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1

«El joven metódico, con buenas calificaciones en la universidad, presentado como ejemplo en el seno de las familias, simbolizaba para nosotros la estupidez plena. Y así como fuimos malos estudiantes, resultamos después, corriendo el tiempo, enamorados inquietos y ciudadanos indóciles. Era también cultivado el instinto disipador» (1947: 202).

 

2

Ugarte explica así el desdén por los premios y reconocimientos que cultivaban con Darío, Nervo y los demás latinoamericanos: «nos instalábamos con imprudencia y bizarría en la derrota, para reivindicar mejor la alta esperanza [...] Nunca consideramos nuestra labor como 'carrera'» (1947: 22).

 

3

«Crónicas del bulevar, título modesto para un volumen en que hay muchas sanas ideas, serias observaciones y hermosas páginas. Es una labor de periodista, pero no os extrañéis si encontráis a veces al filósofo en el corresponsal, y en el repórter al poeta» (I).

 

4

El tema de esta 3.ª exposición fue el «Balance de un siglo». Se instaló entre el 14 de abril y el 12 de noviembre de 1900 en el Champ de Mars, al oeste de la ciudad y fue muy promovida oficialmente por el gobierno republicano, cuyo gabinete ministerial «de defensa republicana» condujo Waldeck-Rousseau de 1899 a 1902.

 

5

Ambas aparecieron en El País de Buenos Aires en febrero y marzo de 1901 sucesivamente.

 

6

«Y todo parece tender a difundir la ciencia y determinar una época mejor. Es una nueva era que se abre, después de clausurada la Exposición, y en la que la juventud francesa desempeña un papel preponderante. Siempre es la juventud la que decreta el porvenir. El siglo que empieza trae el germen de grandes luchas nebulosas, y es difícil saber cuál será el resultado del choque de tantas ideas exasperadas y tantas concepciones antagónicas. Las nuevas generaciones deben cortar el nudo. Por eso es curioso seguirlas en su evolución y sorprenderlas en sus preferencias actuales» (50) (énfasis nuestros).

 

7

Por ejemplo, ante la confesión del estudiante respecto del escaso número de «estudiosos», el profesor «murmura»:

-Si es así [...] tienen ustedes revoluciones y desorden [sic] por años.

-Es que somos un país libre, -rectificó el estudiante, con cierto orgullo irrespetuoso- y no nos sometemos a nadie.

-Precisamente, -replicó el profesor con calma- la libertad no consiste en hacer oposición a todos los Gobiernos, sino en saber cuál es el Gobierno que se quiere».

(70)                




 

8

«Pero sólo es posible preparar el porvenir trabajando sobre el presente [...]. En el momento actual, especialmente en este recodo peligroso y terrible de la historia, la juventud puede detener o precipitar ciertas corrientes y dirigir hacia un punto u otro del horizonte la barca abandonada de la sociedad. El mundo ha llegado a un grado tal de madurez, que es posible darle, sin esfuerzo, la forma deseada. Es el momento de determinar un empuje decisivo hacia la emancipación. Sin tomar la etiqueta inmediata de ningún partido y sin comprometer bajo ningún pretexto nuestra libertad de acción, debemos sostener, ayudar y alentar las ideas liberales, marchar hacia el progreso moral, ensanchar nuestras concepciones de la vida, sacudir los prejuicios, ennoblecer las ideas y poner todos los días en nuestra acción un poco más de generosidad, de bondad y de justicia. La evolución reciente nos empuja hacia una vida más aligerada de animalidad y más accesible al altruismo» (82-3).

 

9

Al mismo tiempo, aparece reorientado el discurso de circunstancia de la decadencia latina, que cobra un sentido específico en el contexto del intercambio intelectual del continente, pues es por esta vía que será pensada la identidad latinoamericana, en tanto parte del espacio simbólico de la latinidad, y opuesta a los Estados Unidos, como representantes de las acciones y valores propios de lo anglosajón.