Deuda de gratitud
Manuel Gahete Jurado
I
Hombre para el amor, de amor sobrado,mi corazón te canta, en él alientaun jugoso licor de vino y menta;y una explosión de gozo desbordadoen mis labios estalla. Conturbadopor tu grave palabra, mi alma inventauna suerte de lucha terne y lientaque pronuncia tu nombre arrebatado.¡Oh, tu nombre de sal, frío de fuego!Digo hombre y, al fin, digo Leopoldo:barro, sangre, sudor y dolor ciego.Quién acude a mi voz, qué dios conmigome reclama en la fiebre del rescoldoy me nombra y me llama como amigo.II
Y me nombra y me llama como amigoel que alcanza la lluvia con sus manos,quien proclama el amor de los hermanoscon acento de miel y áspero trigo.Pongo al hombre del aire por testigode mi lábil valer y de mis vanossimulacros de amor que tan humanosson en ti, son por ti, sin ti y contigo.Hombre solo y mortal que, por tu afecto,se devana licuado en agua y vinoescrutando la causa y el efecto.¡Cómo tú que eres oro y plata puroshas posado la luz del pan y el linoen mis ojos de sombra tan oscuros!¡Cómo olvidar! Si estás amaneciendo,si hasta tu nombre, tierra, mar y pino,sigue en mis labios siempre balbuciendo.