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El Lic. D. Mariano Veitia, que en opinión del mismo D. Juan Bautista Muñoz, es «riquísimo de documentos tocantes a su historia antigua», la escribió en 1734 por encargo de Boturini, cuyos mapas, cantares y manuscritos tuvo en su poder, y la publicó bajo el título de Baluartes de México. (Tornel, t. II, p. 40. La Virgen del Tepeyac, p. 13).

 

182

El caballero Lorenzo Boturini Benaducci, que a vista de la celestial Imagen de Guadalupe se sintió poseído de encendido y misterioso amor hacia ella, coleccionó a costa de increíbles gastos y fatigas por espacio de ocho años muchos documentos de la historia antigua de México, y dice en el párrafo 26 de su Idea de una nueva Historia general de la América Septentrional. «Tengo así mismo un mapa de lienzo de algodón, grande como una sábana, donde en varios cuarteles se dibuja la conquista general..., y lo que más me embelesa, la bendita Imagen de Nuestra Señora y Patrona de Guadalupe, con la perspectiva de su primera ermita». (Tornel, t. I, pág. 53).

 

183

Murió hacia el 1802, dejando inédita su Historia Guadalupana. (La Virgen del Tepeyac, p. 14).

 

184

Tornel, t. I, p. 167. La Virgen del Tepeyac, p. 15.

 

185

«Lleva la palma sobre todas las obras guadalupanas la que escribió el Lic. J. Julián Tornel y Mendivil, ex diputado al Congreso Nacional... El autor es todo un profundo crítico y filósofo; y cumple en su Obra lo que pone en el título: La Aparición... comprobada y defendida....». (La Virgen del Tepeyac, p. 15).

 

186

Contestación histórico-crítica, p. 202.

 

187

La Estrella del Norte, p. 700. Contestación histórico-crítica, p. 379.

 

188

Cuevas. La Santísima Virgen de Guadalupe, p. 163.

 

189



    Yacía en profundo error, presa del duelo,
el mexicano en noche tenebrosa,
cuando del santo amor la Madre hermosa
llena de compasión bajó del cielo.

   Rompe de su ignorancia el negro velo,
muéstrale de la fe la luz gloriosa,
y le deja en su Imagen portentosa
la señal de la paz y del consuelo.


(Poesías, 1885, p. 318).                


 

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Ante morten ne laudes hominem quemquam, quoniam in filis usis agnoscitur vir. (Eccli. XI-30)