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  -fol. 156v-  

ArribaActo III

 

Salen el EMPERADOR, DON ROLDÁN, CARLOTO, RODULFO, DURANDARTE, OLIVEROS y GALALÓN.

 
EMPERADOR
Sea venido en buen hora,
y el Duque también.
ROLDÁN
Sospecho
que no es de mucho provecho
su buena venida agora.
EMPERADOR
Días ha que no venía5
el de Irlos a nuestra Corte.
ROLDÁN
Yo aseguro que no importe
lo que otras veces solía.
EMPERADOR
Sospechas, Conde, me dais
de que hay algún mal suceso.10
ROLDÁN
No sabré decir en eso
si la verdad sospecháis.
EMPERADOR
¿Qué es esto que a mis espaldas
todos murmuran?
ROLDÁN
No sé.
EMPERADOR
¿Por qué lo encubrís? Porque 15
si son malas nuevas, daldas,
que no es nuevo para mí
resistir a la fortuna.
ROLDÁN
No sé yo nueva ninguna,
tus hijos están aquí;20
Carloto y Rodulfo tienen
salud.
EMPERADOR
¿Qué es esto, he perdido
alguna tierra, han surgido
naves que de África vienen
en alguna playa mía,25
en algún puerto francés,
en la Rochela o Calés?
¿Qué hay de España? ¿Qué hay de Hungría?
De color estáis mudados,
¿no me diréis la razón? 30
¿Hay alguna rebelión
en mis provincias y estados?
¿Qué suspensión es aquesta?
Sin duda el suceso es grave.
CARLOTO
Ninguno, señor, lo sabe, 35
pues nadie te da respuesta;
sin duda no es de importancia.
EMPERADOR
Pues ¿hicieran sentimiento
con más encarecimiento
si hubiera perdido a Francia?40
Roldán, amigo, Oliveros,
decidme lo que hay.
OLIVEROS
Señor,
verdad es que anda rumor
entre algunos caballeros;
mas nadie dice lo que es.45
 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
El de Irlos y el de Alansón
piden licencia.
ROLDÁN
Es razón
que esta licencia les des,
que ellos sabrán el suceso
o le vienen a contar.50
EMPERADOR
La puerta les puedes dar.
CARLOTO

 [(Aparte.)] 

Que me arrepiento, confieso,
de haber muerto a Baldovinos.
ROLDÁN
¿Qué estás temiendo, Carloto?
CARLOTO
La causa deste alboroto,55
que ha de causar desatinos,
tú verás en lo que para.
ROLDÁN
¿Qué ha de parar? Aquí estoy.
CARLOTO
¡Oh, primo!, tu sangre soy,
mis desatinos repara.60
ROLDÁN
¡Qué triste está Galalón!
  -fol. 157r-  
CARLOTO
Pues ¿no quieres que lo esté?,
fiel como lo es siempre, fue
el autor desta traición.
GALALÓN
El de Irlos viene a la Corte, 65
no me agrada su venida.
ROLDÁN
Segura tienes la vida,
¿qué has de perder que te importe?
Destierro o prisión no es nada.
PAJE
Duque y Conde están aquí.70
 

(Salen el CONDE DE IRLOS, y el DUQUE DE ALANSÓN con luto.)

