Un recuerdo para Antonio Machado
Carlos Álvarez
... y hoy, Antonio Machado, se serena
la sangre de mi verso,
las estrofas
tejidas en mi pecho...
La meseta
tiene una herida roja en el costado
por donde mana el verso de Machado.
España en pie de cárcel te recuerda,
y te canta en sus muros gota a gota,
España de la rabia y de la siembra,
de la perdida claridad remota.
Contigo se marcharon los trigales,
contigo la esperanza ¿qué nos queda?
¿Qué nos queda, Machado, si hasta el aire
se fue con tu canción? En la alameda
por donde el Duero pasa tristemente,
allí donde tu voz se remansaba,
solo crece el silencio, torvamente,
y una tierra ayer libre y hoy esclava.
Perdónanos, Antonio, padre nuestro
que yaces lejos de esta España ausente.
Perdona si está helado nuestro pecho
que oprimen diariamente.
Pero ya crece el tiempo, ya madura,
ya se despierta el sol y el campo grana,
ya vuelve la canción, ya se desnuda
de cizaña la tierra castellana.
Que si el hombre está herido, no está muerto
por mucho que derrame su costado,
y resisten en pie y a pecho abierto
las montañas azules de Machado.