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51

Véase también, Delorme, Rafael, «El socialismo en el teatro», El País (25 de octubre de 1895), s.p.

 

52

Bark, Ernesto, «Naturalismo español». Germinal, Op. cit.

 

53

González Dáaz, Francisco, «Teatro de Ideas», Vida Nueva, Op. cit.

 

54

Jordá, José Mª. «El teatro moderno: Augusto Strindberg», Germinal, nº 28 (12 de noviembre de 1897), p. 5; Maldonado Enrique, «Siluetas de contemporáneos: Ibsen», Germinal, nº 26 (29 de octubre de 1897), pp. 1-3; Demoineaux, Augusto, «El nuevo drama de Ibsen, Después de muertos resucitaremos», Vida Nueva, nº 92 (11 de marzo de 1900), s.p.; y Corominas, Pedro, «Críticos de arte», Vida Nueva, Op. cit.

 

55

Torrendell, J. «El arte catalán. L'alegria que passa», Vida Nueva, nº 40 (12 de marzo de 1899), s.p.

 

56

Siguan, Marisa, La recepción de Ibsen y Hauptmann en el Modernismo catalán, Barcelona, PPV, 1990; y Rubio Jiménez, Jesús, Op. cit., pp. 41-73.

 

57

Trigo, E, «Crónicas teatrales: Magda. El hogar». Germinal, nº 25 (22 de octubre de 1897).

 

58

Unamuno, Miguel de, «La regeneración del teatro español» en La España Moderna, 1896, reeditado en El caballero de la triste figura, Madrid, Espasa Calpe, 6ª ed., 1980, pp., 33- 64; coincidía con ellos. Era una literatura que había de volver al pueblo como Los tejedores de Hauptmnnn en el que se escenificaba una dramática revolución de los tejedores de Hauptmann en el que se escenificaba una dramática revolución de los tejedores de Silesa. Entonces Unamuno todavía compartía la estética sociológica del socialismo, confiando en su capacidad regeneradora de las almas frente a la nueva poesía y los nuevos ideales.

 

59

Jordá, J., Op. cit.

 

60

Castro, Cristóbal de, «Viejos y jóvenes. Algo sobre la Academia», Vida Nueva, nº 93 (18 de marzo de 1900), s.p.; y del mismo autor, «Crónica del Teatro», Vida Nueva, nº 88 (11 de febrero de 1900); asimismo en Lozano, Alberto, »La Muralla», Germinal, nº 8 (21 de octubre de 1903), s.p.