 
CONDE DE IRLOS
Danos tus pies.
EMPERADOR
¡Ay de mí!
¿Luto, Conde? No me agrada.
DUQUE DE ALANSÓN
Danos, gran señor, las manos.
EMPERADOR
Alzaos del suelo primero.
CONDE DE IRLOS
¡Oh, rey noble y justiciero,75
sangre y valor de romanos!
Como un Clodoveo santo,
tu divino antecesor.
EMPERADOR
¿Mi justicia y mi valor,
Conde, agora ensalzáis tanto?80
Por algo debe de ser;
¿dónde, amigo, habéis estado?
CARLOTO
El color se me ha mudado, Roldán.
ROLDÁN
Calla y deja hacer.
EMPERADOR
¿Venís del mar, por ventura, 85
como otras veces soléis?
¿Qué conquista agora hacéis?
CONDE DE IRLOS
Todo es, señor, paz segura,
y aun en la segura paz
se temen falsos amigos90
más que en África enemigos.
ROLDÁN
Por ti lo dice, rapaz.
CONDE DE IRLOS
En Italia hemos estado,
y en Mantua con el Marqués,
y dél la embajada es, 95
que para ti nos la ha dado.
Manda que se salgan fuera,
solo aquí quede Roldán.
EMPERADOR
Cuantos en la sala están
se salgan.
ROLDÁN
Carloto, espera,
100
que en mí tienes un francés.
CARLOTO
En el corredor aguardo
a Galalón. ¡Vil bastardo;
en efeto, magancés!
GALALÓN
Embajada, y sin jueces; 105
en mal andáis, Galalón,
mas yo os pondré corazón
en los pies como otras veces.
EMPERADOR
Cerrad esa puerta.
ROLDÁN
Harelo.
EMPERADOR
Quedemos los cuatro solos.110
CONDE DE IRLOS
Como en sus ejes y polos
se afirma, y sustenta el cielo,
ansí, en justicia y verdad
el reino y valor de un rey...
DUQUE DE ALANSÓN
Común ha de ser la ley.115
CONDE DE IRLOS
Señor, licencia me dad.
Vasallo, señor, soy vuestro,
de Francia soy natural.
No os enojéis si hablo mal,
que sois rey y amparo nuestro.120
EMPERADOR
Decid, Conde, qué queréis,
que al amigo y enemigo
a escuchar igual me obligo;
hablad y no os receléis,
que por amistad guardar125
al amigo siempre escucho,
y al enemigo, por mucho
que dél me puedo avisar.
CONDE DE IRLOS
Seguro en esa palabra,
sabed, gran señor, que vengo 130
solo a demandar justicia
de Carloto, el hijo vuestro,
que al infante Baldovinos,
con engañoso concierto,
mató en las sierras de Ardenia 135
con otros dos caballeros
por casarse con su esposa,
que no por agravios hechos,
que si por agravios fuera,
justamente fuera muerto. 140
-fol. 157v-
Deste delito se quejan
con lágrimas y con ruegos
muchos hombres de linaje
que son sus padres y deudos.
El Marqués danés Urgel, 145
señor, se queja el primero,
que es de la reina Ermelina
hermano, y tío del muerto.
Hallole en un bosque herido,
en cuyos brazos muriendo 150
le contó la triste historia
y lamentable suceso.
También el Maestre de Rodas,
del Marqués primo, a los cielos,
y a vós se queja, buen Carlos, 155
de ese valor satisfecho.
También de Babiera el duque,
de Baldovinos abuelo,
porque es padre de su madre,
justicia os está pidiendo.160
El rey de Sansueña, caro
noble, aunque alarbe soberbio,
por ser padre de Sevilla,
y Baldovinos su yerno.
Sin estos, invicto Carlos, 165
otros muchos caballeros,
los unos por amistad,
los otros por parentesco.
Sobre todos Ermelina,
su madre, y todos diciendo170
que se partirán de Francia
y pasarán a otros reinos
si no les guardas justicia
conforme a ley y derecho,
amparándolos en ella 175
como cabeza y gobierno.
Él es caso abominable,
pero mira al Padre inmenso,
que no perdonó a su hijo
siendo inocente cordero;180
y el tuyo es hombre culpado
por el más notable yerro
que han escrito y visto agora
los antiguos y modernos.
Acuérdate de Trajano185
y del castigo estupendo
que él hizo en el hijo propio
para dejarnos ejemplo.
Guarda, no te culpe el mundo,
de quien eres claro espejo, 190
que por eso al rey le dan
una espada con el cetro.
Respóndenos, gran señor,
y partiremos con esto
adonde el Marqués aguarda195
triste, afligido y suspenso.
ROLDÁN

 [(Aparte.)] 

¡Qué suspenso que ha escuchado!,
la mano en la barba asida;
temo, Príncipe, tu vida,
pero moriré a tu lado.200
EMPERADOR
Si lo que habéis dicho, Conde,
es verdad, yo más quisiera
que mi hijo el muerto fuera,
y a mayor piedad responde.
El morir es una cosa 205
natural al que es mortal,
mas la memoria del mal
hace la muerte afrentosa.
Del que muere con afrenta,
la muerte, muerte se llama, 210
que el muerto con buena fama
la vida pasada aumenta.
Decilde, Conde, al Marqués
y a cuantos con él están
que en mi justicia verán 215
si es Carlos padre, y rey es,
que yo dejaré un ejemplo
de quien soy que al mundo espante,
y que a Trajano adelante,
y a cuantos con él contemplo.220
Venga a hacer esto verdad,
forme querella a su instancia
-fol. 158r-
como es costumbre de Francia
usada de antigüedad,
que haré justicia sin daño, 225
así al pobre como al rico,
así al grande como al chico,
al propio como al estraño.
Yo dejaré tal memoria,
puesto que mi hijo sea,230
que escrita en sangre se lea
en largos siglos mi historia.
DUQUE DE ALANSÓN
Dadnos, señor, esas manos,
o los pies, que es más razón.
EMPERADOR
Esto, Duque de Alansón,235
hacen los reyes cristianos.
DUQUE DE ALANSÓN
Siempre, señor, se ha tenido
de tu valor confïanza,
que por mantener justicia
tu sangre no perdonaras. 240
El caso es grave y no es justo
que juzgues tu propia causa,
aunque tan cristiano rey
mayor justicia guardara.
Y ansí, el Marqués te suplica245
que porque él juró en un ara,
que no ha de entrar en poblado
mientras justicia no alcanza,
y porque él mismo ha de ser
quien en el campo, y no en salas 250
proponga la acusación
desta querella y demanda,
no quieras estar presente
a la sentencia, que basta
nombrar caballeros nobles,255
según costumbre de Francia,
y que los que tú nombrares
firme juramento hagan
que administrarán justicia
guardando verdad sin falta, 260
y que en el campo señales
donde los partes entrambas
por ejecución final
respondan y satisfagan,
y porque el Marqués trae gente 265
para su defensa y guarda,
y entre ellos viene Reynaldos,
que ofende el Conde de Brava,
pide que le dé seguro,
que ya han partido de Mantua270
y de París vienen cerca,
fïados en tu palabra.
EMPERADOR
Esa doy, y el Marqués venga
de guerra o paz a su gusto,
que mi amparo en esto es justo275
que desde agora le tenga.
Este anillo os doy en fe,
nombrad vosotros jüeces.
ROLDÁN
¡A mucho, señor, te ofreces!
EMPERADOR
¡Todo esto y más cumpliré!280
ROLDÁN
¡Señor!
EMPERADOR
¡No me digáis nada!
ROLDÁN
¡Oye!
EMPERADOR
¡No me repliquéis!
 

