71
P. Neruda, Estravagario, «Testamento de otoño».
72
Ibidem.
73
Ibi, «No tan alto».
74
P. Neruda, Residencia en la tierra, II, «Sólo la muerte».
75
R. Alberti, «Don Francisco de Quevedo poeta de la muerte», en Revista Nacional de Cultura, 140-141 (Caracas), 1960, p. 23.
76
Véanse de
Quevedo los sonetos que comienzan con los versos: «Fue sueño ayer, mañana
será tierra»
; «Miré los muros de la patria
mía»
; «Vivir es
caminar breve jornada»
; para concluir con el
lóbrego «Ya formidable y
espantoso suena / dentro del corazón el postrer
día»
.
77
Me refiero al
soneto gongorino dedicado a una rosa: «Ayer naciste y morirás
mañana»
.
78
Ver los poemas de
Quevedo: «Reloj de
campanilla»
; «Reloj de
arena»
; «Reloj por las
estrellas»
.
79
P. Neruda, Estravagario, «Ya se fue la ciudad».
80
Ibi, «Por boca cerrada entran las moscas».