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Tesoro de monedas árabes descubierto en Zaragoza1

Francisco Codera y Zaidín





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Al publicar en 1881 una monografía dando cuenta de un tesoro de monedas árabes descubierto en Zaragoza en Abril de dicho año, y estudiando las monedas que había podido examinar, indicamos que del número de monedas halladas y demás circunstancias, teníamos pocas noticias, á pesar de haber procurado adquirirlas.

Desde aquella fecha he tenido ocasión de examinar varias monedas, que supongo de la misma procedencia, y en especial una partida de unas doscientas, entre las cuales había cinco de tipo nuevo, y varios ejemplares de tipos, de los cuales solo había visto alguno que otro ejemplar: no daré cuenta á la Academia de los que adquirí de esta última clase, pero sí de los que para mí eran desconocidos, pues esto puede interesar á los estudios historico-arqueológicos.

Ya que se presenta ocasión oportuna de rectificar un error cometido en el primer trabajo, lo haré con mucho gusto para que el error tenga su correspondiente correctivo.

En la primera de las monedas publicadas en dicho trabajo, por la coincidencia de que en el lugar de la fecha existe un agujero   —313→   en los dos ejemplares que había visto, leí Árabe tres y cuatro cientos en el primero y Árabe dos y cuatro ci(entos) en el segundo, por Árabe treinta y cuatro cientos: contribuyó no poco á la ilusión que padecí en la lectura de estas fechas, la coincidencia de que leidas de este modo, las monedas correspondían á Mondzir I de Zaragoza, de quien se sabía que había llevado el título de Árabe Almansur billah, que aparece en las mismas; al paso que aplicadas á Mondzir II, este lakba sultánico no solo era desconocido, con la particularidad de que por las monedas sabíamos había llevado el lakba de Árabe Moizzo-d-Daulah, sino que parecía no hubiera de haber tomado título tenido por tan pretencioso, quien no se sabía hubiera sido ayudado por Allah en batallas contra los cristianos.

Es lo cierto, sin embargo, por el examen de alguna otra moneda igual que hemos visto, y por el estudio detenido de los originales publicados, que las monedas corresponden al año Árabe treinta y cuatro cientos, cayendo por su base cuantos razonamientos hicimos, partiendo del supuesto de que las monedas eran de los años 403 y 402.

En cambio, atribuidas dichas monedas á Mondzir II, resulta que este príncipe, después de haberse apellidado Árabe El háchib Moizzo-d-Daulah, en el último año de su reinado, si nó antes, se tituló Almansur billah.

Como en las monedas del año 428, en las de 430 Mondzir reconoce la soberanía espiritual del Califa Abbaçí contra las pretensiones del llamado Hixem II, á quien había reconocido por algún tiempo, quizá después de la muerte de Hixem III. Almôtad, á quien por lo que vemos en las monedas, es indudable que reconoció como Imam durante algunos años.

Al mismo año 430 á que pertenecen las monedas anteriores, corresponde una que hemos adquirido recientemente, y cuya interpretación, no su lectura, ofrece no pocas dificultades.

Dicha moneda, en buen estado de conservación, tiene también como las precedentes dos agujeros, que indican había servido ya para algún collar: es de plata de muy baja ley, y de caracteres elegantes, presentando en la parte superior de la I. A. un adorno   —314→   muy parecido al que se ve en las monedas anteriores: en dicha moneda se lee lo siguiente:

N. 1.

I. A. Árabe No (hay) Dios sino
Árabe Allah, solo,
Árabe no (hay) compañero para él.
M. Árabe

En el nombre de Allah, fué acuñado este dirhem en Zaragoza año treinta y cu(atro cientos).

II. A. Árabe El háchib.
Árabe El Imam Hixem
Árabe amir de los creyentes
Árabe Almowayyad billah.
Árabe Abdallah.
M. La unión profética de Mahoma, cuyas últimas palabras están borrosas.

¿A quién debemos atribuir esta moneda? No es fácil resolver esta cuestión sin estudiar la historia de los acontecimientos de que fué teatro Zaragoza á fines del año 430 y principios del 431; sucesos que en parte han sido aclarados por el malogrado orientalista M. Dozy, con los textos publicados en la tercera edición de sus Recherches sur l'histoire et la littérature de l'Espagne pendant le moyen âge, Leyde 1881.