(SEVILLA dentro.)

 
SEVILLA
¿A mi justicia tenéis,
señor, la puerta cerrada?
EMPERADOR
¿Qué es eso?
CONDE DE IRLOS
Sevilla es.
285
EMPERADOR
Abrid.
CONDE DE IRLOS
Entrad sin temor.
 

(Sale SEVILLA de viuda.)

 
SEVILLA
Dadme vuestros pies, señor.
EMPERADOR
Dejad, Infanta, mis pies.
SEVILLA
Invicto Emperador, que mil naciones
llaman con justa causa Carlos Magno, 290
no porque de tus lises los pendones
ha visto el fiero bárbaro africano,
no porque en la ciudad santa los pones
donde el sepulcro está de Dios humano,
-fol. 158v-
sino por la grandeza de tu pecho, 295
a quien el ancho mundo viene estrecho.
Si porque yo soy bárbara y nacida
de padre moro ¿es justo que me quiten
a Baldovinos a traición la vida,
porque mi fama y honra soliciten?300
Esa ley tan crüel y aborrecida,
¿qué bárbaros, qué moros la permiten?
Y si se sufre cosa tan tirana,
¿qué dirá quien me vio volver cristiana?
Si aquí puede quedar su autor bien quisto, 305
¿en qué difieren el que nombre toma
de la ley, Evangelio y fe de Cristo,
al que sigue los pasos de Mahoma?
¿En qué Egipto, en qué Scitia el mundo ha visto,
adonde el indio carne humana coma, 310
que un hombre, sea el que fuere, hombre atrevido,
por gozar la mujer mate al marido?
Aquí te aguarda el mundo en confianza,
del justo peso, nunca falso o roto;
Baldovinos ocupa una balanza315
y otra tu hijo el príncipe Carloto.
Su sangre pide a Dios y a ti venganza,
y desde Francia al indio más remoto
te piden que castigues su malicia.
¡Justicia, gran señor! ¡Señor, justicia!320
EMPERADOR
¡Que esto tengo de ver y escuchar esto!
¡Oh, mal hijo crüel! ¡Conde, llevalda,
que yo le nombraré jüeces presto!
CONDE DE IRLOS
Vamos, señora.
EMPERADOR
Duque, consolalda.
SEVILLA
¡Señor!
EMPERADOR
¡Basta, no más, ya estoy dispuesto
325
a hacer justicia!
ROLDÁN
Conde, con don Alda
podéis llevarla.
EMPERADOR
Vamos.
SEVILLA
¡Si en el suelo
justicia falta, Dios está en el cielo!
 

(Vanse SEVILLA, el CONDE y el DUQUE.)

 
EMPERADOR
¿Qué os parece, Roldán?
ROLDÁN
Cuando esto sea,
prender basta a Carloto.
EMPERADOR
Bueno es eso;
330
nadie, si es cierto, en mi clemencia crea
que me he de contentar con verle preso.
  -fol. 159r-  
 

(CARLOTO dentro.)

 
CARLOTO
¿A eso vino el Conde?
EMPERADOR
Haré que vea
lo más noble de Francia su proceso.
CARLOTO
Dejadme entrar, que hablarle me conviene.335
ROLDÁN
Carloto es este.
EMPERADOR
¿Y cómo a hablarme viene?
CARLOTO
Si de tu cara es digno el que engendraste,
y de tus ojos a quien sangre diste,
y de tu voz el hijo que formaste,
y de tus pies el que a tu forma hiciste,340
si de tus manos... ¿cómo, señor? ¡Baste!

 (Vuelva las espaldas.) 

¿Cómo, señor, la espalda me volviste,
pues para mí, señor, como el Dios Jano,
todo eres padre, y todo Carlos Magno?
¿No me oyeras, señor?
ROLDÁN
Carloto, amigo,
345
el Rey no es tu juez, y es padre airado,
a nombrallos se parte, y yo querría
ser uno dellos, que te importa.
CARLOTO
Parte
y haz de suerte, que en esa grave junta
por lo menos presidas.
ROLDÁN
Si eso puedo
350
a todo pierde el miedo; todo es nada,
y a todos tienes de Roldán la espada.

 (Vase.) 

CARLOTO
Amor fiero, inventor de desventuras,
buen fin has dado a tantos desatinos,
quien entre dioses altos y divinos355
puso tu nombre, hazañas y locuras.
¡Oh, frágiles y humanas hermosuras,
por unos ojos bárbaros y indignos
maté como traidor a Baldovinos,
bañando en sangre mis entrañas duras!360
¡Oh, amor cubierto con fingida capa,
qué amargo acíbar, qué lloroso infierno,
tu primero deleite cubre y tapa!
¡Oh, gustos de la tierra sin gobierno
que dais al alma cuando el cuerpo escapa365
la gloria breve y el tormento eterno!
 

(Salen OLIVEROS, DURANDARTE, MONTESINOS, y gente de criados.)

