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41

Vid. «Palabra final», en Historia de una escalera, Barcelona, José Janés, 1950, pp. 149-157. Precisaba, por ejemplo: «La comedia aspira a ser tan universal como española o madrileña», p. 152. En un breve y notable artículo, «Neorrealismo y teatro», Informaciones, 8 abril 1950, p. 4, Buero señalaba que «el neorrealismo teatral [...] consigue por lo menos la recuperación del contacto con los hombres. Mas tan peregrino resultado no nos contentaría si no fuese acompañado por valores teatrales y estéticos muy positivos».

Acerca de la «trascendencia del realismo» de Historia de una escalera y de sus valores simbólicos, vid. Antonio Sánchez Trigueros, «Naturalismo y simbolismo escénicos en Historia de una escalera», en Cristóbal Cuevas, dir., El teatro de Buero Vallejo. Texto y espectáculo, Barcelona, Anthropos, 1990, pp. 99-119.

 

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A ello me referí más ampliamente en «Historia de una escalera, veinticinco años más tarde», en Mariano de Paco, ed., Estudios sobre Buero Vallejo, cit., pp. 195-214.

 

43

ABC, 1 diciembre 1950, p. 31. «No pretendí hacer una obra realista en el externo sentido de la palabra», afirma en el «Comentario» a En la ardiente oscuridad, Madrid, Alfil, Colección Teatro, 1951, p. 14.

 

44

Con relación a la dualidad «realidad-ficción», es de interés el artículo de Buero «Brillantes», publicado en Diario 16, 8 marzo 1987. Y reproducido en AA.VV., Antonio Buero Vallejo. Premio Miguel de Cervantes [1986]. Madrid, Biblioteca Nacional, 1987. En él se muestra cómo en la más honda ficción está presente la realidad y en ésta se encuentran profundos sentidos ficcionales.

 

45

4Vid. Mariano de Paco, «Procedimientos formales y simbólicos en el teatro de Buero Vallejo», en Cristóbal Cuevas, dir. El teatro de Buero Vallejo. Texto y espectáculo, cit., pp. 47-50.

 

46

Vid. Mi introducción a Antonio Buero Vallejo, En la ardiente oscuridad, Madrid, Espasa-Calpe, Austral, 1990, pp. 27-29. En el «Comentario» a esta obra afirma Buero que «una obra literaria debe ser simbólica como lo es la vida misma cuando la observamos con la atención bien abierta» (p. 89).

 

47

«Comentario» a Hoy es fiesta, Madrid, Alfil, Colección Teatro, 1957, p. 108.

 

48

«El teatro de Buero Vallejo visto por Buero Vallejo», Primer Acto, 1, abril 1957, p. 6.

 

49

4Esta es la opinión de Miguel Luis Rodríguez en su interesante «Diálogo con Antonio Buero Vallejo», que se publicó en tres números de la revista Índice (116-117, 118 y 119; agosto-septiembre, octubre y noviembre, 1958).

 

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Dámaso Santos, «El teatro de Buero Vallejo», Alcalá, 27, 25 febrero 1953. Tiempo después expresó ideas parecidas en «Buero Vallejo -Premio 'March'- no es todavía gloria nacional», Acento Cultural, enero-febrero 1960. Buero recordó a Dámaso Santos como uno de los pocos que se habían opuesto a sus «detractores» (Juan Emilio Aragonés, «Antonio Buero Vallejo, académico» La Estafeta Literaria, 462, 15 febrero 1971, p. 6).