A principios del último mes del año 430, ó sea hácia fin de Agosto del año 1039, entraba en palacio Abd-Allah ben Hacam, general de Mondzir y pariente suyo, el cual, partidario acérrimo del verdadero ó falso Hixem II, estaba enojado con su rey y pariente, que después de haber reconocido á Hixem, le había negado la obediencia, siquiera fuese nominal; quizá porque reconociera la superchería   —315→   del rey de Sevilla: Abd-Allah se dirige á la sala donde Mondzir, rodeado de algunos servidores slavos, estaba leyendo, y sin resistencia más que de uno de los servidores, da muerte á Mondzir, cortándole las venas yugulares: aterrados todos en palacio, nadie piensa en prender al regicida, que con la mayor tranquilidad corta la cabeza de su víctima y poniéndola en la punta de una pica, la enseña al pueblo diciendo. «Ved el castigo del que se rebeló contra el príncipe de los creyentes Hixem y rehusaba reconocer sus derechos». Luego, mandó llamar al Kadhi y á los nobles, quienes le encontraron sentado en el sofá de Mondzir, que yacía á sus pies: díjoles que al dar muerte á Mondzir, lo había hecho en bien de todos y en bien del Estado, recomendándoles que tranquilizasen al pueblo, y él les prometió reconocer la soberanía de Çuleimán ben Hud.

Este, que se hallaba en Tudela, al tener noticia de lo ocurrido en Zaragoza se dirigió allá, en la esperanza de que Abd-Allah cumpliera su palabra; pero éste quería ser rey por cuenta propia y se preparó á la defensa en su palacio, hasta que el pueblo cansado de los males de la guerra, se sublevó contra el usurpador, quien como ya de antemano había previsto este caso, se marchó á instalarse en el castillo de Rueda, sin que tengamos de él más noticias: en estos sucesos habían pasado menos de dos meses, pues Çuleimán ben Hud entró en Zaragoza en Moharrem de 431 ó sea en el primer mes del año.

La moneda en cuestión parece indicar que Abd-Allah efectivamente quiso ser rey, en prueba de lo cual, se apresuró á mandar acuñar moneda que así lo proclamase; pues las palabras Imam Hixem amir almuminin almuwayyad billah no pueden suponerse puestas de orden de Mondzir, cuyo nombre no figura en la moneda, al paso que si la suponemos acuñada por Abd-Allah, se explican de un modo muy natural; y como por otra parte el que se titula háchib, se llama Abd-Allah, creemos que el asesino y usurpador mandó acuñar esta moneda en el mismo mes de su usurpación: ésta es la única que de Abd-Allah ben Hacam conocemos hasta hoy.

Entre las monedas que atribuimos á Çuleiman ben Hud, sucesor de Abd-Allah ben Hacam, hemos adquirido dos ejemplares   —316→   nuevos, ligera variante de uno de los tipos que habíamos publicado.

N. 2. Moneda de oro de baja ley; buena conservación: peso 1,50 gramos.

I. A. Árabe No (hay) Dios sino
Árabe Allah, solo.
Árabe Aben Abur Nasar.
II. A. Árabe El háchib.
Árabe El Himam Hixem
Árabe Almowayyad billah.
Árabe Çuleimán

Como esta moneda no difiere sustancialmente de la publicada bajo el núm. 11 en el Museo Español de Antigüedades, no necesitamos discutir su atribución.

Entre las monedas de que debemos dar cuenta, hay dos, cuya lectura no ofrece duda, pero cuya atribución probable nos ha preocupado, sin que nos creamos en el caso de darla como segura.

N. 3. Monedita de oro de baja ley, en buen estado de conservación, y caracteres buenos, pero no tan elegantes como los de la moneda anterior: peso, 1,15 gramos.

I. A. Árabe Aben.
Árabe No (hay) Dios sino Allah.
Árabe Hud.
II. A. Árabe El háchib
Árabe El imam Hixem.
Árabe Mohammad.

N. 4. Monedita de oro de baja ley: en mala conservación, y no la hubiéramos leido á no tener á la vista la anterior, que es igual en el fondo: peso 0,45 gramos.

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I. A. Árabe No (hay) Dios
Árabe Allah, solo.
Árabe Aben Hud.
II. A. Árabe El háchib.
Árabe El imam Hixem
Árabe Almowayyad billah.
Árabe Mohammad.