 
OLIVEROS
Vengan a lo que vinieren
el de Irlos y el de Alansón.
  -fol. 159v-  
CARLOTO
Estos no muestran pasión.
MONTESINOS
Juzgar cierto pleito quieren.370
OLIVEROS
Carloto.
CARLOTO
Amigo Oliveros,
¿de qué el mundo se alborota?
OLIVEROS
De jugar a la pelota
yo y aquestos caballeros.
CARLOTO
¿A la pelota?
OLIVEROS
Pues ¿no?,
375
a hacer venimos partido.
CARLOTO
Pues todo aquese ruido
¿en qué paró?
OLIVEROS
¿Qué sé yo?
Si es negocio contra ti,
todos nos reímos dél.380
CARLOTO
¡Oh, amigo sabio y fiel,
consolado me has ansí!
De miedo estaba perdido
sin tener de sangre gota.
OLIVEROS
¿Quieres jugar la pelota?385
Haremos nuevo partido.
CARLOTO
¡Por Dios que estoy por jugar,
que esto es negocio de risa!
MONTESINOS
Ponte, Príncipe, en camisa,
que nadie te ha de agraviar.390
CARLOTO
¿Qué partido jugaremos?
DURANDARTE
Yo y Carloto, a Montesinos
y a Oliveros.
MONTESINOS
¿Qué padrinos
para ayudar tomaremos?
DURANDARTE
Basta agora dos a dos.395
OLIVEROS
Traigan pelotas y palas,
y retumben esas salas
con los golpes.
CARLOTO
¡Bien por Dios!
¡Los brazos te quiero dar!
OLIVEROS
Desnúdate.
CARLOTO
Ya comienzo;
400
Dios sabe lo que me venzo
por poder disimular.
OLIVEROS
Muestra la capa y la espada,
y la ropilla te quita.
DURANDARTE
Ya por ganaros me incita405
la mano a la pala usada.
MONTESINOS
¿Quién saca?
OLIVEROS
Yo y Durandarte.
DURANDARTE
Yo mejor vuelvo que saco,
siempre de puñada saco
en calle y en cualquier parte.410
Probaré en el corredor,
¿qué es el tanto?
MONTESINOS
Diez escudos.
CARLOTO
¡Ea, ya estamos desnudos!
¡Pelotas!
OLIVEROS
Paso, señor.
CARLOTO
¿Cómo paso?
OLIVEROS
Date preso,
415
que así a tu padre le agrada.
CARLOTO
¿Y quitásteme la espada,
Oliveros, para eso?
OLIVEROS
Temí tu cólera fiera
y agora pido perdón.420
CARLOTO
Oliveros, no es razón
prenderme desta manera.
OLIVEROS
Denle al Príncipe una capa
y vamos luego de aquí.
CARLOTO
¡Prenderme, prenderme a mí!425
OLIVEROS
Nadie de prisión se escapa
como tenga superior,
y el que no tiene enemigo...
CARLOTO
¡Basta, Oliveros amigo,
que eres a tu rey traidor!430
OLIVEROS
¡Fïel soy al rey que tengo,
y amigo tuyo, por Dios!
CARLOTO
Vámonos juntos los dos.
OLIVEROS
Ve, señor.
CARLOTO
Ven pues.
OLIVEROS
Ya vengo.
¡Ah de la guarda!
DURANDARTE
Aquí están
435
prevenidos cien soldados.
CARLOTO
Amigos tengo estremados.
Paje, dile esto a Roldán.
 

(Vanse y salen REYNALDOS y dos criados con una tienda negra.)

 
REYNALDOS
En las riberas deste fresco río,
pues en poblado no es posible que entre, 440
respeto del solene juramento,
-fol. 160r-
pienso que podrá bien aposentarse.
Fijad aquesa tienda negra y triste,
en que de Baldovinos esté el cuerpo,
que ya suenan los roncos atambores 445
y del noble Marqués la gente viene.
 

(Toquen cajas y salgan con luto y un hombre con una bandera negra arrastrando, y en el medio ataúd, BALDOVINOS armado y el MARQUÉS detrás.)

 
MARQUÉS DE MANTUA
Meted ese ataúd en esa tienda,
que, vós, amado hijo don Reynaldos,
sabed que hemos tenido buenas nuevas
de la justicia que promete Carlos.450
REYNALDOS
¿Qué menos se esperó de tan gran príncipe?
MARQUÉS DE MANTUA
Las cajas suenan y el de Irlos viene.
REYNALDOS
Con él viene, señor, de tu sobrino
la triste esposa.
MARQUÉS DE MANTUA
¡Oh, lastimoso caso!
REYNALDOS
Ya llegan, bien podrás salir al paso.455
 

(Salen el CONDE y SEVILLA.)

