materialistas, la última obra del Doctor Straus La fe antigua y la fe nueva (Der alte und neue glaube). En fin para completar los datos históricos tan insuficientes que aquí exponemos, se deberá consultar La historia del materialismo de M. Lange (Geschischte des materialismus und seine Bedeutung in der Gegenwart, Iserlohn 1866).
17
El autor cita el libro de Darwin en la 8.ª edición, pág. 85, y remite al examen qua hace de esta obra en su libro Ciencia y Naturaleza.
18
Melloni, De la identidad de todas las especies de rayos (Biblioteca, universal de Génova. 1812). Vease sobre los trabajos de Melloni, un interesante estudio de M. Janim en la Revista de los Dos Mundos del 15 Diciembre de 1854.
19
Verdet, Teoría mecánica del calor, pág. 16.
20
Tratado elemental de física por MM. Almeida y Bontan.