Para determinar la atribución de estas monedas, tenemos que fijarnos en los datos que nos ofrecen, y en su comparación con otras análogas: por una parte tenemos que están acuñadas por un Háchib Mohammad, y que si él no pertenecía á la familia de los Banu Hud, tenía alguna conexión con ella, ya que en la I. A. se hace mención de Aben Hud, bien para designar á un individuo, bien para determinar al Háchib Mohammad, aunque su nombre figure en otra área: falta ahora ver donde encontramos un Háchib Mohammad: sólo aparece en estos nombres en monedas de Al-Motâdhid de Sevilla y en las de Calatayud: descartando la primera atribución, por ser las monedas de Sevilla completamente diferentes bajo todos conceptos, aunque tengan este dato común, veamos si podrán ser de Calatayud.

De los tres tipos de monedas conocidas de esta población, en dos aparece en la II. A. el nombre del Háchib Mohammad, á quien con seguridad podemos aplicar el título de Adhido-d-Daulah, que se lee en la I. A. de dichas monedas, ya que en la única del otro tipo, y que por cierto procede de este mismo tesoro, en la II. A. se leen las palabras Árabe Adhido-d-Daulah, como si este fuera el sobrenombre del rey, y en la I. A. en la parte superior se lee el nombre Árabe Mohammad, autorizándonos la variedad de tipos á que admitamos que el rey de Calatayud se llamaba Mohammad, y que se daba los títulos de háchib y. Adhido-d-Daulah: suposiciones ni contradichas ni confirmadas por otros datos, ya que del tal reino de Calatayud no tenemos más noticias que las suministradas por las monedas.

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El nombre Aben Hud, que se lee en las monedas descubiertas últimamente, reemplazando á las palabras Árabe de otros tipos, nos hace sospechar que el rey de Calatayud pertenecía á la familia de los de Zaragoza, que dió reyes á Lérida, Tudela y Denia.

La fecha de las nuevas monedas puede determinarse de un modo vago, pudiendo asegurar que son posteriores al año 426, en que parece se inicia la farsa de la reaparición de Hixem II, cuyo nombre figura en ellas, y que son anteriores al año 448, última fecha que encontramos en las monedas de este tesoro; tanto más, cuanto que el estado de deterioro en que se encuentra una de las dos monedas hace suponer que había circulado bastante antes de la fecha en que se escondió el tesoro: por otra parte, la ausencia del título Adhido-d-Daulah podría dar lugar á creer que estaban acuñadas cuando sólo se titulaba háchib, y que en las monedas posteriores, aquel título sustituyó al nombre familiar; á no ser que supongamos que se puso por ser más corto y más proporcionado á monedas en las que tan poco era lo que podía escribirse.

N. 5. Moneda de oro de baja ley, en no muy buena conservación, pero puede leerse toda: podemos considerarla como variante de una que publicamos al describir por primera vez monedas procedentes del mismo tesoro, ó más bien, de un dirhem en no muy buen estado, que tenemos en nuestro poder y nos fué regalado por nuestro amigo D. Agustín Prim, de Lérida: peso de la monedita 1,05 gramos.

I. A. Árabe Aben
Árabe No (hay) Dios sino
Árabe Allah, solo.
Árabe Hud.
II. A. Árabe Almothaffir
Árabe El imam Hixem
Árabe Almowayyad billah.
Árabe Çeifo-d-Daulah.
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El dirhem, á que nos hemos referido antes, difiere de esta monedita en tener completa la profesión de fe en tres líneas como de ordinario, y en haber tenido leyendas circulares, que no se distinguen, como no leíamos las palabras Árabe por muy borrosas.

La atribución de esta moneda, igualmente que la de la que publicamos en nuestro primer trabajo, no ofrece dificultad: aunque no tengan indicación de çeca, puede asegurarse que están acuñadas en Lérida por Iuçuf Almothaffir Çeifo-d-Daulah, perteneciente á la familia de los Banu Hud, como hijo de Çuleiman ben Hud, que le nombró para el trono de Lérida, dando á su hermano Ahmed el trono de Zaragoza y legando á ambos reinos una guerra, que duró tanto como el reinado de ambos hermanos.

Las otras monedas que del tesoro de Zaragoza hemos adquirido últimamente, pertenecen á tipos ya descritos, de alguno de los cuales conocíamos un solo ejemplar, y han aparecido otros.

Resulta de lo expuesto, que las últimas adquisiciones no dejan de tener cierta importancia numismática, por haber aparecido una moneda del rey Abd-Allah ben Hacam, que sólo reinó un mes en Zaragoza y dos probables del Rey de Calatayud, cuya familia nos es revelada por estos documentos, á parte de las otras variedades que nada nuevo nos enseñan.





Madrid 4 de Abril 1881.



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