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171

Estrella del Norte, pág. 642. Tesoro Guadalupano, t. II, p. 55. Santa María de Guadalupe, p. 159.

 

172

Santa María de Guadalupe, p. 160.

 

173

Ibid., p. 161.

 

174

Santa María de Guadalupe, p. 161.

 

175

La Estrella del Norte, págs. 650, 676 y 689.

 

176

P. Alegre, Historia de la Compañía, t. I, lib. II, p. 175. Tesoro Guadalupano, t. I, p. 57. Santa María de Guadalupe, p.177.

 

177

La Virgen del Tepeyac, p. 104, Tesoro Guadalupano, t. II, págs. 333 y 384.

 

178

Fue de los primeros alumnos del Colegio de Tlaltelolco, y llegó a ser tan eminente en la lengua latina, que mereció sustituir en la enseñanza de ella a los PP. franciscanos más notables en esta materia. Fue también gran filósofo, y tales fueron sus virtudes, que habiendo desempeñado cuarenta años el cargo de gobernador de los naturales de México, el Rey, satisfecho de su prudencia y de sus servicios, le dirigió una real cédula manifestándose muy complacido de él. Nació antes del año 1531, y murió en 1605; y que nació antes se deduce de que, habiendo sido de los primeros alumnos del referido Colegio de Santa Cruz de Tlaltelolco, y fundado éste en 1537, Antonio Valeriano debía tener entonces al menos ocho años de edad; y en este caso debió de haber nacido en 1529. (Tornel; t. I, págs. 43 y 162 ). Que D. Antonio Valeriano escribió la Relación de la Aparición de María a Juan Diego, son testigos D. Fernando Alva, que la poseyó y compuso de ella una paráfrasis; Becerra Tanco, que la copió en gran parte: D. Carlos de Sigüenza que la heredó de Alva; y Beristain, que nos asegura que esta Relación existía aún en tiempo del Sr. arzobispo Lorenzana, el cual la hizo traducir al castellano por D. Carlos de Tapia. (Ibid., t. II, p. 35. La Virgen del Tepeyac, págs. 10 y 24). (Tesoro Guadalupano; t. I, págs. 20 y 69).

 

179

D. Fernando de Alva Ixtlilxochitl descendía por línea recta de los reyes de Acolhuacan: fue intérprete del juzgado de indios de los Virreyes, y a petición de uno de estos escribió muchas e interesantes obras. Nació, según Florencia, en 1551, y murió en 1631, veintiséis años después que Valeriano. «Un mapa de insigne antigüedad escrito por figuras y caracteres antiguos de los naturales, en que se figuraban sucesos de más de trescientos años antes que aportasen los españoles a este reino y muchos años después, certifico, dice Becerra Tanco, haber visto y leído... en poder de D. Fernando de Alva, intérprete que fue del juzgado de indios..., hombre muy capaz y anciano, y que entendía y hablaba con eminencia la lengua mexicana, y tenía entera noticia de los caracteres y pinturas antiguas de los naturales, y por ser de prosapia ilustre, y descendiente por la parte materna de los reyes de Texcoco, hubo y heredó de sus progenitores muchos mapas....; y entre los sucesos acaecidos después de la pacificación de esta ciudad y reino mexicano, estaba figurada la milagrosa Aparición de Nuestra Señora, y su bendita Imagen de Guadalupe» (Tornel, t. I, págs. 35 y 44. Tesoro Guadalupano, t. I, p. 72).

 

180

fue uno de los primeros guerreros que vinieron a México con Hernán Cortés, y escribió en 1568 La Historia de la Conquista impresa en Madrid en 1632. Motolinía lo conoció en Guatemala, y dice de él que es hombre de todo crédito. Dice, pues, en su capítulo 150: «Mandó Cortés a Gonzalo de Sandoval que fuese por tierra a poner cerco a otra calzada, que va desde México a un pueblo que se dice Tepeaquilla, adonde ahora llaman Nuestra Señora de Guadalupe, donde hace y ha hecho muchos y admirables milagros». Y en el cap. 210: «La santa casa de Nuestra Señora de Guadalupe, está en lo de Tepenquilla, y miren los santos milagros que ha hecho y hace cada día». (La Virgen del Tepeyac, p. 319. Tesoro Guadalupano, t. I, p. 43).