 
SEVILLA
¡A los pies que deseo
han llegado mis brazos,
padre del alma mía!
MARQUÉS DE MANTUA
¡Tristes ojos,
esto solo os faltaba,
hija y sobrina mía!460
¡Alzaos del suelo o pisaréis mis lágrimas!
Y aunque mis canas diga,
puede ser que no mienta.
¡Echaos en estos brazos!
CONDE DE IRLOS
¡Y desmayose en ellos!465
MARQUÉS DE MANTUA
¡Oh, retrato del muerto Baldovinos!
¡Aquel muerto, este vivo,
no sé de cuál mayor dolor recibo!
Entonces tuve el cuerpo,
agora tengo el alma470
que sé yo que lo fue del cuerpo suyo;
aquel de hierro herido,
esta de pena fiera;
que más duele una pena, que una herida.
SEVILLA
¿Adónde está mi esposo?475
CONDE DE IRLOS
En sí volvió.
SEVILLA
¡Que estuvo
en estos brazos muerto,
-fol. 160v-
y que yo en ellos viva!
Decir puede que soy bárbara en todo,
que a quien tal desventura480
no mata, no es mujer, es piedra dura.
Señor, yo sé que el cuerpo
de aquel alma dichosa,
cuya inocencia las estrellas pisa,
viene con vós agora485
conforme al juramento.
Dejadme si es posible que le vea;
caigan sobre su sangre
estas piadosas lágrimas,
vuelva yo a ver su rostro,490
llegue a su boca el mío,
no se me niegue su postrero abrazo,
que es bien que me despida
en muerte de quien fui la media vida.
MARQUÉS DE MANTUA
Aunque es hecho inhumano495
negároslo, ¡no es justo!
SEVILLA
¡Oh, verdadero padre y señor mío!
¡Oh, cama regalada,
donde murió mi vida!
¡Oh, brazos desde donde salió el alma500
que me llevó la mía!
Decidme, noble padre,
¿qué dijo de su esposa?
¿Acordábase della?
MARQUÉS DE MANTUA
Ese fue su dolor, que no su muerte;505
esa su pena fiera,
su testamento y voluntad postrera,
arrancándose el alma
de la prisión del cuerpo,
mil veces repitiendo el nombre tuyo510
me encomendó tu vida
y que no te gozase
el matador de la inocente suya,
y allí los ojos puestos
en el difunto Cristo,515
en una cruz clavado
rindió el postrero aliento;
mas estas no son cosas que permiten
-fol. 161r-
vida ni sufrimiento.
SEVILLA
Antes detiene el alma un gran tormento.520
MARQUÉS DE MANTUA
Reynaldos valeroso,
llevadla a nuestra tienda
y haced, de suerte, que no vea el cuerpo.
REYNALDOS
Vamos, hermosa Infanta,
descansaréis un poco.525
SEVILLA
Vamos, que si es morir descansaremos.
 

(Váyanse SEVILLA y REYNALDOS.)

 
MARQUÉS DE MANTUA
Decid, Conde, ¿qué dice
de mi desdicha Carlos?
CONDE DE IRLOS
Ha hecho como príncipe
magnánimo y cristiano, 530
y con notable ejemplo te promete
de su hijo venganza.
MARQUÉS DE MANTUA
Cumplió como quien era mi esperanza.
CONDE DE IRLOS
Nombráronse jüeces
y estase viendo el pleito 535
en medio un campo, como tú pediste.
MARQUÉS DE MANTUA
Y ¿quién son los nombrados
para acusar al reo?
CONDE DE IRLOS
Quedaba el Duque solo con lo escrito
de las probanzas hechas.540
Era el juez primero
Dardín Dardeña, noble,
con el Conde de Flandes,
el Duque de Borgoña y don Grimalte,
don Beltrán, el más viejo, 545
y Galalón, el que le dio el consejo.
Borbón, el Duque de Aste,
al de Foix, y Reynero
de Agramonte, y Saboya, y de Ferrara,
condestable, y Guarinos, 550
sin otros caballeros.
MARQUÉS DE MANTUA
Razón es que me acerque, pues me importa,
hacia sus tiendas, Conde.
CONDE DE IRLOS
El cetro les ha dado
Carlos, de todo punto,555
para que se administre
justicia contra el reo aunque es su hijo.
  -fol. 161v-  
MARQUÉS DE MANTUA
Ya desde aquí la fama
Carlos el Magno para siempre llama.
 

(Salen OLIVEROS con dos guardas, LEONARDO y PLÁCIDO.)

 
OLIVEROS
¿Con tan buen semblante está?560
LEONARDO
Poco dicen que lo siente,
que se ve el proceso ya.
OLIVEROS
Y no la sangre inocente
que al cielo suspiros da.
PLÁCIDO
Es heredero, ¿qué importa?565
OLIVEROS
La justicia en todo corta,
que por eso así se llama.
LEONARDO
Que le destierran es fama,
y que el Marqués se reporta.
OLIVEROS
Plega a Dios que sea ansí,570
mas Carlos es justiciero.
PLÁCIDO
Nunca su muerte temí.
OLIVEROS
Yo sí, que su limpio acero
desnudo en sus ojos vi.
LEONARDO
Dicen que llegó el Marqués.575
OLIVEROS
Desde ayer público es,
y que viene con gran luto.
PLÁCIDO
Aún no trae el rostro enjuto,
o es piedad o es interés.
OLIVEROS
Sea lo que fuere, estad580
alerta y guardad la torre.
LEONARDO
Si con milagro o piedad
el cielo no le socorre,
ya ni hay fuerza ni amistad.
 

(Sale CARLOTO.)

