Vid. en este mismo libro: Joan Oleza, «La Valencia virreinal del Quinientos: una cultura señorial».
Othón Arróniz, op. cit., pp. 134-138.
De cualquier modo, el erudito francés no descarta una posible estancia anterior de Lope de Rueda. Claro que... su suposición es interesada: la necesita para confirmar documentalmente la dependencia de Timoneda respecto a Rueda. Y es tanto su afán por demostrarlo que llega a forzar los argumentos con especulaciones de este calibre: si Rueda no pisó Valencia antes de 1560, puede que lo hiciera Alonso de la Vega, quien daría a conocer al librero valenciano los textos del batihoja sevillano.
Hugo Albert Rennert, por ejemplo, en su catálogo «Spanish Actors and actresses between 1560 and 1680», Revue Hispanique, tomo XVI, 1907, pp. 334-538, no duda en recoger el nombre de un simple músico que alguna vez participara en el Corpus sevillano, pero silencia inexplicablemente a Timoneda.
Joan Fuster: La Decadència al País Valencià, Barcelona, 1976, p. 41.
En el Cuento LII, libro primero, de El Buen Aviso dice Timoneda: «Representando una vez el autor una comedia en cierta congregación de damas y señores...»
En el «soneto en loor de la obra» que aparece en Las tres Comedias: «Esto se deue al grande Timoneda, / Aquel quel verso tiene ya de suyo / En quien toman licion representantes».
Véase a este respecto el estudio de J. Oleza que abre este libro: «Hipótesis sobre la génesis de la comedia barroca y la historia teatral de XVI».
Para el teatro religioso de Timoneda véase el libro de Wardropper, ya citado, y el trabajo de Carmen García Santosjuanes en este mismo libro.
Eduardo Juliá Martínez, «Originalidad de Timoneda», en Revista Valenciana de Filología, V, 1955-58, pp. 91-151.