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21

Es innecesario decir que la h es aspirada, y en este caso sonora.

 

22

Estudios canarios, I, pp. 74-85.

 

23

«Datos acústicos y geográficos sobre la ch adherente» (en colaboración con A. QUILIS), recogido -y ampliado- en Estudios canarios, I, pp. 71-78.

 

24

Tenerife, § 30.

 

25

De su carácter y geografía aduje materiales en Estudios canarios, I, p. 78.

 

26

A. ALONSO, De la pronunciación medieval a la moderna en español, t. II, Madrid, 1969, pp. 33, 42, 45.

 

27

Cf. A. QUILIS, Datos para el estudio de las africadas españolas (Mélanges de Linguistique et de Philologie Romane offerts à Mgr Gardette. Strasbourg, 1966.

 

28

Sobre esta y muy abierta, y la ch muy palatal, hablo en «Polimorfismo y otros aspectos fonéticos en el habla de Santo Tomás Ajusco, México» (AL, VI-VII, 1966-67, p. 35, § 30, 3: sobre y); «Nuevas notas sobre el español de Yucatán» (Ibero-romania, I, 1969, pp. 165, 167, 167, §§ 14, 1, y 16); «Algunas cuestiones fonéticas del español hablado en Oaxaca» (NRFH, XVIII, 1965-66, p. 362) y, para las Islas, añádase a mi nota anterior lo que digo en la RFE, XLVIII, 1965, p. 307, §§ 37-38.

 

29

Elementos de lingüística general, Madrid, 1965, p. 42.

 

30

Cf. Tenerife, §§ 7, 2 y 8; RFE, XLVIII, §§ 9, 17; Trujillo, op. cit., pp. 27-28 y 30-31.

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