 
CARLOTO
Pues, Oliveros, amigo, 585
¿qué hay de nuevo?
OLIVEROS
Yo me obligo
que lo sabes como yo.
CARLOTO
Ya sé que el Marqués llegó,
y Reynaldos mi enemigo.
OLIVEROS
Ninguno, señor, lo es,590
que es por deudo y cumplimiento
todo lo que agora ves.
CARLOTO
Vendrá muy lleno de viento,
digo, de luto, el Marqués.
¡Oh, lo que dirá de mí!595
OLIVEROS
Dejemos de hablar en eso.
CARLOTO
¿Date pesadumbre a ti?
OLIVEROS
Que no me huelgo, confieso.
CARLOTO
¿Es tu deudo?
OLIVEROS
Señor, sí,
y juguemos por tu vida600
algún juego que esto impida.
CARLOTO
No, Oliveros, no haré,
que una vez con vós jugué
y fue traición conocida.
Y si vuelvo desta suerte, 605
por acetar vuestro ruego,
a que el juego se concierte,
en siendo segundo juego
será traición de mi muerte.
OLIVEROS
¿Ansí mis juegos temiste?610
CARLOTO
Tal lance conmigo hiciste
que perdí mi libertad.
 

(Sale el CONDESTABLE.)

 
CONDESTABLE
Todos afuera os quedad.
OLIVEROS
¿Quién viene?
CARLOTO
¿Qué es esto? ¡Ay, triste!
CONDESTABLE
Príncipe, como el valor615
sea para grandes pechos
como es el tuyo, señor,
y en los pequeños y estrechos
halle aposento el temor.
Con ejemplos no es razón620
que te canse, pues que tienes
tal valor y discreción.
CARLOTO
Di, Condestable, a qué vienes.
¿Qué es eso?
CONDESTABLE
Lágrimas son.
CARLOTO
Lágrimas en ti, ¿a qué efeto?625
¿Qué ha salido del decreto
de los del Consejo?
CONDESTABLE
Advierte.
OLIVEROS
¡Cielos, ya temo su muerte!
CONDESTABLE
Que no puedo, te prometo,
-fol. 162r-
porque un nudo a la garganta630
la voz detiene y espanta.
CARLOTO
¡Léelo o dámelo a mí!
CONDESTABLE
Escúchame atento.
CARLOTO
Di,
que no es mi flaqueza tanta.
CONDESTABLE

 (Lea.) 

En el nombre de Dios vivo,635
hacedor de cielo y tierra,
y de la Virgen, su madre,
más limpia que las estrellas,
nosotros, en voz de Carlos,
nuestro rey Dardín Dardeña, 640
Reyner y el Conde de Flandes,
que siempre verdad profesa,
el de Borgoña y Saboya,
y los demás que a la mesa,
que llaman Redonda en Francia, 645
por sangre y armas se asientan;
todos juntos en Consejo,
visto el proceso que prueba
el noble Marqués de Mantua,
que es parte desta querella, 650
y del príncipe Carloto
las escusas y respuestas,
examinado muy bien,
sin que el derecho se pierda,
por desigualdad en unos,655
y en los otros por grandeza,
a Dios teniendo presente
y visto que es manifiesta
ley del cielo que el que mata
con hierro, con hierro muera,660
y que a traición don Carloto,
en el valle de una selva,
al infante Baldovinos
dio sin culpa muerte fiera,
según que parece claro665
por lo que él mismo confiesa;
que le saquen, ordenamos,
de la torre hasta la puerta
del palacio, en cuya plaza
está labrada una piedra670
para tales caballeros
y tales delitos hecha,
donde le sea quitada
de los hombros la cabeza,
para que a él sea castigo675
y al mundo escarmiento sea.
CARLOTO
¿Es posible, Condestable?
CONDESTABLE
Esto me mandan, señor,
y perdonad, que el dolor
no me permite que os hable.680
Un confesor os aguarda.
CARLOTO
¿Qué es esto, padre crüel?
Mas dadme tinta y papel.
OLIVEROS
¡Hola, pedildo a la guarda!
CARLOTO
¿Hay tal cosa? ¡Yo morir!685
¡Que esto mi padre consienta!
Pues ¿cómo muerte y afrenta?
OLIVEROS
Vesle aquí si has de escribir.
CARLOTO
Escribiré en breve suma.
OLIVEROS
Vuelve la pluma primero,690
que mojas en el tintero
con el cabo de la pluma.
CARLOTO
Tienes razón, no lo vía.
CONDESTABLE
Oliveros, ¿qué haremos?
OLIVEROS
Para mil siglos tenemos 695
ejemplo en tan triste día
que piensan ejecutar
en Carloto esta sentencia.
CONDESTABLE
No hagas dél diferencia
a un hombre particular.700
CARLOTO
Ya escribí, primo Oliveros.
Dad vós este a don Roldán.
CONDESTABLE
Ven, que esperando te están
cuatro ancianos caballeros
y el confesor que te digo.705
CARLOTO
¡Jesús!, que luego ¿es verdad?
CONDESTABLE
No sé si ha de haber piedad
en tu padre.
CARLOTO
¡Es mi enemigo!
¡No es mi padre, es tigre airado!,
pero no es sino piadoso,710
pues mata un hijo alevoso
-fol. 162v-
y venga un vasallo honrado.
¿Que, en efeto, moriré?
CONDESTABLE
No lo dudes.
CARLOTO
¡No es posible,
mi padre es monte invencible!715
¿No le podré hablar?
CONDESTABLE
No sé.
CARLOTO
Bien hace, deme la muerte,
es un gran príncipe, es rey,
y ejecutar esta ley
en su sangre es hecho fuerte. 720
¡Pero que me ha de matar,
que en fin tengo de morir,
que ya me mandan salir,
y que me he de confesar!
¡Oh, padre injusto! ¡Oh, tirano!725
CONDESTABLE
Vamos, señor.
CARLOTO
Mas no injusto,
sino padre noble y justo,
solo en esto Carlos Magno.
¿Qué grandeza fue mayor,
que matarme? Mas no creo 730
que me engendró.
OLIVEROS
Ya te veo
que vas perdiendo el valor.
CARLOTO
¡Si sospechó de mi madre,
que de otro padre nací,
y se venga en esto en mí!735
Pues, ¡padre, tú eres mi padre!
OLIVEROS
Templaranse sus enojos.
CARLOTO
¡Tenedme todos mancilla!
OLIVEROS
¡Vamos, señor!
CARLOTO
¡Oh, Sevilla,
nunca te vieran mis ojos!740
 

(Sale DON ROLDÁN.)

