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Huerta era gran admirador del «ingenio sublime» y de «la extensión marabillosa de [los] estudios y conocimientos» de Calderón (Pról. al Th. Hesp., p. CXLVII) y se rastrean ecos del estilo y metáforas de éste en la Raquel.
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Véase n. 18.
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Huerta pertenecía a las Academias de la Lengua y de la Historia.
«Porque en las plazas y fondas / por oráculo me vendo» (Forner, «segunda parte» del romance contra «Antioro»).
Kaulikán, o Kouli-kan fue un rey de Persia que inspiró una «tragedia nueva» a Antonio Camacho Martínez, intitulada: Más que el influxo de el astro estimula el mal exemplo; Koulikán, Rey de Asia, e impresa en Mad. por Matías Escribano (anunciada en la Gazeta del 21 en. 1749. Un año más tarde, el mismo periódico oficial la llama Vida y muerte de Thomás Kaulikan, según Adam. Coe, Catálogo bibliográfico y crítico de las comedias en los periódicos de Madrid..., p. 147. ¿Será una segunda parte?: véase Aguilar Piñal, Bibliografía... s.v. «Camacho Martínez»).
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«...Gritando un triste sectario / de la frigidez francesa...» (El Pedo dispersador); es leitmotiv del Prólogo por ser las tragedias francesas «lánguidas»; «Cosme Damián» afirmaba con fingida convicción que «los poetas no son unos miserables vasallos de la triste y severa razón».
Ocioso es recordar que para Huerta y los que comparten su estética, las reglas constituyen un freno, unos grillos insoportables para el libre juego de la inspiración.
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«Los de Roma» son indudablemente «los Quadrios, los Tiraboschis, los Betinellis y otros de la misma raza», entre ellos, Pietro Napoli-Signorelli, autor de una Storia critica de' Teatri antichi e moderni, Nápoles, 1777, que se critica detenidamente en el Prólogo.
El «Coripheo de los Philósofos flamantes» es Voltaire, editor de las obras de Corneille (Th. Hesp., Pról., p. LXII).
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Corneille «trasladó de otros Poetas nuestros lo más digno y sublime de sus Tragedias» (Th. Hesp., Pról., p. LXXXVI).
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Se refiere a Rachele. Tragedia spagnuola di don Vicente García de la Huerta, tradotta in versi italiani da don Pietro García de la Huerta, publicada en Bolonia (1782), de la que formaron «un juicio crítico», se nos dice en la n. 1 del prólogo del Theatro Hespañol, los editores de las Efemérides Literarias de Roma, n.º LII. Las Cartas sobre la Ytalia, del otro hermano, Josef García de la Huerta, también ex Jesuita, quedaron manuscritas (B.N.M., 6482-83; otro ejemplar en la Biblioteca de Menéndez y Pelayo, Santander) y el autor quiso enviárselas a D. Vicente para que las enmendara antes de publicarlas (t. I, fol. 2 r), pero murió éste el mismo año de la carta última (1787); en la carta cuarta, escrita en Plasencia (Piacenza), 3 jun. 1784, se evoca también la Raquel, que leyó el marqués Albergati, mandando «mil elogios al Autor y gracias al Traductor por haber puesto a la Italia en estado de gustar las bellezas que en dicha pieza se contienen» (fol. 88 r.); de la Mérope de Maffei agrega D. Josef que tragedias hay en España que pueden, «ya que no excederla, competirla en la perfección[...]. Tal es también la Raquel referida, pues aunque Dn Pedro Napoli Signorelli no hace de ella en su Historia Crítica más elogio que de nombrarla, ha merecido los mayores de los primeros sabios de España, Francia, Italia y Alemania, Portugal y las Américas, y después de impresa en Madrid en 1778, varios respetables cuerpos de inteligentes en la Poesía la han juzgado modelo perfectísimo de estas composiciones. Este es el parecer de los sabios de Averdon, de los Árcades de Roma, de la Academia de los Fuertes de dicha ciudad, de varios de la de Roboredo y otras varias de Italia» (fol. 88 v.).
Contra lo afirmado por el romance, Huerta, aunque enemigo de las reglas, y también y sobre todo por serlo, trató de sujetarse a ellas en su tragedia mejor que sus contrarios neoclásicos para vencerlos en su propio campo, según afirma en su prólogo.
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«Gallos» en el ms. Los trovadores de la legua» y «autorzuelos» de los versos siguientes son primos hermanos de los «siete sabios de la legua» de El P. dispersador y de los «poetuelas» despreciados por Huerta.
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Una llamada remite a una nota marginal derecha, bastante antigua a juzgar por la ortografía, y redactada con tinta oscura: «l) Debe tratarse del famoso humanista Francisco Cascales, natural del Reyno de Murcia y que escribió la Carta Philologica. V. Soriano: F. de C. (pub. R.A.E.). 2) Don Ignacio de Luzán, autor de una Poética famosa. 3) Jusepe Antonio González de Salas. 4) Juan de la Cueva, dramático y autor de una famosa Poética».
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Los «Hespañoles» tienen disposición natural para el «entusiasmo Dramático, cuyas centellas se han explicado en todos tiempos ahun en sujetos de pocos estudios...» (Pról., p. LXXIV). En la «divina Pharsalia» del cordobés Lucano «resplandece tanto fuego poético que una sola chispa suya sería bastante a dar espíritu» a las desmayadas musas de allende el Pirineo (ibid., p. LXXII).