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El curso a que me refiero llevaba precisamente ese título temático: «Tiempo y posibilidad», y en él fue desarrollada la tesis aludida con toda la extensión permitida por su duración. Dicho curso fue ofrecido por el Departamento de Filosofía de la Universidad de Puerto Rico en el segundo semestre del año académico 1969-1970, pero la doctrina de la posibilidad que lo informa fue formulada ya plenamente en los cursos «Ethos y Logos» (curso 1967-1968, segundo semestre) y «Los modos de acceso a la realidad» (curso 1968-1969, primer semestre), y sus fundamentos los he expuesto en todos mis cursos de Metafísica profesados en dicha universidad.
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Establezco en otro lugar la distinción entre los conceptos de «pérdida», «perdimiento» y «perdición». No puedo explicar aquí las diferencias de significado entre los tres vocablos. Señalaré tan sólo, como orientación mínima, que, mientras la pérdida se refiere a «cosas» -o posibilidades, tal como venimos usando esta noción, en el presente artículo-, el perdimiento designa una determinada categoría situacional: es, en efecto, el nombre de una muy cualificada situación vital, en la que muchos ven el origen de la filosofía; en fin, el término perdición apunta a la integridad de la vida y de la persona, y tiene profundas connotaciones ético-metafísicas, y hasta escatológicas.