 
ROLDÁN
¿Esto se sufre entre cristianos reyes?
¿Esto es valor de justiciero pecho?
¿Qué villano camina tras los bueyes?
¿Con quién mayor crueldad se hubiera hecho?
¡Con quien hace la ley se entienden leyes745
y de guardallas queda satisfecho
con el hijo mayor! ¡Que desta suerte
consienta que le den infame muerte!
¿En qué tierra Abarima, en qué Etiopía,
en qué Peloponeso o Trapobana, 750
donde comen y beben sangre propia,
se guarda ley tan bárbara y tirana?
Quéjese el reino y en confusa copia
pidan la muerte injusta y inhumana
de su heredero rey, de su heredero, 755
que yo seré su capitán primero.
Todos deudos y amigos los jueces,
cobardes todos, que las santas cruces
de las banderas blancas por mil veces
dejaron entre moros andaluces, 760
enseñados a galas y jaeces,
encamisadas y correr con luces,
quieren quitar a Francia un rey valiente,
-fol. 163r-
que sus estados y corona aumente.
Villanos son, por el que hizo el cielo765
más hembras, que dos mil Sardanapalos,
que si rompo una lanza en este suelo
los echaré de su palacio a palos.
 

(Sale OLIVEROS.)

 
OLIVEROS
Es con tanta razón tu desconsuelo,
enseñado a privanzas y a regalos770
del príncipe afligido, que esto es poco.
ROLDÁN
¡Estoy de pena y de coraje loco!
¿Qué hace esa canalla vil y infame,
que sin temblar jamás ha visto moro,
que quiere que la sangre se derrame775
de un rey, de un mozo ilustre como un oro?
¿Quiere este nuevo Falaris que brame,
para no le escuchar dentro del toro,
y a Francia se nos vuelve otro Agrijento?
OLIVEROS
Este papel me dio.
ROLDÁN
¿Que tal consiento?
780
OLIVEROS
Léele agora.
ROLDÁN

 (Lea.) 

«Primo mío, que estimo
hermano, padre, amigo, amigo caro.»
ROLDÁN
Dos veces dice amigo y una primo.

 (Lea. 

«Agora es tiempo que me des tu amparo,
no porque de mi muerte me lastimo,785
mas por la afrenta vil en que reparo.»)
¿Qué leo más? Si al mundo pesa, en peso
le sacaré de donde queda preso.
OLIVEROS
Pienso que es tarde ya.
ROLDÁN
Quien fuere amigo,
¡oh, mi vasallo en Brava y en Anglante!, 790
ármese como yo, siga a quien sigo,
que a cualquiera peligro voy delante,
y cuando nadie quiera entrar conmigo,
yo seré desta cárcel otro Atlante,
otro Sansón, que con su techo en brazos 795
haré su fuerte máquina pedazos.
¡Sal de la vaina, fuerte Durindana,
que agora, pues lo quiere ansí mi estrella,
más loco estoy que por la bella indiana,
que la amistad me pareció más bella!800
¡Francesa gente que a la más cristiana
empresa fuistes, y a morir en ella,
después de aquel sepulcro de Dios hombre,
-fol. 163v-
esta os dará perpetua fama y nombre!
¿Así sufrís que a vuestro rey den muerte?805
 

(Salen el EMPERADOR, y RODULFO y gente.)

 
EMPERADOR
¿Qué es esto, don Roldán?
ROLDÁN
Una injusticia.
EMPERADOR
¿La justicia se llama desa suerte?
ROLDÁN
¿Matar tu hijo puede ser justicia?
EMPERADOR
Ese es el valor magnánimo.
ROLDÁN
Más fuerte
fue de tus enemigos la malicia;810
Dios te lo ha de pedir.
EMPERADOR
Dél premio espero.
ROLDÁN
¿Y el reino a quien le quitas su heredero?
EMPERADOR
Yo hago en esto lo que al cetro debo.
ROLDÁN
Esa es hazaña de un gentil romano.
EMPERADOR
Pues más me toca si ese ejemplo llevo,815
hacer justicia, siendo rey cristiano.
ROLDÁN
¿Tan grande fue el delito en un mancebo,
ciego de amor, por quien de algún anciano
escrito hallamos mayor mal nosotros?
EMPERADOR
Este me toca a mí, Dios juzgue a esotros.820
ROLDÁN
Amigos tiene el Príncipe.
EMPERADOR
¿Qué es esto?
Salíos luego de París al punto,
y en seis años no entréis en él.
ROLDÁN
Y es presto;
si no me traen a París difunto,
a no verte en mi vida voy dispuesto, 825
y al escuadrón de medios hombres junto,
y déjame a Reynaldos el villano.
EMPERADOR
Camina luego.
ROLDÁN
A Rey.
EMPERADOR
¿Qué rey?
ROLDÁN
¡Tirano!
 

