11
«¿Y nosotros?, ¿nosotros los epígonos?... Almas frías, arpas quebradas / mediocres en días, grandes en enemistad, corazones viejos, feos / máscaras que ríen, bien dispuestas sobre una naturaleza malévola; / nuestro dios: una sombra, nuestra patria: tan sólo una frase; / en nosotros todo está encalado, todo el brillo sin fundamento / vosotros creíais en vuestra escritura, ¡nosotros no creemos en nada!» (Eminescu 2004: 296).
12
«Todo es polvo... El mundo es como es... y como él somos nosotros» (Eminescu 2004: 301).
13
«Para que cuando los cojas / los dividas en dos bandos: el de los locos y el de los villanos, / y en dos inmensas prisiones los reúnas a la fuerza, / ¡para después prender fuego tanto a la cárcel como al manicomio!» (Eminescu 2004: 391).
14
En esta categoría podríamos haber incluido también el poema «Andrei Mureşanu», de acuerdo con las ideas que lo cierran, pero por su heterogeneidad temática será una composición que atenderemos más adelante.
15
«Oh patria mía, veo muros y arcos, / las columnas y estatuas y las yermas / torres de los ancestros, / mas la gloria no veo, / no veo el lauro o el hierro que adornaban / a los antiguos padres.» (traducción de Muñiz Muñiz, en Leopardi [1998: 103]).
16
«¡Ay, y en qué larga pena / ves sumergida a aquella que tan triste / te despidiera el día / que de nuevo subiste al paraíso! / Hoy en estado tal que como adviertes, / fuera dichosa entonces reina y señora» (traducción de Muñiz Muñiz, en Leopardi [1998: 119]).
17
«¡Oh mísero Torquato!, el dulce canto / no pudo consolarte ni deshizo / el hielo en que tu alma, ardiente tanto, / ciñó el odio y la infanda / envidia de privados y tiranos. / Amor, de nuestra vida último engaño, / te abandonaba. Entera y firme sombra / te pareció la nada, y este mundo / inhabitable landa. Honras tardías / no vieron ya tus ojos; y benigna / la hora extrema te fue. Muerte ambiciona / quien supo nuestro mal y no coronas» (traducción de Muñiz Muñiz, en Leopardi [1998: 139]).
18
Traducción de López Recio y Morfakidis, en García y Monferrer (1998: 277).
19
Conocido sobre todo por su composición «Deşteaaptă-te Romêne», llamada a convertirse en el himno del nacionalismo resurgimental rumano.
20
Eminescu (2003: III, 64). «Borra, poderoso Dios, la palabra que niega / y que, fría y demoníaca, mora en el fondo de mi corazón / baja hasta mí, Señor, de modo que reconozca / que sólo soy una criatura débil».