H. Merimée, L’art dramatique a Valencia, Toulouse, 1913, pp. 107-8. Merimée amplia y precisa los argumentos a favor de esta fecha, que había adelantado, en su edición, Eugen Köhler, Lieben spanische dramatische Eklogen, Dresden, 1911. Esta edición es la que manejamos, ya que es la única moderna.
Cifr. R. Hess, El drama religioso románico como comedia religiosa y profana, Madrid, Gredos, 1976 y J. Brotherton, The Pastor Bobo in the Spanish theatre Before the time of Lope de Vega, London, Tamesis Books, 1975.
D. Sánchez de Badajoz, Farsas, ed. de J. M. Diez Borque, Madrid, Cátedra, 1978, vv. 206-208.
N. Salomon, Recherches sur le thème paysan dans la «Comedia» en temps de Lope de Vega, Bordeaux, 1966.
Citamos por la edición de Köhler ya mencionada.
No es extraño, por tanto, que lo mitológico y lo pastoril tiendan a formar una simbiosis teatral desde Plácida y Vitoriano de Encina, hasta los grandes espectáculos barrocos del tipo de Adonis y Venus o La selva sin amor de Lope de Vega.
Salomon, op. cit., lo explica, en parte, por la necesidad de la nobleza de propagar los valores rurales, dado el proceso de desertización de los campos y los consecuentes perjuicios causados a la economía feudal. Por su parte López Estrada en Los libros de pastores en la literatura española, Madrid, Gredos, 1974, apunta el influjo subyacente de la Mesta, como institución económica, en la motivación de las ficciones pastoriles.
No debe olvidarse, por otra parte, que se ha señalado repetidamente la Segunda Égloga de Antonio Tebaldeo como fuente de la Égloga de tres pastores de Encina. En general, para una revisión de la influencia italiana sobre el teatro español del XVI, véase O. Arróniz, La influencia italiana en el nacimiento de la comedia española, Madrid, Gredos, 1969.
J. P. W. Crawford: Spanish Drama before Lope de Vega, p. 69. Croce pensaba que el autor fue un tal Vázquez (Vasquirán en la novela), autor de un Dechado de amor del Cancionero General. Crawford escribe sobre la novela: «which has as background aristocratic society at Naples between the years 1508 and 1512». La Égloga, a su vez, «was performed before the mistrees of the festivities, young Bona Sforza, daughter of the Duke of Milan and later queen of Poland (...) As for the name Égloga de Torino, it comes from Ettore Pignatelli, nicknamed Torino (an abbreviation for Ettorino) who served, in the manner of those times, the fair and intelligent Bonita». Citamos pasajes del texto por la edición de Menéndez Pelayo en el volumen II de los Orígenes de la novela.
Las Églogas pastoriles se sitúan de lleno en la dialéctica hedonismo versus ascetismo, que obras tan paradigmáticas como Cristino y Febea, de Encina, decantaron hacia el triunfo del hedonismo pagano.