Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

1

México, Oficina de don José María Ramos Palomera [cfr. nota 1 a Lo que escribe...], 1822.

 

2

«No llevéis oro, ni plata, ni dinero alguno en vuestros bolsillos; ni alforja para el viaje, ni más de una túnica y un calzado, ni tampoco palo: porque el que trabaja merece que le sustenten» (Mt. 10, 9-10; también en Mr. 6, 8-9; Lc. 9, 3 y 10, 4). «Mi ley es suave y mi yugo benigno» (Mt. 11, 30).

 

3

dibujos.- No meterse en dibujos: «Referir las cosas sin ambages, ni circunloquios, sino natural y sencillamente, sin artificio, afectación, ni cuidado: y se extiende también a obrar de la misma suerte, sin entrar en empeños, ni dificultades» (Dic. de autoridades).

 

4

«Id por todo el mundo: predicad el Evangelio a todas las criaturas» (Mr. 16, 15). «Dondequiera que tomaréis posada, estaos allí hasta salir del lugar: y dondequiera que os desecharen, y no quisieren escucharos, retirándoos de allí, sacudid el polvo de vuestros pies, en testimonio contra ellos» (Mr. 6, 11. También en Mt. 10, 7 y 14; Lc. 10, 3 y 10-11).

 

5

real.- Cfr. nota 19 a El cucharero y su compadre...

 

6

Estuvo, en efecto, el tal pendón o estandarte de Cortés en aquel lugar; y creo que las cenizas del héroe, que hoy descansan en la iglesia del Hospital de Jesús [estuvo el sepulcro de Cortés en el presbiterio, al lado del Evangelio].

 

7

En «El ex-convento de San Francisco», Manuel Rivera Cambas escribió que: «Al lado del Evangelio estuvo un retrato del conquistador D. Fernando Cortés, debajo del dosel con el estandarte y sus armas» (México pintoresco, artístico y monumental..., México, Editorial del Valle de México, 1981, t. I, p. 216). En cuanto a la historia del pendón de Cortés, pudimos ver que es bastante interesante la relatada por Victoriano Salado Álvarez, hela aquí: «Gran fiesta se celebraba antaño el 13 de agosto, día de San Hipólito Mártir, en que se sacaba a relucir el pendón de la ciudad en celebración de la toma de la antigua Tenochtitlan por don Hernando Cortés. La primera bandera construida para el paseo del pendón fue destruida, como se justifica con el acto de 18 de junio de 1540: 'Este día acordaron que se haga un pendón para esta cibdad, que sea de damasco verde o colorado, con sus armas de la cibdad, porque el pendón que tiene al presente, de leonado e pardo, se hizo porque no se hallaron otros colores, e mandaron que se venda el dicho pendón viejo, o se aproveche lo mejor que se pueda'. Por estas irrecusables pruebas se ve que la bandera que se enarboló en la Conquista no es la que servía para el paseo del pendón [...], y ni aun la primera construida con ese fin por dicha corporación. La relación de Andrés de Tania dice que la bandera del conquistador Cortés era 'de unos fuegos blancos y azules, e una cruz colorada en medio; e la letra della era: Amici, sequamur crucem, et si nos fidem, vere in hoc signo vincemus'. Las descripciones de la insignia de Cortés no están conformes ni aun en el lugar que se enarboló por primera vez; entre otros autores se cita el biógrafo de aquél en las noticias históricas de la tercera edición de sus cartas en Nueva York: 'Delante de la puerta de su casa enarboló un magnífico estandarte de terciopelo y oro con el signo de la cruz y las armas reales bordadas sobre él, y con el mote en latín: Hermanos: sigamos la cruz, que con ella venceremos'. Mendieta, en su Historia eclesiástica indiana: 'Porque cuando salió de la isla de Cuba para acometerla (la conquista), en todas las banderas de sus navíos puso en medio de sus armas una cruz colorada con unas letras que decían: Amici, sequamur crucem; si enim fidem habuerimus, in hoc signo vincemus'. Betancourt, en su Teatro mexicano: 'Hízose a la vela para la Trinidad, donde llegó a pocos días; sacó las banderas y estandarte que había hecho con las armas reales y una cruz en cada parte, y un rótulo en latín que decía: Sigamos la Santa Cruz, que con ella venceremos'. Beaumont, en la crónica de las provincias de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo: 'Hizo pintar en sus estandartes una cruz con estas palabras mismas que se le aparecieron al gran Constantino: In hoc signo vinces (Rocalla de historia, México, Ediciones de la Secretaría de Educación Pública, Departamento de Bibliotecas, 1956, pp. 62-63 y 64-65).

 

8

Cayo Flavio Valerio Constantino el Grande o Constantino I. Emperador romano que nació en Naissus (274) y murió en Achvron (337). Había estallado la guerra civil y Constantino logró deshacerse de todos sus rivales, inclusive de Majencio, que, escapado de la batalla de Saxa Rubra, pereció ahogado en el río Tíber. Durante esta última campaña contra Majencio, Constantino se convirtió al cristianismo, cuando se le apareció, en lo más duro de la batalla, la visión de una cruz en el cielo, inflamada y rodeada de las palabras In hoc signo vinces.

 

9

espantarse de las chicas y comerse las grandes.- Se parece a este otro refrán: es como la burra de la tía Cleta, que se come los petates y se asusta de los aventadores, empleado para censurar a quien cometiendo faltas graves se escandaliza de las leves que otros cometen. Darío Rubio, Refranes, proverbios y dichos y dicharachos mexicanos, México, s./edit., 1937 (Estudios Paremiológicos), p. 201.

 

10

Así se explicara a un niño de siete años, si creyera que la esencia de la religión cristiana consistía en estos despropósitos; pero por desgracia los vemos practicados. Los herejes no son niños de siete años: los advierten, y, desentendiéndose de la causa, nos arguyen con el efecto. Tengamos vergüenza y seamos cristianos de veras.