(Vase ROLDÁN.)

 
EMPERADOR
Por mi corona...
RODULFO
Ya no le conoces,
déjale ir.
EMPERADOR
A mi capilla me entro,
830
que el corazón me pide algunas voces,
y los ojos el agua que está dentro.
 

(Vase CARLOS.)

 
RODULFO
¿Quién ha visto sucesos tan atroces?
Notable de fortuna, vario encuentro,
¿este no es el Marqués? Él y su gente.835
 

(Salen el MARQUÉS, REYNALDOS, el de IRLOS, SEVILLA y gente.)

 
MARQUÉS DE MANTUA
Hoy ha vengado el cielo su inocente.
  -fol. 164r-  
REYNALDOS
¿Don Rodulfo está aquí?
RODULFO
¡Oh, Marqués famoso!
MARQUÉS DE MANTUA
¿Podré hablar, gran señor, al padre vuestro?
RODULFO
En su capilla está triste y piadoso.
 

(Sale un NUNCIO.)

 
NUNCIO
¡Oh, gran dolor! ¡Oh, triste ejemplo nuestro!840
REYNALDOS
¿Qué es eso, amigo?
NUNCIO
Un caso lastimoso,
cual en mis ojos hechos fuentes muestro.
RODULFO
¿Murió Carloto?
NUNCIO
¡Oíd su muerte triste!
RODULFO
¿Qué corazón de mármol la resiste?
NUNCIO
Convencido de su culpa845
Carloto, porque no supo
decir más de que el consejo
fue de Galalón injusto,
a quien buscaron las guardas
y quien, huyendo de algunos850
de un corredor despeñado,
queda en un patio difunto.
Salió de esa fuerte torre
cubierto de negro luto,
un crucifijo en las manos855
que hasta agora en ellas tuvo.
A su lado el Condestable
y un venerable cartujo,
docto y piadoso cristiano
de la orden de San Bruno.860
Y aquel ermitaño mismo6
en cuyos brazos estuvo
Baldovinos espirando,
que gran ánimo le puso,
porque desde Ardenia a Francia,865
sin otro intento ninguno
milagrosamente vino,
que de otra suerte no pudo,
iban diciendo los psalmos,
y aquel que David compuso870
cuando a Urías dio la muerte,
que este caso todo es uno.
Llegan al fin a la puerta,
donde un rato se detuvo
hasta subir en la piedra 875
de la muerte, carro y triunfo,
donde hincando las rodillas
con alegre rostro y gusto
se despidió de los grandes
y a la muerte se dispuso.880
Cuando el cuello le bajaban,
que en repetillo me turbo,
ayudando al camarero
dijo: «¡Oh, vanidad del mundo,
rey nací, yo vi mis pies 885
pisando a otros cuellos muchos
y agora sujeto el mío
a un villano acero agudo!
¡Oh, padre animoso y sabio,
de mi muerte te disculpo;890
da al cuerpo perdón, que al alma
en otra parte le busco!
Con mi deuda y tu justicia,
en darte mi sangre cumplo.
¡Adiós, padre! ¡Adiós, amigos!895
¡Adiós, hermano Rodulfo!»,
dijo, y atada la venda
sobre los ojos enjutos
halló el cuchillo la mano
del siempre odioso verdugo;900
y como la espiga cae
madura en el mes de julio,
que la hoz del segador
lleva en sus dientes menudos,
-fol. 164v-
diciendo Jesús tres veces905
como otro Pablo segundo,
de quien él era devoto,
pagó a la muerte el tributo.
Luego, entonces, hasta el cielo
el alborotado vulgo 910
levantó con un ¡ay!, triste
un alarido confuso.
Y viose en el mismo instante
que todos quedaron mudos,
que la misma admiración915
los dejó como difuntos.
Echáronle un paño negro,
no sé cómo el llanto sufro,
con armas atravesadas
de un lambeo azul escuro, 920
señal de príncipe muerto
sin heredar, y en un punto,
en los hombros de los grandes,
sobre un túmulo se puso.
RODULFO
¡Oh, ilustre hermano!
REYNALDOS
¿Agora es tiempo deso?
925
MARQUÉS DE MANTUA
Ya se cumplió, Sevilla, tu esperanza,
el Emperador viene.
RODULFO
Estoy sin seso.
MARQUÉS DE MANTUA
¡Oh, venturoso el que esos pies alcanza!
EMPERADOR
Ya conforme a las leyes y el proceso
hice justicia, y vós tenéis venganza.930
Rodulfo me heredó, y este, en concierto,
daré a Sevilla por su esposo muerto,
esto será cumplido el año, agora
volved los ojos a Carloto muerto,

 (Enséñenle el cuerpo.) 

que quiero presentárosle, señora,935
de aquella sangre que le di cubierto.
SEVILLA
No en balde el mundo vuestro nombre adora.
MARQUÉS DE MANTUA
Aquí el suceso verdadero y cierto
de Baldovinos y Carloto acaba,
de cuyo ejemplo Francia hasta hoy se alaba.940

 
 
FIN DE LA COMEDIA DEL MARQUÉS DE MANTUA