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Así la presenta la leyenda Víctor Balaguer en el capítulo inmediatamente anterior: «Abandonada desde entonces la catedral, Lérida careció de ella hasta que en tiempo de Carlos III, se empezó la suntuosa que existe hoy día. En la iglesia de San Pablo me enseñaron las estatuas de los apóstoles y de la Virgen que había en la fachada de la antigua catedral. Colosales son los apóstoles y hermosa y divina es le expresión que reina en el rostro de la Virgen. Un levísimo hoyo se ve marcado en su frente al cual va anexa una leyenda que no carece de interés»
(Entre col y col, lechuga, p. 83).
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La historia la cuenta así el libro España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia: «Las estatuas de los Apóstoles y de la Virgen guárdanse en la pequeña iglesia de San Pablo. Las de los Apóstoles son gigantescas, y no carecen de bondad en las proporciones y en los paños, de expresión en los rostros, y de majestad en el conjunto. La Virgen está hoy pintada y colocada en un altar donde se venera, y en su frente se ve un levísimo hoyo, que la tradición explica del siguiente modo: Mientras el maestro de la portada de la catedral trabajaba para el hospital una Virgen, que aún persevera; uno de sus oficiales, que es fama era el aprendiz, tanto se afanó en la construcción de la estatua que debía adornar el pilar que divide en dos la puerta del templo antiguo, que dejó muy atrás al maestro y su obra. Furioso éste al verse vencido por su aprendiz, y cegándole los celos, cogió un martillo y lo lanzó a la frente de la nueva estatua; pero, dice la tradición, la Virgen no dejó impune el insulto hecho a su imagen, y una muerte repentina fue el castigo del sacrílego artífice. Sin embargo, si el lector recorre alguna vez las calles de Lérida y se detiene a contemplar la hermosa figura de Nuestra Señora y el soberbio pedestal y doselete góticos que la acompañan sobre el dintel de la puerta del Hospital, creemos que no tardará en preferirla a la que se venera en San Pablo, y se compadecerá del error y celos del buen Maestro»
. En España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia, por Pablo Piferrer y Fábregas; Francisco Pi y Margall; Antoni Aulèstia y Pijoan, Barcelona, D. Cortezo y C.ª, 1884, p. 322. Valerio Serra Boldú hace referencia a esta hermosa imagen en su libro Fiestas y tradiciones populares en Cataluña, Edimar, 1939, p. 48, al cuidado de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María en la iglesia de San Pablo.